Revista de Letras

Mi Pushkin

Mi Pushkin. Marina Tsvietáieva, Acantilado
Traducció de Selma Ancira

mi-pushkinSi es cierto, y estoy personalmente convencido de ello, que somos aquello que hemos leído, no debe serlo menos que aquellos libros que hemos leído en nuestra infancia estan destinados a marcar nuestra vida, y no solamente nuestra vida de lectores, con una huella indeleble.

Tsvietáieva tuvo la inmensa suerte de prácticamente aprender a leer con Pushkin; ya adulta, al ser realmente consciente de este hecho, publicó este Mi Pushkin a la vez como reconocimiento y como tributo al autor.

Si este libro es interesante para el lector actual no es solo porque Pushkin es un autor convaleciente comercialmente al que es preciso visitar con regularidad, sino también porque, si aceptamos que existen tantos lectores como libros, es un tremendo placer acceder a la lectura que hace la poeta rusa en noventa páginas de rendida admiración. Y si esta publicación sirve, a la vez, para redescubrir y reivindicar al autor de La hija del capitán y de otros cuentos inolvidables, miel sobre hojuelas.

Joan Flores
http://jediscequejensens.blogspot.com

Etiquetas: Acantilado, Marina Tsvietáieva, Mi Pushkin, Traducció de Selma Ancira

Sobre el autor

Joan Flores Constans

Joan Flores Constans nació y vive en Calella. Cursó estudios de Psicologia Clínica, Filosofía y Gestión de Empresas. Desde el año 1992 trabaja como librero, actualmente en La Central del Raval. Lector vocacional, se resiste a escribir creativamente para re-crearse con notas a pie de página, conferencias, críticas y reseñas en la web 2.0, y apariciones ocasionales en otros medios de comunicación.

¡Comparte este artículo!

1 Comentario

  1. Juan Benito 23 mayo 2009 at 21:15

    Estimado Joan Flores.
    Aparte de tu innegable admiración hacia la obra ‘Mi Pushkin’, o bien hacia su autora, Marina Tsvietáieva, me ha llamado la atención una frase que has escrito, “Somos aquello que hemos leído”. ¡Gran verdad! Sobre todo las primeras lecturas, que suelen coincidir con la infancia, de la cual guardo cierta lectura como uno de mis más grandes traumas.

    Un abrazo.

Envía tu comentario