Revista de Letras

Pablo Javier Pérez López: “El poeta no debe huir del pensamiento”

26 junio 2013 Entrevistas

¿Cómo acontece la poesía? ¿Desde dónde se construye? ¿Cómo definirla o redefinirla? Cuando conocí a Pablo Javier Pérez López lo hice en su faceta de especialista en la obra de Fernando Pessoa. Organizó por aquel entonces en Valladolid un coloquio internacional de pessoanos y poco después publicó su tesis, Poesía, Ontología y Tragedía en Fernando Pessoa, donde defiende, entre otras cosas, la importancia de la dimensión filosófica y poética del hombre. Ahora, Pablo Javier publica Oscuro suave (Editorial Manuscritos, 2013), su primer poemario en el que nos viene a contar desde dónde y cómo mira el mundo.

Pablo Javier Pérez López (foto: Juan Ribón)

Pablo Javier Pérez López (foto: Juan Ribón)

¿Cómo surge Oscuro suave?

La poesía acontece y salva y no sabemos muy bien por qué. Oscuro suave surge como libro tras la insistencia para su publicación de personas muy cercanas e importantes, Rodrigo y Lucía. Escribo desde hace mucho tiempo pero publicar es otra historia, otro juego, y en cierta medida la necesidad física y más que física de acabar un libro y aceptar un tiempo vivido. La poesía es memoria que quiere imponerse.

Uno de los poemas abre con la frase ‘no hay mundos sin ojos’. ¿Con qué ojos observa Pablo Javier Pérez López al mundo?

Con los ojos de los demás que son también míos y son los únicos espejos verdaderos. Los espejos imprescindibles para el amor y la poesía. La poesía te enseña que el mundo es aquello que tú consigues ver con los ojos de los demás, lo que encuentras en los demás mientras buscas tu rostro perdido. El mundo está en los otros ojos que también son nuestros. La vida nunca es nuestra, es de los otros, como dijo Paz.

La obra está dividida en cinco bloques o partes. ¿Cómo fue el proceso de construcción de la obra? ¿Nos puedes hablar de su estructura?

No sé muy bien cómo se construye la obra. Creo que más bien los poemas vienen más o menos organizados en rebaños temáticos o experienciales y después uno tiene que adoptar el papel del lector. Hay un momento preciso en que el libro ya no es tuyo o no parece ser tuyo, y es en ese momento donde te lees a ti mismo desde el escalón superior de una escalera de caracol y decides cómo ordenar los rebaños y qué ovejas negras sacrificar.

He desechado muchos poemas. Tuve un libro en el cajón titulado “Hambre de párvulo” con muchos poemas, durante muchos años. Han sobrevivido unos cuantos, y el resto son más recientes. Hay poemas que provienen de una antología sobre el “fin” que escribí orginariamente en portugués y relatos que dudé en incluir pero que al final presentan las mismas obsesiones o temas recurrentes. Uno siempre escribe y reescribe el mismo poema cada vez. Los poemas sobre la experiencia amorosa son los más recientes y hay quien dice que los mejores.

Oscuro suaveEn Poesía, Ontología y Tragedia en Fernando Pessoa defiendes la importancia de la dimensión filosófica y poética del hombre. ¿Puedes explicar al lector qué entiendes por una y por otra?

Defiendo la importancia de la conjugación, del entretejimiento, del diálogo, de una racionalidad plural, dialógica, poética y vital. Entiendo que el pensar poético es lo propio del animal humano, animal fantástico en palabras de Nietzsche. Entiendo que del diálogo entre nuestros dos grandes instintos, el querer saber o instinto de representación y el querer existir o instinto de conservación nace la esencia de esta extraña animalidad nuestra. Somos el diálogo entre el filósofo y el poeta, entre el buscador de la verdad y el tejedor de ficciones.

¿Cómo tejes esas ficciones?

