Revista de Letras

Esa ansiada letrina: Charles Bukowski en “Evergreen Review”

13 noviembre 2010 Reportajes

El hasta ahora eterno director de Evergreen Review, Barney Rosset, aceptó este artículo el 1 de mayo de 2010. Al cabo de dos semanas, arguyendo que se había producido un “error de cálculo” por su parte, lo rechazaron  y me dijeron que el plazo para el número de mayo ya había vencido. No tenía prisa alguna, así que les sugerí que lo publicasen cuando les fuera posible, pero la negativa era firme y me desearon suerte. Todo aquello me parecía muy turbio y, tras indagar un poco, averigüé que Rosset y los otros editores habían llegado a la conclusión de que el artículo podría ser “dañino” para la imagen y el legado de la revista. En un ejercicio de prudencia un tanto desmedido, se deshicieron de un artículo que ya habían aceptado. No me queda más que preguntarme si simplemente anduvieron con pies de plomo o si se trató de un traspiés del todo inevitable. Juzgad vosotros mismos.

***

A finales de los sesenta, cuando la prensa underground, la “revolución de la multicopia” y las editoriales independientes consolidaron de manera incuestionable la popularidad de Charles Bukowski, Evergreen Review desempeñó un papel fundamental en su carrera literaria al cimentar su reputación y, gracias a su considerable tirada, al hacer llegar su obra a un número de lectores que superaba, y con creces, al de todas las revistas literarias que le habían publicado durante esa década. Sin embargo, por extraño que parezca, la importancia de esta revista en la trayectoria de Bukowski no consta en ningún estudio o biografía.

El primer número de Evergreen Review, editado por Donald Allen y Barney Rosset, apareció en 1957, un momento clave en el más que fructífero periodo que precedió a la revolución literaria de los sesenta. El número inaugural fue acogido con entusiasmo y pronto se consideró que la revista era un lugar de encuentro idóneo para autores beat, inconformistas y contraculturales. Tal y como afirmó Felix Pollak (72): “Ya desde un buen principio [Evergreen Review] incumplía el criterio de 200-2000 ejemplares por número, pero al comienzo era una auténtica revista literaria, con aires vanguardistas e internacionales, intrépida, abierta a novedades y estímulos intelectuales”. Otro crítico insistió en el carácter experimental de la publicación, al tiempo que incidía en su gran potencial para promover a autores poco convencionales: “No hace mucho publicaba a poetas nuevos e interesantes como Ferlinghetti, Blackburn, Barbara Guest, etcétera. Fue Evergreen Review quien los dio a conocer en un principio” (McCloskey 101). Es más, esos autores alternativos disfrutaron de un número inusitado de lectores, como apuntó Clay: “Evergreen Review solía superar los 100.000 ejemplares en cada número y, por lo tanto, llevaba lo ‘underground’ a un público numeroso” (103). No obstante, podría argüirse que, dado que la revista estaba patrocinada por una editorial conocida, Grove Press, que contaba con un presupuesto que excedía al de la mayoría de las pequeñas revistas literarias, no sería correcto calificarla como tal. Bukowski compartió ese parecer en una de sus columnas tituladas “Notes of a Dirty Old Man”, publicada en Open City a finales de 1967: “No olvidemos que Evergreen no es una ‘pequeña’ revista” (“Notes” 12).

