Revista de Letras

Escuela RdL: Centro Niemeyer, contenedor de ilusiones

El Centro Cultural Niemeyer en Avilés (Asturias) es la última obra en Europa y única en España del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, uno de los padres de la arquitectura vanguardista del siglo XX, enterrado el 7 de diciembre pasado en Río de Janeiro a la edad de 104 años. Pero también es ejemplo de hasta dónde pueden llegar la rivalidad política, la lucha de egos y el maniqueísmo; qué concepto (tan opaco) se tiene de la gestión pública, la despreocupación con la que se manejan los fondos públicos y la apropiación partidaria y personalista de la cultura y los demás bienes de interés general.

Desde su nacimiento como proyecto, en enero de 2006, el Centro Cultural Niemeyer, cuya construcción supuso una inversión pública de 43 millones de euros en cifras redondas, ha sido un carrusel vertiginoso de ensueño y realidad para la pequeña ciudad donde se levanta. Aquel año el arquitecto carioca, distinguido en 1989 con el Premio de las Artes por la Fundación Premios Príncipe de Asturias, decide regalar a esta Fundación con motivo de su 25 aniversario, el diseño de un edificio como muestra de agradecimiento por la distinción otorgada en su momento. Don Oscar había sido invitado a participar en los actos que se preparaban en Oviedo a tal efecto; su conocido miedo a volar le hizo reaccionar con un gesto sorprendente. “Yo soy arquitecto – dijo a sus visitantes – y, por tanto, lo que sé hacer son diseños de edificios, y eso es lo que voy a hacer, diseñar un edificio”.

Oscar Niemeyer (foto:Valter Campanato/ABr/CC)

Sobre un papel blanco, con un rotulador negro de trazo grueso, empezó a dibujar ante aquel reducido grupo de personas lo que habría de ser la idea esencial de lo que hoy es el Centro Cultural que lleva su nombre. Entre los testigos de aquel instante figuraba un joven empleado del equipo de la Fundación Príncipe de Asturias, silencioso y discreto que con el paso de unos cuantos meses sería el primer director del Centro Cultural de Avilés, por designación directa del gobierno de turno (socialista). Un perfecto desconocido para el gran público, con buen curriculum, que literalmente deslumbró con su agenda de contactos y un lenguaje público exquisito. Hoy, tras la decepción asturiana es responsable de la programación de los casi treinta espacios culturales del Ayuntamiento de Madrid (regido por el mismo partido, PP, que en Asturias manifestara recelos con el Centro y con su director).

El equipo de la Fundación Príncipe de Asturias que había viajado a Brasil, a su regreso a Oviedo entregó el boceto donado por el Premio de las Artes al entonces Presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, quien tomó la decisión de construir aquel edificio en la tercera ciudad de Asturias, en suelo liberado por la industria siderúrgica nacional, (la antigua ENSIDESA hoy Arcelor Mittal), a la orilla de una ría milenaria que después de tres kilómetros desemboca en el mar Cantábrico. La primera piedra de las obras fue colocada dos años después, en abril de 2008. Tres años más tarde, el 26 de marzo de 2011, el Centro Cultural fue inaugurado en temporada preelectoral, habiéndose superado, aparentemente, las oposiciones territoriales y políticas suscitadas por el proyecto, el lugar y el contenido. El Centro Cultural Niemeyer echó andar con un concierto a cielo abierto de Woody Allen, al clarinete, y su New Orleans Jazz Band ante 10.000 espectadores que asistieron arrobados bajo la lluvia a un momento histórico para la ciudad.

