Revista de Letras

La metamorfosis del “niño cucaracha”

23 septiembre 2016 Críticas, Portada
Luisgé Martín | Foto: Silvia Baigorri | Anagrama

Luisgé Martín | Foto: Silvia Baigorri | Anagrama

La contratapa del libro explica su contenido: El amor del revés es la autobiografía sentimental de un muchacho que, al llegar a la adolescencia, descubre que su corazón está podrido por una enfermedad maligna: la homosexualidad. Lluisgé Martín se jura que nadie nunca lo sabrá. Aquel silencio, aquella soledad en la que vive sus primeros años, le hace sentirse como una “cucaracha”, como él mismo define. Un proceso a la inversa del sufrido por el Gregorio Samsa kafkiano. En su caso deberá realizar la trasformación (también) del revés: debe dejar el cuerpo de insecto para convertirse en ser humano. La caparazón es una soledad brutal, arrolladora, en la que pese a estar rodeado por su familia y por sus amigos, su condición sexual le mantiene aislado.

“Aprender a vivir es aprender a nombrar, encontrar el verdadero significado de las palabras”, define Martín. Y es justamente la búsqueda de esas palabras que han marcado su vida son las que persigue en El amor del revés, un libro de una sinceridad brutal que conmueve y atrapa al lector desde la primer página. “Cualquier acto de escritura personal es una búsqueda de definiciones”, comenta el autor. “Después de escribir El amor del revés entiendo mucho mejor mi vida, e incluso creo que tiene un sentido que antes no tenía”.

Anagrama

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“Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás que al final nos disfrazamos para nosotros mismos”. La frase, del escritor francés Rochefoucauld, que retoma Lluisgé Martín en el libro, describe el intento del autor por disfrazarse de algo que no es. Martín deberá contradecir, al menos en parte, a Rochefoucauld. Fingir continuamente no le ha llevado a convertirse en el personaje de su representación. El muchacho heterosexual que se casaría con una chica y tendría una familia. “Hay fingimientos que son imposibles porque van en contra de la propia biología”, asegura el escritor.

“Pero creo que mi vida corrobora la afirmación de Rochefoucauld: muchos de mis gestos, de mis actitudes, de mis comportamientos sociales, tienen que ver con el disfraz que creé en mi juventud para enseñárselo a los demás. Hay una máscara que se pone en la cara, que se derrite con el calor del tiempo, y que se funde hasta tal punto con la carne que ya no se llega a saber qué es carne y qué es máscara”.

Educado en colegios católicos, el descreimiento posterior de la religión no le salvaría de aquella culpa inconsciente que le perseguiría de por vida. “Era un niño que ha oído decir que lo que él tiene es una enfermedad terrible, una tara, y que poco a poco, a medida que va creciendo, va despojándose de los miedos, de la vergüenza y de las limitaciones, y se convierte en una persona común y corriente. O casi común y corriente”, señala.

Luisgé Martín lleva en su historial literario un largo recorrido. Premio Ramón Gómez de la Serna (2000), Premio del Tren “Antonio Machado” de Cuento (2009) y Premio Vargas Llosa NH de relatos (2012), es desde este año director de la conocida Revista Eñe. Es además autor de una extensa obra narrativa, en la que destacan sus novelas La mujer de sombra y Las manos cortadas.

Del secreto profundo de una homosexualidad culpable, a la boda con su marido frente a 150 personas. Banquete de redención que no olvida aquella soledad, el miedo, la vergüenza. “Eso nunca se olvida, es imposible”, afirma el autor. “Y no sólo no se olvida, sino que no se remedia. Hay secuelas que quedan para siempre. Un individuo que ha estado secuestrado en un zulo o que ha sobrevivido a un accidente aparatoso o que ha sufrido abusos sexuales puede llegar a vivir con una cierta normalidad, pero siempre le quedan secuelas del trauma. A los homosexuales nos pasa algo parecido, en el grado que sea: nunca se olvida el silencio, el miedo, el fingimiento obligado”.

El fracaso, uno de los temas recurrentes en sus novelas anteriores, queda relegado del puesto: es el éxito lo que llega a tu vida. “El niño cucaracha salió triunfante. Jamás imaginó que pudiera llegar hasta donde ha llegado. A la normalidad, al amor, a la felicidad calmada, a la visibilidad social. No sólo se casó, sino que ahora ha escrito un libro para contarlo todo”, afirma el escritor.

Etiquetas: adolescencia, Autobiografía, El amor del revés, enfermedad, homosexualidad, Lluisgé Martín

Sobre el autor

Matías Crowder

Matias Crowder (La Plata, Buenos Aires, 1973), Doctorado en Comunicación Social, se ha iniciado en el mundo de las letras a través del periodismo gráfico en Argentina. Ha colaborado con medios gráficos de Sudamérica y Europa, ha sido galardonado con el Premio Saramago de Literatura (2009, Madrid) y el Premio Universidad de Barcelona (2010, Barcelona). En 2010 publica la novela 'En el tren', Ediciones Albores, y en 2013 'La duna', Ediciones La Discreta. En 2014, en periodismo y no­ficción, 'Frontera Límite', de Plataforma Editorial. Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

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