Revista de Letras

Knut Hamsun: estudio de una resurrección

31 enero 2013 Reportajes

Muchos lectores vienen a preguntarme cuáles son los mejores libros de Knut Hamsun. Yo respondo siempre que lo importante son las traducciones. Por este motivo, recopilo y actualizo la lista de sus traducciones directas del noruego, las únicas que merecen la pena, pues el resto (viejas ediciones que pululan en los puestos de barata) está muy desnaturalizado y no puede considerarse parte de la obra de este Premio Nobel. Al final de este artículo está la lista con las buenas traducciones y sus editoriales correspondientes. Todos siguen disponibles en los catálogos.

Pero antes, una brevísima introducción al personaje.

Knut Hamsun nació en 1859. Nació ochenta años antes de traicionar a la patria noruega que lo había considerado un héroe y apoyar a Hitler, nació casi un siglo antes de regalar la medalla del Premio Nobel a Goebbels y de ser juzgado por un tribunal de posguerra. Knut Hamsun nació ochenta y tantos años antes de escribir La senda por la que la hierba crece, su último libro, en el manicomio donde lo relegaron. Nació cuando las locomotoras exhalaban sus primeros suspiros tímidos, ochenta y seis años antes de que la bomba atómica cayera sobre Japón y él tuviera que demostrar, con ese último libro, que no se había vuelto loco.

“Pausa. Pues sí, su desconfianza hacia él había echado ya profundas raíces”. (De Misterios).

Hace trece años, en 1997, Kirsti Baggethun tradujo Hambre, la primera novela de Hamsun, para Ediciones de la Torre, que hoy día mueve en las librerías la segunda edición de este libro. Antes de que esta noruega empezase con Hamsun, nuestros padres lo leían traducido del alemán, porque en Alemania Hamsun fue un best-seller y desde allí volaron por Europa muchas de sus obras al resto de países. Pero el momento en que Baggethun comienza a traducirlo del noruego es un nuevo nacimiento de Hamsun en España. Una por una, caen sobre la mesa las cartas de la baraja de su obra con una calidad inimaginable hasta el momento. Es el verdadero Hamsun, que se ha curado, más de cincuenta años después de su muerte, de la cruz de haber sido un escritor nazi.

“Tenía tantos asuntos entre manos que el futuro no me preocupaba en absoluto”. (De Hambre).

Hambre es la primera pura novela siglo XX. La primera vez en la que, antes de Kafka, la ciudad burguesa se convierte en un escenario para la transformación del hombre en monstruo. En esta novela, la primera persona de un personaje sin nombre, de una psicología imprevisible, vaga pasando hambre por las calles de la Christiania. En Hambre está la primera muesca del camino de la novela psicológica.

“Un gran hombre no vive en París. Posee París”. (De Misterios).

Gracias a la poderosa biografía de Ingar Sletten Kolloen, editada por Nórdica el año pasado, entendemos que Hamsun escribía con furia y con este sentimiento llegaba a sus eternos hallazgos. Había nacido pobre y fue un niño de los que se educan fuera del colegio. Trabajó duro y tuvo que huir de casa. Por alguna razón, quizás por vanidad, por demostrar a la sociedad que encumbraba a Ibsen que él era un genio todavía mayor, Hamsun se empecinó en escribir. Publicó sus libros y las puertas de la fama se abrieron. La vanidad había encontrado su fusta para espolear al caballo furioso. Tuvo mujeres e hijos. Tuvo éxitos y divorcios. Pero Hamsun no olvidaba su origen odiosamente humilde, y sentía el peso vacío en los agujeros en su cultura. Tendría que demostrarse siempre como el genio individual, y así continuó escribiendo. Hamsun es uno de esos extraños escritores que se deben a sí mismos, a su intuición, y no a la cultura.

“El mar me encerraba por todas partes como un abrazo. Bendita sea la vida, la tierra y el cielo, benditos sean mis enemigos, en este instante deseo ser clemente con el peor de ellos y atarle el cordón del zapato”. (De Pan).

La biografía que he mencionado es, con las traducciones de Baggethun, el edificio que cualquier hamsuniano debe visitar obligatoriamente. Apareció en la revista Tiempo este reportaje donde se habla de Hamsun como persona y no quiero repetirme. Ahora hablaremos de sus obras y, después de Hambre, hay que leer Pan. Esta novela hace referencia al sátiro y no al alimento, como piensa alguna gente por coherencia con la primera novela. Los personajes de Hamsun, que son siempre como él, es decir, almas independientes que sufren por exceso de sensibilidad, personajes para los que una mirada desviada es mucho más dolorosa que una lanza, tienen en el protagonista de Pan un modelo que continúa a lo largo de las obras completas.