En cualquier caso, como señalaron la mayoría de los críticos, la idiosincrasia “vanguardista” e “intrépida” que impregnó los primeros números de la revista pronto daría paso, tras la marcha de Donald Allen, a un enfoque más soez (paradójicamente, Donald Allen barajó la posibilidad de publicar el libro Notes of a Dirty Old Man, de un realismo descarnado, sin tapujos, en Grove Press en 1968). James Boyer May, editor de Trace, comentó en tono furibundo que a comienzos de los sesenta Evergreen Review se había convertido en una “revista superficial, prima hermana de los periódicos sensacionalistas, sometida a los dictados del sexo, sin apenas críticas serias del medio ni escritores de valía” (24). El crítico Jim Burns subrayaría el giro radical hacia un producto menos literario: “La revista que mejor encarnó el espíritu del movimiento beat fue Evergreen Review … Ahora ya no atrae a nadie que muestre el más mínimo interés por la creación literaria” (85). Puesto que Bukowski apareció por primera vez en la revista en el número de diciembre de 1967, cuando los autores de prestigio ya no poblaban sus páginas y su atractivo literario era casi nulo, el argumento de Michael Baughan resulta insatisfactorio: “Para Bukowski, Evergreen representaba una especie de puerta trasera para acceder al canon de la literatura de primer orden sin por ello tener que poner en entredicho su tan cacareada postura anti-intelectual” (47). Más bien al contrario, Bukowski no necesitaba sacrificar su voz autorial ni su estilo precisamente porque Evergreen Review había renunciado al susodicho “canon de la literatura de primer orden”, y su producción literaria, en apariencia obscena y desmañada, recibió una más que calurosa acogida.

Charles Bukowski (Foto © Mark Hanauer)

Ya en 1962, Bukowski había enviado un cuento titulado “Murder” a Evergreen Review. Después de que la revista rechazase en numerosas ocasiones sus esfuerzos literarios, Bukowski confió a Hale Chatfield, quien había publicado varios poemas suyos en The Hiram Poetry Review, que les había “endilgado un par de poemas, algo impensable hasta la fecha” (Chatfield, 7 feb. 1967). Sin ir más lejos, en el poema “..American Express, Athens, Greece:”, publicado por primera vez en Wormwood Review en julio de 1965, Bukowski se lamentaba de esta guisa:

y, cielo, te he visto en todas partes:
Evergreen Review, Poetry, etc.
esas ansiadas letrinas de la cultura
no están a mi alcance y hace ya mucho
que he desistido.
(Roominghouse 187)

No obstante, como en el caso de Poetry y otras revistas de renombre, Bukowski les había enviado su obra de forma insistente hasta que acababan aceptándola y, a pesar del tono plañidero y jocoso de “… American Express, Athens, Greece:”, Evergreen Review no se libró de su terca pertinacia.

Un poema titulado “Men’s Crapper”, publicado en Intrepid #7 (marzo de 1967) se reimprimió, con permiso de Allen De Loach, editor de Intrepid, en el número de diciembre de 1967 de Evergreen Review. Bukowski mantenía una frenética correspondencia con el poeta Harold Norse desde 1965, quien persuadió a Nikos Stangos, editor de Penguin, para que incluyese a Bukowski en la antología Penguin Modern Poets 13 (1969) y, con toda seguridad, Norse también habría sugerido a Seymour Krim, editor invitado de Evergreen Review, que publicase los poemas de Bukowski en la revista. Para Krim, que había abanderado a Kerouac, Ginsberg y a otros autores alternativos en revistas “para hombres” como Swank y Nugget a comienzos de los sesenta, suponía una enorme satisfacción que la poesía de Bukowski tuviese cabida en Evergreen Review, si bien se topó con algún que otro obstáculo. Al parecer, Krim tuvo que convencer a los otros editores de la talla literaria de Bukowski, tal y como éste le explicó a Norse en noviembre de 1967: “un tal Seymour Krim … dijo que estaba tratando de vencer algunas reticencias para que le dieran el visto bueno al poema” (Lilly, 3 nov. 1967). Una vez aceptado, Bukowski expresó a Norse sus sentimientos encontrados sobre el hecho de que, finalmente, su poesía se difundiese en una publicación tan conocida y respetada:

Hoy he recibido Evergreen 50 con mi poemita, al final de todo, y hay famosos por doquier: Tennessee Williams, John Rechy, Leroi Jones, Karl Shapiro … pero los poemas no valen nada … seguramente me meto con Evergreen porque me remuerde la conciencia y temo haberme bajado los pantalones como escritor con tal de salir en la revista. Por otro lado, me siento como un niño abriendo los regalos de Navidad. No está mal … ¿Quién no preferiría aparecer en Evergreen que en Epos, a Quarterly of Verse? (Lilly, 1 dic. 1967).

