Revista de Letras

“Mendigos y orgullosos”, de Albert Cossery

31 julio 2011 Reseñas

Mendigos y orgullosos. Albert Cossery
Traducción de Mauricio Wacquez
Pepitas de Calabaza (Logroño, 2011)

Incluso en la miseria se adivina riqueza. La profunda despreocupación del destino de la muchedumbre, el carácter puro de todas las abyecciones representadas, piensa Gohar, provocan una simpatía universal.  Para descubrir quién es Gohar (a no ser que se haya visto la película correspondiente o el cómic que adaptan esta novela), hay que entrar en la ciudad de Egipto que relata Albert Cossery (El Cairo, 1913 – París, 2008) en sus Mendigos y orgullosos, publicada por la editorial Pepitas de Calabaza. Una novela trabajada desde cuatro grandes pilares, sus cuatro grandes personajes detallados de forma envidiable, psicológicamente exprimidos hasta la perfección.

Si partimos de la idea básica del argumento nos topamos con un crimen de una joven prostituta y su consiguiente investigación policial. Pero dicho acontecimiento sirve de excusa, aun siendo el elemento principal, para recorrer la reflexión de los personajes. Alrededor de la filosofía práctica de cada uno de ellos va forjándose la historia, la investigación. Y la miseria. La miseria circula por las páginas entre callejuelas estrechas, drogas, y niños con los ojos llenos de moscas, recogedores profesionales de colillas, pícaros de oficio.  A remarcar el episodio que introduce a Gohar y es inicio de la novela: Gohar sueña que se ahoga, y despierta con las manos mojadas y viscosas, tendido en el suelo sobre unos periódicos, un agua misteriosa se filtra por debajo de la puerta vecina, tras la conciencia del agua empapándole, aullidos en la habitación de al lado, plañideras, un muerto lavado por esa agua blancuzca y jabonosa que le ha empapado, y la huída de Gohar a las callejuelas, el personaje abriéndose a la narración.

Albert Cossery (retrato de Frederico Penteado - wikipedia)

Y si Gohar es un personaje inolvidable, maestro que acude a burdeles para practicar literatura escribiéndoles cartas a las prostitutas, adicto al hachís y con el gran sueño de viajar a Síria y retozar por grandes plantaciones de droga; su antagonista, Nur al Din, el inspector de policía en la novela, odia la mediocridad de los crímenes, de los “seres despreciables y sin educación”  que cometen los crímenes que investiga y suspira por un criminal inteligente, sin dejar, claro está, de dejarse llevar por su predilección amorosa por los jóvenes muchachos. Pues Mendigos y orgullosos también es reflejo de las diferentes adicciones personales, más allá del cargo que se ocupa o de la misión encomendada. La adicción y sus consecuencias inevitables, se añade a los grandes retratos psicológicos de esta visión de la miseria y la alegría de Cossery, que no es una visión simple, sino que está tratada desde las entrañas de la decadencia y con ello consigue, además de reflejarla de forma precisa, adivinar el núcleo de la misma. Que no es la abyección tan solo, sino esas extrañas células que más allá de conformarse con lo que tienen, asumen la tragedia con optimismo, y siguen expandiéndose con la resignación del vencido, del superviviente. Y no deja de ser una manera extraña de ver para un occidental. Sin duda que Cossery batalla con las percepciones estandarizadas y vive la miseria y la relata sin tener que caer en la ficción de escritor ajeno a lo que novela. Ésa es otra de las grandezas de Mendigos y orgullosos: lo que se dice está narrado desde la simple convicción de lo que se ha visto. Casi nada. Y la pregunta que recorre al lector tras su lectura es el motivo del delito, si acaso no somos todos culpables.

La traducción al inglés de la obra de Cossery es debida a Henry Miller, admirador del egipcio. Y no es de extrañar pues a veces uno tiene la impresión de que puede ser el foco sin impurezas del que otras narrativas “sucias” se han valido, sin dejar a un lado la capacidad narrativa, su forma y el interés de la historia, y los diálogos inteligentes, que son como puños golpeando. Tras esta obra, y si las autoridades pertinentes lo permiten, Pepitas de Calabaza seguirá publicando las novelas de Cossery, que recibió el “Grang Prix de Francophonie” por el conjunto de su obra. Un autor que, ahora que está al alcance y se evita su pérdida en español, habrá que seguir sí o sí.

Iván Humanes Bespín
http://ivanhumanes.blogspot.com

Etiquetas: Albert Cossery, Mendigos y orgullosos, Pepitas de Calabaza

Sobre el autor

Iván Humanes

Iván Humanes (Barcelona, 1976). Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona. En el 2005 publicó el libro "La memoria del laberinto" (Biblioteca CyH), en 2006 el ensayo "Malditos. La biblioteca olvidada" (Grafein Ed.) y en 2007 en la obra "101 coños" (Grafein Ed.). Prepara la publicación de su libro de relatos "Los caníbales" con la editorial Libros del Innombrable y la publicación de la novela "La emboscada" con la editorial coruñesa InÉditor.

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1 Comentario

  1. Yeicko 28 junio 2016 at 19:55

    Pregunta inocente, ¿sabes si la novela gráfica de Méndigos y orgullosos fue traducida al español?

    Saludos

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