Revista de Letras

Concurso RdL – Audaces 2011: La edición independiente celebra el nuevo año con nuestros lectores

19 diciembre 2010 Portada

La edición independiente se ha consolidado en los últimos años como una alternativa seria, gracias al trabajo y al criterio de muchos sellos que han sabido encontrar o hacerse su sitio entre la avalancha, a veces desquiciada, del mercado del libro. En tiempos de crisis, hay sectores en los que sólo prevalecen los peces más grandes del tanque, que devoran poco a poco a los demás. Pero en otras actividades a veces es el gran dinosaurio el que sucumbe, inadaptado, y tras la extinción sobreviven y evolucionan las formas de vida más pequeñas. Tal vez sin el gran meteorito del Yucatán nosotros no estaríamos aquí y ahora. No lo sabemos a ciencia cierta, pero quizá sin esta crisis atroz, que golpea y pone contra las cuerdas a grandes y pequeñas, tampoco vivirían las editoriales independientes este buen momento, sobre todo desde el punto de vista literario. Aunque a priori la oferta editorial pueda parecer más atomizada y caótica que nunca, lo cierto es que un buen número de editoriales independientes ha sabido permanecer fiel a sus ideas y ha conseguido sacarle los colores a unas cuantas grandes, publicando no pocas veces mejor literatura, acercándola de un modo más directo al lector, impregnando a los buenos libreros de su entusiasmo, compartiendo iniciativas con otros editores, pensando más en ser competentes que viendo a los demás como meros competidores.

Imagen: diariodelviajero.com

Los nuevos editores se adaptan mejor, están más atentos a la crítica alternativa y permanecen en contacto directo con sus lectores, autores y colegas de profesión a través de las redes sociales y otros medios. Trabajan mejor que nunca, pero saben hacerlo porque conocen bien su oficio, pues no pocos llegan de una experiencia anterior en un gran grupo editorial. La edición independiente ha tenido en España referentes ineludibles, no hay que olvidar nombres como Herralde, Tusquets, Barral, Muchnik o Borrás (Pre-Textos), entre otros muchos, que han ayudado a conformar la cultura literaria de la España democrática. Desde hace una década la edición de los “pequeños” se ha ganado el respeto de los buenos lectores gracias al trabajo de sellos como Menoscuarto, Páginas de Espuma, Ediciones del Viento, Bartleby, Minúscula, Barataria, Legados, Calambur, Melusina, Xordica, El Gaviero, Meteora, Libros del Asteroide, DVD o Candaya, por citar sólo algunos. Pero quizá lo que más sorprenda y reconforte de este buen momento de las editoriales independientes sea el hecho de que muchas de ellas hayan nacido o, cuando menos, hayan crecido de manera especial precisamente en tiempos de crisis, tal vez porque al buen oficio y al criterio, a la calidad literaria y al respeto por el libro y el lector, los nuevos editores suman una gran dosis de pasión y un punto de sana locura quijotesca en sus proyectos. ¿Qué otro equipaje envalentonaría a alguien a lanzarse a los caminos de la edición en un momento como el que vivimos, en el que todo parece estar en contra: la crisis económica, esta suerte de adocenamiento social y la mala educación lectora de este país? ¿Qué otra cosa es hoy en día un editor independiente, más que un pequeño gran héroe de su tiempo, un “loco” testarudo que no se deja llevar por el rebaño y lucha por aquello en lo que cree?

