Revista de Letras

Mark C. Taylor: “De Derrida aprendí que los únicos escritores que valen la pena son aquéllos que no pueden dejar de escribir”

13 mayo 2011 Entrevistas

Mark C. Taylor (Foto: Columbia University)

Mark C. Taylor (1945) es uno de los teóricos de la religión más prestigiosos de Estados Unidos. Profesor de religión y director del departamento en la Columbia University, Taylor es también crítico cultural de referencia en los debates sobre posmodernismo y autor de una extensa bibliografía que abarca y relaciona temáticas tan variadas como religión, filosofía, literatura, arte, arquitectura, política, tecnología, ciencia, economía, ecología y educación.

Pertenece a la generación que se rebeló a la guerra del Vietnam y abrazó la contracultura. Amigo y gran conocedor de la obra de Jacques Derrida, fue pionero en aplicar el enfoque de la deconstrucción y el posestructuralismo en los estudios religiosos, que extendió luego a sus reflexiones en el campo de la filosofía, la cultura y las artes. Su interés por las artes visuales y la arquitectura le ha llevado a participar en diversos proyectos colaborativos con artistas contemporáneos y arquitectos. En su formulación de una Teoría de la Religión, Taylor recurre a apreciaciones de sociólogos y científicos, así como de teólogos, filósofos y críticos literarios, y concibe la divinidad como la emergencia de la creatividad en el hombre.

Desde que en 2005 un cáncer y unos importantes problemas de salud le pusieran al límite de la vida, Taylor ha publicado tres libros indispensables. El primero es la esencia de su pensamiento intelectual y la suma de su obra: After God (Después de Dios), 2007. El segundo es una memoria filosófica con referencias autobiográficas: Field notes from elsewhere, 2009. Y el tercero es fruto de su preocupación por el sistema universitario de EE UU, una burbuja, que según él, puede estallar: Crisis on Campus, 2010.

Taylor ha venido a Barcelona a presentar el primero de sus libros traducidos al castellano, Después de Dios. La religión y las redes de la ciencia, el arte, las finanzas y la política (Ediciones Siruela, 2011), que se publica en la colección El Árbol del Paraíso, dirigida por Victoria Cirlot y Amador Vega, y a impartir un seminario en la UPF invitado por el Grupo de investigación de la Biblioteca Mystica et Philosophica Alois Maria Haas. Durante la entrevista, la primera que concede en España, el profesor comparte con generosidad su conocimiento y desgrana algunas de las ideas sobre las que se articulan sus tres últimas obras.

Me gustaría comenzar con una cuestión relevante para mis estudios doctorales. Cada vez se cruzan más las técnicas para crear ficción literaria y recrear la actualidad a través de los mass media. ¿Cuál es a su entender la relación entre la ficción y el trabajo periodístico en tiempos postmodernos?

La principal cuestión reside en la narrativa. Parte de la labor periodística es crear narrativa en torno a un evento aportando orden y significado. Una de las cuestiones más interesantes que se están tratando recientemente en Estados Unidos es la introducción de la palabra ‘narrativa’ en periodismo. Primero se comentaba que Bush creaba narrativa, o que ahora lo que Obama hace es crear narrativa en torno a la guerra de Libia, por ejemplo. Hace quince o veinte años, en cambio, toda la cuestión de la noción de narrativa era criticada como muy, muy problemática, y no sólo por el pensamiento posestructuralista. Se llegó a la idea de que cualquier narrativa es ficción, y yo creo que esto es probablemente así.  Y cuando digo que algo es ficcional no necesariamente significa que no sea cierto. Igualmente, creo que no hay nada que no sea ficcional. Nietzsche dijo en algún lugar ‘No hay hechos, sólo interpretaciones’.

Una imagen del libro "Fields notes from elsewhere", de Mark C. Taylor

No creo que la vida sea una narración continua, lineal. Uno de mis libros, Field notes from elsewhere, combina la memoria autobiográfica con reflexiones. Este libro adopta la forma de diario con 52 capítulos, uno por cada semana del año, cada uno con una entrada am y otra pm que le dan un orden general; pero no es una vida narrada. Algunos de los editores decían que no publicarían el libro porque no reflejaba una narración continuada de vida, pero yo no quería escribirlo así, porque la vida no es algo que transcurra de forma narrativa, y sus episodios no guardan necesariamente conexión.

