Revista de Letras
12 años de Periodismo Cultural

Reflexiones sobre "Postpoesía: hacia un nuevo paradigma", de Agustín Fernández Mallo

Postpoesía: Hacía un nuevo paradigma. Agustín Fernández Mallo
Anagrama (Barcelona, 2009)

“Los límites de tu mundo son los límites de tu lenguaje”
(Ludwig Wittgenstein)

Esta historia va de cronologías. Hace cinco o seis años leí Homero, Iliada del sobrevalorado Alessandro Baricco. Sentí una profunda decepción. Centraba su planteamiento en humanizar el relato épico de la guerra de Troya liquidando de un plumazo toda la ardua tarea de los Dioses. Su postura se justificaba desde la accesibilidad al lector contemporáneo. Olvidaba, por educación y cinismo, mencionar las palabras clave del asunto: banalización cultural.

Virgilio, por pasar de lo griego a lo romano, no se sentiría incómodo en la poesía contemporánea. No hay divinidades y sí muchos monstruos, figuras monocordes que repiten la misma melodía desde la noche de los tiempos. El martes pasado me invitaron a participar en un recital poético. El susto fue antológico. Unos jóvenes  veinteañeros con mucho ímpetu y más ego hablaban del verso desde una perspectiva desfasada, insistiendo sin cesar en la importancia de recitar para mantener viva la llama lírica. Respeto todas las opiniones, pero mi semblante fue agriándose a medida que avanzaba la velada, extraña mezcla entre reunión vecinal y desbarajuste alicaído de bachiller sabiduría. ¿Cuál es la idea poética? Estupor y escozores. La situación adquirió tintes espinosos cuando inicié la lectura de una de mis suites poéticas. Sus rostros eran de condena, parecía haber violado a una virgen en el templo. Aguanté el vendaval, reí para mis adentros y, ya en el metro, concluí que la diferencia no era de estilo, sino de grado y evolución poética. Ellos seguían anclados en la corona caída en la calle, yo avanzaba hacia otro paradigma. Ruinas romanas versus yacimientos rumanos.

bloqueoComo cualquier escritor soy un poco egocéntrico, negarlo seria absurdo. Sin embargo, creo que la paciencia adquirida con la experiencia me ha dado aquello que solemos llamar conciencia. Hará casi dos años sufrí  como un animal. Llegué a un límite narrativo en lo real. Me salió una erupción cutánea, no podía ser de otro tipo, en el tobillo y pasé varios días en Roma con gripe, fiebre y sudores fríos.  Durante tres meses pené por las calles. Apuntaba charlas ajenas, pensamientos propios, diálogos de bar y ocurrencias varias que me daba el espacio público. Pensé en la simultaneidad como única forma posible de captar la realidad en estado puro. El resultado, que espero vea la luz en un plazo relativamente breve, fue Paseos simultáneos, suite poética de 130 poemas que durante una temporada presenté a amigos y conocidos. Los más sagaces la aplaudieron, los conservadores me tildaron de loco. Jordi, fumas demasiado. Seguí esa senda y amplié su vendaval con experimentaciones que iban más allá de la poesía partiendo de la misma. Música, armonía, simbolismo y experimentación. ¿Qué sentido tiene seguir lo clásico si lo percibes obsoleto?

Hace poco más de un año, no me gusta tanto repetir un vocablo en un mismo texto, di con Agustín Fernández Mallo. Nocilla dream fue una constatación de seguir el camino correcto, una iluminación fragmentaria que apuntaba viejas melodías ya conocidas desde lo beat y la América de los sesenta. Nocilla experience atenúo el impacto pero me reafirmó en la idea de no perpetrar ningún crimen desde la libertad, apoyo básico donde sostenerse en un mundo tan complicado como el de la literatura.

Postpoesía. AnagramaEn abril, ¿o era mayo?, leí en el periódico que el primer Fernández, el otro es barcelonés y escribe como los ángeles, había quedado finalista del premio Anagrama de ensayo. Pedí el libro y hasta ayer, 2 de julio de 2009, tuve miedo de abrir la primera página. Hacerlo fue terapéutico.

No creo en la muerte de la novela, no creo en las escuelas literarias, no creo en los modernos ni en Dios, y en ocasiones tampoco creo mucho en mi persona. No creer es expandirse hasta poder abarcar parte del universo porque no te atas a ninguna visión predeterminada. La poesía se ha mirado demasiado su ombligo, creyéndose una cúpula dorada de Santa Sofía cuando sus pies son de barro frágil y moribundo. Cuando me preguntan cuales son mis poetas favoritos respondo The Beatles, Joan Salvat Papasseit, T. S. Eliot y Federico García Lorca. Este último fue un innovador que pudo alternar lo tradicional con una modernidad muy suya que quizá hubiese encontrado verdadero acomodo en el teatro, si bien nadie puede desdeñar la absoluta grandeza de Poeta en Nueva York como obra revolucionaria en el panorama lírico de nuestro país. Los tres primeros fetiches de mi colección fueron grandes al cavar la tumba de la tradición y renovar sus géneros con maestría.

