Revista de Letras

José María Cumbreño: “En la poesía española hay mucho más ruido que nueces”

Si clicáramos en este enlace la sorpresa sería mayúscula: aquel lugar imaginario del que Jonatahan Swift se valió para describir el primero de los cuatro arribos del protagonista de Los viajes de Gulliver existe. Liliput es real. Y está ubicado en la zona oeste de la España peninsular, en Extremadura para ser más precisos. Allí reside el poeta José María Cumbreño (Cáceres, 1972), escribiendo lo suyo y entregado en cuerpo y alma a Ediciones Liliputienses, un proyecto bibliográfico muy personal, una inciativa de lo más curiosa dedicada a la divulgación de la obra de otros poetas. A partir de aquí todo debe explicarlo él mismo: entre otras cosas qué le llevó a embarcarse en este proyecto que cumple ahora justo dos años de su puesta en marcha, pero sobre todo por qué le interesa tanto difundir en España la poesía latinoamericana, su principal objetivo. Claro que en este reino editorial todo es diminuto; lo más gigantesco, su entusiasmo. José María Cumbreño rezuma pasión por los cuatro costados y lo mejor que tiene es que no se corta un pelo: hablar de la poesía latinoamericana conlleva opinar sobre el estado de la poesía española, de su estado de salud. De lo que en ningún momento duda es del futuro de la poesía escrita en español.

José María Cumbreño (foto cedida por JMC)

José María Cumbreño (foto cedida por JMC)

¿De dónde, cómo y por qué surge Ediciones Liliputienses?

A pesar de que casi cuatrocientos millones de personas compartimos la misma lengua, por desgracia la literatura española y la latinoamericana a veces parecen miembros de una familia mal avenida. En el ámbito de la poesía, en concreto, resulta muy complicado conocer aquí lo que se está escribiendo allí y viceversa. A lo sumo podemos aspirar a conseguir alguna compilación donde rastrear, entre un aluvión de nombres y textos de distinto tono y condición, la pista de algún escritor auténtico. Da la impresión de que la poesía latinoamericana está, pues, condenada a sobrevivir en antologías. Y una antología ofrece una visión de conjunto, lo que equivale a decir una perspectiva desenfocada e incompleta… Quizá fue esa curiosidad por conocer la poesía que se escribe en Latinoamérica lo que me animó a crear un esbozo de editorial, diminuta, es cierto, pero no por eso menos exigente. Una editorial que prestase atención a los magníficos poetas latinoamericanos que en este momento están en lo mejor de su proceso creativo. Una editorial con vocación internacional a pesar de estar donde está: en Extremadura.

Vaya, un dato curioso… Lo digo porque generalmente los proyectos editoriales suelen asentarse por razones comerciales y estratégicas en los centros neurálgicos, las grandes ciudades.

No olvidemos que esta región tradicionalmente se ha considerado una de las más pobres y atrasadas de Europa. Y, aunque la situación ha cambiado mucho, lo cierto es que Extremadura sigue constituyendo la periferia de la periferia. Aquí todo queda lejos. Quizá justo por eso un proyecto como el liliputiense cobra en este lugar todo su sentido: se hace en una esquina del mundo, pero aspira a ser universal; es consciente de que sus fuerzas son limitadas, pero no su ambición.

¿Qué características son las que podrían definir a Ediciones Liliputienses? ¿Se diferencia en algo de cualquier otra editorial?

Ediciones Liliputienses se centra, casi en exclusiva, en la mejor poesía latinoamericana de la actualidad. Y no sé si es un rasgo distintivo, pero, desde luego, el único criterio aquí para publicar es el de la calidad.

Foto: José María Cumbreño

Foto: José María Cumbreño

Pero también llama la atención el formato de los libros, el diseño, la manera de gestionarla… ¿no?

Ya que el contenido es de primera, lo que se intenta es que el continente no desentone en exceso. Es importante que los libros de la editorial sean reconocibles, que se identifiquen con el primer golpe de vista.

Cuando tramaste esta singular iniciativa, ¿cuáles fueron tus principales dudas? ¿O todo lo tenías muy claro desde un principio?

Al principio mi intención era crear una serie de libros artesanales que recogiesen antologías de poetas actuales que me interesaban. Los hacía yo en casa uno a uno y constituían un capricho bibliográfico. Sin embargo, enseguida me di cuenta de que a unos poetas tan grandes no podía proporcionarles un continente tan modesto. Así que, poco a poco, el proceso de edición física fue formalizándose, lo que me permitía ponerme en contacto con más autores y elaborar un plan de publicaciones en toda regla.

