Revista de Letras

Crónica Negra: Sexto día. Cuesta abajo y sin frenos

15 julio 2010 Crónicas

¿Cuándo sabe una que lleva varios días en la Semana Negra de Gijón? Hay dos formas de medirlo:

1.- Cuando te miras al espejo y las ojeras son más negras que la semana en sí.

2.- Cuando llegas por la mañana a la base de operaciones y la gente ya no dice “buenos días”, sino “grmñffffgrrmñ” y tú deduces que dan los buenos días.

Hoy, en la Semana Negra de Gijón, hemos asistido a las presentaciones de la denominada “Andalucía Connection” (mañana sabrán con pelos y señales qué es esto).

La primera fue la de Teo Palacios que presentaba su libro Hijos de Heracles. La novela de Palacios cuenta el enfrentamiento entre dos hermanos en la sociedad espartana.

Has elegido Esparta, pero el eje central es universal, ¿por qué Esparta?

Porque la época espartana es uno de los momentos históricos más duros. Lo que dices es cierto, es una novela de relaciones personales. El sistema es lo que hace diferentes a los hermanos y eso me pareció muy interesante. Además, todos sabemos quiénes son los espartanos, pero lo que no sabemos es por qué  fueron lo que fueron.

(Teo Palacios contó una anécdota de la sociedad espartana que  me sobrecogió. Cuando un niño en Esparta se mostraba timorato, la madre lo llevaba al bosque de noche y lo abandonaba allí; si había conseguido sobrevivir, el niño regresaba a la ciudad, si no era así…).

También el entorno familiar va matizando la forma de ver el mundo de cada uno de los hermanos, ¿no?

Sí, pero es que somos lo que somos por la gente que nos rodea.

Teo Palacios (Foto cedida por el autor)

Otra cosa que me llama la atención es el equilibrio de todos los elementos narrativos que se hace constante.

Suelo trabajar mucho antes de escribir. Por ejemplo, para cada personaje dedico varios días de investigación para que sean lo que quiero que sean. Hay tres pilares básicos en la novela, en cualquier novela: los personajes, la historia y la ambientación. Si alguno sobresale sobre los otros, la novela no funciona.

Esta novela comenzó  siendo de género fantástico (interviene Javier Márquez), ¿cómo acabó siendo una novela histórica?

Es cierto que comencé  escribiendo esta historia dándole una visión fantástica, pero cuando llevaba siete capítulos un amigo mío me dijo que la historia era Esparta y que por qué no contaba eso. Es lo que hice.

Debo confesarles, en estos días ya les he confesado más de una cosa, que no he leído la novela de Teo Palacios, pero les puedo asegurar que estoy deseando comenzar con ella porque sé que será como enfrentarme a la película que nos mostró la batalla de las Termópilas, pero sin los gritos constantes con los que nos torturó el director de 300. Una reconciliación con la Historia.

Juan Ramón Biedma (Foto propiedad del autor)

La segunda presentación fue la de Juan Ramón Biedma. Normalmente, cuando asisto a algún acto similar, cojo apuntes de lo que dicen los presentadores y los presentados. En el caso de Biedma, eso es imposible. El humo en la botella no es una novela de género negro, ni una novela ambientada en una Sevilla que nos es desconocida; no es una novela sobre el dolor humano, ni sobre la locura o la marginalidad. Biedma no escribe sobre la violencia, ni siquiera sobre el amor y el odio. No. Biedma escribe sobre todo eso y consigue LA NOVELA. Pocas me han impactado tantísimo en los últimos años como la del sevillano que, además, se hizo ayer con el premio especial del director de la Semana Negra.

Cuando una conoce a Pablo Mazo (editor de Salto de Página) sabe que tiene ante sí, además de a un buen tipo, a un tipo inteligente, y lo demostró  con creces publicando esta novela que, si hubiera escrito Pérez Reverte, ya estaría negociando los derechos para ir al cine (aunque, no se engañen, Pérez Reverte jamás podría haber escrito esta novela). Tuvimos la suerte de que Juan Ramón nos concediera una entrevista a Revista de Letras.

¿Qué tiene la locura que no tiene la cordura?