Si bien el índice de Evergreen Review #50 no era tan impresionante como el de San Francisco Review #1 (1958) o el de The Outsider #1 (1961), con poemas de e.e. cummings, William Saroyan, William Carlos Williams, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Henry Miller, William Burroughs, o Bertrand Russell, por mencionar algunos nombres ilustres, Bukowski figuraba junto a pesos pesados de la literatura.

Charles Bukowski (Foto © Mark Hanauer)

La pregunta final es de una retórica perversa; Bukowski siempre había restado importancia al material que había publicado en Epos ya que sólo enviaba su producción más “poética” o “tradicional” a Evelyn Thorne y Will Tullos, editores de la revista. También recalcaría que Poems and Drawings (1962), un número especial de Epos dedicado exclusivamente a Bukowski, era el menos conseguido de sus primeros libritos. El que diese a entender que estar en las páginas de Evergreen Review implicaba rebajarse como autor no era más que un subterfugio pueril para reafirmar su aparentemente inquebrantable y rebelde espíritu literario como inconformista del underground norteamericano. Sin embargo, los hechos demuestran que a Bukowski no le importaba lo más mínimo darle la espalda a su imagen de “inconformista” con tal de ser publicado en cualquier revista, independientemente de la reputación de la misma en los círculos literarios, y, sin duda alguna, Evergreen Review no fue una excepción.

No obstante, en otro giro diabólico, aunque previsible, y a pesar del entusiasmo de aparecer por primera vez en Evergreen Review, Bukowski criticó la decisión de los editores de ubicar el poema en las páginas finales de la revista, como si fuera una mera curiosidad. Tal y como le contó a Norse, recibió la revista con su poema el 1 de diciembre de 1967 y, apenas una semana después, en una columna “Notes of a Dirty Old Man” publicada en Open City, se quejó con amargura: “en el número de dic. de Evergreen hay un poemita de un tal Charles Bukowski al final del todo, y en la revista hay una larga entrevista a Leroi Jones, poemas de Leroi Jones … Recuerdo cuando los dos hacíamos lo imposible por estar en las revistas literarias” (“Notes” 10). El hecho de que Leroi Jones, luego conocido como Amiri Baraka, hubiera rechazado varios poemas de Bukowski cuando editaba Yugen y Floating Bear a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, explica el tono rencoroso. Este incidente guarda un parecido asombroso con la decepción que se apoderó de Bukowski al saber que Whit Burnett le había publicado su primer cuento en las “páginas finales” de la prestigiosa revista Story en 1944.

Rencores y decepciones aparte, Evergreen Review sería una publicación crucial al difundir la obra de Bukowski y cimentar su cada vez más innegable popularidad. Un segundo poema, “Even the Sun Was Afraid”, se publicó en el número de febrero de 1969; E. V. Griffith, quien había sacado a la luz el primer librito de Bukowski en 1960, Flower, Fist and Bestial Wail, y quien también había publicado muchos de sus poemas en la revista literaria Hearse, exclamaría exultante tras leer el poema: “¡Finalmente! ¡Ya era hora! Me preguntaba cuándo acabaría descubriéndote [Evergreen Review]. Joder, sigo creyendo que eres el mejor poeta de cuantos publiqué en Hearse” (Davidson, 10 feb. 1969). En septiembre de ese año, la revista publicaría un extenso relato en el que Bukowski, de manera un tanto cruel, narraba su implicación en el periódico underground Open City, cuyo acertado título era “The Birth, Life, and Death of an Underground Newspaper” [“Nacimiento, vida y muerte de un periódico underground”], y por el cual Bukowski recibió la suma de 330 dólares. Evergreen Review no sólo le proporcionó una más que ansiada publicidad gracias a su enorme tirada, sino que también le compensaba económicamente, a diferencia de las revistas literarias, cuyo único pago simbólico eran los denominados ejemplares para el colaborador. Un cuento mordaz y cómico, “The Day We Talked about James Thurber,” en el que Bukowski, con gran estoicismo, se hacía pasar por un poeta francés amigo suyo, honró el número de enero de 1970. El poema “Soup, Cosmos and Tears,” que Bukowski leyó con frecuencia durante sus primeros recitales poéticos a principios de 1970, fue su última colaboración con Evergreen Review, en junio de 1970.

