Revista de Letras

Librerías de barrio, almacenes de cultura

22 abril 2012 Reportajes

Fui a la librería +Bernat porque quería preparar un artículo sobre librerías culturales para Revista de Letras. En una de las escenas de la última novela de Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, el narrador describe a un personaje, concretamente a una mujer, que regenta una librería en la calle Buenos Aires de Barcelona. En la novela leemos: “…Montse era el corazón del barrio, el centro por donde tenía que pasar toda historia que ocurriera en él. Su admirable permanente buen estado de ánimo le animaba a organizar en su amplía librería -la reciente compra de un sex shop vecino le había permitido duplicar el espacio de su local- toda clase de actos culturales y contaba con varios clubs de lectura…”. Cuando entré en +Bernat, no era la primera vez que veía a Montse Serrano y el local, ya que les había visitado a través de la construcción de Vila-Matas. Por eso me cité con ambos para hablar de las librerías culturales.

Montse Serrano y Enrique Vila-Matas (foto: Diego Giménez)

Mientras tomábamos un café en el bar de la librería, Vila-Matas aseguró que “es un momento interesante para luchar por las librerías de barrio o por las librerías independientes en definitiva. Que es algo que se piensa poco pero la presentación aquí (+Bernat) ha hecho que aflorara este tema: la lucha de la librería de barrio. Sería como buscar el inconformismo con la fatalidad que se da por sobrentendida sobre la crisis del libro y de la letra impresa. Los propios medios potencian a veces tirando piedras contra su propio tejado cuando anuncian la llegada de nuevas tecnologías”.

El ambiente en +Bernat acompaña a la literatura, pensé al mismo tiempo que Vila-Matas manifestaba que “el libro impreso es un gran invento, creo que es algo que va a perdurar sin duda alguna y que va a convivir salvo que la humanidad se vuelva muy loca y renuncie a sus inventos”.

“Recuerdo cuando se abrieron las librerías en Barcelona. De alguna forma la gente podía entrar sin preguntar al dependiente si tenía tal libro. Dejaban mirar sin que nadie te incordiara. Librerías en las que se ponía música, que se abrieron para decir ‘no tengáis miedo a entrar’. Hubo un tiempo en que la gente no se atrevía a entrar en una librería porque no sabía qué libro pedir. Intimidaban. Laie fue fundamental, fue pionera”, resaltó Vila-Matas tras apurar su café. “De hecho, parte de los motivos del cierre de Áncora & Delfín es que no se incorporó a los movimientos que hicieron Laie y La Central: internet, pedir los libros y darlos en pocos días, presentaciones… perdieron el ritmo que marcaron Laie y La Central”, me aseguró con conocimiento de causa.

Librería Laie (foto:Laie)

Dos días atrás estuve en Laie, en Pau Claris, en uno de los actos culturales que la librería hace habitualmente. El periodista Lluís Permanyer habló sobre libros y Barcelona ante una gran cantidad de acólitos. Entre muchas referencias, Permanyer peroró sobre las tertulias literarias que se daban en las librerías, de pie y en la trastienda en un ambiente que se creaba entre lectores y libreros. Habló de la importancia de las trastiendas de algunas librerías de Barcelona cuyos “infiernos” eran un paraíso para aquellos que buscaban libros prohibidos en la época de la censura.

“He participado en todas las presentaciones de La Central. Soy como una especie de amuleto”, continuó Vila-Matas riendo. “Se ha creado una especie de superstición, con lo que seguramente vaya a la presentación de la nueva librería en Madrid”.

Hablar de Joyce como quien habla de Messi me sugirió Vila-Matas: “siempre he sido partidario, en algunos vídeos que he filmado, como por ejemplo el de Vila-Matas portátil editado en Candaya, de hacer una conversación de café, en dicho caso con Juan Villoro, en la que se hablase de libros como se habla de fútbol. Mostrar a la gente que dos personas pueden estar hablando de libros de una forma normal”.

Después, mientras esperábamos a que Montse acabase de atender a unos clientes, hablamos de Aire de Dylan de la que me dijo que era la novela en que más engarzada estaba vida y literatura ya que las citas literarias son mínimas y sirven como motor de narración. “Realidad y ficción son palabras que nosotros hemos inventado. Nosotros hemos dicho esto es la realidad y esto es la ficción y caemos en nuestras propias trampas”, me dijo entre muchas otras cosas.

Entonces apareció Montse y entendí el engarce entre vida y literatura al que hacía mención Vila-Matas, su “admirable permanente buen estado de ánimo” es contagioso y se comprende la vida que respira +Bernat. Le pregunto qué tal le sienta ser personaje de un libro y sonriendo responde: “imagínate, creo que llevan más de 80.000 libros vendidos, estoy en más de 80.000 casas”. Le pregunto por las actividades de la librería y dice que “al final es un almacén de cultura. Alrededor de los libros entra todo. Una librería tiene que estar activa, si no te quedas como un cementerio de elefantes, que es lo que no quiero. En estos momentos hay tantas oportunidades para reinventarse que es una pena no aprovecharlas”.

Mientras informaba que para Sant Jordi la librería tendría dos paradas, una en la calle Buenos Aires y otra entre Pedralbes y Diagonal, Montse se dirigió a Enrique Vila-Matas y le dijo que el día anterior se había leído, en uno de los clubs de lectura, Aire de Dylan. “Los interrumpidores”, entonó entre risas el escritor. Y entre ambos enumeraron la cantidad de actividades a las que da lugar el almacén. “Yo soy muy lanzada pero siempre me sale bien”, apuntó Montse al tiempo que recordaba como había invitado a cantar a una cubana que lo hizo como Chavela Vargas. “Fue mágico”, remató.

