La carretera

No sé ustedes, pero yo no suelo llorar de emoción con un libro. Me absorben, me hipnotizan, respiro por ellos, o me entusiasman hasta el punto de quedarme leyendo tarde en la madrugada. La lágrima se me escapa con el cine, o con música excepcional, no con los libros. Hasta ahora. Cormac McCarthy me ha hecho llorar...

Críticas 22/05/2009