Revista de Letras

Imaginario

14 abril 2009 Reseñas

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Javier Vela
Visor (XXI Premio Fundación Loewe Joven)

La poesía juega a ser una inmensa mentira hecha realidad. Pero no es una realidad cualquier, sino la del poeta, ese ser que algunos creen fuera del “mundanal ruido”, pero que, como decía Javier Vela en una entrevista concedida a Telemadrid, es igual que el resto de los humanos. A esto juega el joven poeta con el título de su libro, ganador del XXI Premio Fundación Loewe Joven. Imaginario es aquello que sólo existe en la imaginación, claro que, cuando lo que no existe pasa por el tamiz de las palabras, entonces, se hace realidad.

Javier Vela (Madrid, 1980) es un poeta que, con tan sólo 28 años, ha conseguido una voz propia, lejos de modismos, de tendencias, de nimiedades. Su poesía es como su voz: serena, segura, pausada, llena de sabiduría, con las ganas de aprender que acompañan al creador de verdad.

En este poemario, Vela despega con unas formas clásicas, pero no arcaizantes con unas imágenes que trascienden lo particular y hacen universal lo propio: el miedo, el amor, el deseo. Este madrileño accidental, pero gaditano convencido (“Traigo, no sin esfuerzo, a la memoria/ la penitencia fría de la cal,/ y esa humedad de océano varado/ cerrándose en mis branquias/ como un polvo de siglos.”), dice de su nuevo libro que es “un álbum de instantes, un repertorio de calas en la propia vida, que registradas mediante la palabra pueden perdurar mejor. La poesía es contestataria en el sentido de que se rebela contra la plana realidad, y también es rebelarse contra uno mismo”. Y es que en Imaginario, el poeta transforma los elementos cotidianos en verdaderas figuras poéticas: “Mi pan es tuyo, hermano; compartamos/ la dulce mortadela proletaria./ En la verdad del vino, te confieso/ que siempre he deseado a tu mujer.”

Residencia de Estudiantes/Fundación Loewe

Residencia de Estudiantes/Fundación Loewe

El libro se hilvana como un conjunto que da cohesión al discurso, sin partes fragmentarias, porque la conversión de lo imaginario a realidad palpable no puede parcelase en compartimentos estancos. Cada poema es un pequeño charco que unido al siguiente conforman un universo líquido: “Deja la lluvia charcos/ de conciencia,/ huecos en lo real representado/ con los que tropezamos sin cesar.”

La mirada de Vela es una mirada madura, llena, tal vez, de melancolía, pero sin aspavientos, sin alzar la voz de una forma melodramática, sino con la sensatez y el aplomo del que, habiendo tenido una vida plena, posee la capacidad, al final de su vida, de relativizar los sucesos vitales. Encontrar esto en un poeta de tan sólo 28 años es excepcional. Quizá encontró el sosiego en Torimbia (“el mar la arena tú/ os nombro igual/ Torimbia”). Precisamente, éste, es el único poema fragmentado en cuatro partes. Torimbia, un lugar imaginario y también asturiano; un sitio donde refugiarse para amar sin tiempo; para señalar los miedos con el sonrojo del reconocimiento: “Si tú supieras, Irma, que mis ojos/ temen de igual manera que los tuyos;/ si lo supieras, Irma, qué vergüenza.”

Lo cierto es que el panorama poético español vive un tiempo de esplendor con poetas jóvenes muy diferentes, pero si por algo hay que leer a Javier Vela es porque se eleva por encima de todos, aunque él es sumamente humilde. Con un lenguaje preciso, unos versos exactos y una voz que subraya las palabras certeras, el poeta gaditano se confirma como una de las plumas más interesantes de la poesía actual.

Carmen Moreno

Etiquetas: Carmen Moreno, Imaginario, Javier Vela, Visor (XXI Premio Fundación Loewe Joven)

Sobre el autor

Carmen Moreno

Carmen Moreno es licenciada en Filología Hispánica por la UCA, Máster en Contabilidad y Finanzas (Cerem), Máster en Edición (Universidad de Salamanca). Tiene siete libros de poemas publicados y uno de relatos. Ha trabajado de guionista para TV, gestora cultural, impartiendo talleres. Actualmente trabaja de A.T. Cultural para el Ministerio de Igualdad.

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