Revista de Letras

Reflexiones sobre “Postpoesía: hacia un nuevo paradigma”, de Agustín Fernández Mallo

Postpoesía: Hacía un nuevo paradigma. Agustín Fernández Mallo
Anagrama (Barcelona, 2009)

“Los límites de tu mundo son los límites de tu lenguaje”
(Ludwig Wittgenstein)

Esta historia va de cronologías. Hace cinco o seis años leí Homero, Iliada del sobrevalorado Alessandro Baricco. Sentí una profunda decepción. Centraba su planteamiento en humanizar el relato épico de la guerra de Troya liquidando de un plumazo toda la ardua tarea de los Dioses. Su postura se justificaba desde la accesibilidad al lector contemporáneo. Olvidaba, por educación y cinismo, mencionar las palabras clave del asunto: banalización cultural.

Virgilio, por pasar de lo griego a lo romano, no se sentiría incómodo en la poesía contemporánea. No hay divinidades y sí muchos monstruos, figuras monocordes que repiten la misma melodía desde la noche de los tiempos. El martes pasado me invitaron a participar en un recital poético. El susto fue antológico. Unos jóvenes  veinteañeros con mucho ímpetu y más ego hablaban del verso desde una perspectiva desfasada, insistiendo sin cesar en la importancia de recitar para mantener viva la llama lírica. Respeto todas las opiniones, pero mi semblante fue agriándose a medida que avanzaba la velada, extraña mezcla entre reunión vecinal y desbarajuste alicaído de bachiller sabiduría. ¿Cuál es la idea poética? Estupor y escozores. La situación adquirió tintes espinosos cuando inicié la lectura de una de mis suites poéticas. Sus rostros eran de condena, parecía haber violado a una virgen en el templo. Aguanté el vendaval, reí para mis adentros y, ya en el metro, concluí que la diferencia no era de estilo, sino de grado y evolución poética. Ellos seguían anclados en la corona caída en la calle, yo avanzaba hacia otro paradigma. Ruinas romanas versus yacimientos rumanos.

bloqueoComo cualquier escritor soy un poco egocéntrico, negarlo seria absurdo. Sin embargo, creo que la paciencia adquirida con la experiencia me ha dado aquello que solemos llamar conciencia. Hará casi dos años sufrí  como un animal. Llegué a un límite narrativo en lo real. Me salió una erupción cutánea, no podía ser de otro tipo, en el tobillo y pasé varios días en Roma con gripe, fiebre y sudores fríos.  Durante tres meses pené por las calles. Apuntaba charlas ajenas, pensamientos propios, diálogos de bar y ocurrencias varias que me daba el espacio público. Pensé en la simultaneidad como única forma posible de captar la realidad en estado puro. El resultado, que espero vea la luz en un plazo relativamente breve, fue Paseos simultáneos, suite poética de 130 poemas que durante una temporada presenté a amigos y conocidos. Los más sagaces la aplaudieron, los conservadores me tildaron de loco. Jordi, fumas demasiado. Seguí esa senda y amplié su vendaval con experimentaciones que iban más allá de la poesía partiendo de la misma. Música, armonía, simbolismo y experimentación. ¿Qué sentido tiene seguir lo clásico si lo percibes obsoleto?

Hace poco más de un año, no me gusta tanto repetir un vocablo en un mismo texto, di con Agustín Fernández Mallo. Nocilla dream fue una constatación de seguir el camino correcto, una iluminación fragmentaria que apuntaba viejas melodías ya conocidas desde lo beat y la América de los sesenta. Nocilla experience atenúo el impacto pero me reafirmó en la idea de no perpetrar ningún crimen desde la libertad, apoyo básico donde sostenerse en un mundo tan complicado como el de la literatura.

Postpoesía. AnagramaEn abril, ¿o era mayo?, leí en el periódico que el primer Fernández, el otro es barcelonés y escribe como los ángeles, había quedado finalista del premio Anagrama de ensayo. Pedí el libro y hasta ayer, 2 de julio de 2009, tuve miedo de abrir la primera página. Hacerlo fue terapéutico.