Se está hablando continuamente de la crisis del libro en general y de la edición en papel en particular, del triunfo y el gran futuro de las ediciones digitales… Aparte de poder entender mejor la apuesta de Ediciones Liliputienses en este crítico contexto, ¿podría ser una demostración de algo, tal vez de que otras maneras son posibles?

El libro de papel y el libro digital creo que no tienen que competir. Es más, pueden hasta complementarse. Un ejemplo: en algún caso, la única manera de conocer la obra de un escritor que vive en la otra parte del mundo es leyéndolo en formato digital. Y eso puede constituir el primer paso para que esa obra virtual se transforme en una obra de papel.

Se entiende que al fin y al cabo estás ofreciendo un producto… ¿Cuál es el modo de financiación?, ¿de qué medios te vales para darlo a conocer?

En eso no estoy de acuerdo. El resultado no puede denominarse producto. Constituimos una asociación cultural sin ánimo de lucro. Por tanto, sólo nos interesa publicar y difundir en España la obra de poetas latinoamericanos de primera. Sin más. Para eso la red es nuestra vía natural de difusión. Esta editorial, me atrevería a decir, no existiría de no ser por internet, que es la que nos permite que nuestro trabajo llegue al puñado de personas que nos ayudan, a través de donaciones, a seguir.

¿Y tu inciativa ha tenido la acogida que esperabas o aún es pronto para hacer balance?

Reconozco que estoy muy contento. A ver, hay que tener en cuenta lo humilde del proyecto liliputiense. No obstante, en dos años hemos conseguido publicar veintisiete libros, con tiradas muy pequeñas, es cierto, pero con la presencia suficiente como para llegar a un grupo de lectores con criterio.

Y ese manifiesto interés por difundir la poesía latinoamericana dices que partió de… ¿una curiosidad particular tuya? ¿Así de simple?

Pues sí. Como he dicho antes, lo que hace años me llevó a tratar de estar al tanto de lo que se publicaba en Latinoamérica era simple curiosidad. Curiosidad y ganas de aprender de modos de entender la escritura mucho más intensos que la mayoría de los de los autores españoles. Porque ésa es la principal diferencia que encuentro entre la poesía de allí y la de aquí. Sé que generalizar es injusto, claro, aunque, a grandes rasgos, mientras que la poesía española peca de conservadora, la latinoamericana se la juega de continuo, se arriesga, busca, tantea…

Portada Seudo¿Puedes poner algún que otro ejemplo para entender mejor lo que dices? Te estás refiriendo a autores como…

Como Sergio Raimondi, Luis Arturo Guichard, Emilio J. Lafferranderie, Martín Gambarotta, Cristián Gómez Olivares, Luis Chaves o Mónica de la Torre, por citar sólo unos cuantos… Me gusta que practican el equilibrismo sin red. Cuando escriben intentan que su voz sea personal, propia, reconocible. A ello hay que unir que son poetas con una sensibilidad y un talento fuera de lo común.

¿Estamos hablando de autores vivos, jóvenes, últimos, y con reconocimiento en sus respectivos países de origen?

Estamos hablando de poetas de primera. Da igual la edad. Da igual si han obtenido reconocimiento en sus países o no. Lo único importante, insisto, es la calidad de su obra.

¿Cuál suele ser la reacción de estos poetas cuando les propones publicar algún libro suyo en España y en el marco de este humilde proyecto editorial, tal y como tú lo describes? ¿Desconcierto, agradecimiento…?

Hasta el momento, he tenido mucha fortuna. Todos han aceptado aun conociendo la modestia del proyecto liliputiense. Ya se sabe que la vanidad de un artista suele ser inversamente proporcional a su talento.

Una pregunta un tanto quisquillosa: ¿acaso no hay también poetas españoles estupendos, tan innovadores como los latinoamericanos?

En la poesía española hay mucho más ruido que nueces. Es frustrante ir una y otra vez a las librerías, visitar su reducida sección de poesía y salir sin comprar nada. Llegó un momento en que eso se convirtió en lo habitual. Mucho premio esto o lo otro, mucho fajín rojo que asegura que es poco menos que un nuevo clásico… y luego, nada de nada. En cambio, en Latinoamérica hay muchos poetas que se arriesgan, que luchan con el idioma para intentar buscar nuevas formas expresivas.

Y hablando ya de ti como poeta, ¿qué compartes y qué te separa de la gran mayoría de poetas españoles? ¿Sientes tu obra más vinculada a los resultados poéticos de los latinoamericanos?

Cuando se escribe, se hace a solas. Lo de los grupos en poesía puede funcionar a la hora de promocionarse, pero no en el momento en que toca escribir. Cada uno hace lo que puede. Eso sí, me siento mucho más atraído por la poesía que se escribe en América que por la española. De momento, cuento con el privilegio de tener acceso a la magnífica poesía latinoamericana de la actualidad. Ojalá eso se note alguna vez en lo que escriba en el futuro.

