Revista de Letras

Benjamín Escalonilla: “No quería perder de vista la capacidad de la literatura digital”

5 diciembre 2011 Entrevistas

Benjamín Escalonilla (foto: Booket)

Generación Tch! (Booket), la primera novela del escritor Benjamín Escalonilla (Barcelona, 1970), tiene como protagonista a un grupo de personajes que discurren por la treintena y que cierto día, de forma natural, deciden asociarse y plantear acciones (pegadas de carteles, sabotajes, protestas diversas e imaginativas) contra la sociedad consumista y mercantilista en que se debaten. Una sociedad, un sistema, que no le proporciona un sentido claro a sus días, más que el trabajo precario, la posesión compulsiva de bienes, las relaciones esporádicas…

Como se puede apreciar, el argumento de Generación Tch! coincide en muchos aspectos (podría decirse que es un relato en miniatura) con los sucesos ocurridos en torno al 15M, las diversas manifestaciones y consignas. Ocurre, sin embargo, que, sorprendentemente, la novela de Benjamín Escalonilla (si bien en un principio en formato eBook) vio la luz en el año 2010, o lo que es lo mismo: Generación Tch! parece un relato premonitorio de lo que ocurrió apenas unos meses mas tarde. Hoy, cuando el movimiento 15M colea todavía en la calle, la novela ve la luz en formato “clásico”, como un libro impreso en papel…

Imagino que te habrás tenido que referir muchas veces, en la presentación del libro y en las entrevistas que te hayan podido hacer, a ese carácter digamos anticipatorio de tu novela…

Por un lado, yo fui el primer sorprendido. Aquello que estaba pasando se parecía inexplicablemente al espíritu del colectivo que había ideado para mis personajes, tenían ideas ingeniosas, muy buen diseño de carteles, comunicación digital, protesta pacífica y desvinculación con cualquier opción política… Por otro lado, tiene su explicación. Esto tiende a ocurrir cuando dos o más personas beben de una misma fuente. Los años previos al 15M, como demuestra la capacidad de convocatoria del movimiento, éramos muchos los que sentíamos la misma intranquilidad y las mismas ganas de decir algo.

Cuéntanos un poco el proceso. El libro fue publicado primero en Internet…

La recién creada LcLibros.com publicó la novela en diciembre de 2010, que se llamó únicamente tch! Sin llegar a realizar la presentación, Planeta se interesó por la misma, y antes de un año estaba en la calle. Yo no me lo podía creer.

El libro tiene un valor literario, suficiente por si mismo, que le hace merecedor, desde luego, de la edición en una editorial de prestigio, pero, ¿piensas que también ha podido influir esta circunstancia de haberse adelantado a los acontecimientos?

No sé decirte. El interés de Booket era grande antes del 15M. Habíamos comido juntos, pues tenían buenos informes de la novela. Es una novela divertida, que refleja una generación, no solo por sus protestas, sino por su forma de vivir, sus gustos, y mi esfuerzo se ha centrado en contar una historia interesante y muy entretenida. Se dedican más hojas a los personajes que al colectivo protesta. Es más High Fidelity, de Hornby, que una versión novelada de ¡Indignaos! Aquí te ponen los cuernos, se habla de robots, de novela gráfica, se toman copas en bolas, se va a conciertos…

Atendiendo ya sólo a su carácter literario, la historia, según yo la he entendido, es la crónica de unos personajes que, en el fondo, no quieren asistir al final de su juventud sin dar la última prueba de rebeldía.

Creo que has definido muy bien uno de los trasfondos de la novela. Quería escribir sobre unos jóvenes que ya estaban dejando de serlo, y de las implicaciones personales que conllevaría montar algo entre ellos. El qué montar tiene que ver con otro aspecto latente, que empapa toda la novela: aquello que nos rodea, y no somos conscientes de que está ahí. Cómo nos educan, cómo nos condicionan, cómo nos espían, incluso cómo está nuestra novia ligando a nuestro lado, sin que nos enteremos.

El protagonista de la novela se encuentra con que, al mismo tiempo, su relación personal comienza a fallar…

Creo que es algo que tenía que ocurrir. Con veinte años, montar algo, un grupo de música, de paracaidismo, una asociación, es atractivo. Cerca de los cuarenta, obliga a restringir tiempo de donde ya no hay. En el caso de Tala, la novia del protagonista, una chica sinuosa, inteligente y muy activa, todo se complica aún más, porque busca refugio en una relación paralela muy complicada, intensa, ¿experimental? con un gay culto, sexualmente innovador, y moralmente… brutal.

Un papel decisorio en la trama lo tiene la traición. Una traición, además, movida por intereses monetarios. Seguramente dicha traición simboliza el triunfo último, y quizás inevitable, del sistema…

Podría decirse que soy pesimista en cuanto a la capacidad de cambio en el sistema neoliberal, y optimista en cuando a la capacidad conmovedora del arte. Esto se refleja en la novela. Pensando fríamente, este pesimismo no tiene justificación a largo plazo. Se han conseguido muchas mejoras si echamos la vista años atrás, pero nada de esto es fruto de la inmediatez. En el arte sí. Es más fácil satisfacerse, pues. La acción final del libro, que no quiero desvelar a quien no haya leído la novela, refleja este pensamiento, en toda su alegría y plenitud.

