Revista de Letras

Liliana Bodoc: “La ficción es una herramienta insustituible para conocer lo real”

Liliana Bodoc (foto © Alejandra López / Suma de Letras)

Liliana Bodoc (Santa Fe, 1958) es la autora de una importante trilogía de carácter fantástico llamada La Saga de Los Confines que este año ha sido reeditada en Argentina por Suma de Letras para conmemorar el décimo aniversario de su primera publicación. Los días del Venado, el primer volumen de la serie (las otros dos novelas se titulan Los días de la Sombra y Los días del Fuego respectivamente), recibió varios premios y la dio a conocer.

Los amantes del género que no la hayan leído aún tienen ahora la oportunidad de acercarse a estos libros y disfrutar de la magia y la poesía que destilan. Aquellos más reacios a dejarse llevar por lo maravilloso quizás descubran en el mundo mítico de Los Confines una puerta de entrada a un tipo de literatura que cada vez tiene más adeptos y que puede alcanzar cotas altas de calidad como demuestra esta saga.

Los inicios como escritora

Comenzaste a escribir relativamente tarde, con unos 40 años. ¿Por qué decidiste dedicarte a crear ficciones?

Seguramente porque, de varios modos, conviví con ellas desde la infancia. Los mundos ficcionales y alternativos me sedujeron desde temprano. No encontré ni encuentro en ellos un escape, sino una manera distinta de abordar la realidad, una posibilidad de pensar el mundo que habitamos desde otros paradigmas. Con seguridad, la ficción es una herramienta potente e insustituible para conocer lo real.

La Saga de Los Confines

Aunque la saga se desarrolla en un mundo inventado, son perceptibles algunos elementos que recuerdan a acontecimientos históricos como, por ejemplo, la conquista de América. ¿En qué medida te han servido de inspiración las culturas y las mitologías prehispánicas para tus libros?

El rastreo por las culturas originarias de América, desde México a la Patagonia, fueron sustento definitivo de La Saga de Los Confines. Sin ese material antropológico, mítico, geográfico, etc., no me hubiese resultado posible, ni siquiera grato, construir un mundo épico y fantástico. Desde luego se produjo después, y durante el proceso de escritura, la tergiversación necesaria para que el referente histórico fuera eficiente en lo literario porque, tal  como dijeron los poetas aztecas de la Flor y el Canto, “el artista debe mentir para decir la verdad”.

Puesta a mencionar algunos de los textos a los que me aferré, debería nombrar entre los Cronistas de Indias: las Cartas de Hernán Cortés, el Diario de Colón,  Los naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, etc. Si pienso en la literatura de los pueblos originarios, transcripta y traducida: Popol Vuh, poemas de Netzahualcóyotl y otros poetas aztecas, leyendas y mitología mapuches, medicina Nahuatl, el libro de los Wichí… A eso se le sumaron textos modernos de antropología, historia, biología (p. ej., Mircea Éliade, Adolfo Colombres, Bertha Koeessler-Ilg, Louis Faron, Marc Plotkin, Lucas Bridges, Miguel Ángel López Hernández, Rodolfo Kusch, entre otros).

En tus novelas hay valores como la importancia de la colectividad o el hermanamiento con la naturaleza que podrían interpretarse como una crítica a la sociedad moderna.

¡Y estaría muy bien interpretado! La soledad del hombre, el individualismo brutal que tanto nos pesa para vivir y para morir, la separación entre nuestra especie y las otras que pueblan el mundo, me parecen asuntos de gravedad capital. No soy de aquellos que añoran una vuelta sin más al pasado, es ingenuo pensar que eso es posible. Pero sí creo que hay mucho por sanar. Y también creo que, debidamente “reinventados”, el pensamiento y el obrar de nuestros ancestros pueden darnos respuestas, opciones, salidas.

El lenguaje de La Saga de Los Confines es, en ocasiones, muy poético, lo que ayuda a crear la atmósfera feérica de la trilogía. ¿Qué importancia le das al lenguaje en la escritura? ¿Es la palabra algo mágico?

