Revista de Letras

Jon Bilbao: “Intento que lo que escribo sea ágil”

18 diciembre 2008 Entrevistas

Nació en Ribadesella (Asturias) en 1972 y estudió Ingeniería de Minas en la Universidad de Oviedo. En 2005 participó en la recopilación Ficciones, publicada por la editorial Edaf en colaboración con la Asociación Colegial de Escritores, y el mismo año obtuvo el premio Asturias Joven de Narrativa con el libro 3 relatos. En 2007 resultó ganador del XXXVI Concurso de Cuentos Ignacio Aldecoa por el relato Calor. Recientemente ha publicado la novela El hermano de las moscas y la colección de relatos Como una historia de terror en Salto de Página.

Cortázar afirmaba que si la novela gana por puntos, el relato lo hace por K.O. ¿Se puede aplicar esta afirmación a sus relatos?

No en todos. De hecho, a la hora de escribirlos decidí olvidarme de esas reglas que forman cierta ortodoxia del relato, como el K.O. cortazariano o la anécdota del clavo de Chéjov. Siguiendo tales reglas pueden escribirse relatos estupendos, como maquinarias de relojería, donde no sobra ni falta nada. Pero esta perfección trae consigo el riesgo de cierta falta de naturalidad, de que todo esté ahí por una razón. Las reglas pueden actuar como una camisa de fuerza que no deja respirar a la historia. Yo he preferido dejarme llevar y permitir que se cuelen en los relatos algunos elementos que son más propios de la novela, como las tramas paralelas, la (moderada) digresión o los preámbulos para introducir situaciones, ambientes y personajes.

¿Cómo surgió el libro?

Como una historia de terror no fue el resultado de una planificación previa, no fue concebido como una serie de relatos con una temática común o conexiones argumentales. Entre los relatos que tenía escritos seleccioné siete de los que, en primer lugar, me sentía satisfecho. El siguiente criterio que seguí fue el de la variedad: relatos cortos, largos (casi nouvelles), de final más bien abierto, de final más bien cerrado, con localizaciones diversas, con un claro protagonista, relatos de parejas… Como lector disfruto más con las colecciones variadas, donde el autor ofrece un muestrario de formas de narrar. Cuando todos los relatos se parecen, aunque sean muy buenos, me pasa que al terminar el libro y pensar en lo que he leído me resulta difícil diferenciar unos relatos de otros, todos se entremezclan. Y es una pena. Es como si presentar los relatos en conjunto fuera en detrimento del efecto individual de cada uno de ellos. Creo que esto no sucede, o sucede menos, cuanto más variada es la colección.

Pero, al margen de lo anterior, sí es cierto que hay algunos temas que se repiten en Como una historia de terror, como los horrores cotidianos y los intentos de escapar de nosotros mismos.

¿Qué amenazas esconde lo cotidiano?

Muchas. Una de ellas, quizá de las mayores, es que las pequeñas humillaciones del día a día acaben por superar nuestra capacidad de sufrimiento. Lo que suceda entonces quizá no pueda arreglarse. Es lo que les pasa a varios personajes de mis relatos.

¿En qué medida se combinan ambientación, trama y diálogo en su obra?

Intento que lo que escribo sea ágil, por lo que suele haber bastante alternancia entre pasajes narrativos y dialogados. En cuanto a la ambientación, en varios de los relatos de Como una historia de terror, si no en la mayoría, es muy importante porque motiva acciones de los personajes y en algún caso todo el conjunto de la historia, como en el caso del relato que da título al libro, que se desarrolla en una moderna casa con muros de cristal, situada junto a un bosque.

¿Hay puntos es común con El hermano de las moscas?

El hermano de las moscas es una novela sobre la familia. Tomé una familia normal, de clase media, fácilmente reconocible, y la puse a prueba. La hice enfrentarse a una situación inexplicable, sin precedentes conocidos y que debe afrontar sin pedir ayuda a nadie ajeno al grupo. También es una novela sobre los horrores que surgen de nuestro interior y el modo de hacerles frente.

Los relatos de Como una historia de terror tratan, en especial, sobre parejas. Se mantiene el tema de nuestro lado oscuro, que cuando se manifiesta puede hacerlo de formas que a nosotros mismos nos sorprenden. Es lo que les sucede a los personajes de “Después de nosotros, el diluvio”, que concluyen una excursión de fin de semana al parque nacional de Yosemite, en California, con un estallido de violencia; o a los de “Prolegómenos”, que emplean el sexo como vía de escape de sus problemas.

¿Cómo funciona su proceso creativo?

Despacio. Doy muchas vueltas en la cabeza a las historias y no empiezo a escribir hasta que las tengo muy claras. Cuando pienso en mis relatos pocas veces puedo identificar cuál fue su origen. Las historias van formándose a partir de elementos muy diversos, a priori ninguno de ellos principal: un fragmento de conversación, una escena aislada, un decorado, un objeto… Luego todo eso se va combinando y ajustando hasta que el conjunto toma forma. El relato “La Fortaleza”, por ejemplo, partió de una visita a la fortaleza de La Mola, en Mahón, y de la idea de que, una mañana, el doble de alguien llame a la puerta de éste. En el caso de “El ladrón de lencería” partí de algo trivial: junto a un edificio hay un andamio y en éste una paloma muerta, que queda justo bajo la ventana de uno de los vecinos. Al final, esto resultó ser nada más que el detonante de la historia.

¿Cuáles son sus referentes?

Me gusta mucho la narrativa breve americana, en especial la realista: Tobias Wolff, John Cheever, Lorrie Moore… El llamado realismo sucio ha llegado a cansarme, aunque en buena parte es por la cantidad de imitadores de Carver y Ford que ha proliferado últimamente. Por otro lado, me parece importante tener referentes no literarios. Creo que ayuda a “ampliar horizontes”, por expresarlo de forma burda. En mi caso algunos de esos referentes son las fotografías de Gregory Crewdson y los cómics de Chris Ware y Jason.

¿Qué se encontrará el lector en “Como una historia de terror”?

En primer lugar espero que encuentre historias con las que disfrutar de un rato agradable, emocionarse, pasar un poco de miedo… En definitiva, espero que se lo pase bien. Y en segundo lugar espero que encuentre material para pensar, que se imagine por qué a los personajes les ha pasado lo que les ha pasado, o qué les sucederá después del punto final del relato, o qué les sucedió antes de la primera frase.

Etiquetas: Como una historia de terror, El hermano de las moscas, Jon Bilbao, Salto de Página

Sobre el autor

Diego Giménez

Diego Giménez, doctor en filosofía y pensamiento (UB) con una tesis sobre "El libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, ha realizado diferentes actividades relacionadas con la literatura y el periodismo. Ha trabajado como redactor de LaVanguardia.com y en 2008 cofundó Revista de Letras. Actualmente está terminando un proyecto de investigación que prevé la publicación del libro "História do 'Livro do Desassossego'" en la editorial Angelus Novus con una beca financiada por la Fundación Calouste Gulbenkian.

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