Revista de Letras

Albert Lladó: “La cotidianidad está llena de magia, el metro es un ejemplo”

8 Diciembre 2010 Entrevistas

Mira directamente a los ojos, tranquilamente, pero uno intuye que, tras el gesto atento, un infinito número de conexiones se producen más allá de la frente, en el interior de su cabeza, en ese espacio donde se funden la masa gris y los sentimientos. “Espera, lo voy a apuntar, tomo nota”.

Albert Lladó (Foto: Meritxell Gutiérrez)

Albert Lladó (Barcelona, 1980) difícilmente puede tener un único proyecto, un único pensamiento en ese espacio meta-real que componen su cerebro, sus manos, su móvil, su libreta. Herramientas  básicas en la vida frenética de un jugador de palabras, de un contador de historias, propias y ajenas. Periodista en LaVanguardia.es e impulsor de proyectos como el Diari Maresme, Sísifo o la propia Revista de Letras; su carrera viaja de la vocación al oficio, del oficio a la vocación, en toda la amplitud que las 24 horas del día le dejan. Autor de nada menos que cinco títulos entre los relatos, la novela y el ensayo -dos de ellos aparecidos en este 2010-, A Fortiori Editorial acaba de publicarle La realidad es otra, un conjunto de 400 aforismos que son un viaje por el universo creativo, por las obsesiones y fascinaciones de este joven escritor inquieto. Un viaje para arrancar la magia del paisaje urbano y salvarse porque, atentos al consejo: “Bostezar es gritar de aburrimiento”. El libro se presentará en febrero de 2011 en Barcelona.

Ha publicado novela, ensayo literario y relato en mitad de un paisaje de artículos periodísticos vinculados a su profesión, ¿cómo decide dar el salto a un género tan minoritario como el aforismo?

Como todo, por azar. Nunca lo planeé o, al menos, no tengo conciencia de que estaba haciendo un libro. El aforismo es un género que he practicado desde muy joven aunque los tiraba. Cuando tenía dieciséis o diecisiete años un amigo y yo llegamos a llenar una carpeta entera pero, en la mayoría de los casos, me deshacía de ellos. Hace como un año me hice con un teléfono con conexión móvil a internet y eso lo cambió todo porque, de repente, no sólo empecé a registrar las ideas y juegos de palabras que pasaban por mi mente sino que el aparato me permitía trabajar con ellas. Ocurría a primera hora de la mañana, cuando subía al metro, en los más de 40 minutos hasta llegar al trabajo. Es un momento, primera hora de la mañana, en el que la cabeza está más fresca y más creativa.

Hablamos entonces de que en la génesis de este título hay un proceso creativo directamente unido a las nuevas tecnologías pero, ¿cómo surge la idea de convertirlo en un libro?

El teléfono se convirtió en mi libreta de campo y, casi sin darme cuenta, el proceso de creación y corrección de los textos comenzaba por la mañana y podía durar varios días. En el teléfono tenía todas las herramientas de consulta que necesitaba para ir trabajando. Además, luego, iba subiendo a facebook algunos de esos aforismos y la gente los comentaba o aportaba su visión. Supongo que el punto de inflexión que convirtió ese hábito de creación en un proyecto de libro estuvo en el momento en el que los compartí, hasta ese instante no había pensado en ellos como literatura.

Con la publicación de La realidad es otra abraza la producción de otros autores que han trabajado el aforismo como Ramón Gómez de la Serna, Carlos Edmundo de Ory, Nietzsche, Woody Allen o Joaquín Sabina. ¿Qué cree que ofrece el género para fascinar a creadores tan diversos?

El libro empieza con una reflexión de Elias Canetti sobre la radical originalidad de este género: ‘En las frases aisladas es cuando menos se imita. Dos frases juntas ya parecen de otro’. El aforismo, la greguería, como prefiero llamarlo, tiene una fuerza, una intensidad increíbles. Creo que es un género que engancha porque es extremadamente original y porque concentra toda la esencia de un pensamiento. Un pensamiento que, además, se cierra en sí mismo al tiempo que permite mil interpretaciones. La greguería hunde sus raíces en el surrealismo para superarlas. Muchos autores han cultivado ese “estado de disponibilidad” del que hablaba Breton o “las figuras” a las que se refería Cortázar. De hecho, es un género que ha superado la expresión escrita para viajar a las imágenes con ejemplos como Joan Brossa o Chema Madoz, capaces de crear realidades uniendo conceptos que en apariencia no tienen nada que ver.

Gómez de la Serna definía sus greguerías con una fórmula -humorismo + metáfora = greguería-,  ¿se atrevería a enunciar la estructura de las suyas?

El proceso ha sido bastante intuitivo, uno se deja llevar y no cree que existan estructuras detrás de su trabajo. No obstante, mirando el libro en su conjunto, he visto que existen varios modelos. El más usado es la greguería propiamente dicha. Luego están el apunte filosófico, el juego de letras y los que tenían una intención más lírica. Estos últimos han sido los menos habituales pero me ha sorprendido encontrar imágenes que bien podrían convertir algunos de los aforismos en el inicio de un poema.

