Revista de Letras

El Monasterio Benedictino “Santísima Trinidad de Las Condes” (Chile) rescata patrimonio intelectual

Esta institución, se ha transformado en uno de los centros más prestigiosos, de la encuadernación y restauración de libros en Chile, con encargos nacionales y extranjeros. Ha forjado su metodología, gracias a personas que se dedican, apasionadamente, a la recuperación del patrimonio intelectual, y quienes se han formado durante años, para prestar un buen servicio, en coherencia con la antigua Regla de San Benito.

Fachada del Monasterio Benedictino “Santísima Trinidad de Las Condes” (foto: benedictinos.cl)

A varios kilómetros del centro de Santiago, en plena precordillera, se encuentra el Monasterio Benedictino “Santísima Trinidad de Las Condes”. Sus orígenes en este país corresponden aproximadamente al año 1916, momento en que don Juan Subercaseaux –quien fue investido como Arzobispo de La Serena-, realizaba estudios en el colegio Pío Latinoamericano de Roma; en esa institución, tuvo oportunidad  de compartir con los benedictinos de Solesmes, e ideó el proyecto para que pudieran concretar una fundación en Chile.

Posteriormente, (en septiembre del mismo año), comunicó sus intenciones a una hermana. Ahora bien, de acuerdo a esta decisión, participaron tanto don Manuel como don Jorge Larraín –quienes después fueron obispos de Talca y Chillán-, monseñor Luis Enrique Izquierdo (de Concepción) y el Cardenal Billot. Por cierto, el entusiasmo de estas personas se encontró con varios desafíos e interesantes circunstancias en el pasar del tiempo; asuntos que relata bien en sus crónicas, el Padre Mauro Matthei.

Muchos se preguntan: ¿por qué si la Regla de San Benito data del siglo VI, la América de los reyes de España no conoció de forma próspera tal experiencia y cultura? Sucedió que, por la orden explícita de la Corona Española, se cuidó más de las vocaciones mendicantes, -por la urgente labor de evangelizar a los nativos-. Aunque, curiosamente, el testimonio benedictino, sí pudo manifestarse en el siglo XVI, en los dominios portugueses, con notables resultados.

Es pertinente aclarar que la primera construcción de un monasterio benedictino en los dominios españoles de América se llevó a cabo en la provincia argentina de Entre Ríos (año 1899); en acuerdo con la idea de la abadía francesa Belloc (perteneciente a la Congregación Benedictina Sublacense). La primera fundación en territorio nacional, fue el “Priorato de Nuestra Señora de las Nieves”, en el antiguo camino a Puente Alto (en marzo del año 1920), como plan de la abadía gallega de Samos, -también adherida a la Congregación Benedictina Sublacense-.

Vista general del Monasterio (foto: benedictinos.cl)

La situación actual del monasterio es singular, y fidelísima a la Regla de San Benito como en sus inicios, sin embargo, en sabia y profunda actitud de acogida, las puertas también se han abierto, con atención tanto por teléfono como por Internet, con el objetivo de compartir el sentido de comunidad o lo que significa el seguimiento de Cristo, en la visión de la espiritualidad benedictina y las guías propias de los Evangelios. De hecho, se invita a las personas para que participen de las horas (Oficio Divino) y para que disfruten de una meditación en sus parques y senderos. Incluso es posible hospedarse un par de días para conocer tan particular búsqueda de Dios y sus misterios.

Tienda Monástica.

Esta es una antigua institución; desde hace cientos de años, los monjes ofrecen sus trabajos, artesanías, copias de manuscritos, libros y productos manufacturados, entre otros; sería pertinente recordar la actividad propia de tantos monasterios que estaban instalados en Europa y África.

En este sentido, se cumple con lo que San Benito escribió en el capítulo 48 de su Regla: (…) “entonces son verdaderamente monjes si viven del trabajo de sus manos, como nuestros Padres y los Apóstoles” (…). Todo lo anterior, con el debido enfoque en los Evangelios y al verdadero significado de la hospitalidad.

Don Juan Orlando Manríquez

Metodología de trabajo en el Taller de Encuadernación y Restauración.

El encargado del Taller de Encuadernación y Restauración, es don Juan Orlando Manríquez; un laico que trabaja hace varios años en el Monasterio, no tiene celular, no usa correo electrónico y comparte la espiritualidad de San Benito. Don Juan recibe a los visitantes de forma alegre y con excelente actitud; es una persona que infunde respeto y tiene mucho talento en el arte y ciencia de cómo recuperar un libro.

En relación a la técnica del empaste del libro, don Juan refirió de una forma sucinta y clara, los siguientes puntos.

Técnica del empaste.

1. En primer lugar, hay que limpiar el libro, sacarle las tapas, ver cómo están las hojas, evaluar. A veces, no sólo llegan sucios, sino que les faltan hojas. [En este caso se emplea la guillotina y, si el libro tiene poco margen, se le pasa lija o se tiñe].

