Revista de Letras

XXII Editores: Julián Rodríguez

Foto © Corina Arranz

Julián Rodríguez es, ante todo, lector. Inquieto, curioso, concienzudo… Su amplio bagaje como tal le llevó también a escribir, llegando a formalizar, tras varias experiencias en novelas, relatos y poesía, su ciclo denominado “Piezas de resistencia”, recreaciones a camino entre la autobiografía y el ensayo. No resulta extraño que, contemplando la posibilidad de editar aquellos libros en cuyas páginas depositaba su atención, se liara la manta a la cabeza y creara una editorial, Periférica, a su gusto que, según ha podido comprobar, coincide con el de otra mucha gente.

Resulta interesante leer lo que aquí nos explica. Y, más aún, interpretar los muchos entrecomillados que ha dejado en las respuestas, remarcando algunas palabras que, encerradas entre esas comillas, adquieren nuevos sentidos. Si cambian el tono de la lectura y comprueban que lo evidente no lo es tanto, es porque Rodríguez tiene la habilidad de decir más con menos.

A modo de test…

¿Cuándo decidiste ser editor y por qué?

Lo decidí junto a mi socia, Paca Flores. Queríamos convertirnos en “lectores” que intervienen en todo el proceso que se desarrolla desde la escritura a la lectura. Creíamos, además que había muchos textos de interés, buena parte de ellos procedentes de América Latina y de otras lenguas, que no tenían edición en España.

¿Cuál es el criterio principal de tu catálogo?

Publicamos tanto autores clásicos como contemporáneos ya “contrastados” y jóvenes valores internacionales, con un interés especial por la literatura latinoamericana de calidad, y queríamos una “puesta en escena, en papel” que señalara a los lectores que también los autores del presente que hemos seleccionado “merecen” un tratamiento a la altura de los clásicos.

Evidentemente, el catálogo de una editorial es su principal y único valor; su energía y su aval. Da igual el nombre, da igual el lugar o país desde el que edites, da igual tu “poder” mediático o económico: para juzgar a una editorial lo único que hemos de recorrer son las líneas (los nombres propios, tanto los “sonantes” como los poco “sonantes” o asonantes) de su catálogo. Y, sobre todo, la conjunción entre todos esos nombres. A todo esto algunos lo llaman “perfil”, me parece bien: el perfil de un rostro llamado editorial… Periférica ha editado desde sus primeros días siempre sin pensar en el mercado, sólo mirando hacia nuestro background como lectores.

¿Primer libro publicado?

El testamento de un bromista, de Jules Vallès.

¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender… interpretación libre).

De vender: Crónica de un tiempo perdido, de Giuseppe Cesare Abba, o Hacia el porvenir, de Rafael Barett… Dos libros, por otra parte, esenciales y maravillosos.

¿Qué libro te hubiera gustado publicar y has debido rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección…).

Muchos, demasiados.

¿Qué te impulsa a publicar un libro, además de verlo en tu catálogo?

Su calidad, y que encaje en la línea editorial de Periférica… Hay otros libros también estupendos que, quizá, según nuestro criterio, no encajan.

¿Qué te impide publicar un libro?

En ocasiones hay buenos libros que no “caben” en nuestro catálogo porque no encajan entre o con los que vienen conformándolo, pero también puede ser debido al número de textos ya contratados, etc… No sólo a la falta de calidad. Rechazamos muchos libros, decenas cada mes, pero algunos acaban en manos de otros editores que “les dan salida”, y, sin duda, lo merecen: pero nosotros publicamos pocos títulos… también hay, como decía, textos que ni siquiera reúnen unos mínimos de calidad, y que son rechazados sin más.

Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan tus libros?

En cada libro trabajamos (amén del autor y del traductor) cuatro personas, dos de ellos correctores, digamos, profesionales.

¿Libro electrónico?

