Revista de Letras

José Marzo: “La mercadotecnia ha marcado en exceso la lectura”

ACVF – La Vieja Factoría es una pequeña editorial, surgida en 2006, y que publicó, entre otros libros a tener en consideración, el excelente volumen gráfico Campos de concentración, del barcelonés Josep Bartolí, con textos de Molins i Fàbregas. Ahora, tras un ligero parón en sus actividades, vuelve a la escena con nuevos bríos. Apoyada en la reedición de una joya de los textos sobre literatura, como es la colección de estudios críticos de Juan Ignacio Ferreras sobre las novelas  españolas de los siglos XVI al XX  (textos que se editan tanto en eBook como impresos en edición rústica), la nueva etapa de ACVF – La Vieja Factoría se abre con dos objetivos:  el rescate de algunas obras de mérito arrinconadas por la prisa del mercado y el lanzamiento de nuevos autores que puedan aportar una perspectiva distinta a la literatura contemporánea.

José Marzo (foto: L. Coya)

¿Hasta qué punto la edición para libro electrónico te ha animado a retomar el proyecto ACVF – La Vieja Factoría?

Es cierto que tras el revés de nuestra primera etapa, el proyecto nunca se abandonó. Como sabes, estuvo latente, a la espera de una oportunidad de regresar a escena. El libro electrónico nos permite concentrarnos en la edición de buenos libros sin preocuparnos demasiado por los gastos. Invertimos nuestro tiempo y nuestro trabajo.

Los estudios de Juan Ignacio Ferreras (profesor universitario en la Sorbona) sobre literatura española gozaban de gran aceptación entre el público universitario, por su rigor y por su aportación de referencias al canon, pero eran ya prácticamente inencontrables. ¿Crees que su publicación en libro electrónico contribuirá a la difusión que merecen?

Pienso que en ACVF hemos hecho los deberes, poniendo esta colección a disposición de curiosos de la literatura y estudiantes, en cualquier punto del mundo y a un precio razonable. Juan Ignacio Ferreras es un gran ensayista y un extraordinario novelista. Tener la oportunidad de tratarlo es uno de mis mayores privilegios. La cultura literaria española se haría un favor a sí misma si centrara su atención en quienes, como él, han vivido por y para la literatura.

ACVF – La Vieja Factoría se inició con la edición en papel de otra verdadera joya, la Trilogía de Jacques Vingtras, de Jules Vallès (contemporáneo de Zola y de equivalente calidad literaria). Esta trilogía, hasta entonces, sólo se había podido leer en castellano en versión fragmentada…

Escogimos esta obra como carta de presentación. Fue casi una declaración de intenciones: una narrativa bien escrita, clara, sin pedantería, con estilo propio, y muy rica en referencias históricas, políticas, sociales y personales. Cuando en su día contacté con el traductor, Manuel Serrat Crespo, una de las primeras cosas que me dijo es que llevaba esperando esa llamada treinta años. Él ha entendido y trasladado como nadie la voz de Jules Vallès.

Tal vez ésa sea la principal baza del libro electrónico: poner las mejores obras al alcance de todos, sin las limitaciones que impone la distribución, la dificultad de encontrar un ejemplar, la falta de presencia en las tiendas…

Sí, ésa es su mayor ventaja. Cualquier lector curioso puede encontrar, descargar y comenzar la lectura del libro en un par de minutos. El reto va a ser poner orden en el catálogo de obras, potencialmente ilimitado. Editores, libreros, críticos, medios de comunicación y lectores tendremos que aprender a discernir lo memorable de lo que no lo es, lo que tiene estilo de lo que es arbitrario, asumiendo nuestra parte de responsabilidad.

Imagino que el objetivo de ACVF – La Vieja Factoría será encontrar un segmento de lectores y ofrecerles unos libros de la mayor calidad…

Queremos convertirnos en una editorial de referencia para los buenos lectores, contribuir a potenciar la narrativa y el ensayo de calidad, y una cultura del diálogo, del debate.

En los últimos tiempos están surgiendo muchas pequeñas editoriales. Imagino que el abaratamiento de los costes y la aparición del libro electrónico habrán sido determinantes para esta floración.

La era digital nos ha puesto en las manos la llave de una edición y difusión casi sin costes.  Es una oportunidad, que genera también nuevos retos. Un solo individuo con una idea y conocimiento, y poco más, puede hacer una gran aportación. Estamos abiertos no sólo a propuestas de autores, sino también de traductores y editores.

No renuncias, sin embargo, a la edición en papel.

