Revista de Letras

Sonia Rico: “El miedo a la soledad nos hace débiles”

Sonia Rico | Foto cedida por la autora

Sonia Rico publica su primera novela, Entresuelo izquierda (La vocal de Lis) una trama en la que los personajes no siempre son lo que parecen, dónde la soledad es una maldición que los lleva a realizar locuras. Una historia en la que Alex, un treintañero solitario, aficionado a los porros y el sexo en solitario, se lanza a buscar compañía. La encontrará a través de una página de contactos en la que mujeres rusas se ofrecen como un pastel. Olga se revela como la mujer de su vida. Sin embargo, después de pasar una semana juntos parece que no todo es simple, ni claro. Si fuera así no tendríamos novela a la que agarrarnos. El miedo a la soledad es uno de los puntos principales sobre los que pivota la obra, también la supervivencia y la impostura. Nos adentramos en Entresuelo izquierda de la mano de su autora.

Tengo la sensación de que cada historia nace de una forma diferente: unas a través de una imagen, otras con una frase que lees o escuchas… ¿Cómo surge la idea de Entresuelo izquierda?, ¿dónde nace?
La idea surgió hace años como inquietud personal al haber descubierto por casualidad, en casa de una compañera de Master, una página de contactos de mujeres rusas. Al pedirle permiso para entrar en mi correo electrónico desde su ordenador descubrí que un usuario anterior había dejado abierto su correo y que mostraba una larga lista de emails recibidos desde una página que, luego averigüé, era de mujeres rusas y ucranianas. Mi cabeza empezó a dar vueltas en torno a la idea de que miles de mujeres quisieran establecer contacto con hombres de otros países para iniciar una relación y casarse ¿por qué había tantas? Y, la siguiente pregunta ¿por qué tantos hombres desearían conocer a una mujer que se hallaba a miles de kilómetros? Sería más sencillo conocer a una mujer en tu país e invitarla a tomar un café.

Alex, Pau, Otto… ¿Es la necesidad de afecto un elemento común entre los diferentes personajes masculinos de la novela?, ¿los hace más vulnerables?
Creo que todos los seres humanos somos vulnerables y necesitamos afecto, no solo los hombres. El hecho de que el protagonista sea un hombre no quiere decir que a una mujer no puede sucederle y (de hecho nos sucede) lo mismo. Caemos en los mismos errores, tenemos necesidades afectivas, dependencia emocional, miedo a la soledad y, en especial, cuando se llega a la barrera de los 40 y en ocasiones podemos hacer cosas muy desesperadas y que nos ponen en riesgo por tal de no dormir solo/as una noche más. Creo que todos conocemos algún caso cercano, si no nosotros mismos, en el que hemos caído en alguna situación ridícula, comprometida e incluso perjudicial, a veces, por intentar retener a nuestro lado a una persona.

¿Por qué creas el personaje de Otto?, ¿es un contrapunto a Alex o, en el fondo, son dos caras de la misma moneda?
Otto es un personaje clave del que no quiero desvelar mucho por ahora ya que el lector debe descubrirlo y llegar a sus propias conclusiones pero sí, Otto, es un contrapunto ya que él vive en la luz de su ático, mientras Alex vive en la oscuridad de su entresuelo; Otto, con un pasado algo extravagante ha logrado reconvertirlo en algo de provecho, o al menos lo intenta, sin embargo Alex dispone de un historial que le impide avanzar en el sentido deseable.

La vocal de Lis Ediciones

Nadie quiere estar solo. ¿Nos hace débiles el miedo a la soledad?
Totalmente débiles. A la segunda parte de la novela la antecede una frase que Violette Leduc que dice “el amor es una invención agotadora” y la suscribo ya que, aunque parezca controvertido lo que voy a decir, creo que el amor en cierta medida está sobrevalorado o al menos el “sistema de amor” que nos inculca nuestra cultura en el que para ser feliz parece que sea necesario tener pareja. Si te fijas en el mundo “todo se vende para dos”. El bombardeo constante al que nos somete la publicidad nos lleva a idealizar y desear ese estado perfecto de estar y vivir en pareja, cuando yo no creo que sea realmente necesario para ser feliz. A veces una persona puede vivir en pareja de una manera natural y siendo perfectamente feliz y otras veces esta situación no se da, y no se debería forzar nada. Lo que sí es necesario es establecer relaciones, tener amistades y el afecto se puede conseguir de muchas otras maneras. Para empezar queriéndose a uno mismo un poquito más, que de eso andamos faltos.