“Una hora más tarde mi mente está henchida de júbilo, me impresionan todos los detalles: un velo aleteando en un sombrero, un pelo recogido que se suelta, dos ojos que se cierran por la risa y yo me conmuevo. ¡Qué día, qué día!” (De Pan).

Un alma igualmente indefensa ante las pequeñas señales del mundo es la de Nágel, el personaje protagonista de Misterios. El dandy avejentado, el antiguo don Juan pasado de vueltas, el Falstaff noruego viaja a una pequeña población de provincias. En esta novela, como en muchas otras, la noche de San Juan enciende una llama que abrasa la sensibilidad humana y, donde lo antiguo se quema gozosamente, queda también la ceniza de la seguridad en uno mismo. Estas tres obras, Hambre, Pan y Misterios, llevan a la narrativa hamsuniana a la locura de pulso imprevisible que encontramos en Victoria, editada recientemente por Nórdica.

“Insectos y bichos huían de ese hombre tan inmenso.” (de Victoria).

Hamsun es a la literatura lo que los juegos de cuerda de Wagner a la música. Hamsun hace temblar las páginas como una tormenta llena el aire de electricidad vibrante. En Victoria, Johannes, el protagonista, lleva los sentimientos impulsivos de los tres personajes anteriores al paroxismo. Posiblemente no haya otra novela en que el amor se muestre de una forma tan cruel para el amante. Aunque Hamsun era un seductor empecinado y egocéntrico, aunque hizo sufrir a las mujeres que le acompañaron, parecía tener una sensibilidad especial para describir el tormento de la inseguridad. Quizás porque la inseguridad lo acompañó siempre, o tal vez por una sensibilidad especial, en Victoria quedan expuestos a la luz, en sus propias palabras, “los secretos movimientos que se realizan inadvertidos en lugares apartados de la mente”.

“Un hongo no florece ni se mueve, pero hay algo imponente y monstruoso en él, parece un pulmón que vive desnudo, sin cuerpo”. (de La bendición de la tierra).

Estas obras intimistas nos llevan a la culminación, a su libro más perfecto de cuantos se han traducido del noruego hasta el momento. Se trata de La bendición de la tierra, por la que Hamsun recibió el Nobel tres años después de su publicación, es decir, en 1920. Aquí, Hamsun pasa de lo particular a lo general y crea un universo que nace en la primera página, como en Cien años de soledad de García Márquez, pero con la afiladísima vista de rayos X del noruego. Se trata de una saga familiar rural y un canto de Beatus Ille, una estocada al vientre de la modernidad y una exigencia de regreso al campo. Este cántico nos permite una intuición sobre la deriva nazi de su vida si entendemos la doctrina Nacionalsocialista como un movimiento ecologista. Pero sobre todo, La bendición de la tierra es una novela que explora la vida sencilla sin echarle encima la sombra de la soberbia intelectual. Choca tanta humildad y sensibilidad sabiendo que Hamsun fue tan soberbio, pero si lo pensamos, se trata de la demostración que todo escritor necesita para serlo: hacer un libro de lo que es ajeno, demostrar que no se comprende solamente lo que ocurre dentro de uno y que los nervios están atados a los nervios de quienes viven de otra forma. Aunque él, quizás, recordaba e idealizaba aquí sus primeros años de vida, sus años pegados a la tierra, tan lejanos a los que presenciarían su tenebroso derrumbamiento.

“Parecía que yo era demasiado bueno para pertenecer al complot nazi”. (de Por senderos que la maleza oculta).

En 2012 aparecieron los dos libros más difíciles para un hamsuniano. Por senderos que la maleza oculta y Textos de la infamia. Son dos caras de una misma moneda: el nazismo del escritor. En el primero, escrito de su puño y letra, demuestra que no estaba loco, como quería demostrar el gobierno noruego liberado. El padre de la patria había apoyado al nacionalsocialismo sin perder la cabeza. Con noventa años, ciego y sordo casi por completo, escribió este libro cuyas primeras ediciones se agotaron a toda prisa pese a todo. En Textos de la infamia, Mariano González Campo recopila y traduce los escritos que, entre 1932 y 1945, fueron la causa de su caída. Textos horribles, soberbios que justifican el final ruinoso de una vida grande, pero no la sombra de una vida deformada sobre una obra brillante.

Juan Soto Ivars

Guía de lectura de Knut Hamsun en España, enero de 2011

Traducciones de Kirsti Baggethun directas del noruego:
Hambre, Ediciones de la Torre.
Pan, Anagrama.
Misterios, Alfaguara.
Victoria, Nórdica.
La bendición de la tierra, Bruguera.
Por senderos que la maleza oculta, Nórdica.

Biografía de Knut Hamsun:
Knut Hamsun, Ingar Sletten Kolloen, Nórdica.
Textos de la infamia, Mariano González Campo, Berenice. (Recopilación de escritos filonazis y antiimperialistas publicados en la prensa de la época por Knut Hamsun).