No creo en la muerte de la novela, no creo en las escuelas literarias, no creo en los modernos ni en Dios, y en ocasiones tampoco creo mucho en mi persona. No creer es expandirse hasta poder abarcar parte del universo porque no te atas a ninguna visión predeterminada. La poesía se ha mirado demasiado su ombligo, creyéndose una cúpula dorada de Santa Sofía cuando sus pies son de barro frágil y moribundo. Cuando me preguntan cuales son mis poetas favoritos respondo The Beatles, Joan Salvat Papasseit, T. S. Eliot y Federico García Lorca. Este último fue un innovador que pudo alternar lo tradicional con una modernidad muy suya que quizá hubiese encontrado verdadero acomodo en el teatro, si bien nadie puede desdeñar la absoluta grandeza de Poeta en Nueva York como obra revolucionaria en el panorama lírico de nuestro país. Los tres primeros fetiches de mi colección fueron grandes al cavar la tumba de la tradición y renovar sus géneros con maestría.

pepperThe Beatles, sobretodo entre 1966 y 1969, fueron un grupo pop devorador, insaciable ante la novedad y las posibilidades que les ofrecía su arte. George Harrison introdujo la instrumentación hindú y el sintetizador moog, John Lennon compuso letras delirantes de gran calado poético y jugó con la música clásica dentro del pop, factor donde fue superado por Paul McCartney, quien además se adentró en parámetros melódicos que rompían con el axioma de la canción de tres minutos mediante enlaces. El grupo en general se caracterizó por su heterogeneidad sin tapujos ni fronteras, centrándose en su glorioso periodo final en la experimentación en el estudio dos de Abbey Road. ¿Pop? El pop puede ser todo. Explicar su importancia, merecería un artículo aparte.

papasseitJoan Salvat Papasseit ha sido y será el mayor poeta en lengua catalana. Su arrojo juvenil le permitió crear poemas vanguardistas con influencia francesa, obras donde el caligrama, la fotografía y las luces de neón no estaban reñidas con el verso; T. S. Eliot y su Tierra baldía son un prodigio de léxico sublime y estructura superior al mero arte poético. Si me apuran, incluiría en mi elenco a Michelangelo Antonioni, hombre que desde el cine supo captar los recovecos de la cotidiano destrozando el aburrido proceder del celuloide basado en bandas sonoras de emoción y tramas obligadas a introducción, nudo y desenlace. Adaptó el cine a los parámetros de la novela moderna de principios del siglo XX, casi nada. Sebald y su negación del punto y aparte con fotografías, Warhol y su reproducibilidad, Picasso y la versatilidad, Casanova y su pluralidad denostada. Falta un largo etcétera. Un largo etcétera.

Ir más allá  de

Estamos en un mundo transversal, transnacional y, si me apuran, transexual. Todo trans. La poesía española, la de grupillos y camarillas, no ha entendido el mensaje. Se ha quedado postrada en su balancín estático. Tiene las puertas abiertas para progresar y se empecina en un plano fijo que ahuyenta al público y desilusiona a quien espera avances, coto privado de las máquinas tragaperras. Hasta la monarquía ha evolucionado más. El arte contemporáneo se caracteriza por no ceñirse a un solo ámbito expresivo, paganismo del dos mil, neoplatonismo válido para nuestra era, el uno es todo, el todo es uno. El lector pensara que no he dicho nada del libro del gran gallego licenciado en ciencias físicas. Lo que plantea en su ensayo es el eterno debate de superar la tradición o aprovechar sus mejores armas adaptándolas a la (pos)modernidad. Nuestra época fluctúa, es inestable y perecedera, como todas. Nuevos formatos entierran los viejos como nunca antes sucedió. La publicidad avasalla y encandila con sus creaciones, las avenidas urbanas respiran logos, lemas, emblemas y bella fealdad, concepto decisivo si se quiere abrazar la totalidad que nos proporcione la realidad en sentido completo.

No olvidéis la red, estáis leyéndome en su interior, ni los nuevos formatos tecnológicos.

Mi mente enfermiza dice que el texto se siente incompleto, así que quizá convenga apuntalarlo con un último pensamiento. Cuando van a tomar una copa y son escritores pueden toparse con una mayoría de individuos que les abrume con preguntas sin pies ni cabeza. ¿Qué escribes? ¿De qué escribes? ¿Tarda en llegar la musa? ¿Estudias o trabajas? ¿Eres del Barça o el Madrid? ¿Macarrones o Spaghetti? ¿Apostrofado o espachurrado? ¿Eres original? Damos demasiada importancia a querer ser originales cuando la cuestión se limita a buscar desde la multitud de fuentes que tenemos a nuestro alcance. Bebamos de todas las aguas, juguemos con ellas y quizá encontremos la novedad sin la pretensión de ponernos el laurel, frágil y caduco. Pensemos en presente.