2. Se extrae la tapa, se toman las medidas que corresponde, se coloca contratapa nueva y se decide algún proceso, en particular.

3. El libro es cosido, y si existen cuadernillos que están sueltos, también hay que coserlos. [De hecho, algunos libros son cosidos a máquina y no son reforzados, y aunque son muy bonitos, se desatan].

4. Se da pie al proceso de refuerzo. Porque, para poder colocarle al libro unas tapas duras, hay que reforzarlo, hay que prepararlo, para que las tapas queden fijas al libro, sin que éste resulte dañado.

5. Debe trabajarse el lomo del libro, hay que colocarle telas especiales, para que las tapas a su vez queden firmes y el libro no quede suelto.

6. Después es el momento de colocarle las contratapas, en lo posible de un solo paño, y que sostenga a su vez, el libro y la tapa. Debe ser una contratapa de cuero adecuada, blanca, de color crema o granate.

7. Después se hacen las tapas del libro. Si las tapas son grandes, se deben hacer con cartón grueso, de 3 mm., y si el libro es pequeño se coloca un cartón de 2.5. mm. Hay que buscar una armonía.

8. Antes de pegar las tapas al libro, la tapa queda suelta hasta que se le escribe el título; una vez que está todo hecho, las tapas se pegan al libro, reforzadas, y éstas se dejan secar por lo menos 48 horas, con carga. Porque, al pegar la tapa al libro, se produce humedad, y si se utiliza antes de tiempo la tapa se tiende a arquear.

* Este reportaje se realizó in situ.

Texto y fotos: Eduard Von Europa

Etiquetas: Cardenal Billot, Jorge Larraín, Juan Orlando Manríquez, Juan Subercaseaux, Monasterio Benedictino “Santísima Trinidad de Las Condes”, monseñor Luis Enrique Izquierdo, Padre Mauro Matthei, Restauración de libros

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6 Comentarios

  1. Cynthia Patrick 12 junio 2012 at 4:48

    Excelente reportaje, interesante saber sobre restauración de libros y el trabajo en el monasterio. Además creo que debe ser una linda experiencia el poder dedicar un tiempo a la meditación, en este mundo acelerado y tan poco espiritual

  2. victor hugo benitez 9 septiembre 2012 at 22:32

    Fui ex monje y les dejo un gran saludos al padre abad Benito y demas hnos

  3. javier alejandro 18 septiembre 2012 at 20:25

    Fui novicio en la Abadía de los Toldos y me interesaria tener una experiencia nuevamente para reincidir en la vida monástica. Estoy viviendo actualmente en Mendoza.
    Un gran abrazo en Cristo para toda la Comunidad.

  4. jaime chara valencia 12 octubre 2012 at 3:51

    alabado sea jesucristo
    estimado padre benito rodriguez un saludo fraterno hace mucho tiempo atras deceaba seguirle a mi corazon y a dios cultivando mi vocacion y en la cual decearia retomar este seguimiento vocacional y conocerles.

    atte. jaime chara valencia

  5. john irvin 17 diciembre 2012 at 3:52

    Hace 45 anos ahora que yo estaba al monasterio de las condes. Yo estaba un monje benedictino joven de 27 anos de los estados unidos viajando in Chile de mi parroquia in argentina. En Santiago, me hize muy enferma con alta temperatura y encontre dos monjas norteamericanas en la calle un dia. Me dijeron de un monasterio de mi proprio orden un poco afuera de las ciudad central. Me fui alla and pase dos semanas recuperanda con las monjes. Eran principalmente allemanes en estos dias. En el refrectorio, leiban un libro escrito por mi hermano monje in Argentina. Era una coincidencia! Ya no soy un monje in mis anos viejos pero recuerdo bien el monasterio de gran belleza y simplicidad. Mi Espanol es muy pobre ahora pero espero que puedan leer esto.

  6. PATRICIO FIGUEROA B. 12 enero 2014 at 18:13

    HOLA, BUENO EL ARTICULO SOBRE LOS ARREGLOS Y EMPASTES DE LIBROS EN EL MONASTERIO, RECUERDO HACE AÑOS CERCA DE LOS AÑOS 1978- 80, EN LA IGLESIA SAN BENITO DE CHORRILLOS VIÑA DEL MAR, LA IMPRENTA Y LITOGRAFIA “MONTECASSINO” DONDE SE ENCUADERNABAN LIBROS , ETC. EN ESA EPOCA EL PADRE MAYOR Y ABAD DEL MONASTERIO SAN BENITO DE LLIU-LLIU, LIMACHE, ERA EL ABAD, PADRE MAURO MAETTHI. SE RECUERDA AL PADRE MAURO MATTHEI CON GRAN CARIÑO Y APRECIO EN LA V – REGION ESPECIALMENTE. SALUDOS.

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