Ahora bien, sobre cada cuestión que tratamos de forma narrativa estamos creando ficción, ya sea sobre lo que es político, personal o esencial. La línea entre los hechos y la ficción es frágil, me parece a mí. Dicho esto, en el trabajo periodístico todavía podría decirse que hay algunas cuestiones, cómo decir, menos ficticias. Gadafi ha masacrado gente y cuando lo escuchamos o leemos suena narrativo, como un relato, pero sabemos que hay verdad en ello. Sin embargo, eso no significa que la narración o relato creado sea objetivamente verdad, no existe tal verdad objetiva, me parece a mí.

En su libro Después de Dios, sostiene que la secularidad es un fenómeno religioso, ¿también lo es la literatura moderna?

Yo creo que sí. Si no entendemos la religión como una parte de experiencia que concierne a ciertas instituciones, sino que la entendemos como aquello que concierne o implica ciertos problemas, cuestiones, o temas. No importa sobre qué traten: sobre lo que es real, sobre lo que está bien, sobre la comprensión de las cosas, los límites del conocimiento y su naturaleza; entonces son cuestiones que tienen relación con la literatura, el arte, las artes visuales, la filosofía, la teología. La novela teológica más importante que América ha producido es Moby Dick. Moby Dick es una obra acerca de Dios. Por otro lado, ¿puede alguien decir que Kafka no es un escritor religioso?

Creo que parte de lo que sucedió a finales del XVIII y principios del XIX entre el arte y la literatura es su reflexión en torno a lo divino. En cuanto a la noción moderna de literatura, también tomó forma en Jena de la década de 1790.  En los Fragmentos, la obra filosófica de Schlegel, podemos ver lo que emerge convertido en literatura. Desde mi punto de vista, Schlegel es un escritor religioso. Mucha gente desecharía esta idea, y me parece a mí que parte del problema reside en los límites de la noción de posibilidad de entendimiento o problemática de entendimiento, de posibilidad del lenguaje, o problemática del lenguaje, de lo que puede ser nombrado… Schlegel, en un estilo performativo y literario, invoca los espíritus que crean las condiciones de la posibilidad de experiencia. El verdadero estilo es performativo, es decir, actúa la experiencia, no la describe sino que lo que hace es crear la ocasión para la experiencia.

Señala que cuando el arte desplaza la religión como foco del esfuerzo espiritual, los profetas devienen artistas de vanguardia cuya misión es realizar el reino de Dios en la tierra transformando el mundo en una obra de arte. En 2009, el Papa Benedicto reunió en la Capilla Sixtina a más de 250 artistas de todo el mundo para instarles a crear belleza como camino hacia el trascendente, hacia Dios, y así crear la posibilidad de espiritualidad a través del arte.  ¿Está guiando el Papa a sus profetas?

Lo que me parece interesante sobre el Papa es…, permíteme contextualizarlo. Me gradué en Harvard en 1968, un año muy, muy interesante; un año muy difícil. En enero tuvimos la ofensiva del Tet en la Guerra de Vietnam, en febrero el presidente Johnson anunció la revocación de las prórrogas de alistamiento en el ejército también para los que estudiábamos en la universidad, en marzo la Primavera de Praga, en abril Martin Luther King fue asesinado, en mayo cerraron las universidades, en junio Bobby Kennedy fue asesinado. Un año muy interesante. En Estados Unidos abrazamos la contracultura. Hay principalmente dos puntos en cuanto a la contracultura: uno en relación al poder político y otro en relación a la religión y al poder papal. Trato este tema en Después de Dios. La cuestión del momento era originar un cambio. O cambiar el mundo cambiando la conciencia. O cambiar la conciencia cambiando el  mundo. O cambiar todo a la vez.

París, mayo del 68 (Foto: D.P.)