“Mientras los artistas radicales buscaban el regreso a un lugar originario, los artistas radicantes están en el camino, sin lugar al que regresar”
( The Radicant)

Jordi Corominas i Julián
http://corominasijulian.blogspot.com

Etiquetas: Abbey Road, Agustín Fernández Mallo, Alessandro Baricco, Anagrama, Andy Walhol, Federico García Lorca, George Harrison, Giacomo Casanova, Homero.Iliada, Joan Salvat Papasseit, John Lennon, Michelangelo Antonioni, Nocilla Dream, Nocilla Experience, Pablo Picasso, Paul McCartney, Poeta en Nueva York, Postpoesia, T. S. Eliot, The Beatles, Tierra baldía, W.G. Sebald

Sobre el autor

Jordi Corominas i Julián

Jordi Corominas i Julián (Barcelona, 1979) ha publicado dos novelas en catalán ('Una dona que sap jugar amb els peus' y 'Colors', editadas por Abadía Editors), una biografía histórica en italiano ('Macrina la Madre', 2005) y el poemario 'Paseos simultáneos' (Ed. Vitrubio, 2010). En 2009 coeditó la antología 'Matar en Barcelona' (Alpha Decay). En 2011 publicó 'Loopoesía(s)' (Descrito Ediciones) y el cuento 'John Wayne' (Sigueleyendo). Es integrante y fundador del proyecto poético-experimental Loopoesia. Como crítico coedita 'Panfleto calidoscopio', y colabora en varios medios, entre los que destaca RNE. En 2012 ha publicado los poemarios 'El gladiador silenciado' (Versos&Reversos), 'Oceanografías' (Vitruvio) y la novela 'José García' (Barataria). En 2013 salió su poemario 'Los lotófagos' y en 2014 aparecerá su suite 'Al aire libre', versos con los que el proyecto Loopoesía cumplirá un lustro de existencia.

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18 Comentarios

  1. M. Àngel 7 julio 2009 at 8:26

    ¿A caso el problema radica en que no hay nada nuevo bajo el sol? ¿Todo merma a la redundancia hoy en día? ¿Qué es reinventarse? Tengo una duda (más bien demasiadas): ¿El problema de los nuevos poetas se basa en que tratan de ser originales sólo exprimiendo su propia esencia o que la falta de cultura provoca una limitación al no estar alimentados por el basto conocimiento inacabable? ¿Hacia dónde pretendes que evolucionemos? Discúlpame por preguntar todo esto pero me he quedado insatisfecho. Quizás sea yo pero sólo me has recordado dudas ya existentes en mí pero no has saciado nada mi interés salvo por leer hasta el final. No pienso preguntarte cuál es tu equipo de futbol ni tu pasta favorita o si consideras que es más importante la forma que el contenido, dejémonos de banalidades: ¿Por qué este ensayo? ¿Tú también temes que estamos estancados? ¿Qué le pasa la poesía hoy en día?

    Gracias por brindarme este rato de lectura y espero que me respondas

  2. Jordi 7 julio 2009 at 15:28

    Pues te responderían mejor las poesías que saldrán en el futuro, eso sin duda; no se trata de ser original, precisamente digo que eso es absurdo….

    Por otra parte creo que tus opiniones son algo extremas; el contenido podría ser mucho más amplio, pero no lo supedito a la forma, en todo caso lo limito a un formato válido para la red, no pensé el texto con la intención de escribir una tesis doctoral ni nada por el estilo.

    Evolucionemos….en mi opinión, y es lo que AFM sostiene, la poesia de toda la vida no ha evolucionado desde hace mucho tiempo, como si Baudelaire y Rimbaud pararan el reloj de crecimiento. ¿Soluciones? Si menciono poetas favoritos no es para que me digas si prefiero spaghetti al pesto o sobrasada mallorquina, es porque mediante su ejemplo muestros artistas que superaron su categoría expresiva y, desde su base, fueron más allá desde lo transversal, que desde mi punto de vista, y de AFM, es el camino.

    Por otra parte creo que el texto expresa claramente de qué hablamos cuando hablamos de tradición. No hay que enterrarla, pero tampoco verse encadenada por ella.