En Revista de Letras también queremos apostar por esa manera de hacer las cosas y contagiar a nuestros lectores esa misma actitud apasionada, esperanzada y un tanto febril de muchas editoriales independientes que, a partir del buen criterio y el trabajo duro, han conseguido materializar sus sueños en multitud de proyectos que actúan de dique contra la marea del tedio comercial en las librerías y contra el pesimismo de la gente. Mientras algunos grandes sellos insisten en la estrategia industrial de saturación, las mejores editoriales pequeñas se especializan, miman su catálogo y cuidan al lector, aportando un soplo de aire fresco en esta época de meteoritos bancarios, extinciones laborales y otros desastres sociales. Queremos terminar este duro 2010 con buen sabor de boca y encarar el 2011 con la mejor actitud posible, sacudiéndonos el derrotismo y sin esperar a que nadie llegue desde fuera a solucionarnos las cosas. Creemos en lo que hacemos y lo hacemos con pasión, pensamos que hay otra manera de trabajar, de hacerlo bien y teniendo en cuenta al otro, y por eso nos gustaría que nuestros lectores y visitantes se impregnaran de ese mismo espíritu que también comparten hoy en día muchos editores. Por ese motivo nace esta iniciativa colectiva, el Concurso RdL – Audaces 2011, en la que colaboran veinte editoriales representativas. Aunque sean muchas más las que estén haciendo un buen trabajo, las citadas más abajo son las que se han subido a nuestro barco, editoriales que iniciaron su singladura en los últimos años y a cuyos responsables hemos pedido que nos cuenten lo que ha significado para ellos su particular libro del año, el que cada uno aporta a esta iniciativa. Una iniciativa para alegrar literariamente estas fechas y a la que esperamos que se sumen nuestros lectores y visitantes. Tres de ellos verán recompensada su intervención con un excelente conjunto de lecturas para empezar el nuevo año de la mejor manera posible, pero es probable que cada uno de nosotros aprenda algo de todo esto y que nos dejemos inspirar por las experiencias y el coraje de los demás, de todo aquél que permaneció fiel a su sueño contra viento y marea.

Sergi Bellver
http://sergibellver.blogspot.com

Editoriales que han colaborado en la iniciativa:

Alfabia, Alpha Decay, Atalanta, Ático de los Libros, Baladí, Blackie Books, Cabaret Voltaire, Demipage, E.D.A. Libros, El Olivo Azul, Impedimenta, Libros del Silencio, Libros del Zorro Rojo, Nevsky Prospects, Periférica, Principal de los Libros, Sajalín, Salto de Página, Tropo y Veintisiete Letras.

Bases del Concurso RdL – Audaces 2011

Qué. Cada participante deberá enviar un solo texto de cien palabras como máximo, contando una situación, preferiblemente real, en la que se muestre cómo en un momento en el que todas las circunstancias parecían estar en contra, luchó por un sueño o un proyecto personal, profesional, colectivo o artístico, y salió adelante. Una mudanza al extranjero, un cambio radical de vida, de profesión o de estudios, una situación personal, una nueva empresa, cualquier ejemplo es bueno para homenajear ese espíritu del apasionado, del  novel o del héroe cotidiano que permanece fiel a sí mismo.

Cuánto. Un jurado, formado por la dirección y varios miembros de la redacción de Revista de Letras, representantes de las editoriales colaboradoras y libreros, elegirá las tres mejores historias, las más inspiradoras, las mejor contadas. El premio para cada uno de los tres ganadores consistirá en un lote de veinte libros publicados a lo largo de 2010 por las editoriales colaboradoras del concurso. Cada lote, valorado en 500 euros, será enviado a domicilio.

Cuándo. Hasta las 21.00 horas (hora peninsular española) del domingo 2 de enero de 2011. El fallo del jurado se publicará en Revista de Letras el miércoles 5 de enero, víspera del día de Reyes.

Cómo y dónde. A lo largo de dicha convocatoria, el sistema único de participación será a través de un comentario visible en esta misma entrada. Sólo entrarán a concurso los textos de quienes faciliten una dirección válida de correo-e en el apartado correspondiente del formulario de comentarios. Revista de Letras no hará pública en ningún caso dicha dirección de correo-e, ni la utilizará para su base de datos. No se aceptarán comentarios anónimos ni ofensivos.

Quién. Podrá participar cualquier persona de cualquier edad y nacionalidad, a condición de que resida en España o que, en caso de resultar ganadora del concurso, facilite una dirección de entrega en territorio español. No podrá participar en esta iniciativa ninguna persona vinculada profesionalmente a Revista de Letras ni a ninguna de las veinte editoriales colaboradoras de este premio.

El fallo del jurado será inapelable y la participación en este concurso implica la plena aceptación de sus bases.

* No te admitirán mensajes de opinión o comentarios que no sean los propios textos de participación. Para opiniones,  se dispone de la página en la que se relacionan los libros que forman parte del premio. ¡Gracias!

Los audaces editores que han colaborado en esta iniciativa nos presentan sus mejores libros de 2010, los que podrán conseguir los tres ganadores del Concurso RdL – Audaces 2011.


