Revista de Letras

El inalcanzable castillo de Kafka

Nadie puede explicarme exactamente qué ocurre dentro de nosotros cuando se abren de golpe las puertas tras las que se esconden los terrores de la infancia.
W.G. Sebald. Austerlitz.

Todo lo interesante ocurre en la sombra, no cabe duda. No se sabe nada de la historia auténtica de los hombres.
L. F. Céline. Viaje al fin de la noche.

En Eric, la nueva novela de Rebeca García Nieto (Medina del Campo, 1977), recién publicada por la editorial Zut, Cindy y Franz llegan a Manhattan con su hijo Eric. Eligen asentarse en Astor City, una pequeña comunidad de élite. Huyeron de Europa, cargando con el peso de una culpa heredada, e intentan en vano darle la espalda al pasado y procurarle un feliz porvenir a su hijo. Esa imposible huída del infierno y la frustrada búsqueda del sueño americano son motivos de los que se vale Rebeca García Nieto para indagar en las entrañas de la siempre inquietante naturaleza humana. En Eric, novela fragmentaria, de múltiples voces y bellamente escrita, con mucho ritmo y de una intensidad desbordante, traza la autora, a través de la pareja y su hijo, un completo retrato de una sociedad tan atenazada por el miedo como enferma de normalidad.

Pasado y presente juntan en la novela sus aguas en igual medida en que lo hacen la pasión homicida de los humanos en tiempos de guerra y la indiferencia absoluta de los mismos hacia sus semejantes en tiempos de paz. El Imperio austrohúngaro y su caída, La Gran Guerra, la guerra de Vietnam, la de Irak, el Holocausto y otras modalidades del terror tienen voz en esta novela en la que se indica que las atrocidades se han cometido y se cometen tanto en el Viejo como Nuevo Continente. Con las siguientes palabras se expresa Franz mientras contempla las ruinas egipcias, griegas y romanas durante una visita con Cindy y Eric al Metropolitan:

Cada imperio se asienta sobre los restos del precedente. Como un ave carroñera, se alimenta de lo que queda del cadáver del imperio anterior para levantar después el vuelo. Los métodos de esclavitud y sumisión se hacen cada vez más refinados: así se manifiesta el avance de nuestra especie.

Zut

Zut

El refinamiento de las formas de servidumbre y subyugación lo vivirá en tiempo real esta familia que se instala en Astor City, una ciudad dentro de otra más grande. Aparentemente tranquila, es, sin embargo, un lugar donde cohabitan la represión y la libertad. Con maestría acota Rebeca García Nieto el espacio donde transcurre la mayor parte de la novela, un edificio laberíntico y claustrofóbico, logrando crear una atmósfera kafkiana. Como sucede en la obra de Kafka, conviven bajo un mismo techo el miedo de la sociedad civil, su indiferencia hacia los semejantes y su complicidad con las autoridades.

Kafka se vuelve uno de los personajes invisibles de esta novela. No parece casual que el padre de Eric se llame Franz –¿en alusión a Kafka?–. Además de referirse él en frecuentes ocasiones al escritor praguense, le cuenta todas las noches uno de sus cuentos a Eric. Confiesa que Kafka es su guía espiritual y añade:

No lo digo en sentido esotérico, claro está. Me refiero a que él es la brújula con la que me oriento en mi alma. Los caminos del alma humana, como bien sabe, son inescrutables. Tenía la esperanza de que, en algún lugar de su cabeza, estos cuentos significases algo para él.

Considera que “todo el mundo debería tener una historia de Kafka favorita, igual que mucha gente tiene una canción de los Beatles favorita.”

Es cierto que Rebeca García Nieto rinde en Eric un homenaje a la literatura y a escritores como Tolstói, Dostoievski, Shakespeare, etc., pero la presencia de Kafka resulta incomparable. El tono kafkiano que alcanza la narración, llevada hasta lo absurdo sobre todo en la segunda parte; la influencia de El castillo, La metamorfosis y El proceso, cuyos contenidos se imbrican en esta novela de un modo muy original, hablan por sí mismos. En cierta manera, además de lo más arriba expresado, la novela de Rebeca García Nieto es un proceso abierto contra una familia que no sabe de qué se le acusa y se ve imposibilitada para encontrar respuestas porque las autoridades del castillo son inalcanzables. “Ni esperando ni yéndose”, como en El castillo de Kafka, conseguirá la familia liberarse de una situación vejatoria e insoportable. La primera víctima es el pequeño Eric, estigmatizado y convertido a ojos de los demás en Gregor Samsa.

Etiquetas: El castillo, Eric, Kafka, Metropolitan, Rebeca García Nieto

Sobre el autor

Elisa Rodríguez Court

Elisa Rodríguez Court (Canarias, 1959) es licenciada en Filosofía y profesora de alemán. Ha escrito relatos publicados en volúmenes colectivos y las novelas 'Decir noche' y 'Dime quién fui'. Como columnista ha participado en la Cadena Ser, en revistas y en diferentes periódicos de las Islas Canarias. Actualmente colabora regularmente, desde hace años, con una columna semanal en el periódico 'La Provincia-Diario' de Las Palmas. En 2003 ganó el accésit y al año siguiente el primer premio Mejor labor informativa de Canarias, otorgado por el Instituto Canario de la Mujer.

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