Puede convivir perfectamente con el libro “tradicional”… En el futuro quizá cuando compres un libro de Periférica en papel, tendrás un número, código, cupón, como sea, que te permitirá descargarte una o varias veces la edición electrónica… No sería un mal modelo.

Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?

No solemos hacerlo, no, dejamos ese trabajo a los libreros… No queremos interferir.. En ocasiones sí les preguntamos a éstos, claro, por algún título nuestro que no está visible o que, creemos, debería tener mayor relevancia en esas fechas en algún lugar visible… Pero tan sólo eso.

Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, te ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué haces?

Periférica es un proyecto de dos personas que no la pusieron en marcha para “ganar dinero”, sino para hacer real una vocación hasta entonces quizá sólo “imaginaria”.

Han pasado ya cuatro años desde el nacimiento de la editorial. ¿Cuál es el balance de esta corta aún pero intensa vida?

Todo el mundo sabe que una editorial es “el peor de los negocios”, pero uno de los más apasionantes. Los márgenes de ganancia son ridículos comparados con otro tipo de empresas. Dicho esto, Periférica, que nació hace ahora casi cuatro años, se autofinancia desde hace uno, con lo que implica esa palabra.

El camino no ha debido ser fácil. Desde conseguir un distribuidor a intentar mantenerse en las librerías, sin contar con los problemas de producción, publicar libros implica mucho sacrificio y no acertar siempre. ¿En algún momento has tenido la tentación de cambiar el rumbo o tirar la toalla?

Por suerte, además, existen hoy distribuidores en España que entienden que lo que en Francia llaman “microedición”, o edición a cargo de los pequeños editores, puede ser entendida por su parte como un I+D para el futuro: investigación más desarrollo… E incluso I+D+i, es decir, innovación (hasta donde se puede inventar hoy día)… En el futuro, piensan estas distribuidoras, los pequeños editores de hoy podrían ser grandes editores… Esto, en realidad, no ha de importarnos (quiero decir qué creen los distribuidores respecto al futuro), pero nos sentimos satisfechos de haber encontrado un buen distribuidor, un distribuidor, digamos, literario, que cree en nuestro proyecto y sabe “explicar” nuestros libros, por muy difíciles que sean en algunos casos para el “mercado habitual”.

En vuestro caso, como en el de la mayoría de los editores independientes, está claro que se están cubriendo unos huecos que, sin ser demandados por un amplio número de lectores, necesitan estar vivos con libros que cubran esas necesidades. En el caso de Periférica, ¿cuál sería la obra que, hasta el momento, ha llegado a más gente, la más vendida?

En Grand Central Station me senté y lloré, de Elizabeth Smart, en la nueva colección “Largo Recorrido”; La polilla y la herrumbre, de Mary Cholmondeley, en “Biblioteca Portátil”. Aunque hay libros que funcionan no tan bien aquí, pero sí bien fuera de España, en la distribución en América, o en las ventas de exportación a América o Europa.

Con el tiempo, de una habéis pasado a tres colecciones, ampliando la mirada y también las posibilidades de recuperar libros fundamentales. ¿Era este uno de los objetivos iniciales de la editorial?

Sí, cuando le presentamos a nuestro distribuidor, hace ahora 4 años y algo, cómo iba “a ser” la editorial, le hablamos de tres colecciones básicas, y de que “Largo Recorrido” aparecería al tercer año… Hemos cumplido el propósito, y seguimos trabajando para abrir otra cuarta colección a finales de este año 2010.

Resulta curioso que encontremos en el catálogo libros “olvidados” en otras editoriales, perdidos entre la marabunta de títulos publicados en grandes grupos, como el recientemente recuperado El mapa de sal, de Iván de la Nuez. ¿Qué demonios pasa con los fondos editoriales, que sólo parecen funcionar en las editoriales más modestas?

Esta pregunta en realidad es, ja ja, para esas otras editoriales que olvidan las joyas que tienen en su catálogo… Aunque en ocasiones es comprensible ese “olvido”, estoy convencido.

