Revista de Letras

Benhabib: “Europa está viviendo un momento de distopía”

29 junio 2015 Entrevistas, Portada
Seyla Benhabib | Foto cedida por el CCCB

Seyla Benhabib | Foto cedida por el CCCB

¿Qué está pasando en Europa? Seyla Benhabib, judía sefardita nacida en Estambul, catedrática de Ciencia política y Filosofía en la Universidad de Yale, gran defensora del cosmopolitismo y reputada especialista en la obra de Hanna Arendt, ofrece algunas respuestas interesantes. Conversamos con ella con motivo de su participación en el debate Tomar la palabra (CCCB). Hoy se hace imprescindible compartir esta conversación.

El ideal de Europa era eliminar fronteras, mantener la diversidad cultural… Pero, ¿dónde está la solidaridad?
Europa está viviendo un momento de distopía. Frente a la crisis económica se han podido aplicar diferentes estrategias y actitudes para solucionarlo, pero… No sabemos nada sobre esa Troika que hemos visto emerger, el Banco Central Europeo, la Comisión Europea, y los que establecen decisiones financieras y económicas en un momento en que la integración Europea cada vez es más exigente. Está claro que en Europa siempre han convivido diferentes velocidades económicas; el norte tiene más industria y exportación, y el sur basa más su economía en la agricultura y el turismo. Pero estamos viviendo un momento muy distópico en el que está cambiando la naturaleza misma de la Unión Europea. En este contexto además Grecia es el caso de estudio sobre el que van experimentando…

¿Qué está pasando?
En lo que a Grecia se refiere, creo que conviven varias narrativas. La de aquellos que dicen que es un país construido a base de corrupción y economía sumergida, y efectivamente todo indica que tienen que modernizar sus estructuras de Estado, y la narrativa de aquellos que defienden una economía progresiva y que aseguran que Grecia es víctima de políticas de austeridad erróneas.
Esa falta de solidaridad es consecuencia, primero de la crisis económica que atraviesa Europa, después de la manipulación de las narrativas de lo que está sucediendo, y finalmente esa falta de visión para optar por salidas económicas alternativas, mientras que mantienen una economía que se ha visto errónea. No sé cuánto más pueden empujar a Grecia al vacío. Quizá Grecia debería abandonar la Unión Europea…

¿Puede la Unión Europea renovar su sistema democrático?
¡Tiene la obligación de hacerlo! Y creo que uno de los grandes problemas que atraviesa hoy Europa es que se ha perdido el espíritu de la primera generación formada por Adenauer, Schuman, Monnet, De Gasperi… Ellos tenían una visión política que ahora ha sido ahora reemplazada por toda una élite tecnócrata sin ninguna visión. Creo que este es uno de los grandes problemas de Europa. Las riendas las llevan tecnócratas y el modelo político es una suerte de tecnocracia que lógicamente no inspira a la gente joven ni a las nuevas generaciones. ¡Europa ni siquiera ha sido capaz de lograr una constitución común! Lo que tenéis es un tratado fundacional europeo y deberíais ver los documentos que forman el tratado, parece un listín telefónico que por supuesto nadie leerá, ¡es ridículo! Europa vive momentos de gran dificultad y necesita más que nunca nuevas ideas, necesita refundarse, y está más que justificado que la gente joven necesita imaginarse un mundo mejor.

¿Esta distopía solo se produce en Europa, no en Estados Unidos?
No, también en Estados Unidos, desde luego. Está claro que estamos experimentando un momento de post democracia con una gran dificultad para ejercer el gobierno.

Entre los cambios que se están produciendo en la naturaleza de esa Unión Europea tecnocrática es la desaparición de los estados nación y la consecuencia que esto mismo tiene en la misma naturaleza del ciudadano.
¡Seguro! Y parte de esta nueva condición post nacional de los ciudadanos está tremendamente influida por la enorme accesibilidad de información, procedente de todo el mundo. La revolución de la información nos permite conocernos alrededor de todo el mundo. Creo que uno de los grandes aciertos pedagógicos de Europa fue el Erasmus, por lo que tiene de conocer otras culturas entre ciudadanos europeos.

