Revista de Letras

Así la poesía

12 febrero 2016 Críticas, Portada

En su libro Poesía silenciosa, pintura que habla (Ed. Acantilado, 1999) Neus Galí, profesora de la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, analiza el tópico horaciano Ut pictura poesis (Como la pintura, así es la poesía) inspirado en el célebre planteamiento de Simónides de Ceos La poesía es pintura que habla, y la pintura poesía muda. La novedad del trabajo radica en su aportación más que exhaustiva sobre las condiciones en que dicho topos –de larga y provechosa tradición- aparece por primera vez en Grecia. Entre las interesantes conclusiones de este trabajo, hay alguna de gran actualidad: el posible carácter mercenario del arte, su dimensión ética y política, su relación con la mimêsis, o el potencial poder de la producción artística, manipulable en todos los sentidos de la palabra.

La poesía en sus inicios era oral, tenía un carácter sagrado, venía inspirada por los dioses y las musas, quedaba registrada y almacenaba en la memoria humana y era recitada por aedas. Pero vivió una importante metamorfosis con la escritura, que dio como resultado la posibilidad de una poesía escrita. Cuando el poema se convierte en un artefacto manipulable, se hace, inevitablemente, humano. El poeta inventa, programa, adapta su materia prima al igual que el resto de artesanos. La poesía escrita se desacraliza y buscará regirse por sus propias reglas.

En este proceso de desacralización, la palabra escrita origina un cambio de mentalidad que desencadena grandes consecuencias; porque crea sus propios mensajes, modifica el contenido de lo que se comunica, y hace posible que la epopeya salga de la memoria viviente de los hombres. La convierte en texto y, por consiguiente, susceptible de ser sometida a operaciones de revisión, crítica, corrección, reorganización, interpolación, eliminación.

Con el establecimiento de un texto homérico definitivo aparece además la idea de un original, un referente escrito respecto del cual toda variante se entenderá como desviación (y en algunas ocasiones angustia). Es precisamente esa idea de un original que surge con la escritura la premisa básica para el nacimiento, no sólo de una literatura, sino de un pensamiento teórico acerca de ella. Por el contrario, en una civilización oral el discurso no remitía a original alguno, era palabra en el tiempo, evento. Era pura creación, esto es, como un proceso en el que el no ser se convierte en ser.

Acantilado

Acantilado

La percepción objetualizada –es decir, cosificada- de la palabra es justamente lo que posibilitará la comparación simonídea entre poesía y pintura, dos prácticas que hasta entonces habían sido tradicionalmente autónomas la una de la otra. El principal interés del Ut pictura poesis para la autora consiste en el hecho de que llevó a Platón a definir la poesía por asimilación con la pintura, como actividad mimética (pura imitación) y separada de la recta razón, relegándola desde entonces a un territorio, el mundo del arte, del que ya no saldrá. Una poética escrita que Platón expulsa de la Ciudad Ideal, dotándola de una dimensión artística –o sea, menor-, y hermanándola con la pintura. Este vínculo modificará completamente la esencia de la poesía.

En 400 años, el tiempo que va de Homero a Píndaro, la palabra del poeta experimenta un gradual y profundo proceso en el que pasa de don a tekhnê. Los poetas tienen en común con los pintores y artesanos la posibilidad de manipular el material del que disponen. Se profesionalizan. Conceptos como invención y autoría comenzarán a estar claramente supeditados a la composición por escrito del poema. Los poetas elaboran poemas de encargo, en un mundo en que ya es posible crear, comunicar y archivar por medio de la escritura.

Neus Galí sabe transmitir en su estudio la trascendencia de esta metamorfosis en la que la poesía adquiere una potencial dimensión mercenaria. Ésta llega también, y por la misma vía, de la mano de Simónides de Ceos, quien defendió esta vía materialista de las artes y su propiedad. Él mismo vende por primera vez un producto poético a un mecenas. Este gesto representó una innovación brutal en el campo de la producción poética.

Recupero la lectura de este libro en un momento de actualidad: el conflicto de las pensiones que sacude la literatura española, donde uno de los mayores afectados es el gran poeta y premio Cervantes Antonio Gamoneda, quien dice que podría dejar de escribir, o mejor dicho, de publicar, para no tener que dejar de cobrar su pensión. Sin ánimo de entrar en un debate que no me corresponde, sólo creo oportuno constatar cómo, 2.500 años después, las leyes del mercado presionan con medidas fiscales sobre la producción poética. Una fase más de desacralización de la poesía.

Ya lo dijo el poeta: Poderoso caballero es don dinero.

Etiquetas: Antonio Gamoneda, Grecia, Neus Galí, pintura, Platón, Poesía, Pompeu Fabra

Sobre el autor

Berta Ares

Berta Ares es Licenciada en Periodismo (UPSA) y Máster en Estudios comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento (UPF). Realizó estudios y una investigación de posgrado en Tel Aviv University (TAU), cuyas conclusiones se publicaron en la prestigiosa 'Qesher' (N. 24) que se edita en Tel Aviv y Nueva York. Trabaja en el campo de la comunicación cultural y la comunicación corporativa, y escribe su tesis doctoral, sobre Joseph Roth, en el Departamento de Humanidades de la UPF. Sus inquietudes literarias se inscriben en el campo de la memoria, el laicismo, la religión, la modernidad y Europa.

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