En Europa estaban los marxistas más fuertes. El actual Papa Benedicto, hasta ese año 1968, había sido relativamente liberal. En ese momento daba clases en la Universidad de Tubinga y era partidario de una política de reconciliación de la Iglesia con el mundo moderno. Pero todo eso cambió abruptamente en 1968, cuando estalló la revolución de estudiantes en Tubinga, en toda Alemania y en otros muchos países. Había entonces por parte de los estudiantes un rechazo muy fuerte a la autoridad. Entonces es cuando el actual Papa Benedicto se hizo de derechas, según mi manera de entenderlo.

En cuanto al papel de los artistas de vanguardia. Creo que el texto clave del desarrollo del papel que jugaron son las cartas de Schiller Sobre la educación estética del hombre (1795), donde toma conciencia de abrir la posibilidad de comprender la transformación del mundo en una obra de arte. El arte debía estar presente en el mundo. La clave era pues transformar el mundo en una obra de arte, llevar a cabo esos ideales de la sociedad y liderar el camino hacia la transformación. La utopía desarrolla el papel de principio rector y luego son los artistas de vanguardia los que lideran o guían esta comprensión del arte. Esta comprensión del mundo continúa siendo muy importante para la Revolución rusa, incluso en cierta manera para la Bauhaus. Tomemos artistas como Klimt o Kandinsky. Se estaba inaugurando una nueva era espiritual. Kandinsky y Mondrian eran filósofos. Una de las influencias más importantes en el pensamiento francés del siglo XX fue Alexandre Kojève, crucial para el posestructuralismo. Todos aquéllos que se han convertido en personalidades clave del pensamiento francés asistieron o leyeron sus seminarios sobre Hegel de 1935-1938: Jacques Lacan, Jean-Paul Sartre, Georges Bataille, Raymond Queneau. Kandinsky era tío de Kojève, esto es muy, muy importante. Para todos ellos el arte se convierte en una práctica transformadora.

James Turrell, con el Roden Crater al fondo (Foto: wikipedia)

Ahora, tomemos artistas contemporáneos: Joseph Beuys, Matthew Barney o James Turrell. El arte para todos ellos es reconfigurar en lo espiritual, y sus obras están asimismo in-formadas por cierto sentido de espiritualidad. En lo que respecta a James Turrell, su obra maestra es el Roden Crater, en Arizona, que supone la transformación del volcán en una obra de arte, convirtiendo el cráter en un enorme observatorio diseñado para ver el fenómeno celestial; esto es salvaje y disparatado, pero conlleva la transformación de la percepción. Y esto es parte de lo que estoy hablando hoy, me refiero a que aquello que es necesario para el cambio social es un cambio en la percepción: en cómo vemos el mundo y cómo interpretamos el mundo, dos diferentes acciones para crear dos diferentes marcos de interpretación.

Matthew Barney (Foto: cremasterfanatic.com)

Arte transformador y creatividad divina …

Así es. Yo no creo en lo trascendente. La vida es lo que es. Es duro, pero…, pasar toda tu vida a la espera de lo trascendente…, es el problema del mesianismo, siempre a la espera de algo más. Yo he estado muy cerca de la muerte. Y creo en la vida, no en el más allá.  Creo que el nihilismo es la denigración de la vida tal como la conocemos. Nunca he sido religioso en el sentido tradicional, pero digamos que creo en la crucifixión y no en la resurrección. Y esto es lo que hay, creo en la vida en este mundo, y la vida en este mundo es lo que es, y el reto es no negarla a la espera de que llegue algo mejor.

Derrida defendió la posibilidad de una mimesis que muestra la identificación de la acción humana con la acción divina; de una libertad con la otra. ¿Comparte esta visión?

Jacques Derrida (Foto: wikipedia)

Derrida siempre trató de desprenderse de una noción de mimesis como representación, o una simple repetición de figuras preformadas. Más bien describió una mimesis que no es la representación de una cosa mediante otra, sino una forma de actividad. Conocí bien a Derrida. Fue una persona extraordinaria. Solía decir “lo único más importante que querer escribir, no es incluso no escribir, sino no no-escribir, no poder dejar de escribir”. Y así fue, Derrida no pudo parar de escribir, y se mantuvo escribiendo. No he leído todo lo que escribió. Durante muchos años incluso no le leí. Pero él no podía parar de escribir, -no podía parar la actividad de la mimesis-, y durante mucho tiempo me sentí frustrado porque pensaba que de alguna manera Derrida estaba devaluando el valor de la vida, porque él continuaba escribiendo, escribiendo y escribiendo…. Hasta que me di cuenta de que lo que le hacía incapaz de parar de escribir es lo que de hecho hacía de él un gran escritor. Así que me dije “los únicos escritores que merecen la pena son aquéllos que no pueden parar de escribir”.