Donde se dice, se hace… Donde se pronuncia, se obra. Amo la palabra y por eso mismo no creo que sea neutra, ni inofensiva. Trabajar la palabra poética me parece un valor fundamental de la literatura, donde no importa o no tendría que importar  el “qué” sino el “cómo”. Unido a la respuesta anterior, podría decirte que la palabra mágica, la palabra capaz de transformar la realidad, es también un valor fuerte en las culturas originarias.

Actualmente estás preparando un cuarto volumen de la saga que saldrá a comienzos de 2012, pero no se trata de una continuación de la trilogía.

Así es… Está por salir un libro de relatos sobre Los Confines. Historias relacionadas con el mundo creado y desarrollado en la trilogía. Sucesos del antes, el durante y el después de los hechos que el lector conoce. Después de casi doce años, volví a casa.

Hablas de “volver a casa”. ¿Cómo se experimenta a nivel personal el crear otro universo? ¿Supone un refugio? ¿Se convierte en una obsesión?

Construir un imaginario, ciertamente, tiene algo de construir un hogar. No puedo negar que, sin transformarse en obsesión, suele ser un amparo en malos momentos, un techo sobre mi alma cuando llueve demasiado… Para quien pasa años allí se hace tan familiar ese lugar de ficción, se hacen tan reales los personajes que podemos “convocarlos” como si llamáramos a viejos y leales amigos.

La literatura fantástica

La literatura fantástica es acusada a menudo de escapismo. ¿Qué opinas de esta afirmación?

Opino que jamás, no importa de qué estemos hablando, podrá entrar todo en la misma bolsa. Hay escapismo en cierta literatura fantástica, con seguridad. Pero también en muchas obras “realistas” que parecen burlarse de nosotros con copias degradadas y simplistas, con remedos patéticos de nosotros mismos y nuestra complejidad. La línea no pasa por separar literatura realista de literatura fantástica. Se trata del rigor de quien escribe. Se trata de determinar  si la obra en cuestión está comprometida con el arte o con el mercado en su versión más fácil y degradada.

¿Puede considerarse este género como una forma de conocimiento en la misma medida que otras obras literarias? ¿En qué sentido?

Desde ya que sí… El pensamiento mágico, si lo pensamos en el plano colectivo, es una herramienta para abordar lo desconocido, lo nuevo… Lo fantástico no reproduce lo fenoménico, pero sí lo esencial. Una sirena no copia a una mujer, pero simboliza la índole profunda de “lo femenino”. Junto a esto, lo fantástico tiene una gran capacidad de universalizar, justamente porque se relaciona con los símbolos y no con las contingencias.

¿Qué autores de fantasía te han influido más y de qué manera?

Voy a nombrar a mis dos grandes amores en la materia… J.R.R. Tolkien porque sin la lectura de El Señor de los Anillos jamás, pero jamás, hubiese yo podido escribir La Saga de Los Confines.  Gracias a él recuperamos un género antiguo, pero siempre vital. Luego Ursula K. Le Guin… Por ella, por sus obras, comprendí que existía la posibilidad de llenar el esquema del género con nuevos contenidos. En mi caso, fue la América originaria y sus cosmovisiones.

Una pregunta casi obligada: ¿por qué crees que tiene tanto éxito este tipo de literatura?

