Stern | Revista de Letras
Customize Consent Preferences

We use cookies to help you navigate efficiently and perform certain functions. You will find detailed information about all cookies under each consent category below.

The cookies that are categorized as "Necessary" are stored on your browser as they are essential for enabling the basic functionalities of the site. ... 

Always Active

Necessary cookies are required to enable the basic features of this site, such as providing secure log-in or adjusting your consent preferences. These cookies do not store any personally identifiable data.

No cookies to display.

Functional cookies help perform certain functionalities like sharing the content of the website on social media platforms, collecting feedback, and other third-party features.

No cookies to display.

Analytical cookies are used to understand how visitors interact with the website. These cookies help provide information on metrics such as the number of visitors, bounce rate, traffic source, etc.

No cookies to display.

Performance cookies are used to understand and analyze the key performance indexes of the website which helps in delivering a better user experience for the visitors.

No cookies to display.

Advertisement cookies are used to provide visitors with customized advertisements based on the pages you visited previously and to analyze the effectiveness of the ad campaigns.

No cookies to display.

Bruce Jay Friedman | Foto: La fuga ediciones

Stern

/
Bruce Jay Friedman | Foto: La fuga ediciones

En el imaginario del lector de literatura norteamericana del siglo XX está impresa una buena cantidad de arquetipos de perdedor, pero a poco que sus lecturas hayan incluido a los principales autores blancos metropolitanos y descendientes de europeos emigrados desde finales del siglo XIX, el podio de losers estará seguramente ocupado por un judío de mediana edad de clase relativamente acomodada, casado con una mujer -con frecuencia, una goy- dominante y esclavizado por una familia y una tradición que, aunque extraña como todo lo que es heredado, insiste en hacerle la vida imposible. Un individuo que casa a la perfección con ese arquetipo es el protagonista de Stern (Stern, 1962), de Bruce Jay Friedman, un judío descreído, criado en una infancia en permanente conflicto con el ceremonial entre la ortodoxia materna y la irreverencia paterna, que soporta todos los inconvenientes de su genealogía sin disfrutar de ninguna de sus ventajas. Tampoco sus relaciones con su mundo circundante son demasiado halagüeñas: o siente la sensación de que está de sobra, o son sus propios interlocutores los que hacen como si no existiera.

La fuga ediciones

Hipocondríaco, retraído, cobarde, incapaz de expresar su opinión debido a una mal entendida cortesía, poseedor de una amabilidad que permite que todo el mundo le pueda tomar el pelo, y asediado por un mundo adverso con un vecino que persigue a su mujer, un individuo antisemita, los feroces perros de una finca abandonada, un jefe dado a los más extraños comportamientos y una úlcera descontrolada.

Después de una juventud enrolado en el Ejército del Aire, explotando fraudulentamente el mérito de los pilotos de guerra sin haber pilotado un avión en su vida, le llega la madurez casado, con un hijo y empleado en una empresa en la que se encarga de redactar etiquetas para los más variados productos. Extraños problemas físicos -una úlcera intestinal que se activa y se neutraliza siguiendo un indescifrable código- le llevan al internamiento en una clínica de reposo en la que se enfrenta a sus peores terrores personificados en una nómina de bichos raros, en un ambiente que recuerda, en tono jocoso, a Alguien voló sobre el nido del cuco.

Siempre hay un peor un paso más allá de lo malo. Stern experimenta esa realidad continuamente, y Friedman muestra, con mano precisa, cómo lo gracioso puede llegar a ser chistoso y cómo lo chistoso puede convertirse, con poco aunque mesurado esfuerzo, en grotesco. Se llama humor negro, y Friedman, un judío del Bronx, lo maneja con una maestría absoluta.

Joan Flores Constans

Joan Flores Constans nació y vive en Calella. Cursó estudios de Psicologia Clínica, Filosofía y Gestión de Empresas. Desde el año 1992 trabaja como librero, actualmente en La Central del Raval. Lector vocacional, se resiste a escribir creativamente para re-crearse con notas a pie de página, conferencias, críticas y reseñas en la web 2.0, y apariciones ocasionales en otros medios de comunicación.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Previous Story

Ilusión de espontaneidad

Next Story

¿Cuál es el porvenir de España según Unamuno?

Latest from Críticas

La memoria cercana

En 'La estratagema', Miguel Herráez construye una trama de intriga que une las dictaduras española y

Adiós por ahora

Eterna cadencia publica 'Sopa de ciruela', volumen que recupera los escritos personales de Katherine Mansfield