    Y podria seguir mucho más, si quieres pide mi correo a los chicos de la rdl, no tengo problemas en seguir debatiendo sobre tan interesante tema.

  3. Raúl 7 julio 2009 at 19:14

    Todo esto está muy bien, pero no has hablado absolutamente nada acerca del libro ni profundizado de su propuesta. Que te gusten los Beatles nos parece muy bien, pero no nos dice nada, salvo que te gustan los Beatles.

    En cuanto a lo de que el panorama poético está estancado, hum, todo depende de a dónde se mire. Si uno mira hacia Visor et al. pues verá más de lo mismo, pero Idea, El cangrejo pistolero, etcétera están editando cosas interesantes. Pero ya se anticipa en los jóvenes una malinterpretación de todo este asunto de la postpoesía y por tanto la producción en masa de poemas con ipods, átomos y televisiones y un olvido del asunto mismo de la poesía: aquello de la emoción.

    Y eso de evolucionar o salvarnos, como bien dice M. Ángel… ¿Desde dónde a qué? Todo este rollo de iluminados comienza a aburrirnos.

  4. Jordi 8 julio 2009 at 14:53

    La verdad que tengo que ser comedido en mis respuestas porque en ocasiones da la sensación que algunos tiran por tirar,sin más.

    ¿Es para ti poesia emoción y ya está?

    Si crees eso del texto poco has entendido, siento ser así de claro, me puede gustar una cosa, en este caso a través de mi visión intento mostrar las teselas que completan el mosaico que es el libro de AFM, no tengo pq hacer una crítica sosa donde comente como un niño de dos años que cuenta el libro, todo en esta vida son opciones,esa es la mía. A quien no le guste lo siento, seguiré escribiendo igual.

    Y sí, creo que un cierto panorama poético está estancado, hablamos de formas y de capacidad de reinventarse desde un punto de partida, por eso hablo de los 4 de Liverpool, de Papasseit, Elliot and cia….su base era muy concreta y desde la experimentación y la voluntad de renovar fueron más allá.

    Iluminado como mucho por el sol veraniego, poco más.

  5. Raúl 22 julio 2009 at 16:45

    Perplejo me deja que la efervescencia de los comentaristas y la consecuente rabieta te lleve a contestar así…

    El problema de los grupúsculos, pequeños, en este caso como es el de Nocilla, es que la disensión se paga muchísimo más cara que en la de los grupos ya establecidos, incluso a trompicones. Es mucho suponer (y mucha arrogancia para tratarse de un crítico, nocillero o no, que expone un texto al público y por tanto expone su bagaje intelectual) que no he entendio o no hemos entendido nada del texto, es un golpe directo y muy bajo a nuestra inteligencia, un tanto irónico sobre todo viniendo de alguien que firma un artículo plagado de erratas y que en dos ocasiones deletrea mal el apellido de T. S. Eliot, o bien se dirige a sus lectores de esta guisa: “El lector pensara [pensará] que no he dicho nada del libro del gran gallego licenciado en ciencias físicas.”

    ¿Gran gallego? ¿Por qué es grande? Quiero decir: si al menos el razonamiento hubiera ido de lo concreto a lo abstracto: Hay un libro llamado Postpoesía, un tipo ha escrito ese libro, el libro es genial por esto y por esto, y por tanto AFM es un gran escritor, tendría algo de sentido. En ausencia de algo parecido a un razonamiento, el artículo viene a ser una perorata gratuita sobre un tipo que te cae bien y una lista de la música que escuchas. En el contexto de una página como Last.fm estaría encantado y lo aplaudiría; en una revista a la que acudo para informarme y que pretende ser seria es, ¡qué decirte!, un fraude. A nosotros, como lectores de tu crítica, nos importa un pepino si AFM sea así o asá: queremos saber por qué debemos leer el libro. Pero no nos valen las sentencias mesiánicas como: “Es el camino”. Eso no, por favor. Jesús es El Único Camino.

    Y en cuanto a las propuestas de AFM (ya me compré el libro, claro). Lucrecio ya habló en verso de los átomos. Mira, parece que esta gente de mano de Vicente Luis Mora y acólitos está resentida contra algo que lleva muerto por lo menos 20 años. El tipo este en concreto parece cabreado con un establishment al que pertenece (publica en Alfaguara, le hacen ganar el Anagrama) y sus cuchicheos y torpedos solo delatan lo que él mismo ya ha declarado: que querría salir en TV todo el día. El Villena, con todo lo que es (Villena, DIOS, el mismísimo Luis Antonio de Villena) tuvo razón cuando le dio cera y por si fuera poco, Afterpost, que yo creía más sensibles a estas nuevas poéticas, lo ponen en su sitio.

