Revista de Letras
12 años de Periodismo Cultural

Gregorio Luri

2 octubre 2008 Reportajes

I

Es bien conocida la tesis de Adorno de que la poesía es imposible después de Auschwitz.

II

¿Es imposible?
No está siendo imposible ni la trivialidad, ni el consumo, ni el aburrimiento, ni la diversión, ni el olvido. ¿Por qué habría de ser imposible la poesía?

III

¿Acaso se ha de ser un desmemoriado o un cínico para escribir hoy poesía?

IV

Adorno escribió en 1944: “Después de lo que pasó en el campo de Auschwitz hay que ser un desalmado para escribir un poema”. En realidad habla de “bárbaro” en lugar de desalmado, pero me parece que él no me contradeciría. Repite esta tesis  con toda su intensidad en 1961, añadiendo que no le quiere restar ni un ápice de su fuerza.

V

Wittgenstein había escrito: “De lo que no se puede hablar, mejor callarse”. ¿Pero por qué callar? ¿Acaso frente a la pobreza de la palabra no se puede saltar, gritar, morder, escupir, acariciar, etc? ¿No se puede aullar lo que no se puede hablar?

VI

Adorno contesta en parte a esta pregunta en 1966: “El sufrimiento perenne tiene tanto derecho a la expresión como el martirizado a aullar, por eso quizás haya sido falso que después de Auschwitz ya no se puede escribir ningún poema. Pero no es falsa la cuestión menos cultural de si después de Auschwitz se puede seguir viviendo, sobre todo de si puedo hacerlo quien casualmente escapó y a quien normalmente tendrían que haber matado”.

VII

Dejemos de lado la cuestión de si no hemos escapado todos de Auschwitz por casualidad. Centrémonos en el aullido.

VIII

¿Se puede aullar un poema sobre Auschwitz?

IX

Paul Celan lo intentó. Lo ensayó con palabras y, después, lanzándose al río Sena desde el puente Mirabeau, en París, en 1970. Su suicidio es el último gesto del superviviente derrotado que no puede ni hablar ni permanecer callado ante la normalidad de la vida cotidiana tras Auschwitz.

X

Paradójicamente en su ensayo de hablar lo que no se puede decir escribió algunos de los mejores versos del siglo XX. Recojo como ejemplo imperecedero los primeros de Todesfuge (Fuga de la muerte, 1952):

Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus
mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza

XI

Se puede escribir poesía después de Auschwitz. Pero quizás esto no suponga para algunos una conquista. Quizás sea su logro más doloroso. En Alemania se estudiaba este poema de Celan en las escuelas por su belleza formal. Se pedía a los maestros que no se dejasen arrastrar en clase por los hechos del holocausto.

XII

La belleza que se interpone entre el lector y el holocausto, ¿qué tipo de belleza es?

XIII

Antes de morir Celan estuvo intentando escribir poemas en los que la belleza del lenguaje no se interpusiera. Escribió, de hecho, contra el lenguaje.

XIV

Celan, ha escrito Fackenheim, llegó al punto en que el poeta necesita al pensador. Y llegó a ese punto justo cuando Heidegger había llegado a la conclusión de que su filosofía necesitaba el lenguaje del poeta.

XV

Inevitablemente sus caminos se cruzaron. Pero Celan no encontró la palabra que buscaba en la boca del filósofo y acabó con su vida. Heidegger siguió buscando y encontró el silencio. El silencio del claro del bosque.

XV

¿Y nosotros? ¿No habremos elegido la desmemoria y el ruido?

XVI

La cuestión de si la poesía es posible después de Auschwitz, por impertinente, por excesiva, porque está contradicha cada día por los hechos, sigue estando presente para todo aquel que tenga conciencia de lo terrible. ¿Por qué sigue siendo posible escribir poesía?

XVII

Sabemos que en Auschwitz, en lo más crudo del ejercicio despiadado de deshumanización, también hubo poesía. Sabemos también que con la poesía se sacralizaba la vida entre la sangre del matadero. Entre los cadáveres, los montones de heces, las cenizas humanas de las chimeneas y la programación sistemática del odio a uno mismo, hubo quienes resistieron afirmándose con orgullo a ellos mismos y a la vida. Y lo hicieron por medio de la poesía.

XVIII

La pregunta de si es posible la poesía puede responderse de esta manera: ¿Sigue siendo necesario negarle toda posibilidad de victoria póstuma a Hitler? Si creemos que sí, entonces sigue teniendo sentido el esfuerzo de santificar la vida y de mantener encendida la llama sagrada de la poesía.

Gregorio Luri

Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y Premio Extraordinario de Doctorado, es profesor de Filosofía en la UNED de Barcelona y en la Escuela Superior de Diseño de Sabadell. Coordinador del volumen La razón del mito (2000), es autor entre otros textos de El proceso de Sócrates (1998), Prometeos. Biografías de un mito (2001) y Guía para no entender a Sócrates (2004) obras publicadas en esta misma Editorial.

gregorioluri@telefonica.net

Etiquetas: Adorno, Auschwitz, Celan, Filosofía, Literatura, Poesía

Sobre el autor

¡Comparte este artículo!


5 Comentarios

Envía tu comentario