Revista de Letras

Entrevista a Fernando Sáenz, director de Libros del Aire

28 enero 2010 Entrevistas

De camino al encuentro de Fernando Sáenz, con quien ya había intercambiado algún que otro mail, pero al que no conocía personalmente, me preguntaba cómo sería aquel hombre que, obviamente, sabe tanto. Cuando llegué al Comercial, me encontré con un hombre amable, de mirada serena y acento extraño para ser de Madrid (ciudad en la que yo le situaba de nacimiento). Fui sacada del error inmediatamente “soy de Algeciras”. Un gaditano y una gaditana ante una cerveza fría, de ahí, obviamente, debía salir una entrevista amena.

Hay que estar muy loco para montar una editorial de poesía, ¿no?

Bueno, yo no soy un editor de poesía, soy un editor literario. La especialización, digamos, en poesía viene por azar. Cuando creamos Calambur no pensamos que fuera una editorial de poesía, sino una editorial literaria. De hecho empezamos con una colección de narrativa de temas muy curiosos: de repente empezamos con narrativa de tema taurina y narrativa de humor anglosajón (Swift, Bierce). Y luego fue el azar el que nos derivó hacia la poesía sin que nosotros pusiésemos especial interés.

Si os dedicabais a la narrativa taurina, conocerías a Fernando Quiñones, ¿no?

Claro que sí. No llegué a conocerlo personalmente, pero sí conozco su obra, su entrevistas, sus comentarios, sus chistes.

¿Y todavía hay mucho de taurino en este país?

Yo creo que cada vez menos. El otro día leí un comentario que creo que es muy acertado de alguien que decía que los propios taurinos son los que se están cargando los toros. Se ha convertido en un negocio tan repugnante que ya queda poco del supuesto arte que pueda haber en la llamada Fiesta Nacional. Si hubo alguna vez alguno, cada vez queda menos.

Libros del Aire por…

Libros del Aire por Cernuda. Libros del aire por “Calle del Aire”. Yo no sabía que Renacimiento tiene una revista que se llama “Calle del aire” y para no entrar en colisión con ellos, pensé en cambiar a Ediciones del aire, pero había ya una editorial que se llamaba de una manera parecida, así que, finalmente, se quedó el nombre que tiene ahora: Libros del Aire.

O sea, que estás condenado a la poesía…

Al aire… (risas)

Bueno, sí, porque editar poesía es querer vivir del aire, ¿no?

Sí, sí. Editar poesía cuando uno no tiene mucha ambición de tipo económico es posible. Editar poesía conlleva poco gasto y tiene un nicho comercial, como se dice ahora, muy fijo, muy fiel, pero también muy pequeño. Cuando uno edita poesía le pasan cosas bonitas y tiene sus gratificaciones. El mundo de la narrativa es un mundo muy cruel, muy competitivo, muy difícil. El mundo del ensayo cada día está peor… En cambio, en el mundo de la poesía hay una posibilidad de salir adelante.

Pero tú eres un poco funambulista, ¿no?, porque Libros del Aire sale con una colección de poesía y otra de ensayo, dos géneros que no son los que más se venden, sólo te queda editar teatro…

Sí, la literatura es eso, no hay otra.

También es muy valiente que un editor se incline por géneros de los llamados “minoritarios”. Todos sabemos que una novela puede vender fácilmente 1.000 ejemplares, pero vender esa cantidad en poesía es prácticamente imposible.

1.000 ejemplares de una novela para una editorial pequeña es un número aceptable, pero para una editorial mediana es un número inaceptable. Con menos de 5.000 ejemplares vendidos no se repite la edición.

En poesía hay que estar acostumbrado a números muy pequeños. Lo que ocurre es que estamos ahora con sistemas de impresión muy distintos, contamos con la edición electrónica, contamos con una cantidad de cosas… La gran dificultad de la poesía es llegar al lector. Hay unas estructuras comerciales que están impidiendo que lleguen los libros de poesía a los lectores, que, a veces, ya los conocen porque la difusión por la red está funcionando muy bien, pero van a la librería de su pueblo y no tienen ese libro, ni lo van a tener. Incluso las librerías de su ciudad lo tuvieron hace un mes, pero ya no lo van a volver a tener porque no lo van a reponer.

El conocimiento de las novedades está funcionando bien porque hay mecanismos de difusión ahora mismo que hacen que sea posible dar a conocer los libros, pero el hecho de que llegue el libro físico es lo que está complicado. Creo que la idea es saltarse todos los mecanismos intermedios.

¿El distribuidor es el que más va a sufrir con la llegada de la edición digital?

Lamentablemente, sí. El distribuidor y el librero también.

¿Crees que serán las librerías especializadas las que van a triunfar finalmente?

Las librerías especializadas y de fondo son las únicas que me interesan.

¿Va a apostar Libros del Aire por autores nuevos?

Sí. Libros del Aire ha comenzado con una colección de poesía que se llama “Jardín cerrado” que también se llama así por Cernuda. Arranca con una colección de poesía que pretende llegar al lector por medio de suscripción para el 2010. Pero mi idea es tener también colecciones de cierta narrativa y de ensayo filosófico que son los géneros que, con la poesía,  más me gustan.

La idea con la que arrancamos, porque salíamos de la nada, era montar una colección de poesía con “nombres ilustres”. Es verdad que los cinco nombres que hemos pergeñado para este año son nombres grandes. Pero mi idea es introducir también obras de personas que tienen menos obra editada.

Editar poco y editar cosas que tengan interés, ya sea porque los nombres estén ya consolidados, ya sea porque los textos lo merecen.