    Y lo de poesía y emoción… Qué te voy a contar. La emoción no conforma una poesía por sí sola, pero una poesía sin emoción es una factura del teléfono o el ticket del aparcamiento. (Es una muy buena idea nocillera).

  6. Jordi 22 julio 2009 at 16:51

    Ni rabietas ni nada, no comparto tu manera de decir las cosas, tu uso nimio de detalles para intentar dar al otro, aun así respeto lo que dices sin compartirlo.

  7. José A. Muñoz
    Josep A. Muñoz 26 julio 2009 at 10:12

    ¡Haya paz!

    Se ha corregido la errata de T. S. Eliot detectada por Raúl (gracias, a veces hacen falta más ojos sobre el texto para dejarlo impoluto).

    Respecto al artículo, respetando opiniones (por supuesto), queda claro desde su título que se trata de una serie de reflexiones personales de libre albedrío tras haber leído el libro de Fernández Mallo, por lo que no debería entenderse como una crítica o reseña. De ahí que lo hayamos incluido en la sección “Crónica”, en la que damos entrada a textos más personales sobre literatura y otras disciplinas creativas, incluyendo la propia vida. Es cierto que, quizás, sería necesaria una aproximación crítica al libro, pero el texto de Jordi Corominas no va por ese camino y debatir sobre los gustos de cada cual ya es otro cantar…

    Aprovecho para agradecer el debate y vuestra participación. Revista de Letras está abierta a controversias, siempre desde el respeto. Diferentes puntos de vista hacen que nuestra publicación sea plural y objetiva. La posibilidad de réplica que ofrecemos en los artículos y en el foro nos permite la comunicación con los lectores, necesaria para superarnos y conocer cómo se valora el trabajo que realizamos. Os invitamos a todos a mantener el diálogo.

  8. Raúl 28 julio 2009 at 19:43

    Gracias por la contestación. En realidad Jordi me cae bien.

  9. Kika 29 enero 2010 at 21:11

    Si de por sí el texto me pareció interesante, el debate me lo pareció aún más. No a modo de morbo, sino que en mi opinión los lectores, igual que en los talleres o en los debates post-conferenciales, ayudan de sobremanera a enriquecer el texto o a ofrecer una visión generalizada de él.

    Sobre el libro también creo que faltó detalle. Me entraron ganas de leerlo y al buscar en este articulo puntos a su favor, no satisfice mi curiosidad.

    Pero en cuanto a la controversia sobre la poesía. Estoy de acuerdo contigo. Acá en México se hacen mafias basadas en los contactos o las amistades o las regiones o las afiliaciones que cada “poeta” tiene con las editoriales o con las instituciones gubernamentales de cultura. Es una lucha de egos, de “ruptura” contra “tradición”, de quién obtiene más premios que quién. Y yo me pregunto: ¿dónde queda la poesía? Aquella cuyo fin supone ser preservar la esencia humana ante lo fútil.

    Soy una poeta joven (veinteañera) con constantes crisis de estilo, desde mis inicios he caído en chiflazones vanguardistas, poesía bukowskiana, temáticas de iPods y cultura pop. Buscando, como buscaron mis predecesores (Dada, el Crack, la Onda, etc), llamar la atención del mundo por medio de algo impactante, abrupto, original… y así dejar testimonio de mi época.

    Mas últimamente he vuelto a lo esencial, dándome cuenta que los mejores resultados los he obtenido cuando escribo sin pretención alguna, cuando hago a un lado mi ego, mi insistencia en “innovar”, y escribo de lo que me nace por simple necesidad, la misma que sintieron los primeros hombres al construir los megalitos; la exacta misma necesidad de los juglares, de Safo y del aquí mencionado Virgilio.

  10. Javier C. 9 junio 2010 at 20:57

    Tres apuntes.

