Revista de Letras

La novela errante

25 Abril 2017 CCCB, Portada

Teju Cole, Jordi Nopca y Enrique Vila-Matas | Foto: CCCB, Miquel Taverna

Los escritores Teju Cole y Enrique Vila-Matas han coincidido en Barcelona, en una conversación moderada por el periodista Jordi Nopca, dentro de la programación continua del festival Kosmopolis, en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Ambos autores hablaron de sus últimas novelas en la primera edición de Diálogos de Sant Jordi. Mientras Vila-Matas ha publicado Mac y su contratiempo, Cole, el escritor nigeriano residente en Nueva York, presentaba en la capital catalana Cada día es el ladrón.

La idea de viaje, de caminar sin un rumbo predeterminado, está estrechamente relacionada con la escritura en los dos escritores. Para Teju Cole, que anteriormente había publicado en castellano Ciudad abierta, “caminar es respirar, es como escribir. Tiene que ver con el ritmo de los pasos”. Vila-Matas insistió en que, además, hay que hacerlo solo. Abrirse al asombro. Ir dibujando una suerte de puntos imprevistos que luego se pueden conectar en forma de constelaciones.

Vila-Matas, irónico, sostiene que caminar es la última actividad anticapitalista ya que, de momento, aún no hay mercado para ello. Ni tasa de consumo. Además reconoció que él lo que pretendía hacer al principio de su carrera era cine, pero que pronto se dio cuenta de que no encontraría productor para el tipo de películas que quería realizar. “Por eso escribo”, sostiene. Por eso es un escritor errante, también.

“Escribo sobre personajes que pasean porque no sé conducir y me gusta descubrir las ciudades a pie”, añadió Teju Cole. Y es que una novela como Ciudad abierta está repleta de instantáneas que, después del 11-S, sirven de testigo y testimonio del paso del tiempo en la ciudad en la que reside. De “hilo de consciencia”, como le llamará.

Hay una idea de conectarlo todo con los pasos, sumada a una idea de ritmo al caminar, que impregna la prosa del nigeriano. Sólo caminado uno descubre algunas huellas, algunas heridas, que la ciudad se ha empeñado en ir escondiendo. Cole nos recuerda que antes de la construcción de las Torres Gemelas también había ciudad allí, unas callejuelas que desaparecieron para siempre.

El carácter fantasmal de esas ruinas de la ciudad es lo que, a la vez, conecta a ambos autores con Joyce. “Dublineses es mi mayor referencia”, afirmó Teju Cole. Por su parte, el barcelonés, que en 2010 tuvo un gran éxito con Dublinesca, recuerda que “todo en realidad pasa en la cabeza”. El desplazamiento, la escritura errante, es física pero, sobre todo, mental. El lugar por el que camina el escritor es, siempre, la novela misma, y su juego de ausencias.

La poesía, aunque ninguno de los dos la cultiva, es fundamental en sus lecturas. “Es una forma radical de intimidad”, según Cole, que bebe de tradiciones tan diversas como la africana o la alemana.

En el siglo en el que nos ha tocado caminar y leer, con la aceleración a la que estamos sometidos, incluso los arquitectos sobreviven a sus propios edificios. La metáfora es tan elocuente como aterradora. Vila-Matas, acudiendo al poema El cisne de Baudelaire, nos dice que “sobrevivir a la ciudad de tu juventud es sorprendente”. El poema, incluido en 1861 en Las flores del mal, y aunque se refiere a París, parece conversar, ahora y aquí, con los dos autores:

Ha fecundado de pronto mi memoria fértil,
Cuando yo atravesaba el nuevo carrusel.
El viejo París terminó (la forma de una ciudad
cambia más rápido, ¡ah!, que el corazón de un mortal).

¡París cambia! ¡Pero, nada en mi melancolía
Se ha movido! palacios nuevos, andamiajes, bloques,
Viejos arrabales, todo para mí se vuelve alegoría,
Y mis caros recuerdos son más pesados que rocas.

Etiquetas: Baudelaire, CCCB, Diàlegs de Sant Jordi, Enrique Vila-Matas, Kosmopolis, Teju Cole

Sobre el autor

Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) escribe en La Vanguardia y es editor de Revista de Letras. Es autor de la obra de teatro 'La mancha' (Arola, 2015), estrenada en el TNC. Su último libro publicado es 'Los singulares individuos' (La Isla de Siltolá, 2016)

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