Pero, aunque parezca abocada al fracaso desde el principio, la revolución, o al menos la revuelta, parecía una asignatura pendiente de los protagonistas de tu novela que, casi al final, se han dado el gustazo de llevar a cabo.

¡Claro! Habría sido peor no haberlo intentado. Como dice el protagonista en el capítulo 0: He de reconocer que también gané algo tonto, efímero y falso, pero inmenso: han sido los únicos años de mi vida en los que me he sentido dentro de este mundo, o al menos parte de él. Además, ¡jodimos bien al Cerdo!

Benjamín Escalonilla (foto: Booket)

La novela concluye, en su edición en papel, en la página 325. Sin embargo, y se diría que ajena a las normas impresas, la acción continúa en cierta manera en Internet…

En internet hay algún webcapítulo más. Todos ellos prescindibles, complementarios. En la web del libro (generaciontch.com) está todo este contenido bien ordenado y es fácil de acceder a él. Por un lado están colgadas las referencias que se citan en el libro, como los gustos de los personajes en música, películas, cómics y autores, pudiendo escuchar su música, ver trailers… Por otro lado están los webcapítulos, con recetas, grafitis, texto y animación. Especialmente interesante el último capítulo de la novela. Y por otro, está el blog, que el protagonista sigue escribiendo a día de hoy, comentando su paso por las urnas el 20N, o la música que está escuchando últimamente. Gracias a este blog la novela sigue viva y avanzando.

Insisto, es texto y material adicional, que puede dar un contrapunto, como el que daban los últimos capítulos de Rayuela, pero que no es necesario leer en orden ni tan siquiera leer. Eso sí, pueden hacerte pasar un buen rato.

Tú eres diseñador gráfico, si no me equivoco. En gran medida, considero que este hecho es significativo del nuevo prisma (más imaginativo, más moderno, más tecnológico) desde el que se puede contemplar el hecho literario de construir una novela.

Mi condición de diseñador gráfico, y sobre todo de diseñador de contenido web, me permitió desde 1999 hacer textos de literatura digital, que he ido recopilando en mi web (benjaminescalonilla.info). En el momento de plantearme esta novela, inevitablemente condicionado por esos textos, no quería perder de vista la capacidad de la literatura digital. Le di algunas vueltas, y finalmente surgió un formato híbrido que relaciona papel con digital de una forma, espero, natural.

Generación Tch!, aparte de su concepto “hibrido” entre novela tradicional y novela electrónica, es una obra en cuyo desarrollo las nuevas tecnologías y los modos de comunicación que comportan (correos electrónicos, mensajes de móviles, etc.) juegan un papel fundamental.

Mi gusto por las obras contemporáneas, y mi intención de hacer una, requerían desde un principio una implicación en forma y fondo. Los personajes no podían estar ajenos a esta comunicación. Los mensajes “cifrados” a través del blog de Óscar, a los demás miembros del colectivo, las redes, la crítica a la privacidad de las búsquedas de Google, los ingeniosos correos para quedar a tomar unas copas…  Todo ello es parte de estos personajes, como lo son Lcd Soundsystem o las series HBO.

Pero, pese a todo, siempre quedará el estilo literario. En este sentido, te felicito porque tu novela está muy bien escrita y no utiliza la (presunta) modernidad como excusa para hacer el bandarra con el lenguaje.

Según lo has dicho me han entrado ganas de hacer el bandarra, qué buen rollo me da esa palabra siempre. Gracias. El estilo literario es independiente de los tiempos. Tengo amigos que escriben unos “tuits” tremendos, y es precisamente por eso.

Miguel Baquero
El mundo es oblongo

Etiquetas: Benjamín Escalonilla, Booket, Generación Tch!

Sobre el autor

Miguel Baquero

Madrid (1966). Ha publicado hasta la fecha las novelas "Vida de Martín Pijo"; "Matilde Borge, aviador"; y "Vidas elevadas", el volumen de relatos "Diez cuentos mal contados", así como una selección de las entradas de su blog: "A esto llevan los excesos". Asimismo ha intervenido en distintas antologías y ha recibido varios premios por sus relatos. Reseñista y crítico literario para medios electrónicos, en la actualidad está dando los últimos retoques a una nueva novela.

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3 Comentarios

  1. jordi 6 diciembre 2011 at 11:50

    Felicidades por tu labor de escritor sea cual sea el medio, no te he leido pero me inspiras lágrimas en la lluvia.
    Entre tantos fantasmas de Gutenberg das la impresión de aire bién oxigenado.
    No desistas , tu mirada es transparente.
    Voy a espiarte a la red jejeje !!

  2. benjamin Escalonilla 6 diciembre 2011 at 20:24

    Muchas gracias Miguel, un placer!

  3. benjamin Escalonilla 9 diciembre 2011 at 10:19

    Gracias jordi, el miedo a que el mundo digital acabará con la literatura es el mismo que se tuvo con la imprenta o el cine, nada nuevo. Espíame, espíame, te espero con los brazos abiertos.

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