Las fronteras no son arbitrarias sino contingentes, accidentales…
La frontera es un término ambivalente, porque por un lado se refiere a divisiones entre países y gente marcadas por una zona fuertemente militarizada. En este sentido la frontera es un término peligroso, hay un elemento de miedo y peligro siempre que se cruza una frontera, de tal manera que intentar hacerlo sin los papeles adecuados se convierte en una especie de acto criminal. Podría pensarse que un mundo sin fronteras podría ser un mundo pacífico, no militarizado, como una sucesión de regiones. Pero hay otro significado de frontera, en el sentido de diversidad de comunidades humanas, culturas e idiomas.

Aquí es donde entra en juego el cosmopolitismo…
El cosmopolitismo que defiendo es el de la unidad pero a la vez con una defensa del universalismo. El cosmopolitismo comienza como una reacción de los filósofos griegos contra la división que marca la ciudad, particularmente con la cuestión de la esclavitud, con un afán de hacerse ciudadano del cosmos. El término comenzó a cambiar su significado sobre todo con Kant y durante el siglo XVIII, que es cuando el significado de cosmopolita se relaciona con el de ciudadano del mundo. Pero hemos de pensar este concepto de ciudadano del mundo como una suerte de armonía paradójica entre la unidad de ideales universalistas y la defensa de la diferencia. Es el reto de integrarse en diferentes perspectivas, no pretendiendo igualar el mundo. Un mundo sin diferencias culturales, históricas o de idiomas sería una pesadilla, un mundo autoritario.

Seyla Benhabib participó en el debate Tomar la palabra – Debate de Barcelona 2015 para dar respuesta a preguntas tales como: ¿Qué significa hoy ser ciudadano? ¿Cómo se accede al derecho de pertenecer a una comunidad política? ¿Qué vinculación existe entre los derechos de participación política y los derechos civiles y sociales? ¿Se puede hablar también de una ciudadanía económica?

Es autora de numerosas obras de referencia, como Las reivindicaciones de la culturaIgualdad y diversidad en lera global (Katz, 2006), Migrations and Mobilities: Gender, Borders and Citizenship (editado con Judith Resnik, NYU Press, 2009), Politics in Dark Times. Encounters with Hannah Arendt (Cambridge University Press, 2010) y Dignity in Adversity. Human Rights in Troubled Times (Polity, 2011).

Etiquetas: Adenauer, ciudadano, Cosmopolitismo, distopía, Europa, Grecia, Kant, Seyla Benhabib, Troika, Universalismo

Sobre el autor

Berta Ares

Berta Ares es Licenciada en Periodismo (UPSA) y Máster en Estudios comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento (UPF). Realizó estudios y una investigación de posgrado en Tel Aviv University (TAU), cuyas conclusiones se publicaron en la prestigiosa 'Qesher' (N. 24) que se edita en Tel Aviv y Nueva York. Trabaja en el campo de la comunicación cultural y la comunicación corporativa, y escribe su tesis doctoral, sobre Joseph Roth, en el Departamento de Humanidades de la UPF. Sus inquietudes literarias se inscriben en el campo de la memoria, el laicismo, la religión, la modernidad y Europa.

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2 Comentarios

  1. Rubén 30 junio 2015 at 21:30

    Hola
    Da un poco de vértigo el tiempo que nos toca vivir. Y como diría Liliam Hellman, el de este largo hoy es “tiempo de canallas”. Sólo hay que ver cómo se trata a Grecia desde la mayoría de los medios de comunicación, de los conformadores de opinión y azuzadores del miedo. Dan ganas de volverse Byron e irse a Grecia, pero aquí tenemos lo nuestro y “la ratonera” se va cerrando, los “buenos sentimientos” parecen extravagancias, cosas de otro mundo. Da miedo.
    Leo a Pedro Olalla y su “Grecia en el aire”.
    Un saludo.

  2. Berta 1 julio 2015 at 23:36

    Gracias por la recomendación.
    La banalidad se extiende.
    Un saludo

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