Salvo “Men’s Crapper”, que sin embargo había aparecido con anterioridad en una revista literaria, todas las aportaciones de Bukowski a Evergreen Review se han recogido en libro. Black Sparrow Press publicó los poemas “Even the Sun Was Afraid” y “Soup, Cosmos and Tears,” mientras que City Lights hizo lo propio con los dos cuentos en Erections, Ejaculations, Exhibitions and General Tales of Ordinary Madness en 1972; el cuento “The Day We Talked about James Thurber” gozó de gran popularidad ya que se reutilizó en la revista alemana Twen en abril de 1971 y en la antología Evergreen Review Reader (1998). El hecho de que Evergreen Review, una de las publicaciones más influyentes nacidas en los años previos al estallido literario de los sesenta, abanderase la obra de Bukowski, y el que editoriales independientes de la envergadura de Black Sparrow Press y City Lights recopilasen sus aportaciones a la revista, sin lugar a dudas da fe del interés creciente en su producción literaria y, asimismo, ayuda a comprender el “fenómeno Bukowski” (Azúa 47), quien alcanzó cotas inauditas de popularidad en las letras estadounidenses desde finales de los sesenta en adelante.

Nota: la versión inglesa del artículo apareció en Jacket 40 (julio 2010) y en Chiron Review 92 (septiembre 2010); la versión española se publicó en Quimera 323 (octubre 2010).

Abel Debritto

Obras citadas

Azúa, Félix de. “El fenómeno Bukowski.” Triunfo 809 (29 julio 1978): 47-48

Baughan, Michael Gray. Charles Bukowski. Philadelphia: Chelsea House Publishers, 2004.

Bukowski, Charles. “Notes of a Dirty Old Man.” Open City 30 nov./5 dic. 1967: 11-12.

—. “Notes of a Dirty Old Man.” Open City 8-14 dic. 1967: 10.

—. The Roominghouse Madrigals: Early Selected Poems 1946-66. Octava impresión. Santa Rosa, CA: Black Sparrow Press, 1998.

—. Screams from the Balcony: Selected Letters 1960-1970. Ed. Seamus Cooney. Santa Rosa, CA: Black Sparrow Press, 1993.

Burns, Jim. “Tracking Down the Beats: A Preliminary Survey.” The Private Library Summer 1973: 83-100.

Chatfield, Hale. Correspondencia inédita localizada en los archivos de The Hiram Poetry Review.

Davidson: Charles Bukowski Papers. Mss 12. Department of Special Collections, Davidson Library, University of California, Santa Barbara.

Lilly: Norse mss., Lilly Library, Indiana University, Bloomington, Indiana.

McCloskey, Mark. “Poetry Chronicle: 1961.” Wagner Literary Magazine 3 (1962): 99-108.

May, James Boyer. “The Original Underground.” Adam feb. 1970: 23-25.

Pollak, Felix. “What Happened to ‘Little’ in ‘Little Magazine?’” Holy Doors: An Anthology of Poetry, Prose and Criticism. Ed. William Robson. Long Beach, CA: Robson, 1972. 69-73.

Etiquetas: Allen Ginsberg, Barney Rosset, Bertrand Russell, Black Sparrow Press, Charles Bukowski, City Lights, Donald Allen, e. e. cummings, E. V. Griffith, Epos, Evelyn Thorne, Evergreen Review, Felix Pollak, Grove Press, Hale Chatfield, Hearse, Henry Miller, Intrepid, Jack Kerouac, James Boyer May, Jim Burns, Lawrence Ferlinghetti, Leroi Jones, Michael Baughan, Nikos Stangos, Nugget, Open City, Penguin, San Francisco Review, Seymour Krim, Story, Swank, The Hiram Poetry Review, The Outsider, Trace, Whit Burnett, Will Tullos, William Burroughs, William Carlos Williams, William Saroyan, Wormwood Review

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1 Comentario

  1. Lo Leo Luego 9 febrero 2011 at 17:20

    Este artículo ha sido incluido en Lo Leo Luego http://loleoluego.tumblr.com/ (recopilatorio de artículos y reportajes interesanter para leer con mucha calma) con fecha de 21 de Diciembre.

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