Detalle de la cúpula y la torre del C. C. Niemayer (foto: HombreDHojalata/wikipedia)

Sin existir materialmente el Centro Niemeyer venía generando actividad desde el año 2007. Durante casi cuatro años programó actos en diversas sedes, principalmente en Avilés, pero también en Brasilia, Shangái, Cannes, Madrid, Barcelona, Oviedo. Woody Allen, Kevin Spacey, Brad Pitt, Wim Wenders, Carlos Saura, Paulo Coelho, el premio Nobel Wole Soyinka, Vinton Cerf, Paco de Lucía, Yo-Yo Ma, Joan Manuel Serrat, Fernando Arrabal, entre otros muchos nombres, pasaron en algún momento e incluso algunos varias veces por Avilés para participar “de este sueño de educación, cultura y paz”. Y aquello fue creando un nombre propio y un caldo de cultivo que creció y creció sin que los cuatro edificios del complejo y la plaza estuvieran listos para ser todavía disfrutados.

Avilés, un territorio que no supera los 25 kilómetros cuadrados, situado en el centro de Asturias, bien comunicada por tierra, mar y aire, tiene una población de aproximadamente 84.000 habitantes y es cabecera de una de las comarcas comerciales, turísticas e industriales más importantes de la región. También es una de las zonas de España más castigadas por las sucesivas reconversiones industriales registradas en los últimos 20 años. Su oferta cultural (pública y en menor escala privada) es muy estimable sobre todo en los programas de música y teatro. Su pequeño coliseo de 1920, el Teatro Palacio Valdés, forma parte de la Red pública nacional, desde finales de los años ochenta. La Casa Municipal de Cultura, de 1982, es un referente regional en música clásica. Dispone de un amplio equipamiento público de instalaciones culturales (cinco salas de exposiciones; Conservatorio Municipal de Música; una biblioteca pública, con tres centros dependientes en los barrios con casi 30.000 socios; Escuela Municipal de Música; centros de lectura o estudio, etc).

En plena búsqueda de sí misma, no tardó en considerar el proyecto del Centro Cultural Niemeyer como su gran oportunidad en este siglo para prosperar, renovarse y proyectarse fuera de sus límites geográficos. Amén de no hacerle ascos a la ola de glamour que llenó sus calles de la mano de las frecuentes y repentinas apariciones de personajes hasta entonces sólo vistos en el cine, la televisión o el papel cuché.

El efecto Niemeyer, como se llamó a la sinergia mediática, social y económica generada por la aureola del Centro Cultural, tuvo ecos lejanos con el que en su día produjera en Bilbao el Museo Guggenheim. Pero el Centro Cultural Niemeyer, más tardío que aquel, además de tratar de cumplir con los principios de una programación multidisciplinar basada en la excelencia y tener la voluntad de ser un referente cultural en Iberoamérica y puerta abierta de Asturias al mundo, parecía orientado a ser también un gran contenedor de egolatría, mal menor dijeron muchos, dado el gran tirón que el Centro y su arquitecto tenían sobre la región y el buen nombre Avilés.

La política asturiana se fue tornando con su presencia algo más narcisista y agresiva y -queriendo o sin querer-, convirtió en juguete atractivo electoral y arma arrojadiza lo que debió ser un motor progresivo de desarrollo y conocimiento para la tierra que lo acoge y lo financia. Hubo prisas para adueñarse de su existencia, afán desmedido de controlar su rumbo; hubo celos políticos, profesionales y hasta periodísticos; hubo disputas partidarias a tumba abierta; hubo una más que desordenada gestión administrativa del primer equipo directivo; hubo un manejo contable descuidado; un uso informal de los fondos públicos, hoy pendiente de explicación y justificación no sólo ante el nuevo gobierno y parlamento regionales, sino también ante la Justicia y la sociedad asturiana.

