Mi máquina y yo

Mi máquina, la original, era prestada. Creo que era de la señora Vicky, la vecina de enfrente que nos la cedía de vez en cuando. De las primeras cosas que escribí en ella tengo guardado un poema que llevé al instituto cuando estudiaba con los salesianos: “no está mal me lo devolvió la profesora” y yo le había dibujado un corazón traspasado por la consabida flecha. Le tomé cariño a esa “mi” máquina prestada que me ayudó a presentar buenos trabajos cuando estudiaba la secundaria en Panamá. La cadencia de los golpes de tecla, a dos dedos, era una delicia,

Los kioscos, la frontera y los perros

Los acontecimientos de la semana en la ciudad de Barcelona se han centrado en los perros. Por una parte la nueva perrera municipal tardará cinco años en ver la luz, oscurecida el miércoles en el centro por unos señores de azul medio enmascarados que trataban a jóvenes ciudadanos con libros en la mano como si fueran el mejor amigo del hombre, especie que blande la porra...

El libro puerta

Las listas de prioridades suelen no funcionar a la hora de organizar una lectura, todos tenemos un fin por el cual leemos, leyendo una cadena de correos he descubierto...

Vivamente poseído

Durante la Guerra Civil el Departamento de orden público aragonés hizo circular un cartel que alentaba la eliminación de los borrachos. Esta comunidad autónoma tiene una larga tradición cultural obsesionada por la ebriedad. Mi abuela era de Fuentes de Jiloca, un pueblo con una iglesia preciosa, y de pequeño me enseñó aquella maravillosa...

La otra memoria histórica

Vivo enamorado, desde la crítica al espíritu de la época, del presente y me fascina el pasado, un duende que da mucho que hablar sin abrir su verdadera boca. En España vive atenazado por las contradicciones propias de una sociedad hipócrita. Salvo gaviotas y obispos, nadie duda de la necesidad de una mejor ley de la memoria histórica...

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