pepperThe Beatles, sobretodo entre 1966 y 1969, fueron un grupo pop devorador, insaciable ante la novedad y las posibilidades que les ofrecía su arte. George Harrison introdujo la instrumentación hindú y el sintetizador moog, John Lennon compuso letras delirantes de gran calado poético y jugó con la música clásica dentro del pop, factor donde fue superado por Paul McCartney, quien además se adentró en parámetros melódicos que rompían con el axioma de la canción de tres minutos mediante enlaces. El grupo en general se caracterizó por su heterogeneidad sin tapujos ni fronteras, centrándose en su glorioso periodo final en la experimentación en el estudio dos de Abbey Road. ¿Pop? El pop puede ser todo. Explicar su importancia, merecería un artículo aparte.

papasseitJoan Salvat Papasseit ha sido y será el mayor poeta en lengua catalana. Su arrojo juvenil le permitió crear poemas vanguardistas con influencia francesa, obras donde el caligrama, la fotografía y las luces de neón no estaban reñidas con el verso; T. S. Eliot y su Tierra baldía son un prodigio de léxico sublime y estructura superior al mero arte poético. Si me apuran, incluiría en mi elenco a Michelangelo Antonioni, hombre que desde el cine supo captar los recovecos de la cotidiano destrozando el aburrido proceder del celuloide basado en bandas sonoras de emoción y tramas obligadas a introducción, nudo y desenlace. Adaptó el cine a los parámetros de la novela moderna de principios del siglo XX, casi nada. Sebald y su negación del punto y aparte con fotografías, Warhol y su reproducibilidad, Picasso y la versatilidad, Casanova y su pluralidad denostada. Falta un largo etcétera. Un largo etcétera.

Ir más allá  de

Estamos en un mundo transversal, transnacional y, si me apuran, transexual. Todo trans. La poesía española, la de grupillos y camarillas, no ha entendido el mensaje. Se ha quedado postrada en su balancín estático. Tiene las puertas abiertas para progresar y se empecina en un plano fijo que ahuyenta al público y desilusiona a quien espera avances, coto privado de las máquinas tragaperras. Hasta la monarquía ha evolucionado más. El arte contemporáneo se caracteriza por no ceñirse a un solo ámbito expresivo, paganismo del dos mil, neoplatonismo válido para nuestra era, el uno es todo, el todo es uno. El lector pensara que no he dicho nada del libro del gran gallego licenciado en ciencias físicas. Lo que plantea en su ensayo es el eterno debate de superar la tradición o aprovechar sus mejores armas adaptándolas a la (pos)modernidad. Nuestra época fluctúa, es inestable y perecedera, como todas. Nuevos formatos entierran los viejos como nunca antes sucedió. La publicidad avasalla y encandila con sus creaciones, las avenidas urbanas respiran logos, lemas, emblemas y bella fealdad, concepto decisivo si se quiere abrazar la totalidad que nos proporcione la realidad en sentido completo.

No olvidéis la red, estáis leyéndome en su interior, ni los nuevos formatos tecnológicos.

Mi mente enfermiza dice que el texto se siente incompleto, así que quizá convenga apuntalarlo con un último pensamiento. Cuando van a tomar una copa y son escritores pueden toparse con una mayoría de individuos que les abrume con preguntas sin pies ni cabeza. ¿Qué escribes? ¿De qué escribes? ¿Tarda en llegar la musa? ¿Estudias o trabajas? ¿Eres del Barça o el Madrid? ¿Macarrones o Spaghetti? ¿Apostrofado o espachurrado? ¿Eres original? Damos demasiada importancia a querer ser originales cuando la cuestión se limita a buscar desde la multitud de fuentes que tenemos a nuestro alcance. Bebamos de todas las aguas, juguemos con ellas y quizá encontremos la novedad sin la pretensión de ponernos el laurel, frágil y caduco. Pensemos en presente.

“Mientras los artistas radicales buscaban el regreso a un lugar originario, los artistas radicantes están en el camino, sin lugar al que regresar”
( The Radicant)

Jordi Corominas i Julián
http://corominasijulian.blogspot.com

Etiquetas: Abbey Road, Agustín Fernández Mallo, Alessandro Baricco, Anagrama, Andy Walhol, Federico García Lorca, George Harrison, Giacomo Casanova, Homero.Iliada, Joan Salvat Papasseit, John Lennon, Michelangelo Antonioni, Nocilla Dream, Nocilla Experience, Pablo Picasso, Paul McCartney, Poeta en Nueva York, Postpoesia, T. S. Eliot, The Beatles, Tierra baldía, W.G. Sebald

Sobre el autor

Jordi Corominas i Julián

Jordi Corominas i Julián (Barcelona, 1979) ha publicado dos novelas en catalán ('Una dona que sap jugar amb els peus' y 'Colors', editadas por Abadía Editors), una biografía histórica en italiano ('Macrina la Madre', 2005) y el poemario 'Paseos simultáneos' (Ed. Vitrubio, 2010). En 2009 coeditó la antología 'Matar en Barcelona' (Alpha Decay). En 2011 publicó 'Loopoesía(s)' (Descrito Ediciones) y el cuento 'John Wayne' (Sigueleyendo). Es integrante y fundador del proyecto poético-experimental Loopoesia. Como crítico coedita 'Panfleto calidoscopio', y colabora en varios medios, entre los que destaca RNE. En 2012 ha publicado los poemarios 'El gladiador silenciado' (Versos&Reversos), 'Oceanografías' (Vitruvio) y la novela 'José García' (Barataria). En 2013 salió su poemario 'Los lotófagos' y en 2014 aparecerá su suite 'Al aire libre', versos con los que el proyecto Loopoesía cumplirá un lustro de existencia.

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