Como lector, pienso que hay un momento para el eBook y otro para el libro. Nos ofrecen modos de leer distintos y complementarios. Si quiero convencer a una amistad de que lea una gran novela, acabaré poniendo en sus manos un libro. Van a coexistir.

En el proyecto se le quiere dar un gran protagonismo al lector, no como mero comprador del producto…

Desde los años sesenta del pasado siglo, desde las aportaciones de los postestructuralistas, sabemos que el lector juega un papel decisivo en la obra literaria. La industria del libro española no ha sido capaz de adaptarse a esta exigencia, sigue inspirada en un concepto intelectual previo, que le ha resultado muy rentable, pero que algunas consecuencias ha tenido para la cultura actual. La mercadotecnia ha ido por delante de la lectura, marcándola en exceso. Nosotros queremos intentar otra vía. Además de abrir nuestros foros al debate, a las críticas de los lectores, sean o no favorables, también estamos estudiando la implementación de otros mecanismos para alentar una actitud activa del lector en la suerte de los libros. Agradeceremos cualquier sugerencia en este sentido.

¿Qué es necesario en un escritor para que consiga publicar? ¿Qué ha de tener un manuscrito, por ejemplo, para que pueda interesarte como editor?

Pienso que antes de enviar nuestros manuscritos a un desconocido, los escritores debemos estudiar bien el terreno: ¿es una editorial respetuosa con los autores?, ¿tiene encaje mi libro entre estos títulos?, ¿estoy aún por debajo, o por encima, de su nivel de exigencia?  Nosotros pedimos poco o mucho, según se mire. El escritor tiene que tener un estilo y los manuscritos deben estar bien escritos, con gusto por el idioma; las narraciones, bien narradas; los ensayos, ponderados. A partir de ahí, nos dejamos sorprender. En nuestra editorial hay editores con sensibilidades distintas, con autonomía de decisión.

¿En qué medida tu dimensión de novelista, de escritor, es un complemento o un obstáculo para tu labor de editor?

Siendo la escritura mi vocación, sé que nuestra labor editorial, que tiene una dimensión social tan fuerte y afecta al futuro de muchos títulos y autores, rebasa con mucho la creativa, que sólo es personal. Pero es cierto que hay puntos de fricción que me siguen resultando incómodos. Quizá lo pueda resumir en una sola frase: estoy contribuyendo a lanzar la editorial en la que me gustaría publicar mi obra… y la de aquellos a quienes respeto y admiro.

Miguel Baquero
El mundo es oblongo

Etiquetas: ACVF - La Vieja Factoría, José Marzo

Sobre el autor

Miguel Baquero

Madrid (1966). Ha publicado hasta la fecha las novelas "Vida de Martín Pijo"; "Matilde Borge, aviador"; y "Vidas elevadas", el volumen de relatos "Diez cuentos mal contados", así como una selección de las entradas de su blog: "A esto llevan los excesos". Asimismo ha intervenido en distintas antologías y ha recibido varios premios por sus relatos. Reseñista y crítico literario para medios electrónicos, en la actualidad está dando los últimos retoques a una nueva novela.

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1 Comentario

  1. Luigi 6 marzo 2013 at 11:16

    La mercadotecnia, el merchandising o marketing han marcado demasiado la lectura en España y Catalunya, sí, han marcado e incluso determinado no sólo la cultura del libro sino la Cultura en general. Mucho más de lo que es normal en Europa, es un verdadero “hecho deifernecial” de nuestra cultura que ha limitado demasiado los temas a tratar en la ficción, y sus enfoques. Eso ha significado varias cosas. 1)Huir de la experimentación formal en el lenguaje, en las tramas y argumentos y en la creación de nuevos esquemas de novela. 2)Sobre todo ha conseguido evitar lo máximo posible tratar problemáticas sociales, o reflexiones éticas. 3) La caída en el “preciosismo” y en el exceso de sentimentalismo.

    E indirectamente todo esto ha influido en la calidad de lo que se publica. Es una buena advertencia a los editores del país…

    Es un problema a superar. Pero no sólo la mercadotecnia, el enorme “control ideológico” que en realidad ejercitan editoriales, grupos de comunicación y el poder político ha sido el principal causante de todo esto. Una lástima.

    Pero si somos un poco autocríticos y adquirimos conciencia de estas carencias, por fin, e intentamos entender todos juntos por qué nuestra Cultura – la que fomentan editoriales, pero también la cultura pública- es tan distinta de la francesa, la británica, la italiana o la alemana ganaremos algo.

    Gracias por todo.

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