Revista de Letras

La magia del cine

7 noviembre 2009 Teatro

HaussonPiso de charol

Dirección: Hermann Bonnín
Ilusionista: Hausson
Partenaire: Neva Torres
Iluminación: Pep Barcons
Escenografía: Manolo Trullás

Video y fotos: Espai Brossa / Albert Julve

Espai Brossa (Barcelona). Hasta el 6 de diciembre de 2009

Si tuviéramos que definir rápidamente el nuevo espectáculo del mago Hausson diríamos que es elegante, sobrio, con un glamour que funciona como guiño al cine del Hollywood de los años 30, aquél que quería recuperar la esperanza después del crac de la bolsa de 1929. El punto de partida son los juegos visuales que Busby Berkeley utilizaba en sus musicales – que son proyectados entre truco y truco – en forma de imágenes caleidoscópicas.

poema visual de Joan BrossayoungnhealthyHausson conoció el cine de Berkeley gracias a Brossa, que era un gran admirador de su obra. Incluso, le dedicó una sextina y un poema visual. Por ello, no es extraño que Hermann Bonnín (corresponsable del Espai Brossa junto a Hausson) haya querido dirigir este nuevo espectáculo. Hay mucho de la concepción estética y artística de ambos en esta propuesta de magia e ilusionismo. Blancos y negros, confetis, una iluminación muy cuidada, y una música excelente: las composiciones de Duke Ellington ayudan a recrear el ambiente del Cotton Club de Harlem.  Una delicia para los amantes del buen gusto, del clasicismo bien entendido.

Por si fuera poco, la voz en off de Josep Maria Pou, interpretando a Orson Wells, abre la sesión con una reflexión sobre el cine, el teatro y el tiempo. Cuando observamos un truco, sea de interpretación o de magia, nos preguntamos “cómo se hizo” si es a través de la gran pantalla. Si el “engaño” es en el teatro, el interrogante se actualiza: ¿cómo se ha hecho?

4Como decimos, el ambiente recreado, el Nueva York más romántico e idealizado, es uno de los grandes aciertos de la propuesta de Hausson. Su partenaire, Neva Torres, luce una réplica exacta del vestido que Ruby Keller lleva en el número final de la película 42nd Street. Él, de negro riguroso, mantiene el ritmo, la postura, el temple, y hace participar al público sin caer en el humorismo artificial e ingenuo del que otros humoristas han abusado demasiadas veces.

3Los números, aunque adaptados a la atmósfera, son clásicos. Y funcionan. Un truco de pañuelos es, ahora, un juego con discos de la época. Hay cartas, hay monedas e, incluso, se utiliza la típica caja (esta vez, en forma de Empire State Building) en la que la partenaire peligra al parecer ser diseccionada. Tal vez, el momento álgido, en el que todos los asistentes aplauden con más ganas, es cuando un pájaro pasa de la jaula a  estar dentro de una bombilla que, minutos antes, permanecía encendida.

Piso de charol es, en definitiva, un espectáculo de magia y estilo, recomendable para todos aquellos que busquen algo más que una serie de trucos espectaculares. Si tenemos que destacar algún punto flojo, tal vez podríamos pedir algo más de conexión entre alguno de los números y el ambiente recreado, algo más de contextualización. Pero, en general, se consigue el objetivo principal: homenajear al cine, al jazz, y al mejor ilusionismo. Joan Brossa hubiese disfrutado de lo lindo.

Es baden bosquets de noies./ Som a anys llum del teatre. Són llunes/ que giravolten als estudis Warner/ i que al cor del cinema obren nous cercles;/ com polpa d’altres fruits i braços i cames,/ només el cine pot donar aquest ritme…  (Fragmento)

(Sextina a Busby Berkeley, Joan Brossa)

Albert Lladó
www.albertllado.com

Etiquetas: 42nd Street, Busby Berkeley, Cotton Club, Espai Brossa, Hausson, Hermann Bonnín, Joan Brossa, Josep Maria Pou, Neva Torres, Orson Welles, Piso de charol, Ruby Keller

Sobre el autor

Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) escribe en La Vanguardia y es editor de Revista de Letras. Es autor de la obra de teatro 'La mancha' (Arola, 2015), estrenada en el TNC. Su último libro publicado es 'Los singulares individuos' (La Isla de Siltolá, 2016)

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