Revista de Letras

Escuela RdL. Cristina Fallarás: “No molestar me parece un método algo imbécil”

En entrevista a larga distancia, de un lado del Atlántico al otro, la periodista y escritora Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968), ganadora del Premio Hammett 2012 por su libro Las niñas perdidas, nos habla sobre la crisis y sus consecuencias en la labor periodística. Pero además, con su voz siempre crítica e incómoda para “el poder”, comparte un par de consejos para los escritores noveles.

Cristina Fallarás (foto: Mireya de Sagarra)

Mucho se ha escrito del concepto de crisis en los últimos años, ¿cómo la definiría en pocas palabras?

Re-redistribución de la riqueza. Vuelve a los “amos”. Vasallaje. Idiotez generalizada, obesidad crítica, pensamiento apostólico.

Además de los efectos negativos, ¿la crisis o las crisis traen consigo cosas positivas?

Crisis es cambio, mutación. En lo económico o si quieres político, favorece a unos a costa de perjudicar a otros. La que vivimos ahora responde al barroco del capitalismo. Yo, por ejemplo, me siento como una columna salomónica.

Luego de la crisis global de 2008, ¿hubo algún cambio del papel del periodista ante la sociedad?

El periodista llegó a ese punto despojado de casi todo: actitud crítica, posibilidad de interpelar al poder, espacio (literalmente: cantidad de papel) para la reflexión y sobre todo, dinero. Si exiges a un profesional que justifique su sueldo con cantidad, matas la calidad. Tampoco importó mucho. Luego ya, llegados a ese punto, fueron retirando también el dinero, y por fin, quitaron de en medio al periodista.

¿Y qué nos dice de la relación del periodismo con el poder; sean políticos, banqueros, líderes religiosos…?

Eso que llamas “el poder” es el propietario de los medios de comunicación, no sé si eso es exactamente una “relación”. “El poder” es el dueño —poseedor, amo, patrón…—  de la información y de los canales tradicionales por los que circula.

Frente a esa realidad, ¿cómo deben enfrentarse los abusos de “el poder”, desde la trinchera del periodismo y el escritor?

Conscientes de que son el enemigo. Y también, de que la información, y por lo tanto la realidad, es suya.

Sobre el tema, en un artículo para El Mundo asegura, en referencia a la huelga de hambre de Willy Uribe, que “cuando ni la voz ni las palabras sirven” hay que tomar otras decisiones…

Sí, es evidente, ¿no? Este apego a la protesta pasiva/no violenta es fruto de años de adiestramiento. Y está claro que la doma ha sido un éxito, pero disertar sobre la escolarización y el sistema educativo es tarea larga y pesada. Digamos que vivimos una moda de protestas amables. No molestar me parece un método algo imbécil.

A propósito de sus colaboraciones de opinión en ese periódico, ¿cree que el humor, la sátira son buenas herramientas para la denuncia?

Tienen un problema grave: ya nadie entiende la sátira. Tú escribes “matar” y el lector medio entiende “matar”, da igual el contexto. No me imagino la publicación de la modesta proposición de Swift ahora.

¿Cómo combinar, sin caer en una cierta confusión, escribir sobre la realidad y crear ficción?

La realidad es una ficción probablemente. ¿Qué es la realidad? ¿Cuál es el relato de las cosas que suceden? ¿A quién le suceden? Solo hay mirada. Esa mirada es la realidad y su ficción. Y pido disculpas por esta respuesta, no tengo otra.

Existe la ética en el periodismo y los límites dentro de la ficción, ¿Cuáles son los suyos?

La ética existe en el tiempo. Existe la profesionalidad. En fin, existe en la medida que queden profesionales, o sea personas que desarrollan correctamente un trabajo que conocen y para el que están preparadas, a cambio de una cantidad de dinero razonable, justo. La dignidad de la profesión y la pureza del profesional son dos palos que yo he tocado poco. No me lo he podido permitir, y tampoco me he engañado. Digamos que he puesto el culo a cambio de dinero en lugares que no me llegaran a resultar repugnantes. Efectivamente, en ese sentido, vivo mejor en el paro. El paro reviste a la gente de una dignidad y una pureza que me irritan.

Por último, ¿cuál sería el peor consejo que podrías darle a quienes ahora se forman como periodistas y a los que trabajan duro para vivir de la escritura?

Mi peor consejo: sé puro y coherente, lucha sobre todas las cosas por mantener inmaculada tu conciencia. Ese es el consejo más roñoso e inmundo.

El mejor: agarra Operación masacre de Walsh y cópiala en un word, línea a línea. Si tardas un año, será el año más provechoso de tu vida. Puedes hacerlo también con Crónica de una muerte anunciada, Ronda del Guinardó o Réquiem por un campesino español.

Diego Landín Sánchez
México, D. F.

Esta entrevista ha sido seleccionada entre los ejercicios presentados por los alumnos del Grupo I para la Unidad Didáctica 4 (“La entrevista como género”) del Curso de Periodismo Cultural de Revista de Letras.

