Baroja: Reivindicación del ogro melancólico (I)

Baroja era un extraño misántropo. No podía dejar de soñar con mejores vidas cosa que, en el fondo, significaba, para él, frecuentar mejores compañías. Para ello preferentemente invitaba a su imaginación a personajes singulares a cuyo paso podía adaptar con facilidad su deseo de salir de sí; pero este proceder no le salía gratis, ya que mientras tramaba la vida de sus personajes...

Reportajes 15/12/2008