La locura tiene la virtud de la trasgresión, de ser el negativo de la vida convencional, del mundo oficial. La locura es el lenguaje oculto, secreto, perseguido. El de la cordura es el estilo con el que se redactan las ordenanzas oficiales que publican las normas represoras que nos mantienen a raya.

¿Y los bajos fondos? ¿Tienen algo de poético?

Creo la única poesía válida es la que se escribe con la pluma sucia, apasionada, oscura y profunda de la calle. El resto es el lenguaje simplón, irrelevante y normalmente teledirigido de las coplillas destinadas a proporcionar un entretenimiento breve y olvidable. Lo demás es la canción del verano.

¿Ha conocido usted a alguno de los personajes?

A todos, aunque hay casos que ya habré olvidado; supongo que en alguna época de mi vida he hablado por teléfono con alguno de ellos cuando trabajaba en los servicios de emergencia, o me lo he cruzado en la calle a las tantas de la mañana o he tenido alguna bronca en un bar o me he pasado horas escuchándolo o escuchándola con una copa por delante. De todos me traje algo.

¿Hay redención para Mengele, Anube, Peña, o Eme?

No puedo desvelar si hay redención para los protagonistas de El humo en la botella, pero sí es evidente en cada uno de ellos la búsqueda desesperada de una salida a su terrible situación, en gran parte motivada por la estigmatización social de su enfermedad. En este sentido, creo que estamos ante una novela esencialmente positiva. Lo importante es la lucha por salir del pozo, lograrlo casi no depende de nosotros.

¿A cuál salvaría usted?

Yo los salvaría a todos. Como soy un tío bastante amoral, tengo graves dificultades para aceptar las sanciones que imponemos a individuos que ni siquiera nos molestamos en comprender. Confío en el lector para un indulto literario, que no es poco.

¿Qué personaje le sorprendió  más?

Hay una cría de quince años que merodea por la novela con un cansancio de siglos, aburrida de todos y de sí misma, sin esperanza de ninguna clase y que, sin embargo, nos sorprende mostrándonos una extraña fascinación inversa por su padre. Un personaje al que tengo previsto seguirle los pasos. Se llama Austria.

¿Qué les pasa a los escritores sevillanos con la Iglesia? Primero Nadie conoce a nadie, luego El humo en la botella. ¿No serán también “rojos”?

La iglesia es un peso bastante insoportable, y en Sevilla, donde se mezcla con el folclore hasta formar un mismo ente, muchísimo más. Por otra parte, la religión cristiana, aunque ya sé que apenas tiene algo que ver con los representantes de la iglesia, resulta una marca indeleble para todos los que hemos nacido en occidente. Lo sorprendente es que sus lacras no aparezcan en la obra de otros muchos novelistas.

¿Qué quería hacer prevalecer en su novela: la desesperación de unas personas desahuciadas, una trama de secuestro y extorsión, la búsqueda de la verdad a través de un manuscrito?

Lo que he pretendido en todo momento es dar paso a la voz de esas personas consideradas invisibles, esas que hemos conseguido que pasen completamente desapercibidas -mediante los fármacos, la ocultación o el olvido- aunque se encuentren a nuestro lado. Esa es la raíz de este proyecto. Los elementos que usted me cita y muchos más son los medios para conseguirlo.

Tantas personas hablando a la vez, muchos de ellos “locos”, ¿no dificulta la lectura? ¿Pensó en el lector cuando estaba escribiendo?

Pienso en el lector continuamente, para mí es muy importante romper los límites del ámbito académico para llegar a un público amplio; eso sí, para ello, no creo que haya que rebajar los límites de calidad literaria, como hacen algunos autores, cuya única preocupación es convertirse en superventas. En las semanas que el libro lleva en la calle, no he detectado ningún problema de comprensión.

Sabía que Cádiz tenía fama de tener una amplia población de locos por el viento de Levante, ¿qué  viento sopla en Sevilla? ¿Es de verdad una ciudad de locos?

Como la suya, como la de todos. Pero hay que dejar claro que del panorama demencial que apreciamos en cuanto ahondamos un poco en el entramado social, no son precisamente responsables las personas con alguna perturbación mental, sino el resto de los ciudadanos que, con nuestras acciones o haciendo la vista gorda hacia las de los demás, estamos permitiendo que nuestros entornos sean cada vez más jodidos para vivir.

