Revista de Letras

Se cumplen cuarenta años del Mayo del 68

22 agosto 2008 Reportajes

Ya han pasado cuarenta años de aquella revolución, también francesa, que sacudió las antiguas maneras de pensar e, incluso, las posiciones de la izquierda del momento. Estudiantes y obreros, de la mano, salieron a la calle para reivindicar que la utopía era posible. Y hoy, para celebrar el aniversario, las librerías se han llenado de títulos que intentan explicar qué fue realmente esta revuelta. Pero, ¿qué pasó durantes esos días en París?

Albert Lladó,
info@albertllado.com

Antecedentes

Muchos son los antecedentes y las influencias que podrían haber causado el Mayo del 68. La Guerra de Vietnam, las guerrillas latinoamericanas, la muerte un año antes del Ché Guevara en Bolivia, la Primavera de Praga – un periodo de apertura política ocurrido en Checoslovaquia, del 5 de enero al 20 de agosto, y que acabó con la invasión de la URSS – o, simplemente, la falta de adaptación al feroz capitalismo que se estaba imponiendo a toda Europa.

O una mezcla de todo. Pero, lo que es cierto es que el París de finales de los sesenta no era comparable a otras partes del mundo, donde la precariedad, la falta de libertades democráticas, y la violación de los derechos humanos eran mucho más evidentes. Entonces, ¿por qué una revolución?

Reacción al aburrimiento

Como decíamos, el mundo estaba en plena convulsión, pero Francia era un país moderno, industrializado, con un crecimiento sostenido. La sociedad burguesa vivía con una cierta comodidad y enviaba a sus jóvenes a la universidad. Unos jóvenes que parecían que no tenían conciencia política. Por esto, el veterano periodista Pierre Viensson-Ponté escribe un artículo el 14 de febrero, en diario Le Monde, dónde habla del aburrimiento de la nueva sociedad francesa y de la pasividad ante un mundo que sufre. Es una invitación a la acción social. Una provocación que funciona en unos estudiantes que ven su entorno como caduco. Hace falta cambiar el mundo que les tocado vivir.

Las frases

Algunas frases, eslóganes y grafitis del Mayo del 68, con mensajes claramente revolucionarios, han pasado a la historia:

“*Il est interdit d’interdire” (prohibido prohibir).

“L’imagination ave pouvoir” (La imaginación al poder)

“Soyez réalistes, demandez l’imposible” (Seamos realistas, pidamos aquello imposible)

De Nanterre a París

Como toda revolución, existen unos hechos, muy puntuales y que parecen de poca entidad, que desencadenan todas las acciones posteriores.

22 de marzo. En Nanterre, una población a las afueras de París, cuarenta estudiantes ocupan durante un día el rectorado. Protestan por la separación, en la universidad, entre chicos y chicas. Como castigo por las protestas, cierran el centro el 1 de mayo. Ha saltado la chispa que enciende una bomba de relojería.

París se suma a las protestas. Se hacen las primeras asambleas y la policía cree que con represión puede pararlo. Es peor. Los excesos de autoridad, y la carencia de diálogo, hace que los estudiantes cada vez se organicen mejor. Los sindicatos, y el Partido Comunista Francés, no quieren implicarse demasiado. Después, cuando las huelgas las hacen los trabajadores, intentan recuperar el protagonismo. Pero los líderes de la revuelta ya son otros, escogidos espontáneamente.

Protagonistas

Daniel Cohn-Bendit – Dani el Rojo –, con sólo ventitres años, fue el líder de la revuelta desde el principio. Con ideales anarquistas, y próximo a los situacionistas, fue de los estudiantes que empezaron la revolución en Nanterre. Cuando todo acabó, se exilió durante diez años. Hoy, es eurodiputado por el grupo Los Verdes.

Jean Paul Sartre, filósofo, escritor y dramaturgo, era ya el máximo representante del existencialismo francés. Durante la revuelta, se solidarizó con los movimientos de izquierda y alentó a los trabajadores para ocupar las fábricas.

Un país en lucha

En pocos días, los obreros y algunos intelectuales hacen suya la revolución. La sociedad no puede entender cómo se le ha ido de las manos al gobierno y cómo ha reaccionado de manera tan violenta. La madrugada del 11 de mayo se conoce como la “Noche de las Barricadas”, dónde la policía debe luchar con más de sesenta, distribuidas en el centro de París, y construidas con los adoquines de las calles. La agresividad es extrema.

El 15 de mayo los estudiantes entran en el Teatro Odèon. El día siguiente, los trabajadores de Renault ocupan la fábrica y secuestran al director. Hay huelga en la mayoría de empresas y más de diez millones de obreros, dos tercios del total, dejan de trabajar para participar en las batallas campales, con barricadas y coches tumbados, en el Barrio Latino. El 23 de mayo un estudiante pierde la vida. Miles de heridos, entre policía y manifestantes, son la consecuencia directa de un mes en el que el país se ha sufrido un estado de excepción.

Una revolución efímera

Nadie sabía cómo acabaría la revuelta. El 25 de mayo, el primer ministro Pompidu negocia con los sindicatos un aumento del 35% el sueldo mínimo, y un 10% del resto. El presidente De Gaulle, que ha salido del país, vuelve y convoca elecciones anticipadas. El 23 de junio, cuando su partido gana con el 60% de los votos, la revolución ha acabado.

Muchos han querido ver, en este carácter efímero, un sinónimo de fracaso absoluto. Pero la verdad es que las principales reivindicaciones del Mayo del 68, como la igualdad de las mujeres, la importancia de los estudiantes como colectivo, la denuncia de la precariedad laboral, poner freno al autoritarismo del Estado, o el respeto por las minorías, todavía son vigentes. Y, seguramente, lo son por esta sensación de que las injusticias se pueden cambiar.

Los títulos

Este aniversario ha querido celebrarse con centenares de títulos, monográficos y números especiales. Estos, seguramente, son los tres libros que han tenido más éxito:

París rebelde (Debate). Presentada como guía política y turística de una ciudad, este libro de Ignacio Ramonet y Ramón Chao retrata a la Ciudad Luz de las revoluciones, del Mayo Francés y de los grandes pensadores.

El Mayo del 68, por la subversión permanente (Taurus) El filósofo André Glucksmann y su hijo el periodista Raphaël reflexionan a dos voces sobre la herencia de las revueltas de 68 que el presidente francés pretende “liquidar”.

Mayo del 68 y sus vidas posteriores (Visor). En este libro, Kriss Ross intenta explicar la mayor huelga general de la historia de Francia y la única insurrección generalizada que ha experimentado el mundo desarrollado en la segunda mitad del siglo XX.

Etiquetas: André Glucksmann, Daniel Cohn-Bendit, godard, mayo del 68, sartre

Sobre el autor

Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) es editor de Revista de Letras y escribe en La Vanguardia. Su último libro publicado es 'La mirada lúcida' (Anagrama, 2019)

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