Revista de Letras

“Cosas que pasan”, de Luis Goytisolo

7 noviembre 2009 Críticas

Cosas que pasanCosas que pasan. Luis Goytisolo
Siruela (Madrid, 2009)

Lo confieso: Conservo, desde su publicación, la estupenda caja que sacó Alfaguara con la integral de Antagonía, esas cuatro novelazas que formaban una sola escritas por Luis Goytisolo, el pequeño de los tres varones literatos y con quien, por afinidad, más cercano me siento. Y, mitómano que era uno, tengo la edición firmada.

Antagonía, en opinión de quien esto escribe, es una de las piezas cumbres de la narrativa española contemporánea, sino la más trascendental. Su protagonista, Raúl Ferrer, forma parte del imaginario creativo llevado a su máxima expresión. Las preocupaciones del narrador fluyen con las del personaje y se funden en el último volumen, la obra literaria del escritor ficcionado. Luis Goytisolo se pasó tres pueblos y nosotros con él. Pero el tipo que lo escribió conocía el camino de regreso, se dio la vuelta en un descuido y allí nos dejó, esperando a que volviera.

Han transcurrido los años, han pasado otras páginas con mayor o menor fortuna y ahora, para consuelo de aquellos que se quedaron abandonados al final de Teoría del conocimiento (o sea, la obra de Raúl Ferrer con la que cerró la tetralogía), nos regala Cosas que pasan, un librito que son muchos. En él, el autor de Las afueras se deja llevar por la imaginación, los recuerdos, las reflexiones y sus obras para dejar caer un puzzle de ideas con el que podamos entender su narrativa y también su personalidad, marcada, como la de todos, por las experiencias. Si ya resultaba difícil separar una y otra, ahora se nos hace imposible.

Partiendo del paisaje común (un viaje en tren, un paseo por el bosque…), Luis Goytisolo desmenuza trozos de vida (algunas vivencias con sus hermanos -pocas, ya se han abordado en otros libros y tampoco era cuestión de repetirse-; su vida social en Barcelona, departiendo con editores y escritores; su paso por el Partido Comunista, que le llevó a prisión; el sexo -en la intimidad o en grupo-…). Más que una biografía al uso, estamos ante un ejercicio en el que, por supuesto, desnuda parte de las técnicas empleadas y analiza, a grandes rasgos, la claves de su literatura. Intervienen siempre en sus páginas lo fortuito, lo antagónico -en un juego de espejos que resulta afortunado, especialmente, cuando explica detalles de la gran obra maestra ya citada- y la “casual-causalidad” respecto a lo aleatorio de lo que acontece y su influencia, no sólo en uno mismo, sino también en quienes llegan a ser alcanzados por el “efecto mariposa” de su trabajo.

A muchos les puede parecer insuficiente como texto biográfico, a otros les sonará a canción mil veces escuchada en la gramola. Cosas que pasan no pretende ser más que un pequeño manual de uso, un libro que acerca a su autor a nuevos lectores y permite el reencuentro con aquellos que quedaron abandonados tres pueblos más allá.

José A. Muñoz

Etiquetas: Antagonía, Cosas que pasan, Las afueras, Luis Goytisolo, Siruela

Sobre el autor

José A. Muñoz

José A. Muñoz (Badalona, 1970), periodista cultural. Licenciado en Ciencias de la Información, ha colaborado en varias emisoras de radio locales, realizando programas de cine y magazines culturales y literarios. Ha sido Jefe de Comunicación de Casa del Llibre y de diversas editoriales.

