Revista de Letras

Un fantasma del futuro

9 noviembre 2018 Críticas, Portada

Damián Tabarovsky | Foto: Bárbara Scotto | Mardulce Editora

En la línea de Literatura de izquierda (2004), o mejor, como la continuación de dicho programa para el futuro de la literatura, nos llega Fantasma de la vanguardia (Mardulce, 2018) de Damián Tabarovsky (Buenos Aires, 1967), un ensayo que toma la forma de manifiesto o de discusión polémica y cuya lectura provoca eso mismo en quien lo tenga entre manos (cosa, por otra parte, que debería conseguir todo ensayo que se precie): un replanteamiento de los postulados con que tendemos a pensar la literatura, su papel en el mercado, su circulación y publicación, y la posibilidad de construir una literatura que desestabilice el presente y dialogue con el porvenir.

Mardulce Ediciones

Tabarovsky define el fantasma de la vanguardia como una huella que nos visita no desde el pasado sino desde el futuro. Evidentemente no se refiere a la vanguardia como ese periodo histórico que todos acordamos situar más o menos a principios del siglo XX, con sus respectivos coletazos que tal vez no hayan llegado más allá de los años sesenta (si a literatura nos referimos). El fantasma es aquello que ya murió pero que todavía permanece, con quien podemos conversar aunque siempre desde el malentendido. Al menos así debería conversar la literatura con el fantasma del futuro: algo que nos visita como un atisbo del porvenir, una influencia a la inversa, con su angustia correspondiente. Una conversación que ocurre en el seno del lenguaje literario, que es donde verdaderamente debe tener lugar la literatura de izquierda, al menos esa que le importa a Tabarovsky, una literatura que combate el mainstream a través de la digresión, la paradoja y la equivocación. La literatura apela al fantasma cuando “se vuelve radical”, cuando “sospecha de ella misma”.

“El fantasma del futuro toma necesariamente la forma de paradoja. Y si el manifiesto es su contraseña, el manifiesto entonces, el manifiesto como género, es la paradoja misma. O más aún: el manifiesto derrama hacia la literatura. La literatura que nace con el manifiesto se vuelve ella misma paradójica. La paradoja se desenvuelve como lengua, como lengua de la revolución –que en esta serie opera como sinónimo de literatura–: apela en el presente a un fantasma que aún no nació. Conoce un futuro que los demás aún desconocen.”

A partir de este asunto central, Tabarovsky aborda otras cuestiones, tales como la narración (o relato) como herramienta de control social; si existe una “literatura argentina” como tal dentro de una más amplia tradición literaria escrita en español; hasta qué punto las editoriales llamadas independientes son las encargadas de dar a conocer esa literatura de izquierda que dialoga con el futuro; el debate sobre las traducciones argentinas o españolas o si preferimos las neutras; qué significa ser cosmopolita hoy (algo así como ser “cosmopolita de la alteridad”, ni nacionalista ni globalista); la necesidad de que la literatura entienda que su asunto no es ser espejo de la sociedad (para eso existe la sociología) sino desestabilizar el lenguaje de dicha sociedad a través de la práctica de una sintaxis desestabilizante, o, también, cómo es posible poner al descubierto una memoria del lenguaje y la utilización que de ella hace el poder:

“[…] La historia es un campo de batalla en la que el ganador impone su lengua y luego inmediatamente borra de la memoria que hubo una batalla, para que la lengua se imponga como doxa, sentido común, habla cotidiana.”

Diríase que Damián Tabarovsky ha vuelto a construir un discurso que sigue interpelando a los lectores que suelen tener una relación conflictiva con la literatura, o al menos con aquella literatura que el mercado selecciona y que, por lo demás, reafirma esa manera facilona y resignada de habitar el mundo.

Etiquetas: Buenos Aires, Damián Tabarovsky, ensayo, Fantasma de la vanguardia, memoria, nacionalista, Siglo XX, traducciones

Sobre el autor

Verónica Nieto

Verónica Nieto (1978), nacida en Córdoba (Argentina) y afincada en Barcelona, es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona. Es autora de la novela 'La camarera de Artaud' (Diputación de Valladolid, 2011), galardonada con el I Premio de Novela Villa del Libro y recientemente traducida al italiano (Valigie Rosse, 2015); de los cuentos 'Tangos en prosa' (Agilice Digital, 2014), y de la novela 'Kapatov o el deseo' (Balduque, 2015). En la actualidad compagina la actividad creativa con tareas de edición. También escribe en 'Rumiar la biblioteca', un blog de lecturas e impresiones literarias.

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