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Revista de Letras
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Un thriller científico sobre la genética

28 octubre 2019 Críticas, Portada

Martin Suter | Foto: WikiMedia Commons

Elefante (Hoja de Lata, 2019) es la última novela del escritor suizo Martin Suter editada en España. En ella vuelve a demostrar, como en obras anteriores, su gran capacidad para la narración y para la confección de los personajes, en este caso, en los contornos de un thriller ‘científico’ con elementos más o menos colindantes con lo fantástico.

El autor de quien ha sido tradujo al castellano novelas como El diablo de Milán, Lila, Lila, y, más recientemente, Qué pequeño es el mundo y Montecristo, ha elaborado una obra compuesta por catorce novelas, así como artículos en diferentes medios y guiones, que le han situado como uno de los narradores europeos más interesantes de los últimos años. Elefante es una novela que da sentido a esta afirmación, a pesar, y por ello mismo, de en apariencia alejarse en gran medida de sus obras previas; al menos desde un punto de vista temático, introduciéndose en una historia alrededor de un pequeño elefante rosa que ha nacido de una elefanta de circo tras una mutación genética y de un diverso grupo humano que se reúne alrededor de él por diferentes motivos y distintas motivaciones.

“Hacía tiempo que Schoch había admitido que era un alcohólico. Pero un alcohólico con control, se decía siempre. Tenía su alcoholismo en un puño. Podía parar cuando quisiera, lo había demostrado en varias ocasiones. Había dejado de beber, y, una vez visto que podría hacerlo, había empezado de nuevo. Lo dejaría definitivamente cuando existiera una razón de peso.
¿Lo era, acaso, un elefante rosa?”

Hoja de Lata ediciones

Suter utiliza al elefante rosa brillante y aquellos sucesos que tienen que ver antes, durante y después de su gestación, como vehículo a través del cual afrontar una mirada a la complejidad morales y éticas de la investigación genética. Esta viene dada por Roux, científico que trabaja para empresas en la sombra que financian experimentos con embriones de animales en busca de nuevas especies mediante la manipulación genética. La aparición de un elefante rosa brillante sobrepasa, incluso, sus expectativas. Por otro lado, se encuentra Schoch, un sintecho con problemas de alcoholismo que encuentra al elefante, Sabu, Valerie, una veterinaria que ayudará a Schoch con Sabu, y Kaung, un cuidador de elefantes birmano que trabaja en el Circo Pellegrini, en donde se encuentra la madre de Sabu y que ha llegado a un acuerdo económico con Roux.

Elefante es una novela articulada a modo de fábula moral, fantástica, que se sitúa en un débil equilibrio no siempre resuelto debido a que en su segunda y tercera parte giran alrededor de temas y de situaciones de manera redundante, algo que no resta valor al conjunto, pero sí produce un descenso del interés en determinados momentos. Sin embargo, Suter tiene capacidad suficiente como narrador para relatar la historia atendiendo a varias capas discursivas y ficcionales e introducir las primeras en las segundas de manera tan sutil en algunos casos como enfáticos en otros.

Como thriller científico, Elefante funciona bajo una estructura basada en la lucha entre un grupo que quiere defender al animal, aunque sea consecuencia de una mutación genética, o precisamente por ello, contra un corporativismo económico y sin escrúpulos. Para ello, une en su interior los modos más elementales del género al que remite con suficientes derivas y desvíos como para construir una novela diferente. Por ejemplo, Suter introduce elementos que parecen remitir a un cierto realismo fantástico, a un territorio literario en el que lo que acontece parece imposible, pero a su vez, en el seno de su ficción, verosímil.

