
En el Orbe romano, el siglo IV arranca con la libertad de cultos declarada por Constantino en el año 313. Gracias a ella, el cristianismo, tantas veces perseguido, se convierte en la religión oficial de Roma. Sin embargo, pocas décadas después, el emperador Teodosio convierte el cristianismo en la religión oficial y prohÃbe la práctica del paganismo. Los hasta entonces perseguidos cristianos comenzarán a ejercer el poder.
Este es el siglo en el que AgustÃn de Hiponia se convierte y escribe sus afamadas Confesiones, pero también el siglo en el que los fanáticos asesinan a la filósofa y matemática Hipatia de AlejandrÃa, con piedras y tejas hasta dejarla descuartizada.
Fue precisamente la madre de Constantino, llamada Helena, quien generó fascinación por Oriente, con su empeño por recuperar y lustrar los Santos Lugares y su mÃtica búsqueda de la vera cruz de Jesucristo. Todo ello impulsó un turismo de peregrinaje por los lugares de la Biblia.
A estos viajes, verdaderamente de moda durante ese siglo, se apuntó entre el año 381 y el 384 una dama de nombre Egeria, procedente de la provincia de Gallaecia, en la Hispania romana. Una mujer curiosa y cultivada que escribió sus notas de viaje a modo de cartas o misivas.

El texto ha llegado al siglo XXI gracias a las copia realizada por un monje mil años antes, que el erudito italiano Gian Francesco Gamurrini encontró en 1884, entre legajos y manuscritos en la Biblioteca della Confraternità dei Laici en Arezzo. Por la forma de la escritura y la datación, parece que fue transcrito en el scriptorium de la célebre abadÃa benedictina de Montecasino.
Desde su descubrimiento, no han sido pocos los estudiantes de clásicas que han podido acceder a este singular cuaderno de bitácora. Pero ahora, además, la editorial La LÃnea del Horizonte, fundada y dirigida por Pilar Rubio Remiro, nos acerca a este texto con una cuidada edición a cargo de Carlos Pascual, quien se ha encargado de traducirlo e introducirlo. Esta nueva versión es a la vez rigurosa y  accesible a todos los lectores.
La obra resulta ser un viaje al corazón de los lugares sagrados del cristianismo, en pleno momento de consolidación de la fe. A través de la VÃa Domitia, la dama recorre Constantinopla y los escenarios bÃblicos de Jerusalén, Egipto, Sinaà y Mesopotamia dando sobradas muestras de beaterÃa, pero también de fina escritura.
Sin duda, tendrÃamos más que celebrar si el texto encontrado fuera de la mismÃsima Hipatia, pero el texto de Egeria no deja de ser una pieza original e interesante. Por otro lado, el manuscrito, redactado en latÃn vulgar, ha sido de gran utilidad para estudiar la transición del latÃn clásico al más tardÃo. Y puestos a destacar la singularidad del texto, estarÃamos ante el relato de viajes más antiguo en nuestro paÃs del que se tiene noticia que además fue escrito por una mujer, probablemente gallega, con toda seguridad curiosa y decida.