    1- Mucho me llama la atención esa muy usada fórmula de “lo respeto, pero no lo comparto”. Como si el respeto por una idea no fuese un antónimo inmediato de “no compartirla”. Creo que nadie respeta las ideas en las que no cree. Otra cuestión es que esa falta de respeto por la “idea” provoque cegueras, odios, desprecio a los demás, o cualquier fanatismo inverso. Pero, lo dicho: una idea en la que no creemos no nos provoca ningún respeto.
    Insisto en que hablo de ideas, no de quien las enuncia.

    2- Pensaba yo -ingenuamente- que la poesía se componía, en esencia, de ritmo. De tal manera que, al decirla, o al leerla con la mente, provocase una feliz coincidencia de expresión y sentido; y así, el lenguaje usual, el de todos los días, adquiría de repente cierta forma mágica, enigmática e hipnótica. Y que, por encima de la rima, lo poético es lo rítmico repleto de sentido.
    De tal manera que nada tenía la realidad de poético si no se traspasaba ésta a la poesía.
    Lo digo porque existe ahora -creo yo- una vana identificación de lo poético como un adjetivo semejante a “verde”, “caliente”, y cualquier otra propiedad de las cosas.
    Cuando se dice que algo es poético, se dice como metáfora. Como si mereciera un buen poema. Puede que los Beatles sean un motivo poético. Pero, por amor de Dios, no son poetas. Son músicos. Y son mi grupo favorito. Pero no son poetas. Te han influído porque han incorporado en ti una visión de las cosas más intensa. Pero, para que alguien haga poesía, debe escribir palabras con ritmo. De hecho, tú mismo hablas ahí sólo de música (y comparto, por cierto, todo cuanto dices sobre ellos).

    3- Sospecho también que, al decir que existen poesías “desfasadas”, se está mezclando el tema con la forma. La forma, en el sentido estricto, no puede quedar “desfasada”. La forma poética de una lengua puede ampliarse o cambiar, pero cada forma responde a lo mismo: ritmo y lenguaje adecuado. Es cierto que hay poesías clásicas que nos aburren, pero eso no supone, por ejemplo, que el Soneto haya “pasado de moda”. ¿Cómo va a pasar de moda una disposición rítmica de palabras de la lengua viva dispuestas entre sí con el apoyo de la rima? ¡Si es la lengua viva, la de ahora mismo, que se usa como jugando con ella para encajarla con musicalidad y sentido!

    Creo un grave error para cualquier poeta -aunque error muy extendido- tomar la época en la que nace (como si fuera una “afortunada casualidad”) como la época “especial”, la que superará a lo anterior, la que está en la cresta de la ola, la que sabe hacia dónde evolucionar… porque, en esa lógica, la poesía contemporánea de hoy habrá muerto diez años después de haberse escrito, cuando llegue otra “nueva ola”.

    Y tomar la poesía (la de Jorge Manrique, por ejemplo) por una cosa caduca es la mayor de las ironías para un poeta.

    Tomo esto de aquí: “Hablaban del verso desde una perspectiva desfasada, insistiendo sin cesar en la importancia de recitar para mantener viva la llama lírica”.

    A veces olvidamos que la lengua es algo oral. Y que por mucho que se escriba, lo que nos representamos son sus sonidos. Nada más actual, ni más eterno, que la unión necesaria de la poesía con el recitado.

    ¿O no ibas tú mismo, por las calles de Roma, buscando “charlas ajenas, pensamientos propios, diálogos de bar y ocurrencias varias”? Es decir: oral, lenguas vivas, palabras que entraban por los oídos.

    Gracias.

  11. Jordi 9 junio 2010 at 21:04

    Gracias a ti Javier por tu comentario. Ha pasado un año de tiempo desde este texto y algunas cosas han cambiado en mi concepción.Ninguna poesía antigua es caduca pq lo que se aprende con ella nunca muere. Lo que vine a decir, y en lo que concuerdo plenamente con F. Mallo, creo que trataba de no limitarla a una especie de anquilosamiento formal y lingüístico, darle alas para que explore y progrese. Por otra parte la calle es una clave, sin duda,porque es lo que quizá permita entender la esencia del progresoque antes mencionaba. Otra cosa es considerar nuestra época como la de la ruptura o algo así, es especial como cualquier otra, y aquí entra la cuestión de la intensidad. Vivimos ergo analizamos y creamos desde el tiempo en que nos ha tocado vivir. Lo único que me interesa de 2010 es que da la posibilidad de crear y experimentar, como ha pasado en otros períodos, simplemente desearía que no nos quedáramos estancados y el verso crezca siempre más y más.