¿Quién cree que leerá esta novela?

No hay restricciones para acceder a mi novela; desde el lector más timorato hasta las autoridades eclesiásticas, por citar el otro extremo, creo que es un texto al alcance de todos.

Francisco José Jurado (Foto: Zoe Riudavets)

La última presentación a la que asistí ayer, pero no fue lo último que hice durante el día, fue la de la novela Benegas, del escritor cordobés Francisco José Jurado, al que algunos conocen como “Benegas”. Benegas, según palabras del autor, es el inspector jefe de la policía de Granada, pero, en contra de lo que podríamos pensar no es una especie de héroe, ni un desheredado. Es un tipo como todos nosotros. Un tipo normal que se enfrenta a tres casos de la mayor actualidad. La novela recoge esos tres casos en los que el inspector tendrá que lidiar con toda suerte de individuos para descifrar lo que nadie antes pudo resolver.

Francisco José Jurado debuta con esta novela en la que priman los diálogos, la acción bien medida y un transfondo de realidad que abruma a cualquiera que se sitúe ante Benegas.

Además, Jurado es un tipo listo, un escritor con ganas de pelear, así  que estoy convencida de que seguiremos oyendo hablar de él.

A MODO DE EXPLICACIÓN

El grupo "Andalucía Connection" (Foto: Silvia Pérez Trejo)

Se preguntarán ustedes porque hoy hemos tardado tanto en sacar la crónica. Verán, ayer, después de todos los actos que se celebran dentro del recinto de la Semana Negra, volvimos al hotel que hace de base de operaciones y cuyo nombre no voy a seguir dando a no ser que comience a pagarnos publicidad. Una vez allí tuve una charla de más de dos horas con la denominada “Andalucía Connection”, dentro de la que están el gaditano Rafael Marín, los sevillanos Nerea Riesco (El elefante de Marfil, Grijalbo), Javier Márquez (El sueño de Orfeo, Almuzara), Teo Palacios (Hijos de Heracles, Edhasa), Juan Ramón Biedma (El humo en la botella, Salto de Página), el cordobés Francisco José Jurado (Benegas, Almuzara) y el granadino Jesús Lens (Donde el cine nos lleva). Estuvimos charlando hasta las cuatro de la mañana. Yo les pido disculpas, pero entiéndanme, una también tiene un corazoncito donde el alma crítica le deja…

Carmen Moreno
http://letratlantica.blogspot.com
http://morenocarmen.blogspot.com

Etiquetas: Andalucía Connection, Benegas, El humo en la botella, Francisco José Jurado, Hijos de Heracles, Javier Márquez, Jesús Lens, Juan Ramón Biedma, Nerea Riesco, Pablo Mazo, Rafael Marín, Semana Negra de Gijón, Teo Palacios

Sobre el autor

Carmen Moreno

Carmen Moreno es licenciada en Filología Hispánica por la UCA, Máster en Contabilidad y Finanzas (Cerem), Máster en Edición (Universidad de Salamanca). Tiene siete libros de poemas publicados y uno de relatos. Ha trabajado de guionista para TV, gestora cultural, impartiendo talleres. Actualmente trabaja de A.T. Cultural para el Ministerio de Igualdad.

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2 Comentarios

  1. Fco. José Jurado 16 julio 2010 at 9:28

    ¡Muy buena la reseña! Gracias por todo, Carmen; por tu trabajo durísimo a lo largo de la semana Negra, por haberla pasado junto a nosotros y por tu estupenda compañía. Gracias a R. de Letras por el apoyo a lo que en esto estamos comenzando.

  2. Teo Palacios 16 julio 2010 at 11:39

    Eso, eso, explica con detalle qué es lo de Andalucía Connection, que más de uno va a sentir un escalofrío con lo que se le viene encima.

    Muchísimas gracias por el apoyo y por una atención tan exhaustiva a mi trabajo. Da gusto comprobar que hay gente dispuesta a abrirse a nuevas ideas y nuevas voces.

    Echaré de menos esas charlas literarias hasta las tantas. Algo habrá que inventar para paliar el problema.

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