Vuestra colección de bandera, “Biblioteca Portátil” es realmente curiosa. Se inició con libros de autores de los siglos XVIII y XIX, con Jules Vallès a la cabeza, incluso con alguna obra de Benito Pérez Galdós, y ha ido derivando a una literatura más cercana sin olvidar incluir alguna que otra joya de aquellas épocas. ¿Por qué decides hacer esta mezcla en lugar de crear dos colecciones independientes?

Porque entendemos que para darle valor real a un autor joven, o actual, hay que colocarlo al lado de un clásico: Periférica estima tanto la labor de quienes se arriesgan hoy como de quienes ya están consagrados… Por eso esa, esperamos, convivencia fértil.

Os ha costado mucho incluir a algún autor español en la “Biblioteca Portátil”. Pedro G. Romero ha sido el primero.  Tampoco encontramos mucha representación nacional en las otras colecciones. ¿A qué ha sido debida esa espera y qué te impulsó a incorporar al catálogo a esta nueva voz con su obra epistolar Las correspondencias?

Ya había editoriales, un buen número, especializadas o con especial atención a la literatura hecha en España… Y los autores que nos interesaban estaban ya en ellas, seguramente… Además, queríamos comenzar, abrir ese hueco para los “español” con un libro verdaderamente relevante, a nuestro entender, como lo es esta novela de Pedro G. Romero, como lo fue el ensayo de Constantino Bértolo en la colección  “Pequeños Tratados”…

Latinoamérica tiene un peso importante en Periférica. Autores como Yuri Herrera, Pedro Badrán o Rodrigo Soto nos han llegado gracias a tu trabajo, muchos de ellos eran totalmente desconocidos en nuestro país. ¿Me equivoco o la generación de los ’60 y primeros ’70 te atrae de manera especial? Y si es así, ¿qué tienen en común estos escritores a los que publicas?

En realidad, de América “manejamos” tres generaciones más o menos definidas: la que representa Fogwill, y algún autor de su edad que publicaremos enseguida: el peruano Mirko Lauer, por ejemplo; la que representan los de la “generación intermedia”: Israel Centeno, Octavio Escobar Giraldo o los Badrán y Soto que citas; y la más joven: Carlos Labbé, Yuri Herrera.. y enseguida un joven autor boliviano muy interesante: Maximiliano Barrientos…

“Largo Recorrido” es la tercera colección, la más reciente. Reconozco mi sorpresa, porque son libros que encajarían perfectamente en “Biblioteca Portátil”. Respecto a esto, me surgen tres preguntas: ¿Por qué una nueva colección? ¿Cuáles son las diferencias entre ambas? ¿No representará un dilema el decidir si un determinado título debe pertenecer a una o a otra?

Digamos que “Largo Recorrido” sigue casi el modelo Adelphi: hay libros de esta prestigiosa editorial italiana, toda una referencia desde hace décadas, que aparecen en diferentes colecciones: en la pequeña o piccola, y en otras de mayor formato… Son propuestas iguales en cuanto al texto, pero diferentes en cuanto a su “puesta en escena”… “Largo Recorrido” muestra autores ya consagrados sin discusión, o cuya obra (como, recientemente, la de Yuri Herrera) ha entrando en esa misma “escena” con una potencia y un eco que la han convertido en obra de referencia indudable.

Fogwill

Bendito Fogwill. Habéis conseguido recuperar parte de su obra, fundamental, necesaria, y parece que con vuestra reedición de Los pichiciegos y de sus cuentos completos por parte de Alfaguara, se le acaba, al fin, de hacer justicia en España. ¿Qué te llevó a este reencuentro con uno de los mejores narradores argentinos?

Fogwill es uno de los escritores en castellano que más nos interesan… Desde hace casi 20 años. Es para nosotros un placer, y un lujo, tenerlo en Periférica… Siempre hemos sido muy lectores y fans suyos.