Se ha definido alguna vez el aforismo como una novela en una línea. Siguiendo este símil se podría hablar de La realidad es otra como un conjunto de historias. ¿Qué mundo definirían estas historias?

Creo que más que historias lo que hay son dos puntos de partida. Por un lado, la voluntad de superar la cotidianidad, de pasar por encima de las rutinas del hombre moderno y mirar mágicamente. Supongo que esta es una de mis grandes obsesiones. Es el esperar delante de un Parking, ver la palabra ‘Libre’ y, de repente, darte cuenta de que ese cartel luminoso podría estar hablando de mí, de las cosas que me atan. En ese sentido puedo decir sin exagerar que el libro ha estado a punto de matarme un par de veces a golpe de semáforos en rojo y cruces indebidos. Por otro lado, me interesaba el análisis de la forma, esos juegos de palabras que están implícitos en el lenguaje y que habitualmente nos pasan desapercibidos, esos mensajes internos. Para un periodista como yo el lenguaje se convierte en una herramienta de tal manera que no te detienes a escuchar lo que te cuentan las palabras, lo que esconden dentro de ellas.

Windows Vista (Foto: David Lladó)

Junto a los 400 aforismos, el libro contiene además una serie de fotografías de David Lladó que amplían y ensanchan su significado.

Sí, al principio se trataba de un complemento, una idea de la editora para añadir un elemento visual. Sin embargo, cuando fuimos viendo las fotos de David nos dimos cuenta que su manera de mirar, de una forma quizás no tan consciente o voluntaria, también tenía mucho que ver con la mecánica de los mensajes abiertos de los aforismos, sobre todo cuando fuimos trabajando en añadir un título a las imágenes. El resultado final fue que las fotos ya no son un acompañamiento sino que han convertido el libro en un trabajo colectivo.

En los últimos tiempos asistimos a un nuevo auge del género breve, ya sea en forma de novela corta o microrrelato. Hay quien explica este giro por la inmediatez de la vida moderna, por la dificultades para prestar atención. ¿Cree que el aforismo tiene un sitio en este escenario?

En realidad es que no estoy demasiado de acuerdo con esa idea. No creo que los géneros cortos sean más accesibles sino todo lo contrario, porque precisan la atención absoluta del lector, su entrega. Creo, eso sí, que en mi caso, como escritor, no es una casualidad que el género me haya cautivado en este momento frenético de mi vida porque es cierto que me paso el día escribiendo como periodista, llevando otros proyectos culturales. La greguería me ha permitido seguir creando cada día, en cada momento, sin hacerlo con el esfuerzo y la disciplina que requiere una novela.

Esa vida frenética es la que ha convertido su teléfono en una de las musas de este libro.

Sí, de hecho, tenía un aforismo en el que comparaba el iPhone con una Moleskine on line. En él tengo mis diccionarios, mis notas. Si lo pierdo, creo que me muero. Al final estaba tan acostumbrado a que el proceso creativo fuera tan constante y atípico que podía cerrar un aforismo mientras esperaba en la máquina del café. Supongo que algún compañero de trabajo se preguntaría ‘¿en qué estará pensando ése con esa cara de felicidad que lleva?’.

Y en mitad de ese continuum, ¿cuando supo que había que parar, que ya tenía un libro?

En realidad, lo ha definido el número. Siguiendo también al maestro Gómez de la Serna, cuando llegué a los 400, el mismo número que la última recopilación de sus greguerías inéditas, paré. En ese camino se quedaron algunos y todavía hoy sigo trabajando en otros aforismos cada día.

¿En qué ha cambiado este libro su manera de ver el mundo?

En que ya no podré seguir mirando la realidad como lo había estado haciendo hasta ahora, ni tampoco dejar de escribir estas pequeñas historias que me asaltan constantemente. Ya no puedo pasar por alto las cosas que me va contando las palabras, los sitios… La cotidianidad está llena de momentos mágicos. El metro es un ejemplo de ello. Está lleno de magia. Una magia que yo ya no puedo dejar escapar.

Fátima Vila
http://unaboquitapresta.blogspot.com

Etiquetas: A Fortiori Editorial, Aforismos, Albert Lladó, David Lladó, Greguerías, La realidad es otra, Ramón Gómez de la Serna

Sobre el autor

Fátima Vila

Fátima Vila (Cádiz, 1980) es periodista y bloguer. Desde hace diez años ha trabajado como redactora de cultura y sociedad en prensa diaria (Diario de Cádiz y La Voz) y diversas publicaciones culturales. Actualmente trabaja en comunicación institucional y gestión cultural. En 2010 publicó su primer libro de cuentos: 'La estrella invitada'.

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1 Comentario

  1. José M. Nuévalos 29 Enero 2012 at 7:11

    Enhorabuena a Albert Lladó, escritor. Una grata sorpresa.
    Saludos de un amigo ficticiano.

    Josep

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