Revista de Letras
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Elbio Aparisi Nielsen: "Quiero dar palabras a quienes las buscan"

3 septiembre 2009 Destacados

Elbio Aparisi 1Nacido en Buenos Aires en 1981, Elbio Aparisi Nielsen presenta un prolífica obra que consta, entre otros títulos, de Grafismos de Waterloo, Fundido en tres partes, Cuandiófonos, El reloj invertido de Liebitz, Desechos de autor, Los trazos de Montrouge y La noche del infant. Publicará a lo largo del 2009 la novela Ura, con la que participó en el premio Planeta 2005. Nos habla para Revista de Letras de su vocación como escritor.

¿Podrías comenzar con una breve nota autobiográfica?

No me gusta hablar de mi, me encuentro entre paredes morales que me oprimen para contenerse en mi mundo interno, es curioso pero soy un animal social que ama escuchar a las personas detenidamente y atesorar sus conclusiones sobre la vida para unirlas al resto en mi memoria sensitiva. Desde niño la gente me contó sus intimidades casi al instante de conocerme, ese imán me llevó por situaciones insólitas en la vida. Podría contarte que tengo un Máster de la Complutense o que soy un ignorante sin estudios formales, mentiría en los dos casos, nací autodidacta, a mis padres les costó mucho dominar mis ansiedades. Desde niño demostré aptitudes para las artes, aunque mi decidida y necia personalidad me llevó a probar diversos estudios formales e informales, de todo el proceso infantil, adolescente y adulto rescato mi facilidad autodidacta que no conoce de límites y es lo que agradezco cada día, el no tener temor ante nada ni nadie. Escribo porque nace sin avisos y adoro encapsularme en esas películas mentales y luego regalarlas.

¿Cómo y cuando supiste que contar historias es lo tuyo?

Una tarde en la clase de literatura de la primaria tuve que leer frente a mis compañeros de clase un cuento sobre torturas medievales que había escrito en un arranque de furia. Ese día comprendí que lo mío no era leer, sino escribir. Tiempo atrás había escrito varios cuentos fantásticos en un cuaderno en el que dibujé la portada y contraportada, al pasar los días me sentí un idiota porque todas las historias eran residuos de películas que había visto, eso me alejó de la literatura hasta la clase antes mencionada. Me relacioné con el cine estrechamente pasando jornadas completas repitiendo películas en el verano y jugué con el piano de mi madre durante meses. A decir verdad todavía después de diez libros terminados compruebo que sigo siendo un joven incompleto, que se aburre fácilmente de las cosas y que no se asombra con casi nada, soy parte de una generación golpeada por la revolución tecnológica. Soy un creador de contenidos que no piensa en formatos, desde siempre tengo instaurado en mi cerebro que debo dar un mensaje a la sociedad, no persigo los ideales básicos, mi fuerza interior me pide que hable fuerte para que me escuchen y la literatura me da todas las herramientas para hacerlo con total libertad.

¿Cuáles son tus referentes?

J. L. Borges fue un padre para mí, sus obras completas que todavía tengo y traje de Buenos Aires a Bilbao fueron un apoyo enorme en los períodos más conflictivos de mi mente, con él encontré la objetividad que tenía latente y que necesitaba, esa voz lúcida de papel me regaló momentos inolvidables. Luego, todos fueron amigos que me aconsejaron mediante sus libros,  nada más. No soy un gran lector de novelas, pero las escribo, nunca sé como empieza o termina nada de lo que hago, pecando de una improvisación emocional sin miramientos. Tampoco compruebo si la historia va a ser interesante o no, solo escribo e investigo en base a la experiencia mental o real.

El portal virtual que lleva tu nombre funciona como unas “obras completas”. ¿Qué más podemos encontrar?

En la biblioteca abierta de la web hay diez libros para leer online, en cuatro formatos distintos o bien para descargarlos gratuitamente, luego tengo una serie de blogs en los cuales escupo trozos cortos de mi literatura, mis frases o pensamientos plasmados en Twitter, Facebook, entre otros formatos 2.0.

¿De dónde surge tanta energía creativa?

Mi potencial radica en la pasión desmedida que se apodera de mi mente y no la deja respirar con sus dos manos en el cuello, todas las órdenes básicas cerebrales se aúnan en un ciclo primario y lineal pero abierto a un universo de voces internas que se encargan de dictarme las palabras que componen mi obra, soy un espectador privilegiado. Creo en lo que hago y no descanso hasta terminar. La clave es no tener miedo, no abrir incógnitas ante la incertidumbre y dejar que la historia se cuente como se cuenta la vida.