Creo que fue Borges quien habló del lenguaje como sistema de citas. Creo que en el libro está presente un diálogo doble. El diálogo con quien uno cree ser, el diálogo con el espejo. La poesía es el deseo de “traspasar el espejo”, algún poeta dijo esto y ya no recuerdo su nombre. El otro diálogo es con los otros que dijeron. En el libro se ven las influencias, más que las influencias, los diálogos. Sin intertextualidad no hay lenguaje, no hay mundo ni hay poesía. El diálogo en la poesía debe ser doble.

¿En qué medida Pessoa ha influido en tu escritura literaria?

Pessoa ha influido en mi actividad poética aunque no sé en qué medida. Creo que no tanto como pudiera parecer en un primer momento. Esencialmente ha influido en madurar la experiencia de la otredad sin la que la poesía no puede cuajar al nivel de autenticidad que se necesita para un poetizar sereno.

Pablo Javier Pérez López (foto: Juan Ribón)

Pablo Javier Pérez López (foto: Juan Ribón)

¿Hay desligitimación filosófica de lo literario?

Claramente sí. En muchas ocasiones y ya desde Platón, el hacedor, el poeta está perseguido y subyugado en relación a lo que se llama saber y que en muchas ocasiones dista mucho del saber y del saborear la vida. La trampa está en aceptar que el pensamiento es exclusivamente razón.

¿Hay desligitimación poética de lo filosófico?

Sí. El problema o la clave está en saber para qué usamos cada palabra. Y este problema, que es muy actual, la pérdida de significación o precisión de las palabras, revela, claramente la problemática. El poeta huye de la filosofía académica, totalizante, deshumanizante y abstracta. Huye y debe huir de ella, sin embargo no debe huir del pensamiento y además, no sólo no debe huir sino que no puede huir. “Hombre significa pensador y ahí se esconde la locura”, decía al parecer Nietzsche. La poesía es un pensamiento rítmico y vivido, lleno de barro y de sangre.

Tengo entendido que Gamoneda, otro maestro al que sigues, te escribió con relación al poemario.

Ha sido muy generoso conmigo y con mi libro. Necesitaba saber cómo percibía mi voz un poeta de su talla. Ha sido una suerte de confirmación definitiva en el oficio.

Hay una frase de Borges que en mi opinión capta muy bien aquello que podemos entender por literatura que dice “la poesía gana si adivinamos que es la manifestación de un anhelo, no la historia de un hecho”. ¿Cuáles son los anhelos cuyas manifestaciones forman Oscuro Suave?

La mentira poética, la ficción del hacedor de mundos en el mundo está habitada de verdad. En la poesía se entremezclan el anhelo y la memoria, la realidad y el deseo, la historia y la poesía, el rostro y el espejo. En todo caso creo que uno se ve o se quiere ver dentro de un pensar musicado, tozudo y recurrente que vuelve siempre sobre lo mismo, sobre el oficio del poeta, la mágica fragilidad del lenguaje, el dolor de la lucidez y el cansancio de la memoria. La muerte, la nada, la esperanza y la experiencia dadora de sentido e identidad profunda del amor son temáticas esenciales en mi poesía. Felices o burdos pero esos son los anhelos aunque es el lector quien debe masticar los sabores y las autenticidades que pueda haber en mi palabra.

Diego Giménez
http://entrefragmentos.wordpress.com

Etiquetas: Oscuro suave, Pablo Javier Pérez López

Sobre el autor

Diego Giménez

Diego Giménez, doctor en filosofía y pensamiento (UB) con una tesis sobre "El libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, ha realizado diferentes actividades relacionadas con la literatura y el periodismo. Ha trabajado como redactor de LaVanguardia.com y en 2008 cofundó Revista de Letras. Actualmente está terminando un proyecto de investigación que prevé la publicación del libro "História do 'Livro do Desassossego'" en la editorial Angelus Novus con una beca financiada por la Fundación Calouste Gulbenkian.

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