Vuestro catálogo europeo es selecto, equiparable y, me atrevería a decir, más valiente que el de algunos sellos editoriales con amplio bagaje. Tengo especial debilidad por Valérie Mréjen, de quien has publicado Mi abuelo y El agrio, dos muestras contundentes de su talento como narradora. ¿Cómo llegó a tí?

Muchos libros de Periférica forman parte de nuestra maleta de viaje o de nuestras lecturas desde hace 15 años.. Los de Mréjen, por ejemplo, una autora clave, puntal, en nuestro proyecto, sin duda, a la que hemos ido leyendo antes de “ser editores” título a título.

Hace dos años nació Contexto, asociación en la que participan siete editoriales independientes y con la que habéis demostrado que la unión, manteniendo la independencia, es posible. Como miembro, ¿qué valoración haces de esta experiencia que, me consta, ha provocado ciertas envidias e incluso, el deseo de unirse a vosotros?

Contexto es un ámbito tanto de reflexión y encuentro como de promoción conjunta y de “definición” de nuestras propias señas de identidad en contraste y a la vez cercanía con otros proyectos literarios amigos. Y estamos felices de lo que ha venido haciendo y de las propuestas de futuro que vamos desarrollando… Tenemos, además, una excelente relación con otras editoriales, tanto grandes como pequeñas o minúsculas, y eso nos hace especialmente felices: sabemos que muchas de estas últimas nos ven como compañeros de viaje y no como competidores. Siempre hemos colaborado con aquellas otras editoriales que nos han pedido ayuda o complicidad para cualquier proyecto.

F. von Reventlow

Fogwill, Mazzetti, Romero y de la Nuez son vuestros nuevos lanzamientos. ¿Habrá alguna sorpresa para la Feria del Libro de Madrid? ¿Qué estáis preparando ahora?

Enseguida tendremos El complejo de dinero, una excelente novela de la autora alemana, ya clásica, muerta muy joven, en la primera mitad del siglo XX, Franziska von Reventlow. Y para la Feria del Libro de Madrid títulos de David Garnett, un par de poemarios-sorpresa muy interesantes, etcétera… Este año estamos creciendo, aunque, eso sí, con sumo cuidado y el mismo rigor que hemos tratado de tener como guía hasta ahora.

José A. Muñoz

Más información: Web de Editorial Periférica

Etiquetas: Adelphi, Asociación Contexto, Benito Pérez Galdós, Carlos Labbé, Constantino Bértolo, Crónica de un tiempo perdido, David Garnett, Editorial Periférica, El agrio, EL complejo de dinero, El mapa de sal, El testamento de un bromista, Elizabeth Smart, En Grand Central Station me senté y lloré, Fogwill, Franziska von Reventlow, Giuseppe Cesare Abba, Hacia el porvenir, Israel Centeno, Iván de la Nuez, Jules Vallès, Julián Rodríguez, La polilla y la herrumbre, Las correspondencias, Lorenza Mazzetti, Los pichiciegos, Mary Cholmondeley, Maximiliano Barrientos, Mi abuelo, Mirko Lauer, Octavio Escobar Giraldo, Paca Flores, Pedro Badrán, Pedro G. Romero, Rafael Barett, Rodrigo Soto, Valérie Mréjen, XXII Editores, Yuri Herrera

Sobre el autor

José A. Muñoz

José A. Muñoz (Badalona, 1970), periodista cultural. Licenciado en Ciencias de la Información, ha colaborado en varias emisoras de radio locales, realizando programas de cine y magazines culturales y literarios. Ha sido Jefe de Comunicación de Casa del Llibre y de diversas editoriales.

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1 Comentario

  1. Felipe Gutiérrez Vivas 31 mayo 2016 at 15:33

    Enhorabuena Julian. Felipe Vivas 670652510

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