Álex Chico | Foto: Javiera Gaete

En busca de un lugar para la poesía

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Álex Chico | Foto: Javiera Gaete
Álex Chico | Foto: Javiera Gaete

A menudo, en mis visitas a librerías de confianza, me pregunto cuál es el lugar de la poesía en la actualidad, y sólo –tras buscar de manera intuitiva y azarosa– encuentro un rincón, una esquina, una estantería, una mesa pequeña para los libros de poesía de todos los tiempos y en todas las lenguas. No me lamento, tan solo constato el limbo poético, el soporte convertido en paréntesis que incluye tan poco espacio, que reserva tan nimio lugar para la poesía en el vertiginoso ámbito cultural de hoy. Además, la incógnita tiene una respuesta proporcionalmente inversa: suelen ser las pequeñas librerías, las literarias, las pocas de este estilo que sobreviven aún en nuestras ciudades, las que más poesía expondrán; mientras que cuanto más grande es una librería, cuanto más mastodóntica y, necesariamente, más comercial, dispondrá de menos poesía, por no decir de casi ninguna.

La isla de Siltolá
La isla de Siltolá

Por supuesto, el lugar común dice que se lee poca poesía, y parece más que evidente a la vista del mercado editorial y, a pesar del esfuerzo de pequeñas y medianas editoriales por editar bien –con libros agradables a la vista y al tacto– y buscar calidad literaria, sin duda, el acceso al público lector es cada vez más difícil, al menos a través del papel impreso. Y, a continuación, cabe preguntarse por la poesía en sí, visto el cúmulo de estímulos literarios y, en general, culturales que se suceden, ¿merece la pena leer poesía? Acaso, teniendo en cuenta su limitada influencia, ¿es una pérdida de tiempo?

Mientras reflexiono sobre estas cosas, llega a mis manos un libro como Habitación en W del placentino afincado en Barcelona Álex Chico. Su cuarto libro de poesía, tras La tristeza del eco (2008), Dimensión de la frontera (2011) y Un lugar para nadie (2013). Lo primero que podemos constatar es su constancia y su dedicación a la poesía, y lo siguiente es la presencia, ya desde los mismos títulos de sus libros, de un espacio creativo vivido -el lugar, el eco, la habitación, la dimensión, la frontera-, en su obra. En Habitación en W, probablemente más que en sus anteriores libros, el poeta nos hace partícipes de la búsqueda de su lugar en el mundo y también del lugar de la poesía, juntando ambas búsquedas en una única: dar razón de ser a la vida misma. Así, comienza el libro con estos versos:

Pregunto por la distancia

entre el libro y la vida

y accedo a la ventana para ver el mundo.

La distancia, esa investigación sobre la magnitud de la literatura en la vida, es la que hace de la poesía de Chico una experiencia con forma coherente y naturaleza definida. Asimismo, el libro viene preñado de referencias literarias –que no eruditas o culteranas– incluida la misma W del título, una letra extraña al alfabeto español, pero que es, en realidad, un homenaje al francés George Perec, -quien publicó, en 1975, W ou le souvenir d’enfance-, uno de los mejores exponentes de la experimentación aplicada a los límites formales de la creación literaria.

Asimismo, el viaje se convierte aquí y de la mano del poeta en el momento propicio para que literatura y vida se fusionen y felizmente se confundan. Así, podemos encontrar en el libro pasajes a Berlín de la mano de Heinrich Mann, o a Varsovia, o a los desolados paisajes urbanos de Hopper. Además, en ese constante transitar entre la vida y la escritura, podemos encontrar otros ejemplos de personificación del espacio en la literatura universal, o de cómo un nombre de persona, un apellido, llega a ser a su vez un lugar, como ocurre con Swann o Guermantes, que son convertidos por Marcel Proust en parajes recordados o revividos por el protagonista de À la recherche du temps perdu. De forma análoga, dice Chico en Habitación en W:

Tú eres esos lugares.

El cuarto en el que escribes.

Al fin, el lugar de la creación literaria se puede identificar con el instante de la creación misma y, así, ser la habitación desde la que se escribe; pero, además, la escritura como tal permite al poeta sobrepasar o derrumbar cualquier muro, cualquier distancia, vivir y vivir más que su vida, y esforzarse por transitar desde la inmovilidad, por recorrer los espacios físicas y mentales entre su realidad y su creación. Y en un estupendo ejercicio de metapoesía, Chico nos describe el espacio de la poesía precisamente desde lo no evidente:

No es un lugar,

es un reverso.

Por supuesto que sí, con libros como este de Álex Chico merece mucho la pena seguir buscando el lugar de la poesía en las librerías.

Agustín Calvo Galán

Agustín Calvo Galán (Barcelona, 1968) ha publicado 'Letras transformistas', una selección de sus poemas conceptuales y visuales (2005), 'Otra ciudad' (libro objeto, 2006), 'Poemas para el entreacto' (2007) y 'A la vendimia en Portugal' (2009). Su obra como poeta visual ha sido recogida en varias antologías especializadas.

3 Comentarios

  1. De Chico leí en su momento Dimensión de la frontera y quedé con esa mosca amable posada en una oreja y susurrándome «oye, qué bien este chico ¿no?».

    Olvidar lo significativo es complicado, aplazarlo suele ser la solución provisional que todos tomamos. Así que gracias por recordarme a este poeta que dice cosas como esta:

    (…)
    «Porque nadie es capaz de olvidar la suma de muertes
    por las que transcurre su vida».

    Un saludo.

  2. este es un poema que yo cree es como un verso por que no es tan largo y si no me creen que yo lo hice busquen donde sea este poema pero nunca lo encontraran y dice así: los pajaros cantan en tus oidos las mariposas vuelan a tu alrededor las flores vailan bajo tu sombra y los animales pasan con mucho amor

  3. hola yo soy cherelin quisiera ser poeta de grande luego con esos poemas voy a componer canciones y las cantare para ser famosa y ganar dinero para mi familia

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