Creo que hay mimesis en la actividad de escribir, y que ésta no es una representación de una cosa mediante otra como sostiene la tradición, sino la continua acción del proceso creativo. Mimesis como creatividad. Si intercambiamos la comprensión de un Dios creador por la comprensión del sentido de divinidad del proceso creativo, podemos entender el mundo como una obra de arte. Poiesis se refiere a toda actividad productora y creadora. Mientras estamos, creamos, participamos de esa actividad. No existe la inmortalidad. No hay vida después de la muerte. Participamos en este proceso y lo que queda tras nosotros es nuestra contribución a este proceso, cualquiera que ésta haya sido. En algún lugar en su Fenomenología, Hegel define el absoluto -y esa es la manera de encontrar a Dios-, como “el emerger que nunca pasa, pero que en realidad nunca llega a emerger, que nunca llega a pasar tampoco”; o como acabo de sugerir, el infinito proceso creativo. Esto es lo divino.

¿El actual sistema educativo facilita esta comprensión de actitud mimética?

El problema con el sistema educativo de Estados Unidos, y pienso que probablemente se pueda aplicar aquí, es que muchas cosas están relacionadas con la mimesis mala y no con la mimesis buena. Heidegger señaló que es distinto tener una beca (scholarship), que pensar (thinking). Para mí el objetivo de la enseñanza siempre ha sido el pensamiento constructivo. La labor de pensar no es simplemente leer algo de Hegel o Kierkegaard, sino tomar sus enseñanzas y hacer algo nuevo y diferente. En los últimos años estuve envuelto en una controversia por un artículo que publiqué en The New York Times titulado End the University as we know it (26 de abril de 2009), donde, entre otras cosas, sostengo que el sistema de educación universitario se ha vuelto un proceso de clonación y de producción en serie. Yo le digo a mis estudiantes: ¡No hagáis lo que yo hago, haced lo que yo nunca podría imaginar hacer, y entonces volved y contádmelo!

Afirma que la religión es más influyente donde es menos obvia. ¿Podemos reconocerla en las redes sociales?

Sí, pienso que sí. Por una razón u otra, siempre he podido ver con antelación las novedades que acababan llegando. Siempre he dicho que sé por qué lado sopla el viento escuchando a mis alumnos. Gran parte de mi comprensión de estos temas tiene que ver con esto, con escucharles. No estoy muy metido en facebook, twitter…, no sé si es generacional, pero sí conozco las redes sociales en cuanto a lo que significan en términos de conectividad y relación. En el campo de la educación, que es un proceso muy complicado, creo que cualquier profesor, para ser efectivo debe encontrarse con su estudiante donde quiera que esté. Las redes sociales están creando nuevas formas de comunidad. La misma noción de comunidad está cambiando. Pero, ¿cómo podemos definir ahora qué es comunidad?, y, ¿cuál es la noción de identidad?

¿En su opinión, cuál de las tradiciones religiosas está más preparada para acoplarse a la actual cultura postindustrial de redes, para comprender este Wikiworld?

Si conociera un poco mejor esta tradición, probablemente diría el Budismo, porque posee una filosofía transcultural que permite articular una filosofía o una ética global. El problema con el Cristianismo es que nadie comparte mi visión, la forma en que yo lo entiendo… Si Hegel estuviera vivo creo que trataría de hacer algo parecido a lo que yo intento. Quiero decir que tocaría diversas disciplinas: filosofía, estética, tecnología, ciencia, cultura, economía, literatura, lo que fuera para intentar comprender de qué manera esas diferentes dimensiones y experiencias están conectadas y relacionadas. Y este es el mundo. El único en el que los lectores de esta entrevista van a vivir.

Berta Ares

Contenidos Extras

James Turrell – The Wolfsburg Project – (Kunstmuseum Wolfsburg)

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Reportaje de Berta Ares sobre el ensayo Después de Dios, de Mark C. Taylor y las novelas gráficas Dios en persona, de Marc-Antoine Mathieu, y Asterios Polyp, de David Mazzucchelli.