Centro Cultural Niemayer (foto: Zarateman/wikipedia)

Hubo una programación grandiosa, abrumadora, realizada a golpe de viajes por los cinco continentes, contactos y amistades internacionales que iban o venían sin solución de continuidad. Hubo una campaña mediática durante cuatro años a base de invitaciones y visitas de corresponsales, enviados especiales, periodistas culturales de medios nacionales e internacionales. Hubo frases y momentos estelares de alto consumo interno (“El Niemeyer nos ha devuelto la autoestima; nos ha puesto en el mundo”); hubo discursos encendidos, identificación del Centro con la historia personal de los que estaban en el uso de la palabra en alguna de sus muchas fases (“Es el día más feliz de mi vida”); hubo elecciones, cambio de gobierno, alternancia de partidos; hubo sorpresas desagradables, choque de viejas rivalidades, combinaciones impensables, hubo nuevos errores y prisas del equipo perdedor; sed de venganza y malas maneras del gobierno entrante; hubo acusaciones de todos los calibres, defensas numantinas; hubo que cerrar las puertas por falta de diálogo y potestad jurídica para funcionar. Hubo pelea y rifirrafe, victimismos que encubrieron un análisis más sosegado y distante de los posibles errores y defectos cometidos al nacimiento, en el fragor de la euforia.

La calle, en ese instante, salió a borbotones a defender aquel generador de ilusiones, lo iluminó con velas en la noche repentina, lo abrazó para exigir al nuevo gobierno que entrara en razones y se dejara de “agresiones gratuitas”. Hubo muchas emociones revueltas, cambios de nombre (del Centro Cultural Niemeyer pasamos al Centro Cultural Internacional Avilés), hubo desenclavamiento de rótulos; hubo desalojos con luz y  taquígrafos; arribada de nuevos tripulantes, mezquindad y goteras; desperfectos, grietas en el hormigón, hubo cajas de escena y acústicas defectuosas, “soluciones técnicas mal resueltas”; hubo de todo lo malo después de tanta excelencia. Hubo un Consejero de Cultura desnaturalizado que confundió la autoridad con los gustos particulares y mezcló sus inquinas con la eterna libertad de creación, puso a caer de un burro la programación anterior; al programador y a los artistas, pensadores, músicos, cineastas… ¡todos amigotes! en su opinión, sospechosos de habérselo llevado crudo; hubo desconsideraciones manifiestas al trabajo y a la sensatez.

En poco tiempo el Centro Cultural Niemeyer pasó de vivir en un estado de gracia, cual joya de la Corona, a ser estigmatizado en medio de un incendio político feroz capaz de devorar el prestigio alcanzado, su nombre, la marca y el futuro de una instalación potencialmente capaz de contener entre sus curvas encuentros emocionantes, conocimiento, debate, arte y sonidos en todas las lenguas, e ir dejando en el ambiente un poso humano real y diverso.

Actualmente, el Centro Cultural Niemeyer ha reiniciado su marcha, tras casi un año paralizado, de la mano de la Consejería de Cultura de otro gobierno a través de la Sociedad de Gestión de Infraestructuras Culturales, Turísticas y Deportivas del Principado de Asturias, nuevo organigrama y estructura de gobierno (Fundación pública abierta a socios privados) ha creado dos órganos de control administrativo y económico para garantizar tanto la transparencia como el procedimiento y la legalidad en el trabajo diario del Centro. Arrastra una deuda de 3,4 millones de euros, generada en años precedentes, a la que deberá hacer frente con fondos públicos; tiene planteado un concurso de acreedores y diseña un plan de viabilidad para reconducir su camino hacia la plena actividad y a la continuidad. Tiene ante sí el reto de convencer de que, además de hermoso, es necesario y viable; debe quitarse de encima la huella que deja haber sido un arma arrojadiza, salón de egos perdidos y centro de polémicas. Debe despejar la sospecha de descontrol y falta de rigor en la gestión y en el gasto y no ser un lastre para el erario público en medio de una crisis general que nadie sabe hasta dónde llegará.