Bueno, se suman la posibilidad de conocer sin dogmas, aceptando la multiplicidad de pensamientos que tiene capacidad cognitiva, (entre ellos el pensamiento mágico), y la alegría de recorrer extensos imaginarios que se nos hacen familiares y aprendemos a amar entrañablemente. Se añade además un tipo de lectura de otros tiempos, un ritmo apacible, una historia que transcurre sin prisa porque tiene tiempo y tiene espacio. Porque la literatura fantástica, cuando adquiere nivel artístico, nos habla de nosotros mismos sin enfrentarnos necesariamente al espejo cotidiano. Habitualmente se trata de textos largos, de sagas incluso, que nos obligan a aceptar y conocer un universo ajeno, que nos proponen atravesar varias capas de sentido para alcanzar su totalidad y nos ejercitan en la identificación con criaturas muy diversas y distintas a nosotros; eso es un gran ejercicio para los lectores impacientes, apurados, y sobre todo utilitarios. Es frecuente que pretendamos que la literatura “nos sirva” y “nos reditúe” con información, con actualidad, con espejos. Por eso creo que gracias a estas lecturas podemos recuperar el gusto por el “transcurso de la palabra”, darle tiempo al relato, aceptar el reto de la ambigüedad, y la desdicha que genera lo inexistente.

Este es un género en el que ha destacado especialmente la literatura anglosajona, sin embargo, parece que en los últimos años también se están publicando bastantes sagas en español.

Ciertamente, ¡y felizmente!, se están escribiendo y editando cada vez más sagas escritas en este continente; con lenguaje y contenidos americanos, que no por serlo dejan de ser universales. Si nosotros, como lectores, pudimos aprehender y devorarnos apasionadamente la cultura anglosajona, con seguridad el camino podrá realizarse a la inversa.

Se relacionan frecuentemente las sagas fantásticas con un público juvenil, pero tus libros no parecen destinados a los adolescentes.

Hay lectores de épica fantástica de todas las edades. De hecho, y como vos bien decís, no escribí La Saga de Los Confines pensando en hacer literatura para jóvenes, ni mucho menos. Pero ciertamente hay un prejuicio que pesa sobre el género, prejuicio de la academia, prejuicio del mundo adulto… Siempre les adjudicamos a niños y adolescentes la necesidad imperiosa de reconocerse en los personajes, de que estos actúen y hablen, sientan y sueñen parecido a ellos. Bien, no creo que sea así, sino al contrario. Lectores jóvenes y lectores niños nos dan lecciones acerca de esta capacidad de identificarse con la alteridad. Y he aprendido que es propio del lector adulto requerir de un inmediato reconocimiento del terreno ficcional y pedir identificaciones directas y unívocas. El resto toma de inmediato la etiqueta de literatura infantil, literatura poco seria, literatura de vacaciones… Es que hace falta una buena cuota de valentía para aceptar el vacío que propone la maravilla.

Nuevos proyectos

Después del cuarto volumen de La Saga de Los Confines, ¿tienes algún nuevo proyecto en mente?

Tengo en espera una novela que transcurriría en tiempos de Jesús, figura que desde lo histórico y lo humano me moviliza mucho, pero narrada desde la óptica de unos perros vagabundos que van tras él y que eventualmente son testigos de algunos acontecimientos relacionados no solo con la vida de Jesús sino, y sobre todo, con su época.

Natalia González de la Llana Fernández
www.unesqueletoenelescritorio.blogspot.com

Etiquetas: La Saga de Los Confines, Liliana Bodoc, Los días de la Sombra, Los días del Fuego, Los días del Venado, Suma de Letras

Sobre el autor

Natalia González de la Llana

Natalia González de la Llana Fernández (Madrid, 1975) es Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Univ. Complutense, donde obtuvo el Doctorado Europeo. Posee, entre otros posgrados, el Máster en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes (UAB) y el Máster en Escritura de Guión para Cine y TV (UAB) . Se dedica a la enseñanza y la investigación en el Dpto. de Románicas de la Univ. de Aquisgrán (Alemania). Además, dirige talleres de escritura creativa y ha publicado la obra de teatro "Dios en la niebla" (2013). Es autora de “Un esqueleto en el escritorio”, Premio RdL al mejor blog internacional 2011.

¡Comparte este artículo!

1 Comentario

  1. Marta 3 febrero 2015 at 15:10

    Deseamos comunicarnos con Liliana Bodoc, si disponen de algún contacto que nos pueda sugerir, le agradeceremos.

Envía tu comentario