Etiquetas: Alexandre Kojève, Bauhaus, Benedicto XVI, budismo, Después de Dios, Ediciones Siruela, Friederich von Schlegel, Friedrich Schiller, Georg Hegel, Georges Bataille, Gustav Klimt, Jacques Derrida, Jacques Lacan, James Turrell, Jean Paul Sartre, Jena, Joseph Beuys, Mark C. Taylor, Martin Luther King, Matthew Barney, mimesis, Piet Mondrian, poder transformador del arte, Raymond Queneau, redes sociales, religión y divinidad, Robert F. Kennedy, Søren Kierkegaard, secularismo, universidad, Wassily Kandinsky, wikiworld

Sobre el autor

Berta Ares

Berta Ares es Licenciada en Periodismo (UPSA) y Máster en Estudios comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento (UPF). Realizó estudios y una investigación de posgrado en Tel Aviv University (TAU), cuyas conclusiones se publicaron en la prestigiosa 'Qesher' (N. 24) que se edita en Tel Aviv y Nueva York. Trabaja en el campo de la comunicación cultural y la comunicación corporativa, y escribe su tesis doctoral, sobre Joseph Roth, en el Departamento de Humanidades de la UPF. Sus inquietudes literarias se inscriben en el campo de la memoria, el laicismo, la religión, la modernidad y Europa.

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8 Comentarios

  1. Carlos 11 mayo 2011 at 12:56

    Excelente discurso de Taylor. Tiene mucho mérito que RdL nos acerque este tipo de reflexiones y personalidades. Enhorabuena!

  2. Berta Ares 11 mayo 2011 at 17:54

    Gracias Carlos.

  3. Yañez 12 mayo 2011 at 0:45

    Interesante entrevista….

  4. Monchino 16 mayo 2011 at 23:39

    En dos palabras, una gran entre vista.

  5. Berta Ares 17 mayo 2011 at 10:21

    A los lectores que les ha interesado esta entrevista, les informo de que durante los días 6, 7 y 8 de junio, el Grup de Recerca de la Bibliotheca Mystica et Philosophica Alois M. Haas organiza las jornadas : La saviesa mística en la modernitat i en la postmodernitat. Tenéis el programa en la web de UPF: http://www.upf.edu/iuc/actualitat/2011-06-06.html
    Berta

  6. carlos eduardo 17 octubre 2011 at 11:48

    excelente entrevista, una visiónde conjunto y articulada de cultura en mutación y procesos de hibridación, una concepción de lo religiosos sofisticada y muy interesante

  7. Beatriz Basenji 23 julio 2012 at 15:54

    Berta Ares : Una satisfacción inmensa conocerte.Nos has permitido comprender mas profundamente el pensamiento de Taylor,alguien con quien coincido en varias dimensiones, incluso en lo que manifiesta sobre el Budismo y el Arte, o la creación. Sucede que mi espíritu es panteísta.Veo a la Divinidad en todos los seres y tengo un sentido sagrado de la Vida.Desde mi punto de vista los seres que nos encontramos actualmente en el Planeta estamos teniendo la posibilidad de explorar todas las posibilidades de la Vida, tanto actual como del pasado.Es tanto lo que existe para conocer y amar,que realmente, los seres no deberíamos siquiera dedicarnos a “trabajar” en el sentido comercial o industrial que se aplique.De hecho estoy convencida que los seres NO HEMOS NACIDO PARA TRABAJAR,sino para disfrutar del Universo.Y naturalmente tengo la certeza que este DON DE LA VIDA no estará cumplido cuando los latidos de nuestro corazón se apaguen. Porque los seres somos esencialmente UN ESPÍRITU, y es este espíritu el que nos comunica con la Energía del Universo. Mis mas cordiales saludos.

  8. Berta Ares 14 septiembre 2012 at 12:55

    Beatriz Basenji: muchas gracias por tu comentario y por compartir tus sentimientos. Me has recordado un poco a la maravillosa Ursula Major, personaje de la novela gráfica Asterios Polip. Si no la has leído, te la recomiendo. Un abrazo, Berta

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