“Su imagen propia como científico se había visto estremecida, dudaba de sus capacidades para emitir un juicio médico y hacía cosas para las cuales debía sacar a relucir unas energías delictivas que ni siquiera sospecha que poseía.
Por supuesto que se decía, una y otra vez, que sus motivos eran de naturaleza ética. Nadie había intervenido en la naturaleza para alcanzar un progreso científico que curara enfermedades o salvara vidas. El propósito era el mero sensacionalismo y, con ello, posiblemente, hacer una fortuna. ¿Habían pretendido crear un juguete viviente? ¿Era esa la intención de Roux?
Sin embargo, no había vuelto a ocuparse de otra cuestión: hasta dónde podía uno ser poco ético para impedir otra falta de ética”.

En gran medida, Suter lo consigue gracias a que la acción está contrapunteada con un trabajo alrededor de los personajes muy pausado, dedicando muchos capítulos, a veces de manera excesiva, a su desarrollo. La evolución, por ejemplo, de Schoch y su relación con Valerie, que introduce poco a poco una historia de amor y de redención en Elefante, sirve para unir la historia del elefante rosa y lo que significa su existencia con ese encuentro azaroso, pero vital, entre ambos personajes. Porque, en contraposición con los personajes de Roux y el empresario chino Tseng, Suter muestra una relación de la pareja, así como de otros personajes, hacia el elefante que tiene que ver con sus propias vidas, aprendiendo de la experiencia para salir del agujero en el que se encuentran. Cierto es que se percibe un claro maniqueísmo entre ellos, ahora bien, Suter logra pasar por encima de él para componer un relato lógico en el que cada arquetipo responde a lo que se puede esperar de él para, después, comprender que había mucho más bajo sus descripciones y sus actos que lo que en un primer momento cabría esperar. En este sentido, Suter, de nuevo, denota una gran maestría en cuanto a narrador.

Suter habla da la investigación genética y la ciencia de vanguardia actual a través de un tono más cercano a lo fantástico que a la ciencia ficción y más atento al componente humano y emocional de sus personajes. De este modo, para mostrar la complejidad alrededor de la genética, Suter señala su lado positivo y negativo, creando en determinados momentos de la novela ciertos claroscuros que alimentan la ficción hacia una reflexión sobre su planteamiento. Lo interesante es la introducción de un componente humano, frente a la fría y cruel mercantilización y monetización, con el que mostrar la posibilidad de lidiar con toda problemática de este tipo.

Elefante es una novela que Suter estructura con un engañoso aspecto sencillo, casi simple, pero en sus páginas se despliega, de manera irregular y con puntuales pérdidas del centro narrativo por la acumulación de personajes y acciones en ocasiones sin pulir y con repeticiones, una visión de nuestro mundo cambiante, de su complejidad y ambigüedad. Pero, ante todo, de una mirada hacia la necesidad, siempre, de aferrarnos a aquello que nos hace humanos como única manera de no caer en la amoralidad.

-Kaung cree que Sabu es un animal sagrado.
-Lo sé.
-¿Y tú?
-¿Por qué preguntas?
-Porque tú crees en la Creación.
-Eres impreciso. No creo en la diferencia entre evolución y Creación.
-De acuerdo. ¿Y crees en algo sagrado?
-Sabu es algo muy, pero que muy especial. Tal vez no haya diferencia entre algo muy, pero que muy especial y algo
sagrado.
-Entonces, ¿crees también en los milagros?
-Sabu lo es.
-Pensé que era el resultado de una manipulación genética.
-¿Crees que estarían detrás de ella si fuera tan fácil de crear?

Etiquetas: Elefante, fábula, genética, Martin Suter, Thriller

Sobre el autor

Israel Paredes

Israel Paredes (Madrid, 1978). Licenciado en Teoría e Historia del Arte es autor, entre otros, de los libros Imágenes del cuerpo y John Cassavetes. Claroscuro Americano. Ha colaborado en más de una treintena de libros colectivos. Colabora actualmente en varios medios como Dirigido por, Imágenes, y es coordinador de la sección de cine de Playtime, suplemento del periódico El Plural, y publicado en La Balsa de la Medusa, Clarín, Revista de Occidente y otros medios.

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