Revista de Letras

Àngel Joaniquet: “Los piratas tenían un protagonismo de primer orden”

29 mayo 2012 Entrevistas

El periodista Àngel Joaniquet acaba de publicar un nuevo libro de piratas. Se trata de Piratas de Ultramar (Editorial Noray), una obra que da continuidad a la colección Nuestros mares y que complementa el libro Nuestros Piratas.

Àngel Joaniquet (foto: N. S.)

¿Cómo surgió Piratas de Ultramar?

Es consecuencia directa del éxito de un libro anterior, editado también por Noray, titulado Nuestros Piratas, una versión en castellano y ampliada del libro que publiqué en catalán, en 1996, titulado Pirates i Corsaris Catalans. Piratas de Ultramar, como indica su título, es una descripción de los piratas que no son catalanes ni españoles. Son los “otros piratas”, los que nos han atacado, desde Barbarroja, a Drake, pasando por Olonais, Morgan, Anson o Nelson.

Precisamente, hay bastantes estereotipos al respeto.

El libro quiere hacer entender al lector que un pirata es algo más que un lobo de mar, tuerto y con un loro al hombro. Desmitificar esta idea. Esa ha sido siempre mi obsesión, dar al lector datos para hacer entender que los piratas no son sólo unos personajes románticos, idealizados por algunos literatos del siglo XIX y estereotipados por la filmografía hollywoodiense. Todo al contrario, quiero evidenciar que eran personajes que responden a toda una estrategia económica y política de cada momento. Que detrás de ellos hay algo más importante que los protege, a pesar de que en sus inicios, para poder ejercer la piratería han sido, muchos de ellos, unos auténticos desheredados y parias. La piratería surge cuando la población sufre por la miseria, no tienen más remedio que salir a la mar y robar y atacar embarcaciones con riqueza. Hecho este primer paso, siempre habrá alguien que les apoyará e incluso les financiará. Descubrir qué “financiaba” a los piratas en cada periodo es el objeto de este libro.

¿Por qué esta actividad ha sido muchas veces tolerada por el orden establecido?

Porque ha ayudado, en algo momento determinado o en una coyuntura concreta, a los intereses de este “orden establecido”. Motivado porque coincidían, casualmente, los intereses de piratas y poderes o porque uno de los dos hacía converger, con complicidad tácita, sus intereses. Y muchos veces ha sido este orden establecido quien ha financiado directamente a los piratas. Un ejemplo es el corsarismo.

¿Cómo se producía la transformación de pirata a corsario?

Muy fácil. Un pequeño clan de piratas independientes que atacabn con éxito naves y además resultaban eficaces y buenos navegantes, recibían una insinuación de si querían ser, por ejemplo, “señores de soga y cuchillo”. El grupo de parías de la costa, unos auténticos piratas, asesinos y ladrones, se convertía de esta forma en corsarios al servicio de una autoridad reconocida. Y con este reconocimiento oficial (con la llamada “patente de corso”) tenían derecho a juzgar y matar a sus víctimas.

Por lo tanto, también tenían un considerable protagonismo en tierra firme.

Un protagonismo de primer orden. Las naciones marítimas necesitaban de estos lobos de mar. Las cortes, los palacios reales y obispados, los consejos ciudadanos o ayuntamientos, si tenían intereses marítimos debían contar con este brazo armado en la mar.

¿Cuáles son los principales puntos en común y divergencias de la piratería actual con la histórica?

El punto de unión es el mismo. Atacar a las naves del poder establecido, poseedor de riqueza, para enriquecerse fácilmente. Un ataque, ilegal, desde la perspectiva del stablishment. Grupos formados en un principio por excluidos sociales que logran, con sus acciones contra el poder establecido, un reconocimiento por parte del poder antagónico. Y son, a veces de forma inconsciente, los agentes de un nuevo poder emergente. Como puntos divergentes, no creo que exitan. Y lo vemos ahora, en la actualidad, con la piratería de Somalia, la piratería de la cuenca amazònica o la que está resurgiendo de nuevo en Guinea. Las claves son las mismas que en el siglo XVII. Estamos en el XXI y no veo ninguno diferencia. La única, la innovación tecnológica. Antes iban a vela, ahora con motores; antes controlaban con catalejos, ahora con GPS; antes mataban con cuchillos y cañones y ahora con pistolas y misiles…

¿Hay más historias marinas por descubrir?

Sin duda. Podría escribir diez libros más, o dos docenas.

Ramon Texidó
www.diarimaresme.com

Etiquetas: Àngel Joaniquet, Editorial Noray, Piratas de Ultramar

Sobre el autor

Ramon Texidó

Ramon Texido es periodista, colaborador en cafeambllet.com y en Ràdio Calella. Desde 2009 dirige Diari Maresme (www.diarimaresme.com).

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