El 13 de diciembre, se celebró en su seno un Debate sobre La Gestión de la Cultura en Europa y en España. Expertos y profesionales nacionales y extranjeros expusieron sus conocimientos e ideas sobre la experiencia de gestionar instituciones culturales como ésta. En este sentido el Centro Cultural Niemeyer también parece dispuesto a coger el toro por los cuernos: La subida del IVA aplicada a la cultura; la ley de Mecenazgo; la financiación asociada publico-privada de las actividades culturales en las ciudades; etc, etc, Sirva un último dato como termómetro del vínculo que el público asturiano ha desarrollado con este Centro a pesar de todo lo dicho: 22.798 personas visitaron sus instalaciones durante las Jornadas de Puertas Abiertas a principio de diciembre de 2012, organizadas en homenaje al arquitecto Niemeyer, fallecido en fechas anteriores. Un día antes, casi dos mil personas, bajo la lluvia de nuevo, se concentraron en este emplazamiento curvilíneo en el momento en que Oscar Niemeyer era enterrado en su tierra, a más de 8.000 kilómetros del único centro que lleva su nombre en España.

Cómo es

El complejo arquitectónico del Centro Cultural Niemeyer, de un blanco singular, compuesto por cuatro edificios de hormigón en los que reina la curva en diferentes versiones y una plaza inmensa abierta sobre la ría, es de natural callado; asiste al pasar de los días metabolizándose naturalmente con el azul tenue y el gris intenso del cielo del norte, siempre tan mutante. Se hace visible desde cualquier punto de la ciudad; en su armazón futurista y singular, esplandece en un solar donde antes reinaba el negro del mineral y el color chocolate del barro y los charcos; atrapado entre barcos y enfilaciones de chimeneas industriales; carreteras de los años setenta y vías de ferrocarril, aguarda en todo su ser la presencia de la gente que lo recorra, lo pasee y lo llene de sentido común. Y lo llena.

El edificio polivalente, de menor altura, en el que domina la línea curva más recta que haya trazado el maestro en los últimos tiempos, acoge sala de cine, espacios para reuniones y conferencias, galería infantil, cafetería, tienda y área de atención al cliente.

La plaza, espacio de 22.000 metros cuadrados, abierto al público y destinado a todo tipo de actividades de carácter lúdico, social y cultural. Delicia de paseantes y patinadores.

El auditorio, es un edificio que alcanza los veintiseis metros de altura y cuenta con un aforo cercano a las mil personas. La posibilidad de abrir el portón del escenario a la Plaza multiplica su capacidad de aforo y le otorga un aire mágico de caja desmontable.

La Torre, es un mirador sobre la Ría y sobre la ciudad de Avilés. Con 20 metros de altura, posee un acceso helicoidal al exterior que se abraza sobre una columna base para llegar al elemento superior: un disco rodeado por ventanales.

La cúpula, espacio diáfano de 4.000 metros cuadrados para exposiciones y muestras de diversa índole. Se trata de una semiesfera ejecutada en hormigón, en cuyo interior destaca una lámpara diseñada por el propio arquitecto, de forma redondeada, así como una imponente escalera helicoidal de gran valor plástico.

· El conjunto resulta acogedor y fascinante.

María José F. Arcones

Actividades del Centro Niemeyer (del 2007 al 2010)

2007

· Exposición “100×100 Niemeyer” en el paseo de la ría, Bruselas y Madrid.

· Woody Allen. Pase privado para la película Cassandra’s Dream Film.

· Woody Allen Spanish Proyect (WASP). Rodaje de Vicky, Cristina Barcelona en Avilés.

· Convenio de colaboración con la London School of Economics. Observatorio Mundial de la Excelencia Cultural.

· Concierto de Enrique Morente.

· Reunión del C8 de la Cultura.

2008

· Acuerdo de colaboración con The New Voices Old Vic de Londres. Colaboración de actores asturianos con la compañía inglesa.

· Acuerdo de colaboración con la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU). El Niemeyer albergaría fondos de la BIAU y se convertiría en sede permanente del encuentro profesional de arquitectos iberoamericanos.

· Paulo Coello. Entrevista con Jesús Quintero, exposición, reuniones con editores internacionales y charla con los alumnos del IES Carreño Miranda.