    Un abrazo

    jordi

  12. Javier C. 9 junio 2010 at 21:18

    ¡Jodó, qué velocidad en la respuesta! xD

    Gracias.

    Nos encontraremos por el blog.

    Un abrazo.

  13. Jordi 9 junio 2010 at 21:22

    jajajajaja, es el fatalismo de tener la oficina entre el correo y el word, tiene tela:))

    Un abrazo

  14. Drodro 25 febrero 2011 at 15:58

    No me puedo tomar en serio ningún concepto que designen como post(x). No entiendo por qué siguen pegando esa clase de slogans. Desde que nací, no, desde antes que naciera, se habla de las mismas novedades y las mismas superaciones. Es como el lema del alcohólico que empieza a beber por la anteúltima botella: de verdad que esto ya pasa, eh, ya lo estoy superando ahora mismo. O quizás sea como cuando dos personas se caen bien y dicen
    -Tenemos que juntarnos un día de estos!
    -Sí, sí, seguro. Cuando quieras.
    -Bueno, juntemonos.
    -Por supuesto, arreglemos.
    -Sí, sí, arreglemos.
    -Bien, entonces arreglamos y nos juntamos.
    -Sí, sí. Hablamos luego y arreglamos.
    -Dale, hablamos.

    Y así durante algunas décadas, cada vez que se topan sin quererlo.

  15. Fulana 9 marzo 2011 at 2:35

    Ponés sobre tema reflexiones sobre la post poesía..pero no profundizas, deberías de leer más a MALLO, quizá para entender y ampliar el concepto y la propuesta. Qué hay de lo qué leístes de él, qué del libro.

  16. jan mario 22 julio 2011 at 0:18

    Eran todos y apenas se noto uno si te das a la tarea de comentar de lo escrito se tiene que mirar desde el oportuno tiempo y espacio de quien lo escribe eso no tiene logica pues es irrepetible tal cosa , asi que dejar a los demonios en el infierno es menester antes que se despierten y se traguen tus palabras.

  17. &&& 31 enero 2012 at 17:33

    Creo que tienes razón en el egocentrismo, porque yo quería que me explicaran la idea de Fernández Mallo sobre la nueva poesía, o la postpoesía, y sólo me he encontrado con una apología propagandística de… ¿qué cosa?
    Resulta sencillo proclamar el comienzo de una nueva era poética con sus bases en la postmodernidad, pero no me parece que a raíz de incluir lo fragmentario y lo simultáneo de manera referencial y pseudoformal en la poesía la convierta en postmoderna, o en “poesía del siglo xxi”.
    Quizás me gustaría leer tu libro, y saber si en él se constata toda la emoción de novedad que destila este artículo. Creo que una nueva fase en la poesía, para la mayoría de los autores que barajan esa idea (porque sé: tienes razón en que también, la gran mayor parte del mundo poético español ni baraja la idea), se ha convertido más en una obsesión que en una realidad comprobable en sus textos.

    Tan fragmentario todo que además sería muy difícil encontrarlo en autores que se erigen en sus visiones únicas respaldados por las grandes editoriales. Pero bueno.

    Hay cosas con las que puedo estar de acuerdo, simplemente el artículo en sí, btw, no es nada postmoderno, ni postperiodístico, o algo así post-post-post-x, sea lo que eso sea.

    Sé que el artículo es de hace ya casi tres años, pero no me parecía de más incluir otra opinión, como alguien dice, los textos se completan en el diálogo.

  18. jordi 31 enero 2012 at 17:38

    De todos modos hablar de una nueva era poética siempre debe plantearse como una posibilidad que abarque un determinado espacio,en ese sentido nunca pensé de manera rotunda, es decir, no imagino que de repente todos se pusieran a emplear poéticas posmodernas.

    Mallo plantea posibilidades y plantea muy bien en el libro el anquilosamiento de determinadas formas y usos poéticos. Me hace gracia pensar, y es cierto,que el paso del tiempo desdibuja lo planteado en postpoesía,como si el relativo menor ruido del personaje quitara validez a sus argumentos. Y en absoluto es así, no son verdades irrefutables, pero apuntan caminos.

    Por mi parte intento acercar la poesía, hacer que su tufo elitista y solemne desaparezca…lo intento, pero el camino es largo

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