Por cierto, ¿cuál es tu opinión sobre el papel que en la actualidad están desempeñando las grandes editoriales españolas de poesía?

Supongo que hacen lo que pueden. Aunque, visto desde fuera, pueden poco. Desaparecida DVD, las editoriales españolas con capacidad para llegar a todas partes se reduce bastante.

¿Se reduce bastante? ¿Qué quieres decir?

Visor, por ejemplo, que sin duda es la de más peso, cuenta con un catálogo lleno de altibajos. Hay que agradecerle, por supuesto, que contribuya a difundir la poesía como nadie puede hacerlo, pero creo que no es de recibo que un grupo muy determinado de poetas la use como medio de promocionarse y ganar dinero… Hiperión ha perdido empuje y ahora mismo no supone ninguna referencia de calidad. En su fondo cada vez resulta más complicado encontrar títulos de interés… Pre-textos trata de no perder la cabeza y apuesta por gente que propone cosas distintas. Y, aunque ni mucho menos todo lo que publica posea la misma calidad, me parece que se esfuerza por lograr que el nivel de exigencia de sus libros no descienda… A la colección de poesía de Tusquets lo de “Nuevos textos sagrados” le viene muy grande, cada vez más… En cuanto a Calambur, a pesar de las dificultades que parece estar atravesando, continúa tallando un catálogo exigente y distinto en el que se publica a poetas con voz propia… No obstante, quizá la mejor poesía que se está publicando en España haya que buscarla en las colecciones de editoriales como Luces de Gálibo, Sibila, Kriller 71, Delirio o Amargord.

José María Cumbreño (foto cedida por JMC)

José María Cumbreño (foto cedida por JMC)

¿España es un país viejo, caduco, en bancarrota literaria? ¿Qué le está sucediendo a España?

Simplemente, sucede que tenemos una tendencia insufrible a pasarnos el día mirándonos el ombligo y pensando que sólo lo que se hace aquí merece la pena. Parece mentira que, con el privilegio que supone poder leernos los unos a los otros sin necesidad de traductores, prefiramos limitarnos tanto. Quizá es que algunos escogen a propósito ser cabeza de ratón porque no soportarían ciertas comparaciones y saber que, en realidad, no pasan de ser el último pelo de la cola del león.

¿No te da miedo hablar así de los poetas españoles? ¿No temes a las posibles represalias, ninguneos, a que te hagan el vacío después de lo que has vertido aquí sobre la poesía española? ¿Hasta qué punto crees que lo que tú has expresado aquí lo piensan muchos también pero que no se atreven a decirlo públicamente?

No considero que haya dicho nada que no sepa todo el mundo… ¿Represalias, ninguneos? ¿A qué te refieres? ¿Empalamiento? ¿Garrote vil? Por suerte o por desgracia, siempre he vivido en la periferia de la periferia. Así que más lejos ya no pueden echarme. De todos modos, las cosas están empezando a cambiar. Recordemos, por ejemplo, las últimas denuncias que se han producido con respecto a la dudosa concesión de premios de poesía como el Ciudad de Burgos o el del Ferrocarril. Antes nadie se habría atrevido a sacar a la luz esos hechos. Ahora da la impresión de que se puede. Ya veremos hasta cuándo.

¿Hablas de corrupción poética en España?

La hay, sin duda. Pero no descubro nada de lo que no esté al tanto cualquiera que conozca el mundillo de la poesía española. No obstante, y a la postre, queda el manido consuelo de pensar que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Y este puñado de poetas de tercera con ediciones de primera terminarán condenados al olvido. Por mucho que sus todopoderosos editores se empeñen en promocionarlos.

Antonio Jiménez Paz
http://antoniojimenezpaz.blogspot.com.es

 

Etiquetas: Ediciones Liliputienses, José María Cumbreño

Sobre el autor

Antonio Jiménez Paz

Antonio Jiménez Paz (Islas Canarias, 1961), licenciado en Filosofía por la Universidad de La Laguna y Experto Universitario en Planificación y Gestión Cultural. Autor de los poemarios Los ciclos de la piel (Ed. La Palma, 1992); Tratado de ornitología (La Calle de La Costa, 1994)). Diario de la distancia (Huerga & Fierro, 1996) y Casi todo es mío (Baile del Sol, 2008). Ha participado en antologías y prologado libros. Su obra ha aparecido en diferentes revistas literarias y poéticas. También ejerce la crítica y publica reseñas literarias.

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