Revista de Letras

“El ángel exterminador” o el enigma de la condición humana

El ángel exterminador pósterEn sus memorias, Luis Buñuel resumió la trama de su película El ángel exterminador con las siguientes palabras:

“(…) un grupo de personas que, una noche, al término de una función teatral, va a cenar a casa de una de ellas. Después de la cena, pasan al salón y, por una razón inexplicada, no pueden salir de él”.

Puede parecer un planteamiento simple, y lo es en realidad, pero solo a primera vista. Un grupo de personas encerradas, y, más aún, por algo que es inexplicable, provoca inmediatamente una serie de condicionantes de gran fuerza narrativa, pues enseguida aparecen en liza la carestía de recursos básicos para la vida, y con esta, la sed, el hambre, la falta de higiene, la competencia, la superstición, etc. El genial director aragonés maneja todos estos hilos con maestría posibilitando que el espectador se replantee conceptos como la condición humana y el valor de la sociedad. Los avances sociales que suponemos firmemente conquistados por la humanidad, que creemos ampliamente superados, son tan frágiles como la llama de una vela. Con un soplido bien dirigido basta para apagar su luz.

Fotograma de "El ángel exterminador"

Fotograma de “El ángel exterminador”

En otras palabras, El ángel exterminador hunde sus raíces en lo social, en la fragilidad de las convenciones sociales con las que nos hemos dotado en pos de la convivencia; un maremágnum, en definitiva, al que se le abren las costuras en cuanto es agitado un poco.

Para potenciar el contraste entre la situación inicial, antes del inexplicable enclaustramiento, y la situación final, la degeneración en la que caen los personajes, Luis Buñuel optó por retratar a la clase alta de la burguesía. El efecto con otros estratos sociales más bajos habría sido similar en cuanto al fondo, pero mucho menos efectivo en cuanto a la forma.

El ángel exterminador se rodó en México, cosa que en algunas ocasiones lamentó Buñuel, pues padeció cierta pobreza de medios que suplió con mucho esfuerzo. La película se estrenó en 1962. Buñuel, al presentarla al público, advirtió:

Si el film que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente. Quizá la explicación de El ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna.

Sin embargo, es inevitable tras ver la película preguntarse cosas como: ¿por qué los

Fotograma de "El ángel exterminador"

Fotograma de “El ángel exterminador”

personajes no son capaces de franquear el umbral del salón? o ¿por qué los que están afuera, todos los demás, no pueden entrar en los recintos de la mansión de la calle Providencia? Es imposible no intentar desentrañar y darles un sentido a la amalgama de sensaciones que El ángel exterminador nos provoca. Buscar nuestra interpretación. Buñuel es consciente de esta necesidad del espectador y, desde ese punto de vista, comprendemos mejor estas declaraciones recogidas por J. F. Aranda en su obra, de 1969, Luis Buñuel. Biografía crítica:

(…) aquellos que esperen de mí una obra de tesis con un mensaje ¡pueden esperar! Pero que El ángel exterminador es susceptible de ser interpretado, qué duda cabe. Todos tienen derecho a interpretarlo como quieran. Hay quien le da una interpretación únicamente erótico-sexual. Otros, política. Yo le doy más bien una interpretación histórico-social.

En este asunto de las interpretaciones, de la multitud de diferentes opiniones sobre las mismas imágenes, consideramos fundamental (junto al uso de recursos generalmente denostados, como la irracionalidad, los sueños o las repeticiones) el magnífico título, El ángel exterminador –también llamado ángel del abismo, Apocalipsis, 9:11–, pues proporciona a la película una mayor amplitud de alcance al retrotraernos a uno de los libros más enigmáticos de la Biblia y a cómo estas visiones escritas por San Juan nos exhortan a los humanos a la autoevaluación.

En definitiva, El ángel exterminador es una película sustentada en un enigma: la condición humana. De hecho, el mismo Luis Buñuel, como si fuese uno más de los espectadores golpeados por esta gran película, en una entrevista recogida en el libro Buñuel por Buñuel, publicado en 1993, se preguntaba:

“¿Por qué no se entienden? (…) ¿Por qué no llegan juntos a una solución para salir de la casa?

Estanislao M. Orozco (@g77en)
http://www.estanislaomorozco.blogspot.com.es

Etiquetas: El ángel exterminador, Luis Buñuel

Sobre el autor

Estanislao M. Orozco

Estanislao M. Orozco (Málaga, 1977) es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la UGR y posee un Máster en Gestión del Patrimonio Literario y Lingüístico Español. Actualmente prepara el doctorado en Literatura en la UMA. Es colaborador de la revista Manual de Uso Cultural que se edita en Málaga y de la revista Rocinante, de Quito (Ecuador). Ha publicado relatos en las revistas digitales Cinosargo, Pliego Suelto y Palabras Diversas.

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2 Comentarios

  1. esteste3 24 enero 2016 at 17:30

    Gran pelicula , de un gran genio…. Ojalá se hicieran peliculas así ahora… como se puede ver sin sexo, violencia tambien se pueden hacer peliculas, no ya peliculas si no OBRAS DE ARTE.

  2. Marcelo 4 febrero 2018 at 15:32

    Anoche mismo pude espectar la puesta en escena a cargo de Blanca Portillo en las tablas del Teatro Español, y apenas poseo palabras para escribir el enorme desasosiego que produce ver una puesta en escena creada por el genio del cine español que aún vigente, sigue siendo Buñuel. En realidad es un acto de complejidad absolutamente indescriptible y persuasivo, que te arrastra a un sinfín de preguntas y emociones, a veces, sin respuesta aparente. Enhorabuena por el artículo, aporta bastante valor.

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