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Por su interés, hemos seleccionado varias preguntas incluidas en algunos de los cuestionarios preparados por los alumnos, elaborando así una segunda entrevista que os ofrecemos a continuación:

Parece que la polémica te rodee, incluso en los espacios más insospechados… ¿Tienes opinión sobre el debate lingüístico y el pretendido chovinismo de los catalanes que aparece entre los primeros comentarios de la sección “Esto somos” de vuestra web sigueleyendo.es? (Roser Herrera)

Sí, claro, tengo opinión sobre todas las cosas, no siempre estable. Entiendo el empeño de los catalanes en hacer comprender al resto de los españoles la importancia de su lengua y las peculiaridades de su devenir histórico. Entiendo que se sientan a menudo poco o mal atendidos, incluso algo desairados. Deriva de su empeño por definirse constantemente, y hacerlo por oposición. Le veo un inconveniente tremendo precisamente para ellos mismos: Cada vez reducen más su ámbito de interés, el espacio de su conocimiento o desarrollo. Ellos sabrán.

Despliegas una actividad profesional y humana, solidaria y crítica, que podríamos calificar de radical en el sentido lato del concepto. ¿Has sido siempre así, por carácter y formación, o es que los tiempos actuales te llevan a ejercer posiciones (intelectuales y vitales) radicales en respuesta a los fallos, vicios y desvaríos del sistema? (María José F. Arcones)

Digamos que lo radical me viene de serie. Sucede que una no siempre tiene tantos y tan variados motivos para la furia como en los últimos años. Estamos viviendo un ejercicio de expolio en el que unos pocos, históricamente llamados “poderosos”, van despojando a la mayoría de la población no solo de su capacidad de ganarse la vida —y esta es la base de desarrollo de cualquier grupo humano—, sino incluso de derechos tan básicos como la seguridad de que mañana dormirás bajo techo. Mi furia no sólo brota de ahí, sino también de contemplar la pasividad con la que la población asiste a esa depredación.

Me llama la atención cómo y con qué frecuencia te refieres al miedo: el miedo de la industria editorial, los cuentos como retrato del miedo, miedo al ser madre, el miedo de la infancia… El miedo, ese motor en el centro del ser humano, tan vergonzoso, tan negado, tan tabú. El miedo es una emoción que cuesta mucho permitirse. Me gustaría que nos hablaras del miedo. (Mercè Prunera)

El miedo es la base del desarrollo humano y la principal razón por la que seguimos vivos los vivos. Todo acto de supervivencia responde a un reflejo contra la agresión, y ahí media el miedo. Admitir ese miedo, comprender de dónde procede, y enunciarlo, sobre todo enunciarlo, es la mejor manera de comprender por qué me comporto como lo hago y las acciones de mis semejantes. Sin embargo, al estar la masculinidad basada en el valor, y al haber aceptado las mujeres que la igualdad consiste en proceder como si fuéramos machos, hemos arrinconado la reflexión sobre el miedo. Y por lo tanto, en gran medida, sobre las razones de nuestro proceder.

¿Por qué la novela tiene que nutrirse de ficción? Leyendo tus novelas sería suficiente con representar la realidad. (Noelia Ares)

Todo relato, incluso diría que cualquier enunciado es una ficción de la realidad. ¿Qué es la realidad sino el relato —y en ese sentido la ficción— que cada uno elabora de ella? La realidad no es sino una interpretación de la realidad. Ficción. Y, a la vez, no existe ficción sin realidad. No sé cómo decirlo, no cabe algo que podríamos llamar “ficción pura”.

Tu prosa está llena de una rabia latente, incómoda. ¿De dónde surge? ¿Quiénes son tus referentes literarios? (José Navarro)

La rabia me surge siempre de la injusticia. A veces, la idiotez, la falta de inteligencia y la pereza mental también me dan rabia. Y la mezquindad, la cicatería. Pero lo único que siempre, inevitablemente, me enfurece es la injusticia. Debe ser por mi educación cristiana.

En cuanto a mis referentes literarios, crecí con García Márquez, Camus, Lorca, Gil de Biedma, Machado, La Celestina, El lazarillo, Vallejo, Valle Inclán o Rilke. Me gustan Rulfo, Sender, Capote

¿Te proteges contra lo que escribes o tus libros/artículos van dejando cicatrices sobre tu piel? (Isabel Fernández López)

No, nunca jamás. Si quieres crear, parir algo que sea verdadero, que tenga verdad, que palpite, debes exponerte, debes quedarte en pelotas y una vez en pelotas, abrir tu carne, mostrar las vísceras, atreverte a mirártelas. Así lo veo yo. No entiendo la creación que se preserva, ni la que se dosifica. Pero esa es mi opción.

Etiquetas: Cristina Fallarás, Escuela Revista de Letras

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1 Comentario

  1. Susana SVillafañe 6 febrero 2013 at 1:17

    Esto es una clase magistral sobre la más pura y cruda realidad. Bien, bien, bien, Cristina. Preguntas muy acertadas y reflexionadas. Denotan interés y conocimiento documentado sobre la entrevistada.

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