Etiquetas: Hambre, Ingar Sletten Kolloen, Kirsti Baggethun, Knut Hamsun, La bendición de la tierra, La senda por la que la hierba crece, Misterios, Pan, Por senderos que la maleza oculta, Textos de la infamia, Victoria

Sobre el autor

Juan Soto Ivars

(Águilas, 1985) es escritor y crítico literario. Autor de la novelas "Siberia" (El olivo azul y sigueleyendo, Premio Tormenta Autor Revelación 2012), "La conjetura de Perelman" (Ediciones B, 2011) y "Ajedrez para un detective novato" (Algaida, 2013), con la que obtuvo el Premio Ateneo Joven de Novela; ha editado la antología "Mi madre es un pez" (Libros del Silencio, 2011; con Sergi Bellver), coordinó y participó en la antología de relatos "Sobre tierra plana" (Gens ediciones, 2008) y en la actualidad prepara varios proyectos editoriales. Lleva la sección "España is not Spain" en El Confidencial, y tiene otro espacio propio de entrevistas, ¿Puedo tratarle de usted?, en la revista Primera Línea. Escribe habitualmente en la sección de cultura de la revista Tiempo y participa en multitud de webs de crítica literaria. Dirigió durante dos años El Crítico, boletín de ensayo literario creado por Juan Carlos Suñén.

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9 Comentarios

  1. Alejandro Drewes 29 junio 2012 at 5:27

    Estimado amigo: como autor de la nota que “introduce” a Hamsun ene ste sitio, de verdad uno como lector se siente mas que desconcertado… ¿se habla aqui de literatura; de la de uno de los mayores escritores del siglo XX, admirado por Kundera y Sartre entre otros por sus innovacciones en la concepcion de la novela y en la caracterizacion de sus personajes, y en la originalidad de su advertencia contra la maquinizacion?…¿o mas bien se trata de anteponer su involucramiento con el nazismo por sobre la obra a como de lugar? -y con un estilo que denota bastante poca, por no decir ninguna- objetividad.
    Seria bueno que esto fuera mucho mas cuidado, porque dicha nota no guarda mucha coherencia con el resto de las reseñas.

    Un saludo cordial
    Alejandro Drewes

  2. ZOOT SUIT 27 octubre 2013 at 1:37

    Lo de siempre: se lee (y se comenta) a través de la biografía del autor.- Malo, malo.- Es ficción.- Personalmente, literatura de humor, del mejor.-Un saludo

  3. Marguerite de la Mole 2 diciembre 2013 at 17:41

    Excelente presentación dle escritor, objetiva en lo que debe serlo y subjetiva en lo necesario, todo juicio estético implica, además de conocimiento, gusto y todo gusto implica a un sujeto.

    Muchas gracias

  4. Cubi 15 febrero 2014 at 17:17

    Buena presentación del autor. Acabo de leer “Victoria” y voy a empezarla nuevamente.
    Nunca antes me había ocurrido..

  5. Juan Guillermo Gómez García 29 abril 2014 at 12:08

    K. Hamsum ha tenido un renacimiento sorprendente y quizá injustificado. basta volver al análisis implacabkle que hace de este pronazi el filósofo Leo Löwenthal para precavernos de las fascinación del autor noruego. Su obra literaria está imbuida de un irracionalismo-naturalismo que no por accidente lo hizo abrazar la fe hitleriana.

    J. G. Gómez García

  6. Ugarte 26 octubre 2014 at 11:17

    Como siempre muchos leen y ven obras de autores con prejuicios por lo que fueron y a lo que apoyaron. Yo, antifascista recalcitrante hago un esfuerzo por intentar leer las obras de Hamsun de una manera limpia, y por ello y tras haber leído, Victoria, Trilogía del vagabundo, Por senderos…, Pan, Hambre y alguna más me veo obligado a opinar de éste pro-nazi que es un autor excelente, con una capacidad para la observación, descripción, tanto de lo físico como de lo fisiológico humano y de la naturaleza, que tiene parangón con tan sólo muy pocos otros genios.

  7. Fernando Esparza Dávalos 15 octubre 2015 at 20:04

    En todo escritor o poeta hay un ser traumado, quizás esta es la razón por la que escribe, por eso el divorcio entre lo que significa para el escritor escribir y su practica mórbida de vivir. Knut es esto, ama en las novelas a los pobres y los odia en el fondo de su vida..

  8. mohaaaaaaa 15 noviembre 2015 at 18:45

    Holaa Hola Hola Hola

    Fernando Esparza Dávalos eres un imbecil, viciado y idiota

  9. mohaaaaaaa 15 noviembre 2015 at 18:45

    …………….=)))

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