Revista de Letras

100 años sin Ferrer i Guàrdia

14 octubre 2009 Destacados

Ferrer i GuàrdiaEste octubre, se cumplen 100 años del fusilamiento en Montjuïc del pedagogo libertario Francesc Ferrer Guàrdia, acusado -injustamente- de ser el impulsor de la Semana Trágica que tuvo lugar en Barcelona. Para reivindicar su figura, y su compromiso con la Educación, Revista de Letras repasa su trayectoria vital y humanística.

Educación católica

Francesc Ferrer i Guàrdia nació en Alella, el 10 de enero de 1859, en medio de una familia de propietarios rurales, muy católicos y monárquicos. Ésta era su educación, en escuelas religiosas, hasta que a los 13 años acusa al sacerdote de su pueblo de intromisión en asuntos familiares. Su padre, como castigo, lo envía a Barcelona a trabajar. Pero, como muchos castigos, esta decisión consigue todo lo contrario de lo que se buscaba. El joven Ferrer entra en contacto con los ideales republicanos -de manos de su propio jefe, un comerciante de harina convencidamente anticlerical, que le apunta a clases nocturnas- y comienza a frecuentar el Ateneo Obrero.

El tren y la llegada a París

Años después, ya con una conciencia social muy formada, empieza a trabajar como revisor de tren en el trayecto Barcelona-Cerbère. Un lugar donde llega en 1883 y que aprovecha para hacer de mensajero del líder republicano Ruiz Zorilla, que se encuentra exiliado en Francia. En el mismo trabajo, conoce a su primera mujer, Teresa Sanmartí, con quien se marcha a París dos años después, y con quien tendrá tres hijos. En la capital francesa, aparte de ser comerciante de vinos, abre un pequeño restaurante en la calle du Pont Neuf. Son años duros, de pobreza.

Un viaje hacia el anarquismo

EscuelaEn 1889 se dedica a dar clases de español, además de ser secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla, y tres años más tarde se separa de su mujer. Conoce la maestra librepensadora Leopoldine Bonnard – con quien se casa en 1899 – y recorren Europa. Pero no van solos. Les acompaña una alumna – rica y católica – llamada Jeanne Ernestine Meunier. Ésta muere y deja toda su herencia -que tenía que ir en un principio a la Iglesia- a Ferrer i Guàrdia para que desarrolle el proyecto del que tanto le ha hablado. Quiere una escuela racional, laica, sin exámenes, donde el alumno crezca sin presiones, sin premios ni castigos, y se desarrolle con lecturas sobre ciencia y humanismo. Ahora, con el dinero que le ha dejado Meunier, la utopía es posible.

La Escuela Moderna

Escuela ModernaBarcelona. Calle Bailén número 56. Año 1901. Se crea la Escuela Moderna, el gran proyecto del ya anarquista de Alella, que será una referencia en toda Europa. Los estudiantes son autónomos y se forman a través de la autodisciplina. Visitan fábricas y conocen la realidad de los obreros. Escriben en el boletín que edita la propia escuela y, a través de métodos pedagógicos modernos, se pretende educar a ciudadanos que piensen por ellos mismos. En pocos años, el éxito es tan evidente que molesta a los sectores más conservadores. En 1906 hay 36 escuelas relacionadas, directa o indirectamente, con el proyecto. Más de 1.000 alumnos ya siguen el método racionalista. Pero, de repente, un hecho inesperado lo cambia todo. Ya tienen la excusa.

El atentado de Mateo Morral

490px-Francesc_ferrer_guardia_detingutEl 31 de mayo de 1906 tiene lugar, en Madrid, la boda entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Cuando la comitiva pasa por el número 88 de la Calle Mayor, cae una bomba desde un balcón. A los reyes no les pasa nada, pero mueren 26 personas. El autor de la masacre es Mateo Morral, antiguo bibliotecario y traductor de la Escuela Moderna. En dos días, lo descubren y se suicida. Pero todas las miradas van al mismo lugar: Ferrer i Guàrdia. Lo detienen, acusado de complicidad, e ingresa un año en la cárcel Modelo de Madrid pero, por falta de pruebas, han de liberarlo. Pero nada es lo mismo. Se cierra la Escuela -que nunca se vuelve a abrir- y marcha de nuevo en Francia. Poco más tarde, en Bélgica.

La Liga Internacional

En Bruselas, funda la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia, junto con otras personalidades. El presidente de honor es Anatole France. En 1908 edita la revista L’Ecole rénovée y, en París, retoma la edición del boletín de la Escuela Moderna.

La Semana más Trágica

Barcelona es un polvorín. España, en 1909, ha comenzado la guerra con Marruecos y necesita reclutar más soldados. Sólo van los reservistas más pobres, ya que con una cuota los más adinerados se pueden salvar. Esto provoca grandes disturbios en la Ciudad Condal que acaba con iglesias quemadas y actos salvajes. El conflicto toma a Ferrer en Barcelona y las autoridades aprovechan para acusarle de ser el instigador de las revueltas. A pesar de las manifestaciones que se realizan en varias ciudades europeas, es declarado culpable. El 13 de octubre de 1909 es fusilado en el castillo de Montjuïc. Pero sus ideas, el amor a la libertad por las que luchó siempre, son eternas. No mueren con un disparo. Ni con dos. Ni con tres. Sólo con el olvido, y por ello la vital importancia de hacer memoria. Es nuestra obligación ética.

Albert Lladó
www.albertllado.com

Etiquetas: Anatole France, Ateneo Obrero, Atentado Alfonso XIII y Victoria Eugenia, Escuela Moderna de Barcelona, Francesc Ferrer Guàrdia, Jeanne Ernestine Meunier, L'Ecole rénovée, Leopoldine Bonnard, Manuel Ruiz Zorrilla, Mateo Morral, Semana Trágica Barcelona, Teresa Sanmartí

Sobre el autor

Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) escribe en La Vanguardia y es editor de Revista de Letras. Es autor de la obra de teatro 'La mancha' (Arola, 2015), estrenada en el TNC. Su último libro publicado es 'Los singulares individuos' (La Isla de Siltolá, 2016)

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