Revista de Letras

Historias de delincuentes, por Jordi Pacheco

20 enero 2013 Crónicas

Daniel Rojo comenzó a delinquir en Barcelona con apenas nueve o diez años. Se inició con pequeños robos en comercios diversos y acabó atracando bancos. Le llamaban “el millonario”, por su elevado tren de vida y por la destreza que adquirió en el arte de los atracos a sucursales bancarias. No obstante, su habilidad no impidió que, como consecuencia de sus delitos, ingresara en la Modelo en varias ocasiones, allá por los años setenta y ochenta. Pasó entre rejas un total de catorce años. A los treinta y cinco años, tras una vida marcada por las drogas y la delincuencia, llegó el momento de reinsertarse en la sociedad. Así fue como, de la mano del cantante Loquillo, su amigo de la infancia, pasó a trabajar con artistas. Primero en merchandising y poco después cuidando de personajes como Andrés Calamaro o Enrique Bunbury. Sus experiencias como atracador han sido llevadas a la ficción por Lluc Oliveras, que, grabadora en mano, registró el testimonio de Daniel Rojo para convertirlo en la novela que lleva por título Confesiones de un gángster de Barcelona (2010).

Daniel Rojo guarda muchos recuerdos de su estancia en la Modelo. Todavía se estremece al recordar la abrumadora presencia de unos irritantes y voraces insectos nocturnos, los chinches, que se acumulaban en los muelles de los colchones. “Lo más normal era verte con el mechero quemándolos, porque no te dejaban dormir del ruido que producían”.

De cárcel y de chinches va también una de las historietas de Makinavaja, el último choriso, de Ramón Tosas Fuentes (Manresa, 1941, Briones 1993), conocido artísticamente como Ivà. En ella el Maki, que pasa algunas horas en la Modelo junto a sus secuaces, queda impresionado al ver incluso que la manta de la cama se mueve como consecuencia de la actividad de las chinches. “¡Paresen garbansos! ¡Y qué vorasidad!”.

Ivà dotó a los personajes de un peculiar argot que dejó grabadas en el imaginario de la audiencia expresiones como “Po bueno, po fale, po m’alegro”. Debido a la popularidad que alcanzó el cómic en la revista satírica El Jueves, las andanzas del Makinavaja fueron llevadas al teatro, al cine y a la televisión. Ferran Rañé protagonizó al Maki en la versión teatral, Andrés Pajares y Pepe Rubianes lo hicieron en las películas y la serie, respectivamente.

El Maki es un elegante delincuente de la Barcelona de finales de los ochenta y principio de los noventa. Lleva chupa de cuero y un tupé inconfundible. Es hijo de la Maru, una prostituta alcohólica y en edad ya avanzada. Acompañan al Maki en sus aventuras Popeye, un gordo “mu “sanguinario”, y el abuelo Matías, un nonagenario experto en apertura de cajas fuertes. Se reúnen en el Bar Pirata, regentado por el Pira, el tabernero interpretado por un espléndido Pedro Reyes en la versión cinematográfica y en la serie. El contexto es el barrio chino de Barcelona, un escenario que Ramón Tosas conocía bien.

Pepe Rubianes en una imagen promocional de “Makinavaja, la serie” (RTVE)

Los personajes de la historia no son delincuentes al uso, sino simpáticas caricaturas. Son, en palabras de Carlos Suárez, director de las películas y la serie, lumpens, delincuentes ingenuos, que salen cada día a buscarse la vida como pueden en una sociedad hostil. Su absoluta falta de mala leche, provoca situaciones de lo más disparatadas y satíricas que a menudo ridiculizan ciertos estereotipos de la sociedad, de acuerdo con el pensamiento de Ivà. La ingenuidad de los personaje es tal que hasta se atreven a perpetrar un atraco con el dedo pintado de negro fingiendo empuñar un arma; o robar varios millones de pesetas y, antes de salir del banco, a instancia del director de la sucursal, reinvertir lo robado en Bonos del Tesoro, “con la garantía del Estado”, para su tranquilidad. Se trata, pues, de unos delincuentes poco comunes, impensables en la vida real. De ahí la advertencia al principio de la película: “Cualquier paresido con la realidad, es pura coinsidencia. La realidad, como tol mundo sabe, es mucho peor”.

Jordi Pacheco

Etiquetas: Andrés Pajares, Carlos Suárez, Confesiones de un gánster de Barcelona, Daniel Rojo, Ferran Rañé, Ivá, Makinavaja, Pedro Reyes, Pepe Rubianes, Ramón Tosas Fuentes

Sobre el autor

Jordi Pacheco

Jordi Pacheco (Girona, 1980). Periodista y músico. Ha estudiado Comunicación en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). En la actualidad colabora en diversos medios de comunicación, entre los cuales destacan las revistas 'El Ciervo' y 'Foc Nou'. Como músico, es guitarrista en la formación Grupo Local, con la cual ha publicado un disco, Estropósito (2016). Además es miembro de la Asociación Cultural Mistura, un colectivo que trabaja por difundir la cultura del conocimiento, la comprensión y el entendimiento, para acercar los vínculos entre las personas y dar visibilidad a la crisis humanitaria por la que atraviesa el mundo.

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