Revista de Letras

Joan Flores

En el café de la juventud perdida
Patrick Modiano
Anagrama
Traducción María Teresa Gallego Urrutia
En el cafè de la joventut perduda
Proa

Cuando afirmamos conocer a alguien, o cuando actuamos como si este conocimiento fuera cierto, ¿acaso nos basamos en algo con más pretensión de solidez  que un conjunto de fragmentos inconexos? ¿Depende nuestro conocimiento de la intensidad de la relación, o de su calidad? ¿Con qué armamos nuestro juicio? ¿Con la deducción o con la intuición? ¿En qué grado podemos asegurar que una es más fiable que la otra?

En el café de la juventud perdida es un recorrido por el París de los primeros 60, del Bois de Boulogne a Montmartre y de Montparnasse al Odeon, agotando la cartografía de la ciudad canalla y, bajo la inspiración de Lautréamont y Rimbaud, detenernos en la efervescencia de la Rive Gauche para salir disparados hacia el Marais, virgen todavía de segundas residencias de brokers norteamericanos en busca de la “autenticidad” que no desembarcó del Mayflower; el Boulevard Sant-Germain sólo de paso, y el barrio de l’Étoile reservado para las noches de locura en que se ha vendido un artículo a uno de los innumerables números 0 de cualquier revista condenada a muerte por inanición. Siempre siguiendo los pasos de la enigmática Louki, esa chica de la que todos nos podíamos haber enamorado porque en aquel medio de poetas con vocación de malditos y profetas de la absenta, el objeto del deseo no podía ser otro que la mujer independiente, autosuficiente, liberada y, ai-làs, inconquistable.

Foto: Olivier Roller. Fuente: lemonde

Una Louki que solamente llegamos a conocer fragmentariamente en las voces de los hombres que se cruzan en su vida en diferentes momentos y situaciones: un presunto estudiante adolescente fascinado por el descubrimiento de la vida bohemia; el “capitán” Bowling, permanentemente atareado con su registro de entradas y salidas del Condé, el café-refugio (¿y hogar?); Caisley, un adulto de oscuro pasado y memoria fotográfica empeñado en seguirle el rastro; y Roland, amante ocasional con vocación de permanencia y obsesionado por el Eterno Retorno de Nietzsche. Todos ellos persiguiendo su inalcanzable fantasma y, como el propio lector, rendidos entre las  ineluctables redes de la fascinación.

El empeño de permanecer al margen, de nadar a contracorriente, personalizado en unos outsiders que sembraron la disidencia para dejar de ser perdedores y que reclamaron su papel en una sociedad que no era la suya, en esos mismos boulevares de París, en unos esperanzadores días de Mayo de unos pocos años después.

Doisneau y Cartier-Bresson cartografiaron aquel París efervescente mediante imágenes inolvidables. Modiano complementa el mapa con un conjunto de personajes desarraigados cuyo destino es vagar en busca de una identidad perdida por las esquinas del Barrio Latino.

Joan Flores

http://jediscequejensens.blogspot.com

Etiquetas: Crítica de libros, Editoriales, Escritores, Novedades, Reseñas

Sobre el autor

Joan Flores Constans

Joan Flores Constans nació y vive en Calella. Cursó estudios de Psicologia Clínica, Filosofía y Gestión de Empresas. Desde el año 1992 trabaja como librero, actualmente en La Central del Raval. Lector vocacional, se resiste a escribir creativamente para re-crearse con notas a pie de página, conferencias, críticas y reseñas en la web 2.0, y apariciones ocasionales en otros medios de comunicación.

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1 Comentario

  1. Albert 16 octubre 2008 at 14:08

    Artículo más que interesante. Da ganas de leer a Modiano, ir a París y enamorarse.
    No es poco.

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