Revista de Letras

Biblioteca de verano: “El clan del oso cavernario”, de Jean M. Auel

Cuando recibí la propuesta de escribir algunas reseñas con recomendaciones de lecturas para verano pensé que, si bien parece algo aparentemente fácil, es en realidad bastante complicado pues son muchos los títulos que, con las características que dichas obras requieren, acuden a la memoria. Tras mucho meditar, me decantaré por elegir algunos títulos que, al haber sido publicados hace años, pueden considerarse, desde ese punto de vista, anticuados, pero de los que guardo un grato recuerdo y una buena opinión por el placer que, en su momento, me ofrecieron; el mero hecho de que sean estos y no otros los que vuelven a mi mente a la hora de recomendar lecturas que puedan resultar atrayentes para los que deciden pasar las vacaciones con un libro entre las manos, justifica sobradamente mi elección. Algunos de estos libros han sido best sellers lo cual, pese a la opinión de algunos “puristas” no es, a priori, ni bueno ni malo, es decir, que no suma ni resta valor a la obra.

Así  pues, empezaré con un libro al que muy bien se le puede atribuir ya el calificativo de clásico y que, en su día, fue, como he señalado, un best seller mundial, traducido a numerosas lenguas; se trata de El clan del oso cavernario (publicado por Maeva) de la escritora  norteamericana  Jean M. Auel, el primero de los cinco libros de los que consta la saga denominada Los hijos de la tierra. Es una obra cuya primera edición vio la luz hace 30 años (1980) pero creo que esta cuestión no es motivo para descartar ninguna opción pues hay libros que pudieron no ser leídos en su momento y a los que uno se acerca con el paso del tiempo resultando ser una grata sorpresa. Posiblemente los más jóvenes no hayan oído nunca hablar de esta novela, e igualmente puede ser que algún adulto, aun reconociendo el título, no se haya decidido nunca a abordar sus más de mil páginas; no obstante, el buen lector no debe intimidarse por  la extensión pues, cuando se disfruta de una obra, es preferible que ésta sea extensa para prolongar en el tiempo el deleite que produce su lectura.

El libro obtuvo tanto éxito que, en 1986, fue llevado al cine de la mano de Michael Chapman, con Daryl Hannah en el papel protagonista; aunque, como suele ocurrir, la película no refleja en absoluto la complejidad, profundidad y riqueza de matices de la obra literaria. Así pues, esta es mi primera recomendación.

En principio, se trata de una lectura, como requiere la temporada estival, fácil y entretenida que cuenta, además, con el aliciente de que si el lector se “engancha” a ella, lo cual es bastante probable, puede continuar con las cuatro partes restantes que completan la saga, a saber, El valle de los caballos, Los cazadores de mamuts, Las llanuras del tránsito, y la quinta y última, por ahora, Los refugios de piedra. En mi opinión, las tres primeras, publicadas entre 1980 y 1985, son bastante entretenidas, interesantes, amenas y curiosas, pero la cuarta (1990) y la quinta (2002) resultan mucho menos atractivas; me parecen lentas, repetitivas y carentes de originalidad, por lo que mi recomendación se centra en las tres primeras. Al parecer, la colección se va a completar con un sexto volumen cuya publicación se ha anunciado para este año.

La serie relata la vida y las aventuras de Ayla, una niña cromagnon que queda sola en el mundo tras un cataclismo y que es adoptada por un grupo de neandertales, el Clan del Oso Cavernario que da título al primer libro.

Ambientada en la Europa del Paleolítico, a mediados de la Glaciación de Würm, en un momento en el que supuestamente coincidieron ambas especies antes de que la primera, a la que pertenece la protagonista, acabara con la segunda, la obra nos traslada de manera sorprendente a esa época tan desconocida, la Prehistoria y nos presenta, con todo lujo de detalles, la sociedad de la Edad de Hielo: las relaciones humanas, las creencias, la forma de vida, la actitud hacia la naturaleza, las primeras manifestaciones artísticas, los ritos o la organización social, a través de las vivencias de la pequeña huérfana.

Es una novela muy bien ambientada que atrapa al lector conforme avanza la historia, si bien, al principio, es difícil situarse y adentrarse en un mundo que resulta extremadamente lejano en el tiempo; cada dato que nos aporta, cada situación que se nos describe es fruto de un enorme y concienzudo trabajo de documentación e investigación antropológica; no en vano su autora, además de estudiar a fondo este periodo de la Historia, realizó varios cursos de supervivencia en los que aprendió a construir refugios de hielo, hacer fuego, construir herramientas de piedra, curtir la piel para fabricar prendas de ropa y zapatos y, en fin, experimentó lo que suponía vivir en unas condiciones extremas similares a las vividas por la pequeña Ayla y el resto de personajes.