Haz click aquí

¡¡¡Os invitamos a participar y a dejar en “Comentarios” vuestras aportaciones!!!

(No olvides incluir tu dirección de correo-e para poder ponernos en contacto contigo si obtienes uno de los tres lotes).

Etiquetas: Bases Concurso RdL - Audaces 2011, Concurso RdL - Audaces 2011, Edición Independiente

Sobre el autor

Sergi Bellver

Sergi Bellver (Barcelona, 1971) es escritor, editor y crítico literario. Responsable de la edición y el prólogo de «Chéjov comentado» (Nevsky Prospects, 2010) y autor en «La banda de los corazones sucios. Antología del cuento villano» (El Cuervo/Baladí, 2010; ed. de Salvador Luis). Profesor de Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès y Escuela de Escritores de Madrid, donde ha colaborado con la Cadena SER. Publica artículos y reseñas en las revistas Tiempo, BCN Week y Standdart, en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, y en los medios digitales Culturamas, Revista Kafka y La tormenta en un vaso.

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113 Comentarios

  1. N 31 diciembre 2010 at 16:23

    Deja atrás el edificio y camina hacia el parque. La carta llegó hace dos días. Déjà vu. Les llaman delincuentes por querer vivir. Han sido nueve meses de tregua. Dos años de humillaciones. Ni siquiera promesas incumplidas. La tristeza y la frustración incrustadas. La impotencia marcada en sus ojos. El peso del Talón de Hierro. Inmisericorde.

    Y están ellas. Las ama. Todo intentado. Todo insuficiente. La soledad de la derrota. Sólo ellas. Por ellas todo. Sonríe. Hoy golpea él. Por ellas.

    El parque está bello esta tarde de otoño. La cuerda le acaricia los dedos. La balancea y la pasa por encima de la rama. Sonríe

  2. JoLluSoAg 31 diciembre 2010 at 16:38

    La lectura discurría con dócil alegría enmascarada por su consistente densidad, acorde con la sólida y tórrida atmósfera de verano que me rodeaba en silencio.
    Atrapado en el insomnio buceaba entre sus líneas donde descubría –sin saber por qué– mi otro yo.
    Ese inquieto toque a la conciencia imbuía al desasosiego tanto tiempo irrecuperable y sin posibilidad de restaurar. Incapaz de imponer resistencia, sin caber enfrentamiento alguno, había penetrado hasta el hueco más recóndito de mi ser abatido.
    Precavidamente, en la oscuridad de la noche, desplacé mi mano en busca de su cuerpo, se dio la vuelta y me abrazó.

  3. Carolina 31 diciembre 2010 at 19:50

    Llora. No para de llorar. Mis terminaciones nerviosas no dan abasto, mis fuerzas físicas se hallan en peligro de extinción. ¿Qué hacer? Su cara estará rojísima, a punto de estallar ¿Explotará? Los chillidos enormes para esa minúscula boca de fresa, diabólicamente camuflada. ¿Por qué es tan desagradecido? ¿Acaso no se lo doy comida y techo? ¿Qué interés tiene en no dejarme dormir? ¡A ver cómo me levanto a las claras para conseguirnos sustento! Ingrato… Na, na, na… Debo calmarme antes de ir a verle… Na, na, na… Ese último chillido ha logrado reventar mis entrañas… Na, na, na… Tengo sed. Voy a la cocina. Sobre una tabla de madera, junto a un enorme cuchillo hay una cebolla partida en dos. ¿Y si le escribo unas nanas?

  4. G. 31 diciembre 2010 at 20:01

    En el instante en que el bolígrafo perdió contacto con el papel sentí mis pies abandonar el suelo.

    La primera curva se fundió en la intersección de mi cabeza con el hueco que formaban su hombro y clavícula, perfectamente acopladas. Al continuar el trazo sus celos se colaron por los mismos poros que antes rezumaban amor sin límites. Subía la línea subrayando aquel fatídico sms que parpadeaba en la pantalla de mi móvil. Temblaron las letras en el caos de gritos y reproches desintegrándose muebles, vivencias y sentimientos. Desintegrando también mi oasis perfecto para dejarme sumida en las arenas de un desierto infinito. Vino a socorrerme el garabato final que cerraba mi firma y mi vida.

