Revista de Letras

En busca de lo eterno

Julio Cortázar | Alfaguara

Julio Cortázar | Alfaguara

Con motivo de la conmemoración de los cien años del nacimiento de Julio Cortázar y el recordatorio del treinta aniversario de su muerte la editorial Alfaguara publica el libro Cortázar de la A a la Z. El 2013 fue el año en que se  cumplieron los 50 años de la publicación Rayuela, la novela emblema del escritor argentino, y el mundo de las letras se lanzó a celebrarlo. El Instituto Cervantes de París propuso una ruta por algunos de los lugares del París de Rayuela. La propia editorial Afaguara publicó una edición conmemorativa  acompañada de un mapa de París y un apéndice en el cual el mismo Cortázar cuenta su búsqueda a la hora de escribir la novela.  Aquello se presentaba como un preludio a conmemoraciones y homenajes programados para el año Cortázar 2014. Ni bien comenzado el año la Editorial Alfaguara lanza Cortázar de la A a la Z, un libro iconográfico en el que interactúan imágenes y textos. El eterno debate sobre la publicación de textos póstumos vuelve a ponerse en el tapete. Cabe cuestionarse hasta qué punto estos acontecimientos incentivan la lectura y favorecen al hecho literario.

Alfaguara

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Gracias a una beca para estudiar literatura francesa, Cortázar viaja a París en el año 1951 donde reside hasta su muerte en 1984. Muchas de las fotos compiladas en el libro Cortázar de la A a la Z datan de aquella época; también hay fotografías de objetos, tapas de libros o fotos familiares. Las imágenes dialogan con los textos, que ordenan el libro en una disposición alfabética: Abuela, Aurora, Axolotl, Azar, Bánfield, etc. La compilación de los materiales estuvo a cargo de Aurora Bernárdez, la viuda del escritor argentino, y de Carles Álvarez, quien en estos años trabajó en la clasificación y publicación de las cartas y otros testimonios literarios de Julio Cortázar. La mayor parte de los textos seleccionados corresponden a fragmentos de diversas obras del autor, aunque hay algunos inéditos. Ya en el año 2009 Alfaguara publicó el libro Papeles inesperados que reúne una serie de escritos inéditos que a pesar de no mantener ninguna relación entre sí son un fiel reflejo del estilo característico del autor.

Con la publicación de Rayuela, Cortázar se suma al boom latinoamericano junto con otros escritores como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez. Contextualizar al escritor en su época, dentro de un movimiento  o en un estilo determinado sirve  para orientar la lectura y en determinados casos para sacarle el máximo provecho y disfrute. Todo lo que queda fuera de este enfoque pasa a ser una mera curiosidad. Eso que les gusta no tanto a los lectores sino a los coleccionistas de anécdotas. El tiempo se encarga de poner a los escritores en su sitio y es evidente que la obra de Cortázar tiene plena vigencia en nuestros días. En lo personal me es indiferente si Cortázar era introvertido o extrovertido, cariñoso o parco, solitario o sociable, nada de ello contribuye a mejorar o empeorar su obra. Me declaro escéptico a la tendencia de recrearse en el anecdotario del escritor porque lo considero extra literario. El anhelo de la existencia de una vida literaria moviliza a los lectores a indagar en la intimidad del escritor para descubrir si realmente se condice con aquello que escribe. Los buscadores de fetiches rastrean en las fotografías de los antepasados del escritor la imagen de un cronopio oculto, quizás, detrás del florero o debajo de la mesa.

La publicación de textos póstumos genera diversos cuestionamientos. Es inevitable la pregunta de cómo lo hubiese publicado el autor y si lo hubiese publicado. Es sabido que para los escritores es tan importante la escritura como la reescritura. Por ese motivo los textos póstumos también pueden considerarse inacabados. En este tema no es fácil llegar a un consenso. En el año 2008 durante la inauguración de la sala Roberto Bolaño de la biblioteca de Blanes, le preguntaron a Enrique Vila-Matas su opinión sobre las publicaciones póstumas de escritor chileno. La respuesta de Vila-Matas fue categórica: no se le puede negar al lector la posibilidad de acceder a la totalidad de la obra de un escritor de esta categoría. Si Max Brod, íntimo amigo de Franz Kafka, hubiese hecho caso a las indicaciones de quemar todos sus escritos tras su muerte, en este momento no conoceríamos ni una cuarta parte de su obra. Justamente la novela 2666 de Roberto Bolaño fue publicada de manera póstuma y es considerada junto a Los detectives Salvajes la obra zenit del escritor chileno.

Aurora Bernárdez afirma que la obra inédita de Cortázar es más vasta que su obra publicada. Es evidente que todos los grandes escritores tienen una gran producción que constituye su proceso de formación; textos en los cuales el escritor experimenta, busca o simplemente juega.  En la obra invisible se gesta el estilo del escritor. En el caso de Roberto Bolaño las novelas El último Reich y Los sinsabores del verdadero policía, ambas publicaciones póstumas, podrían clasificarse dentro de la categoría de obra de formación, práctica o aprendizaje. Es evidente que son dos novelas menores y que Roberto Bolaño no las hubiese publicado puesto que no hay ninguna obra publicada en vida con tan bajo nivel. Posiblemente hubiese sido más honesto publicar ambas piezas bajo un epígrafe que se especificara la condición de obra no acabada y de esta manera no entrar en la misma categoría que el resto de sus novelas. Pese a ello, estas dos novelas tienen un valor excepcional como objeto de estudio, ya que ambas fueron escritas con anterioridad al reconocimiento de la crítica, y dejan entrever la metodología de trabajo y la forma en que el escritor chileno empezaba a dar forma a personajes y escenarios posteriormente perfeccionados.

La literatura de Cortázar transita entre lo fantástico y lo real. El lenguaje es la materia del mundo. El azar construye ingeniosas estructuras en la que habita un escritor que concibe su oficio como un juego. El misterio, los mitos, los sueños, la fantasía son parte esencial de la vida y por tanto de la literatura. Aquellas cosas inexplicables que les suceden a los escritores y en un esfuerzo desmedido por entender intentan dejan constancia en un papel. La cartografía conduce hacia otro enigma que irremediablemente obliga a seguir buscando, experimentando y cuestionando la realidad. La estrecha relación entre vida y obra de Julio Cortázar es la que ha hecho suponer a muchos que cualquier texto o imagen del escritor entre en la categoría de objeto literario.

Etiquetas: 2666, boom latinoamericano, Carles Álvarez, Carlos Fuentes, Cortázar de la A a la Z, Enrique Vila-Matas, Franz Kafka, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Los detectives salvajes, Mario Vargas Llosa, Max Brod, Rayuela, Roberto Bolaño

Sobre el autor

Santiago Gorgas

Santiago Gorgas (Argentina 1974). Escritor y crítico.

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1 Comentario

  1. Mikel Levi 21 agosto 2014 at 0:33

    leer en un solo articulo nombres como Kafka, Cortazar y Bolaño, que lo único que pueden tener en común es el ser póstumos la publicación de ciertos escritos, es ir muy lejos, lo de Cortazar, sin quitar lo grande que es, son bastante regulares, de Kafka es absolutamente otro asunto, pero hablar de Bolaño es risible, más criterio por favor

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