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2 Comentarios

  1. constantino mpolás andreadis 3 febrero 2012 at 15:29

    “ANTAGONÍA” DE LUIS GOYTISOLO”

    Otra vez, y otra vez la radio, me invita, me invito solo, convidado de piedra, a escribir estas notas. Casi digo estas jotas, estos tanguitos, estos remotos mambos, estas antiguas cumbias, estas atrabiliarias rancheras. En fin, estas payadas, estas payasadas lampiñas pero de pelo en pecho, de carmela en la calva y de más barriga que pecho.
    Pero ahora, recién ahora, y como siempre tarde y tan temprano como su nunca esquivo y pasajero, quiero hablarles, o más bien recordarles, de “Antagonía”, esa tetralogía, ese Recuento de Luis Goytisolo, el hermano de Juan, el no menos mejor pero menos famoso.
    Ni Hemingway ni Faulkner: Robert Musil. Una prosa que respeta los semáforos, que no saca el brazo por la ventanilla, “Recuento” es una cumbre, un páramo.
    “Un mundo para Julius”, la novela de Proust, y ahora “Recuento”, “Antagonía”, Luis Goytisolo.
    No salta como Umbral, no es poderoso como Cela, no juega (aunque esté tan cerca) como Cortázar: tiene la dentadura del Bryce Echenique de “Un mundo para Julius”. Si no me repito no tiene gracia. Lo malo es que me repito sin gracia.
    Gracias, muchas gracias por leerme hasta aquí. Si quieren más, vayan a leerme en Luis Goytisolo. Les aseguro que allí sí soy un escritor completo. Bien sé que con “Recuento” basta y sobra, pero la obra, el abracadabra de la obra, consta de cuatro libros: “Antagonía”. “Recuento”, “Los verdes de mayo hasta el mar”, “La cólera de Aquiles” y “Teoría del conocimiento” son sus títulos o tentáculos o suplicio de Tántalo o lecho de Procusto. Como ven, no sólo no puedo con mi genio sino que me voy por la tangente para lavarme las manos y como quien no quiere la cosa recomendarles no tanto la lectura sino la locura de la lectura de este monstruoso libro.
    Sonría, lo estamos filmando.

    constantino mpolás andreadis
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  2. constantino mpolás andreadis 3 febrero 2012 at 15:32

    “TEORÍA DEL CONOCIMIENTO” DE LUIS GOYTISOLO
    “Teoría del conocimiento” es el último título, o capítulo, de “Antagonía”. “Antagonía”, obra magna de Luis Goytisolo, es una tetralogía de cuatro libros. ¡Piedra libre para el quinto libro de esa tetralogía de cuatro libros!
    Luis Goytisolo es un monumento.
    Los monumentos se ensucian, se limpian, y se vuelven a ensuciar. Pero Luis Goytisolo es un monumento, ni limpio ni sucio, como una flor. Una flor tan natural que es artificial. Y una flor tan artificial que es natural.
    La literatura de Luis Goytisolo es un satélite de Luis Goytisolo que es un satélite de su literatura.
    Leer la literatura de Luis Goytisolo es aprender a leerlo. Es leer a Musil en español. Es escribirlo en español y por primera vez. Robert Musil es nuestro Luis Goytisolo.
    Yo no creo en las brujas, pero que las hay las hay. No me miren con esa sonrisita, que ya sé lo que están pensando y hasta aciertan. Claro que estas cosas es mejor callarlas. No sea cosa, no vaya a ser cosa: y después a quién le echamos la culpa. El hombre para ser hombre no debe ser batidor (tango). Demos vuelta la hoja, ya que los ojos, por más que los demos vuelta, siempre ven lo que quieren ver, y por suerte hay tantas cosas para ver que es mejor no verlas.
    Después de estos ditirambos o tambores, mucho ruido pero pocas nueces, si estoy aquí no es para cantar la marchita, o para rememorar los viejos tiempos, sino para decirles que si lo pasado fue mejor, este presente es el de Luis Goytisolo, que si no es el mejor es el mejor.
    Para invitarlos a la lectura de Luis Goytisolo, debo advertirles que su literatura es un rinoceronte que no es un rinoceronte sino el dinosaurio que es cuando entre el dinosaurio y el rinoceronte la diferencia es que esta literatura es interminable porque cuando se termina respiramos. Es decir, volvemos a respirar el smog de la literatura de Coelho.
    Buona apertura di anno. O sea: feliz año nuevo.

    constantino mpolás andreadis
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