    Despegó el trazo en un último ángulo que devolvió mi mirada al presente, a mi nueva, exultante, recién estrenada existencia.

  5. Luz 1 enero 2011 at 14:26

    Recostada sobre mi chaise-longue observaba los haces de luz anaranjada deshacerse en corpúsculos al atravesar las delgadas láminas curvas de madera que daban forma a la lámpara de calabaza de Coderch. No existía nada más. ¡Ring, ring! Estridentes sonidos comenzaron a bombardearme desbaratando mi paz, mostrándome ese mundo ausente. El frío atravesó directamente desde el mármol cada uno de mis poros inundando de humedad mi interior. En el techo colgaban cables negros sin destino. Tan sólo el amenazante teléfono me acompañaba en aquella habitación. “¡Alicia, Alicia! Despierta, aquello quedó atrás, ya pasó. Ahora te esperan en la cooperativa.”

    Al cruzar la puerta de la sala donde nos reuníamos los amables rostros de las personas que me acompañaban me envolvieron con cálidas sonrisas.

  6. Angelino Dalorto 1 enero 2011 at 23:30

    INUNDACIONES DEL 2010
    Tras las lluvias y antes de las lágrimas, siento una mano sobre mi hombro. Sí, reconforta y le sonrío agradecido. Todo lo que precedió a éste y centenares de gestos como éste, ha desaparecido bajo el barro. Una fotografía, un sueño… Una vida entera achicada en los desagües. A cambio, el mejor de los regalos: familia, amigos y vecinos en idéntica cadencia.
    Ya el desánimo se ha quedado dormido; lo acuna una certeza. Ni la crecida de ningún río ni el peor de los temporales, podrá inundar lo atesorado más adentro de los párpados.

  7. Ivo Martín Villalba 2 enero 2011 at 11:20

    Escóndete en un profundo sueño, huye; La familia lleva varios días en mi guarida. ¡Maldición! Suena a todo volumen el despertador – concéntrate, duerme – intenta volver al paraíso. Imposible, un silencio repentino ilumina la tempestad, breve como un suspiro-buenos días, bla bla…-se me clava en el odio cual vuelo de mosca en la oreja.
    La mano de la tranquilidad acaricia mi almohada, efecto mariposa; ring ring –si ¿Quién es? Una larga conversación a gritos con el teléfono de mi abuela.
    Menos mal por fin puedo dormir -pensé-, mil ruidos adornaron mi ingenuo pensamiento. ¡La familia despertó!

  8. Carlos Alegría Gallardo 2 enero 2011 at 14:23

    SI PUDE CON ELLO, PUEDO CON TODO.
    ¿Quién no ha soñado que volvía al cole y tenía un examen? Aterrador, ¿verdad? No lo es menos querer estudiar una licenciatura con 29 y convertirse en un personaje de Kafka. No bromeo. La lógica burocrática me devolvió al Instituto diez años después: debía estudiar un nuevo COU para presentarme a Selectividad. El bueno de Franz habría celebrado con una sonora carcajada el detalle de que entre mis nuevas compañeras se encontrara la hermana menor de una vieja compañera. No sé si hubiera disfrutado de saber que aprobé todo con excelentes notas y accedí a la jodida Universidad.

    _____________Notas de contexto:
    Esto sucedió entre 1999 y 2000. En 1989 terminé COU de ciencias, pero no pude hacer selectividad. Pasó el tiempo y me decidí a estudiar Periodismo. Pensé en realizar el acceso para mayores de 25 años, pero el problema (¡ah, Kafka, cuán visionario fuiste!); el problema, decía, es que yo había finalizado COU. Esto significaba que no podía acceder a la Universidad de otra manera que no fuera aprobando el examen de Selectividad. La única opción que supo darme una amable secretaria fue la de realizar un COU de humanidades y presentarme a Selectividad. Por otro lado, a punto estuve de no poder matricularme. Todo fue in extremis, gracias a un amigo. Más kafkiano, imposible. Tuve que estudiar cuatro nuevas asignaturas y las restantes (convalidadas del primer COU) prepararlas por mi cuenta. Finalmente, obtuve cuatro sobresalientes y el reconocimiento de la Junta Directiva del Instituto. En Selectividad, un 7. Accedí a Periodismo sin problema. Por cierto, ese mismo año, 2000, y al mismo tiempo, no sólo aprobé la selectividad: también me saqué el carnet de conducir y conseguí un nuevo y buen trabajo. Luego lo perdí (crisis de las puntocom). Luego volví a trabajar. Para, más tarde, volver a estar en paro (crisis actual)… Vamos, que me han pillado todas las crisis desde el 1992 hasta ahora, jejeje. Así que, no es la primera vez que he tenido que comenzar de cero o superar un bache en el camino, pero describe bastante bien mi devenir personal. Por cierto, he finalizado Periodismo recientemente.