De las actividades que destacó, Montse habló con especial cariño de un libro que habían editado con niños en un taller de escritura. “Estarán en las paradas firmando ejemplares” dijo emocionada. Acabamos la charla poco después tras hacer a ambos unas fotos. Se despidieron de mi y Vila-Matas se quedó en el almacén de cultura con Montse.

Enrique Redel en Pequod Llibres (foto: Diego Giménez)

La misma tarde de ese día de librerías independientes visité Pequod. Está situada entre las calles Puigmartí i Milà i Fontanals en el barrio de Gràcia. El 2 de mayo cumplirá un año. Pequod es también otro ejemplo de librería de barrio que hace algo más que vender libros. Esa tarde asistía Enrique Redel, editor de Impedimenta, para hablar de literatura. Me cité con Redel y Consuelo Gallego, que regenta la librería junto a Pere Fernández.

Al entrar en una librería de barrio, independiente, uno se da cuenta, por el cuidado, si sólo se venden libros o si, por el contrario, como en este caso, se ofrece la oportunidad a cada lector de perseguir a su propia Moby Dick. Consuelo me comentó que en el tiempo que llevan abiertos las actividades se han ido multiplicando hasta el punto que son los propios lectores y clientes los que proponen actividad. “Está viva”, enfatizó.

Enrique Redel, afable y dinámico, me comentó que “si las librerías no tuviesen nuestros libros no seríamos nada”. Afirmó que son puntos de encuentro, de contacto con el lector. “De hecho, donde me encuentro con amigos es en una librería, en la Rafael Alberti”, reconoció. “Donde no puedo hablar con el librero no me siento a gusto”, aseguró mientras matizaba que para él se trata de Consuelo de Pequod, de Lluís de Laie, de Joan Flores de La Central, de Montse de +Bernat y muchos otros… Y pensé que cuando el trabajo lo nomina a uno es señal de que las cosas se están haciendo bien.

Se hacía tarde y me retiré al amparo de las últimas luces del día. Cuando volví a casa iba repitiendo como un mantra la frase sobre la que gira Aire de Dylan, “cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien” y pensé en mi librería, aquella que he ido formando con los libros comprados y sugeridos en las librerías de barrio, los almacenes de cultura, y en las historias que escondían los libros por encima de sus solapas.

Diego Giménez
http://entrefragmentos.wordpress.com

Etiquetas: +Bernat, Aire de Dylan, Consuelo Gallego, Enrique Redel, Enrique Vila-Matas, Impedimenta, Juan Villoro, La Cantral, Laie, librerías, Lluis Permanyer, Montse Serrano, Pequos Llibres, Pere Fernández

Sobre el autor

Diego Giménez

Diego Giménez, doctor en filosofía y pensamiento (UB) con una tesis sobre "El libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, ha realizado diferentes actividades relacionadas con la literatura y el periodismo. Ha trabajado como redactor de LaVanguardia.com y en 2008 cofundó Revista de Letras. Actualmente está terminando un proyecto de investigación que prevé la publicación del libro "História do 'Livro do Desassossego'" en la editorial Angelus Novus con una beca financiada por la Fundación Calouste Gulbenkian.

¡Comparte este artículo!

4 Comentarios

  1. Nora Domínguez Herrero 26 abril 2012 at 17:48

    Hola, colegas !!

    Vivo en Córdoba, Argentina, y coordino la Escuela de Libreros, un proyecto sostenido por el Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Cultura de la Nación, por la Cámara de Librerías de Córdoba y la Universidad de Villa María.

    Este articulo fue enviado a los alumnos de la Escuela, porque a nuestro juicio refleja la función cultural de las librerías, aquí, en Córdoba, en Barcelona, y en toda ciudad interesada en el florecimiento de su gente.

    Les enviamos un afectuoso saludo a los colegas libreros de Barcelona !
    Nora

  2. Lilian Lopez 4 mayo 2012 at 19:29

    El verano pasado estuve por BC y el placer q experimente al descubrir la Libreria Canudas y la amabilidad del dueño q me permitio bajar a sus almacenes y observar con calma todo lo q quise fue un verdadero banquete. Prometi volver y lo hare pronto. Saludos desde Mexico a todos los atentos libreros.
    Lilian

  3. carmen 8 mayo 2012 at 12:11

    Vivo en Aluche, Madrid, y precisamente ayer, leí en el periodico del barrio que la librería Gomber era el unico lugar que habia organizado la “Noche de los libros” el escritor del articulo describía a su dueño como “un arbusto de conocimiento en mitad del desierto cultural” y es cierto Pedro, el librero, siempre pone empeño en celebrar el Día del Libro, este año era lectura de poesía, a cargo de un autor que además tambien es del barrio…Gracias Pedro.

  4. Montse 16 noviembre 2016 at 9:16

    Ayer asistí a la conferencia sobre Joyce en la librería + Bernat. Simplemente me encantó. Me gusta oír a gente que sabe sobre uno de los grandes reconocido por todos. No se el nombre de quien estuvo desgranando al Ulises, pero sí sé que me encantó oírle leer algún fragmento al que yo me había enfrentado y no había entendido en absoluto. Él con su conocimiento y su buen hacer simplemente lo bordó. El ambiente no podía ser mejor. Gracias por este ciclo literario.

Envía tu comentario