Yo hablaba con otro poeta, Hasier Larratxea, de que para mí hay dos tipos de poesía en la actualidad: la “poesía out”, que es la que se crea pensando un poco en montar una performance en torno a ella; y la “poesía in”, que es la que, para mí, tiene más poso. ¿Cuál es la poesía que más sigue Fernando Sáenz?

Yo sigo de todo. No creo en los grupos… No sé, hace poco tuve ocasión de ver un espectáculo poético en Facebook, un vídeo que me pareció lamentable. A mí me gusta todo tipo de poesía. No es para mí muy importante la cuestión de la performance.

Vamos, que no te interesa tanto el envoltorio como lo que contiene.

No, no. No crea que sea una cuestión de envoltorio, sino que es una cuestión de lenguaje. Es la palabra.

¿Por qué crees que se ha producido en España, desde el siglo XIX, un alejamiento del ensayo, teniendo este país grandes ensayistas como Jovellanos, también de la poesía y hay un mayor número de lectores de narrativa?

Yo creo que es la facilidad. La narrativa es muy fácil, entretiene. La lectura es un placer, pero el placer más fácil, el que requiere menos esfuerzo a priori porque, claro, luego hay narrativa muy complicada. La novela es la que llega a las masas. Tenemos tendencia a consumir distracción facilona. La edición se ha convertido en una industria, como le ha pasado al cine. Da pena ver en lo que se ha convertido el cine. Salvo excepciones. Seguramente será para llorar también lo que está empezando a pasar con la narrativa. Pero siempre habrá buenas películas y buenas novelas.  Alguien decía que los bets  sellers sirven para financiar las obras de calidad.  No sé si habría que decir mejor de “caridad”.

De hecho hay editoriales que según saca un libro piensas: esa novela es mala.

Sí, piensas, esa novela se va a vender mucho, pero seguramente será mala.

En este país hubo un momento en el que casi todos los poetas se tenían que exiliar por el franquismo y, en aquel momento, surgió un grupo de cantautores que tomó el relevo y componía letras realmente poéticas. Ahora, también la música ha caído un poco en esa facilidad para llegar a la masa. ¿Crees que está interrelacionado, o piensas que los medios de comunicación van por un lado, la música por otro, la poesía por el suyo…?

Sí y no. Conozco escritores que creen y mucho en esa interrelación. Muchos creadores están en ese asunto. Mi amigo Ilia  Galán es un buen ejemplo. Calambur ha publicado cosas de poesía y música.

¿Cuál es la figura de la mujer en el mundo literario?

Yo no sé si hay una literatura de mujeres, quizá yo no la pueda diferenciar. Quizá la de Virginia Woolf, la de Luisa Futoransky. Hay mujeres muy valiosas en el mundo literario. En la creación y en el campo editorial. Creo que en nuestro mundo no hay mucho machismo. Cuando estaba codirigiendo Calambur, había muchas mujeres jóvenes haciendo poesía. Escritoras estupendas como Beatriz Russo, Vanesa Pérez-Sauquillo y muchas otras.

¿Alguna vez te has dicho esta persona es buena, o este libro va a vender mucho y te has equivocado?

Sí, me he equivocado algunas veces. No en que un libro se iba a vender mucho, pero sí he creído que un título iba a funcionar y luego no ha sido así.

¿Y qué se siente?

Mucho coraje porque uno se equivocó  y porque no entiende nada.

¿Las editoriales pequeñas compiten con las grandes en igualdad de condiciones para subvenciones?

Compiten bien. Hay una gran sensibilidad en la Dirección General del Libro a ese respecto. Si analizas los resultados de las subvenciones del Ministerio de Cultura, verás que no hay ningún favoritismo.

Y si te digo el nombre de algún poeta, ¿te mojas? ¿Me dices qué te parece de verdad?

Si lo conozco, sí.

Carlos Edmundo de Ory.

Magnífico. Ha sido poco reconocido, pero el mundillo poético lo adora. Yo también le adoro, además de considerarle un poeta magnífico. Es muy simpático. Yo tuve la oportunidad de visitarle en su casa de Amiens porque en Calambur publicamos los últimos Aerolitos que tenía.

Gloria Fuertes.

Es una poeta popular. Una poeta entrañable, una mujer entrañable.

Luis García-Montero.

Es un hombre mimado por la fortuna, envidiado y muy criticado. A mí me parece que tiene sensibilidad y sabe llegar muy bien a la gente. Me gusta y me encantaría editarlo.

Chantal Maillard.

Me gusta. Tiene una escritura complicada, muy sugerente, muy llenas de pistas. Me inquieta y me gusta.

Fernando Quiñones.

Sólo conozco su prosa y me encanta. Me parece una escritura fresquísima y con muchísima gracia..

Si a usted le vinieran Byron, César Vallejo o Manuel Altolaguirre con un manuscrito ¿a cuál de los tres le diría no?

A ninguno, por supuesto.

Carmen Moreno
http://letratlantica.blogspot.com

Etiquetas: Beatriz Russo, Calambur, Carlos Edmundo de Ory, César Vallejo, Chantal Maillard, Fernando Quiñones, Fernando Sáenz, Gloria Fuertes, Hasier Larratxea, Ilia Galán, Libros del Aire, Lord Byron, Luis Cernuda, Luis García-Montero, Luisa Futoransky, Manuel Altolaguirre, Vanesa Pérez-Sauquillo, Virgina Woolf

Sobre el autor

Carmen Moreno

Carmen Moreno es licenciada en Filología Hispánica por la UCA, Máster en Contabilidad y Finanzas (Cerem), Máster en Edición (Universidad de Salamanca). Tiene siete libros de poemas publicados y uno de relatos. Ha trabajado de guionista para TV, gestora cultural, impartiendo talleres. Actualmente trabaja de A.T. Cultural para el Ministerio de Igualdad.

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