Revista de Letras

Pablo d’Ors: “Soy un tipo que se esconde”

1 noviembre 2009 Crónicas

El amigo del desiertoEl amigo del desierto (Anagrama), es la nueva obra de Pablo d’Ors, autor que, a pesar de tener una de las trayectorias más interesantes de los últimos años, parece no acabar de despuntar comercialmente. Al menos, así lo confiesa él mismo al afirmar: Sigo sin ser nadie en la narrativa española. Frase que podría entenderse desde la modestia, por supuesto, de la que hace gala al presentar una novela del alma sobre el silencio, la soledad y la contemplación.

Este breve volumen, una pequeya joya sobre el amor al desierto, la metáfora del infinito, teñida de erotismo y lacónico humor, a veces negro, según el editor Jorge Herralde, es un viaje a la introspección en el que Pavel, su protagonista, entra a formar parte de la asociación “Amigos del desierto”, con quienes viaja al Sahara dos veces hasta que, finalmente, decide afrontar ese trayecto una tercera vez en solitario.

d’Ors escribe sobre el silencio, lo que necesita el alma en los tiempos que corren; sobre la soledad, que es de donde nace todo lo grande del hombre, el refugio perfecto para encontrarnos con nosotros mismos y con los demás; y sobre el desierto, la metáfora de lo anterior.

Temas que, parece, le resultaban necesarios, … la literatura ha sido un canto a la enfermedad y me gustaría sanar, estoy harto de estar enfermo. Mis libros, autobiográficos y travestidos al mismo tiempo, son un reflejo de mi. Todos los personajes soy yo. Añoro la literatura que sirve para curarse. Los infiernos ya los conocemos, hemos estado en ellos, pero, ¿alguien ha pasado una temporada en el cielo?. Llevo 15 años escribiendo como un loco o como un monje, si ambas cosas son distintas y estoy convencido de que la gran aventura del hombre es la del interior. Aludo a esa exploración cuando defino “El amigo del desierto” como de espiritual. Mi “nouvelle” rompe una lanza a favor de la búsqueda de la felicidad, es neta y decididamente espiritual.

Pablo d'OrsResulta curioso su particular método de escritura, en el que se deja llevar por la intuición:

Decidí ir al desierto después de escribir el primer borrador, es algo que tengo por costumbre, viajar para confirmar que las intuiciones son ciertas. La literatura es más imaginación que otras cosa, son imágenes que te van poblando las que permiten que la obra perdure en el corazón de los lectores.

Como sacerdote y teólogo, Pablo d’Ors ofrece una imagen algo lejana del autor mediático:

Soy un tipo que se esconde, en mi vida ordinaria, en mi trabajo de capellán hospitalario… Marginal en la literatura y en el sacerdocio. Esa marginalidad es un destino que ahora me resulta cómodo, porque se necesita la vida privada, la vida oculta, y alimentar esa soledad con momentos de exhibicionismo.

Su imaginario, claramente centroeuropeo, viene dado por la experiencia. Me marcó profundamente mi etapa escolar en un colegio alemán. Más tarde estudié literatura en Praga, y me volqué en la literatura checa. Procuro que todo lo que escribo sea necesario, no dejarme llevar por lo fortuito o lo banal y, para ello, hay que explorar mucho.

José A. Muñoz

Etiquetas: Anagrama, El amigo del desierto, Pablo d'Ors

Sobre el autor

José A. Muñoz

José A. Muñoz (Badalona, 1970), periodista cultural. Licenciado en Ciencias de la Información, ha colaborado en varias emisoras de radio locales, realizando programas de cine y magazines culturales y literarios. Ha sido Jefe de Comunicación de Casa del Llibre y de diversas editoriales.

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