Crees que el tipo de vida indolente que lleva Alex, el protagonista, es algo que va más allá de su persona, ¿es el tipo de vida de una generación?, ¿no es un tipo bastante ingenuo aunque él crea estar de vuelta de todo?
Sí, Alex es un tipo bastante ingenuo que no ha salido demasiado… aunque sí, cree estar de vuelta de todo. En realidad, creo que hay muchas personas así, que piensan estar por encima de todo y saber por dónde le van a venir los golpes en la vida, sin embargo, carecen como Alex, de los recursos básicos para organizar su vida y luchar por mejorar su situación. A Alex le pasó algo en su juventud que le hizo mantenerse en la cueva de retraimiento personal que representa su entresuelo durante casi toda la segunda parte de su vida y eso es muy triste. Le daba miedo salir al mundo y enfrentarse a la vida pero no le culpo, a muchas personas nos da miedo eso solo que algunos tenemos más recursos y valentía que otros para hacerlo.

¿Por qué elegiste Rusia como lugar de origen de Olga?, ¿había alguna intención especial en ello?
Solo porque el origen de la idea salió en la página que te he comentado que encontré por casualidad. Eran mujeres rusas y ucranianas pero si buceas por internet verás que existen las mismas páginas en Sudamérica, hay miles de mujeres colombianas, por ejemplo, que utilizan el mismo método como, quizás, pasaporte a Europa.

En determinado momento en la novela se dice que Olga es una superviviente, ¿justifica esa supervivencia al personaje?, ¿cómo la percibes?
Creo que hay que ser empáticos o por lo memos intentarlo. Quiero decir que me planteo que una mujer que decide conocer a un hombre en España, Portugal Italia o dónde sea que vive a miles de kilómetros para unirse a él debe de ser una valiente. A mí me daría miedo y me generaría muchas dudas poner mi destino en manos de alguien a quien en realidad no conozco. Olga tiene un pasado interesante, pero eso es una sorpresa para el lector.

El personaje de Olga también nos acerca a la violencia contra la mujer. A mí me ha parecido que abusan de ella, al tiempo que ella manipula a los demás ¿me equivoco?
No estoy segura de que Alex llegue a ser consciente de que él también ha abusado de ella, y cuando en algún momento lo es, desecha su responsabilidad pidiendo perdón y poco más.

Bueno, no es más que un reflejo de la sociedad en la que vivimos. No solo la nuestra que es patriarcal y tenemos casos tan vergonzosos como el de La Manada, si no problemas internacionales como la trata de blancas que son consentidos por muchas personas que se lucran de ello.
Las personas somos ambiguas y Olga aprende a sacar provecho de su belleza ella misma ya que otros se han lucrado de ello antes y en cuanto a Alex, pues es imperdonable lo que hace sin embargo, dejo abierto el debate, es controvertido su comportamiento pero no creo que se aleje mucho de la realidad de muchas relaciones de pareja ya que el hombre, en la mayoría de los casos, sigue pensando que tiene el control, y nosotras no decimos nada, que es peor.

Alex crea una impostura para conocer a Olga y ella hace lo mismo con él (y con todos los que lo rodean), ¿son imprescindibles las máscaras para relacionarse?, ¿no son ambos impostores?
Todos lo somos, ya que cuando vas a conocer a alguien que, en principio te gusta, vas con tu mejor cara y sonrisa y mostramos aquello que nos hace parecer más atractivos y deseables. Sin querer mentir intencionalmente, al final, estamos mostrando solo aquello que nos interesa y la otra persona se va construyendo una imagen de nosotros con los retazos que le damos, es algo que pasa todos los días.