La pretensión de reflejar con exactitud el modo de vida de estos individuos y el intento de reflejar el mundo tal cual lo experimentaban obliga a la autora a aportar numerosísimos datos en relación a los episodios cotidianos que constituyen la trama  y que se traduce en un llamativo abuso de las descripciones que relentizan  el argumento por el exceso de celo en el detalle y la minuciosidad de las exposiciones lo cual justifica la opinión de algunos lectores que la consideran una obra, en ocasiones, lenta y “cargante”; a mí, personalmente, no me lo parece en absoluto pues considero que estos detalles son el elemento esencial para poder asimilar e interpretar la  forma de vida del hombre de la Edad de Hielo.

Jean M. Auel (Foto: MDCarchives)

En este sentido debo señalar que se ha criticado en numerosas ocasiones la falta de base científica (incluso respecto al tema central que es la convivencia en el espacio y en el tiempo de ambas especies) y la inexactitud de numerosos elementos que aparecen referidos en la novela. No voy a entrar en una polémica que considero absurda dado que hay que partir de la premisa de que toda obra literaria es pura ficción; puede estar mejor o peor documentada, acercarse en mayor o menor grado a la verdad, reflejar de manera más o menos mimética la realidad, pero siempre es fruto de la mente de un escritor. Ningún lector sensato se acercaría a una novela, por muy histórica que se haga llamar, para estudiar un periodo concreto de la Historia con rigor científico, aunque este tipo de obras sirvan en ocasiones para aportar algunos datos en este sentido. Al abrir una novela se presupone un acuerdo tácito entre escritor y lector acerca de lo relatado, en el sentido de que lo que en ella se presenta, aun siendo verosímil, no tiene por qué ser verdadero, de hecho nunca lo es. No se trata, pues, de un libro científico ni de un tratado de Historia. Es una novela, un texto que llamamos literario y cuya característica esencial es la carencia de una finalidad práctica, incluso la función didáctica queda relegada a un segundo plano; su objetivo primero es estético, se trata de producir placer mediante el juego literario.

Así  entiendo la lectura. En este caso, el libro permito disfrutar de la narración, sin más.

No obstante, y al margen de pretensiones de tipo ciéntifico, Jean M. Auel consigue con esta obra de manera sublime introducirnos en una época bastante desconocida para el gran público, al hacernos partícipes de las vivencias de una sociedad que son el origen del nuestra especie. De la mano de Ayla el lector disfrutará de un viaje en el tiempo que lo trasladará al mismo origen de la raza humana.

Alejandra Crespo Martínez

Etiquetas: Biblioteca de verano, El clan del oso cavernario, Jean M. Auel

Sobre el autor

Alejandra Crespo Martínez

Alejandra Crespo Martínez es licenciada en Filosofía y Letras (especialidad en Filología Hispánica) por la Universidad de Málaga y Licenciada en Humanidades, con Premio Extraordinario, por la UCLM. Catedrática de Lengua Castellana y Literatura en el IES Ramón y Cajal de Albacete. Imparte clases de Gramática en la Facultad de Filología Hispánica del Centro Asociado de la UNED en Albacete, y de Literatura en la Univ. de Mayores José Saramago de la UCLM. Ha trabajado algún tiempo como profesora de español en el extranjero (Polonia y Nicaragua)

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5 Comentarios

  1. Carlos 23 julio 2010 at 16:39

    Tengo un amigo que es fanático de Jean M Auel y se ha leído todos sus libros. Al principio era reacio a este tipo de historias, pero leyendo su reseña, me ha picado la curiosidad y leeré alguna novela, concretamente la que dice en su artículo.
    Saludos.

  2. olmanlopez 16 diciembre 2012 at 19:00

    yo ya leei los 6 libros estan buenisimos pero el ultimo esta hummmm mejor leanlo sip chao bendiciones

  3. Gloria 15 abril 2014 at 22:51

    He leído la serie completa por lo menos 5 veces tanto en inglés, como en español. ME ENCANTA. Pero creo que coincido con olmanlopez en cuanto al último.

  4. joan 29 agosto 2015 at 0:10

    Me he terminado el libro en 5 dias. En pocas ocasiones se hace pesado.
    Es una aventura de una chica que pasa muchas penurias en una tribu de Neanderthales.
    Es más novela que historia, ya que se les supone conversaciones en pasado y futuro, pero hace el libro más divertido.
    Un poco pesado con el tema de tothems y creencias espirituales.
    A mi gusto, Ayla sufre en exceso.

  5. joan 29 agosto 2015 at 0:13

    Voy a leerme el segundo libro.
    Espero que a ayla le vaya un poco mejor y no sufra tanto, ya que es una novela de aventuras.
    De hecho no demuestra la chica homo sapiens ser más inteligente que los neandertales, ya que la maltratan y la supeditan y ella se sigue quedando con ellos.
    Sabe cazar, sobrevivir, y se queda donde la maltratan. He tenido que esperar al final del libro para que la echaran del clan. A ver si triunfa más en los otros libros. No parece tan inteligente.

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