Elbio Aparisi 2¿Crees que hoy internet es la mejor manera de interactuar con el lector?

La plataforma 2.0 sigue siendo primitiva, pero ha abierto las puertas que llevaba esperando hace años, en la actualidad la gestión del arte tiene los músculos desarrollados para golpear directamente sin filtros mediáticos. Esto ha creado una ola de extimidad que abruma y entorpece, ahora los filtros están disfrazados, lo cierto es que hay dos partes de la tarta, quienes disfrutan del ocio y quienes lo fabrican, aunque parezca lo contrario sólo el uno por ciento de toda esa marea infernal de información es fresca, renovadora e innovadora, el fenómeno ha destapado el pasado de las tecnologías y la mayoría continúa el ocio de lo anterior y no de lo nuevo. Por suerte encontramos muchos artistas que aprovechan el mercado para vender y otros para compartir sin ánimos de lucro. Yo considero que he logrado juntar en mi obra web dos mundos antes enfrentados, tomo todas las bondades de la Web y las potencio para crear un entorno intuitivo y simple para el lector. Cada uno de los libros digitales se pueden leer desde un móvil o un portátil, yo quiero llegar al máximo de lectores en el mundo, no pretendo dinero, me conformo como vivo y no ambiciono una acumulación de capitales especulativos, sólo quiero dar palabras a quienes las buscan, revolucionar el interior de quienes me escuchen y no voy a cansarme hasta ver un cambio, aunque muera en el intento.

¿De cual de tus obras te sientes más satisfecho?

Acabo de superar la corrección de Ura, mi primera novela y paradójicamente la última, es una historia con amor, lucha  y  un mensaje ensordecedor para quien lo busque. También me ha gustado releer Las bondades del abismo porque es distinta, la verdad es que no hay sensación de plenitud, cuando termino una novela sigo con el desenlace de otra sin mediar entre algoritmos. No valoro lo que hago, me olvido fácilmente del esfuerzo real, por eso produzco mucho, busco la excelencia, ese punto de genialidad que creo encontrar en el oasis binario en instantes concretos. Seguramente ese ideal no haga más que darme disgustos pero seguiré, sinceramente me siento liberado, como me detenga me desplomo repleto de voces e información desordenada.

¿Cómo funciona tu proceso creativo?

Tengo mi carpeta "I+D", que son un conjunto de esqueletos fílmicos mentales mezclados con esos sueños que desaparecen a los minutos. Cada X tiempo me enamoro de una idea repentina y comienzo el primer capítulo hasta aburrirme en la mitad, como ya me conozco tengo otra novela de la cual me vuelvo a enamorar y bajo la pasión desmedida completo esa nueva segunda apuesta, al finalizar retomo un primer capítulo enamorado de otra idea y al llegar al meollo me aburro y concluyo la anterior... fabricando mi propia cinta de Möebius que no comprende de lados ni límites.

¿Qué encontrará el lector en tu obra?

Una inconformidad humana patente en cada personaje, un sinfín de mensajes cifrados y mucho amor a lo desconocido, sin temores ni reglas. En mi obra prevalece la libertad del futuro como una revolución imperial a un nuevo orden de conocimiento lógico como base fundamental de la verdadera evolución de los valores intrínsecos emocionales, siendo más directo, hablo de un humano adaptado realmente en una fase adulta, respetando como respeta las normas de sus ciudades, a la naturaleza, su entorno inmediato, frágil y finito. El lector encontrará la línea literaria, que elija para crear nuevas puertas, mis libros son espejos entre las estrellas que devuelven las preguntas y las respuestas del alma cerebral sin mediaciones de la luz universal itinerante.

Más información: www.elbioaparisinielsen.com

Diego Giménez
http://entrefragmentos.wordpress.com

Etiquetas: Cuandiófonos, Desechos de autor, El reloj invertido de Liebitz, Elbio Aparisi Nielsen, Fundido en tres partes, Grafismos de Waterloo, La noche del infant, Los trazos de Montrouge

Sobre el autor

Diego Giménez

Diego Giménez, doctor en filosofía y pensamiento (UB) con una tesis sobre "El libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, ha realizado diferentes actividades relacionadas con la literatura y el periodismo. Ha trabajado como redactor de LaVanguardia.com y en 2008 cofundó Revista de Letras. Actualmente está terminando un proyecto de investigación que prevé la publicación del libro "História do 'Livro do Desassossego'" en la editorial Angelus Novus con una beca financiada por la Fundación Calouste Gulbenkian.

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