He leído que viajaste a Rusia para documentarte para escribir la novela ¿qué conclusiones extrajiste de tu viaje?
Me ayudó a construir el personaje de Olga. No podía saber qué le podía preocupar y motivar a una mujer para querer salir del país de esta forma sin haber tratado de ponerme en su piel. Conocí a varias mujeres en Moscú y San Petersburgo que me ayudaron con su punto de vista y juntas hicimos un ejercicio en ese sentido. La vida en Rusia no es sencilla. Los salarios no están equiparados a los precios de los pisos y para una mujer es un lugar muy machista donde vivir. Hablo de todo en general por supuesto. Es una realidad que en Rusia hay más mujeres que hombres y que para ellas un hombre español por ejemplo es muy atractivo. Los ven guapos y simpáticos, no bebedores como a muchos rusos y creen que las tratan mejor y que las tienen más en cuenta para tomar decisiones en la vida de pareja.

¿Has llegado a hablar con personas que empleen los servicios de las páginas como las que aparecen en la novela?, ¿qué conclusiones sacaste?
Sí, he hablado con un par de hombres que han utilizado este tipo de servicio. Creo que son personas que en su país no han encontrado el amor y en el gran deseo de salir de su soledad optan por el único camino que la sociedad nos marca que es “encontrar una pareja a toda costa”. Por su edad, por su pasado, por su carácter introvertido… internet les ofrece una manera sencilla y atractiva de conocer a alguien y aquí sí que debo alertar de que en estas páginas casi siempre al inicio dan una explicación  de por qué usted, señor, debería conocer una mujer rusa y entre los motivos las califican de sumisas, de mujeres bellas que siempre quieren mantenerse en forma y arregladas, que valoran la familia y cuidar a su pareja y que no están tan preocupadas como las europeas de progresar en sus carreras profesionales. Saquen sus conclusiones al respecto.

Barcelona es  un personaje más: sus calles, la gente, el bullicio, el calor sofocante. Todo ello bajo la percepción del protagonista, ¿es así?, ¿qué Barcelona querías mostrar?
Precisamente la que creo que un tipo como Alex recorrería; aunque sí, he sido algo crítica socialmente los escenarios que planteo. Con el bullicio de algunos barrios, la modernidad de algunos que se creen que son mejores que otros por criar a sus hijos de una forma determinada, la de la doble moral, la de los lateros, las prostitutas de algunas zonas, los supermercados de pakistaníes y los bares de chinos que cada vez proliferan más en nuestras calles.

Otro tema recurrente en la novela es el sexo en soledad o en compañía. ¿El sexo nos arrastra?
El miedo a pasar la noche solo puede ser devastador. Creo que nos arrastra más la necesidad de no sentirnos solos que la búsqueda de sexo en sí.

Veo que el arte es algo que va introduciéndose en la novela, lo vas dejando caer a través de todos los personajes: cuadros, colecciones, música… ¿es imprescindible el arte en la vida del ser humano?
El arte en general es vital, es una necesidad para el ser humano porque crea espacios de reflexión y por lo tanto desarrollo y sin eso no somos nada como especie. Es una lástima que aun muchos políticos no se hayan dando cuenta de eso. Solo cubriendo nuestras necesidades básicas de “pan y circo” no vamos a ningún lado. Sin el arte y la literatura, en concreto, mi vida sería muy triste.

Etiquetas: Entresuelo izquierda, España, Europa, Italia, La Manada, Portugal, Rusia, Sudamérica, violencia contra la mujer

Sobre el autor

Anabel Rodríguez

Anabel Rodríguez (Badajoz 1973) es abogada y escritora, colabora habitualmente con 'Aladar', revista cultural de 'El correo de Andalucía', también con el programa 'La tarde contigo' de Canal Extremadura Radio donde habla de mujeres a lo largo de la historia, encontrando historias que por unos motivos u otros permanecen en el olvido. Su novela 'Azaría' fue publicada en 2015 por Ediciones El serbal.

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