· Seminario sobre el amor en el Islam y las nuevas tecnologías. Fátima Mernisii.

· Colaboración con la Fundación La Caixa para el desarrollo de actividades culturales.

· Colaboración con el Grupo Planeta para la organización de ciclos de conferencias, seminarios, presentaciones de libros o actividades educativas y formativas.

· Acuerdo con la Academia de Cine Europeo para la difusión, proyección y promoción del arte cinematográfico europeo. Enmarcado dentro del proyecto Film Center que dirigía Woody Allen.

· Concierto de Amancio Prada.

· Encuentro con Wole Soyinka.

2009

· Conferencia de Inocencio Arias: “La América de Obama”.

· Concierto de Horacio Lavandera.

· Semana del Cine Europeo.

· Concierto de Bárbara Hendricks.

· Acto de la Universidad de Oviedo con Vinton Cerf.

· Encuentro con los actores Omar Sharif, Ramón Blecua y Farah Hamed.

· Concierto de Joan Manuel Serrat.

· Visita de Brad Pitt.

· Foro Mundial de la Diplomacia Cultural.

· Proyección de la película Pablo Casals, a cry for peace.

· Visita y clase magistral de cine de Alejandro Amenábar.

· Exposición Nicholas Devore.

· Espectáculo “La orquesta de los hombres Orquesta”.

· Exposición de Gorka Lejarcegi.

2010

· Presentación del libro Viaje a Samarkanda. Relación de la embajada de Ruy de Clavijo ante Tamerlán (1.403-1.406) realizada por la Fundación Legado Andalusí.

· Encuentro teatral con Kevin Spacey.

· Espectáculo “Flamenco y Poesía” de María Pagés.

· Exposición “De Brasilia a Avilés, 50 años con Óscar Niemeyer”.

· Exposición “Los colores de mi vida” de Carlo Di Palma.

· Presentación del Centro Niemeyer en Shanghai (China).

· Visita del plusmarquista mundial Hichaim El Gerrouj y entrenamiento abierto al público.

· Visita y entrevista de Sam Mendes.

· Concierto de Paco de Lucía.

· Puertas abiertas y visitas guiadas.

· Estreno de la película Conocerás al hombre de tus sueños de Woody Allen.

· Presentación de la obra “The Tempest” por The Bridget Project.

· Clase magistral de Yo Yo-Ma y Carlos Prieto y concierto de Yo Yo-Ma.

· Concierto de Luis Eduardo Aute.

· Concierto de Joan Manuel Serrat.

· Clases magistrales con los maestros de The Academy Carnegie Hall.

· Charla con el compositor David Bruce.

· Conciertos gratuitos de “Esemble ACJW”.

· Conferencia Inaugural Impacto Académico de la ONU.

· Inauguración de la Cúpula del Centro.

2011 – 6 de marzo, inauguración.

. Programación interrumpida a los seis meses de su apertura, por el nuevo Gobierno Autonómico, presidido por Francisco Álvarez Cascos.

Utopía el último espectáculo de la coreógrafa y bailaora María Pagés, coproduccción del propio Centro Cultural Niemeyer y la artista.

Programación marzo 2013

Esta crónica ha sido seleccionada entre los ejercicios presentados por los alumnos del Grupo II para la Unidad Didáctica 3 (“La crónica y el reportaje. Del testimonio a la polifonía”) del Curso de Periodismo Cultural de Revista de Letras.

Etiquetas: Centro Cultural Internacional Avilés, Centro Cultural Niemeyer, Escuela RdL, Fundación Premios Príncipe de Asturias, Gestión Cultural, Oscar Niemeyer, Política Cultural, Premio de las Artes, Vicente Álvarez Areces, Woody Allen

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1 Comentario

  1. Andres 15 marzo 2013 at 13:31

    Y hubo supuestas ilegalidades admitidas a trámite por la Justicia. Pero eso no lo pone. Y eso es lo fundamental y el alma mater de todos los problemas posteriores.

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