  9. F. 2 enero 2011 at 16:40

    Audaces todos los que todavía creen en el poder de la palabra. Audaces vosotros, que apostáis por un periodismo cultural de calidad cuando todo parece ir en contra; que habláis de libros que apenas tienen sitio en los suplementos; que reseñáis con criterio. Audaz yo también, o eso quisiera pensar, por querer dedicarme a la edición, cuando parecen imperar los discursos catastrofistas sobre el futuro del libro. Reclamemos más audacia, más libreros kamikazes, más fondo en las bibliotecas, más editoriales dispuestas a poner dinero y ganas en la difusión de esa materia extraña y noble que es la literatura.

  10. Kumiko K. 2 enero 2011 at 18:26

    Imprevistos

    A los treinta y tres años quería escribir relatos pero mi cuerpo decidió gestar una niña, recibí la noticia con asombro y me propuse, esta vez, quedarme hasta el final del proyecto. La niña nació con una enfermedad rara que transformaba su piel en una capa frágil y con tendencia a quebrarse; era mi niña piel roja. Las ilusiones se escaparon por el desagüe mientras aquel diseño de mujer salía adelante, ignorando mi ansiedad y mis noches insomnes. Ahora escribo relatos en los que no aparecen niñas especiales, ni madres angustiadas. Ella se llama Sara y también escribe.

  11. Mara 2 enero 2011 at 18:27

    Un escalofriante crujido se introdujo lenta y levemente en mi infinito letargo. Las ondas sonoras se abrían paso rebotando con órganos y arterias, causándome un cosquilleo amenazador. A continuación, un sordo estruendo me espabiló. “Las deudas y la desidia me han vencido al fin” pensé, mientras obligaba a mis escuálidos y débiles músculos a transportarme hacia la habitación contigua. Había desaparecido. Apoyado en la jamba de la puerta volqué mi mirada al vacío. Poco a poco vi como diversas y dispares obras de arte se acomodaban en aquel nuevo espacio, fundiéndose con él.

    Es la hora. Un nutrido grupo de impacientes visitantes – críticos y artistas entre ellos – esperan para entrar.

  12. Daniel 2 enero 2011 at 19:26

    Sirve mesas en un café del ensanche: inmigrante “ilegal” durante demasiado tiempo, indígena americano, explotación, trabajo sin contrato, habitaciones en pisos compartidos, soledad, miedo, retención policial, humillaciones varias; es además homosexual, un maricón de mierda que no entra en la categoría gay.
    Entran un grupo de habituales con uno nuevo, hay problemas en la empresa, se les oye por todo el salón, el nuevo levanta la voz cagándose primero en los inmigrantes y extrangeros, después en los homosexuales.
    ¿Qué te debo? – pregunta el del comite
    No, hoy Vd. y sus amigos están invitados, pero no vuelvan, no serán bienvenidos a nuestra casa. – Sus ojos sonrien.
    Y, ¿Nosotros? – pregunta uno de los habituales.
    Vos, simplemente callaste.

  13. Irlandesa 2 enero 2011 at 20:55

    Dijiste no insistas, soy viejo. Me nombraste a Chaplin también. Cuando firmabas beso te contestaba besas. Dijiste no. Bajo a tu calle, entraré a un café hasta que me echen o tú aparezcas. Calle arriba, te vi salir al balcón a regar. Calle abajo, me senté en un banco; un vendedor de rosas pakistaní me preguntó por nosotros y le mentí. Calle arriba con una rosa. Una vecina entra al portal. Qué hacía yo, tocando el timbre, con una rosa, sin el café. Preguntaste quién es. Yo no supe quién era. Lo volviste a preguntar y me atreví: besas.